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El sábado para Jesús II.- 17-mayo-2013

Posted by Caminante y peregrino

EN LA SINAGOGA.-Maurycy Gottlieb.-S. XIX


 Era inconcebible. Nadie podría entender los hechos ocurridos ni los motivos que los ocasionaron. Nosotros tampoco si lo miramos desde una mentalidad materialista y humanoide o desde la perspectiva hedonista o utilitaria que predomina en nuestra sociedad actual.

Es necesario penetrar en los motivos de cada uno de los tres grupos de personas que aparecen en esta perícopa evangélica. Me estoy refiriendo, continuando con el tema del sábado para Jesús, al episodio de la curación en la sinagoga de la mano seca de un hombre que allí se encontraba. Iremos viendo primero qué nos dicen los Evangelios para luego profundizar en cada grupo de estas personas coprotagonistas del hecho ocurrido y de sus circunstancias. Comencemos.
 ‘Otro sábado Jesús había entrado en la sinagoga y enseñaba. Había allí un hombre que tenía paralizada la mano derecha.
JAMES TISSOT.-S. XIX
 Los maestros de la Ley y los fariseos espiaban a Jesús para ver si hacía una curación en día sábado, y encontrar  así motivo  para acusarlo. Pero Jesús, que conocía sus pensamientos, dijo al hombre que tenía la mano paralizada: -Levántate y ponte ahí en medio. El se levantó y permaneció de pie. Entonces Jesús les dijo: -A vosotros os pregunto: ¿Qué permite hacer la Ley en día sábado: hacer el bien o hacer daño, salvar una vida o destruirla? Paseando entonces su mirada sobre todos ellos, dijo al hombre: -Extiende tu mano. Lo hizo, y su mano quedó sana. Pero ellos se llenaron de rabia y comenzaron a discutir entre sí qué podrían hacer contra Jesús’. (Lc. 6, 6-11).
Se puede observar los tres grupos que personas alrededor de las cuales gira este pasaje. A) El hombre de la mano  paralizada. Otros textos dicen que tenía la mano ‘seca’. En cualquier caso era una mano absolutamente inútil para el trabajo o cualquier actividad con ella. Nada dicen los evangelistas sobre el motivo de su estancia en la sinagoga. Cabe pensar que al ser sábado podría haber ido para escuchar las Escrituras o la interpretación de la Ley, pero caben otros motivos.
B) Otro grupo es el que correspondía a los fariseos y a los maestros de la Ley. Allí estarían también unos miembros del Sanedrín con una misión concreta: descubrir, si se daba el caso, cualquier persona que tuviera una interpretación errónea de la Escritura o de la Ley, que apartase a los componentes del pueblo del camino verdadero.
C) El tercer grupo lo formaba Jesús. Con o sin los apóstoles. Él era el núcleo. El que sí que estaba en la sinagoga para enseñar, con el objetivo concreto de hacer ver el auténtico sentido de las Escrituras y de la Ley. Pero en muchas ocasiones (realmente ocurría casi siempre) su visión o interpretación se encontraba a miles de años luz de la interpretación de los maestros de la Ley.  A partir de ahora ya vamos a seguir el desarrollo de los acontecimientos.
Jesús está en la sinagoga. Y enseñaba. Eso era normal. Pero Él sabía que todo cuanto dijera iba a estar mirado, analizado e interpretado con lupa. 
Van Den Eeckhout, Gerbrand .-BARROCO
Sabía por experiencia propia que sus adversarios siempre estaban dispuestos a mirar lo más insignificante que pudiera decir para ponerlo en evidencia ante el pueblo. Incluso a tenderle trampas. Pero no le importaba. Aquello era como un desafío permanente y  constante entre ellos, que Jesús asumía y aceptaba como ya vimos en la entrada anterior. Esto de ahora no iba a ser una excepción.
La expectación estaba servida. Todos veían a aquella persona con la mano atrofiada, inservible. San Mateo nos da un detalle que hace pensar en una provocación al Maestro por parte de sus adversarios. No pueden aguantarse las ganas de intentar acusarle de algo. ‘Y le preguntaron para poder acusarle: -¿Es lícito curar en sábado?’ (Mt. 12, 10).
A ellos no les importaba lo más mínimo la salud de aquella persona. Deseaban su curación, pero no como un bien para ella, sino como un pretexto para atacar a Jesús. Su postura era absolutamente rígida con la letra de la Ley. Su inflexibilidad no dejaba hueco alguno para la misericordia. 
DOCTORES DE LA LEY .- JAMES TISSOT .- S. XIX - XX 
Era, en lenguaje de hoy, como si las prácticas religiosas las tuviéramos que ceñir exclusivamente a unos actos de piedad, a unos rezos concretos, a una recepción rutinaria de Sacramentos, pero fuésemos incapaces de mover un dedo ante la necesidad de un semejante nuestro u obviar la ayuda que le pudiéramos dar. (‘El Señor preguntó a Caín: -¿Dónde está tu hermano? Él respondió: -No lo sé. Soy yo acaso el guardián de mi hermano? Entonces el Señor replicó: -¿Qué es lo que has hecho? La sangre de tu hermano me grita desde la tierra’- (Gén. 4, 9-120). Recuerdan esto, ¿verdad?)
Estaríamos cayendo en este caso, según me parece, en un falso misticismo. Por eso el profeta Oseas expone el sentimiento de Dios: ‘Porque quiero amor, no sacrificios, conocimiento de Dios y no holocaustos’. (Os. 6, 6).  En el caso que nos ocupa, Jesús lo plantea desde su sensibilidad ante el sufrimiento ajeno y desde el aspecto del servicio y del amor, tal como entendía su misión: ‘El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por todos’. (Mt. 20, 28).
San Marcos y San Lucas ponen la iniciativa en manos de Jesús, indicando el segundo de ellos un pequeño detalle, el cual nos permite conocer que sabía de antemano lo que pretendían: ‘Él, que conocía sus pensamientos, dijo al hombre de la mano tullida: -Levántate y ponte en medio. Él, levantándose, se quedó en pie’. (Lc. 6,8). El hombre obedeció. ¡Claro! ¿Intuyó su curación? No lo sabemos, pero cuando recibió la indicación de Jesús obedeció sin vacilar.
La tensión del momento se podía adivinar por el silencio que debía existir en ese momento. Jesús iba a hablar. ¿O iba a actuar? El desafío entre las partes se manifestaba en grado superlativo absoluto. Todos estaban pendientes de aquel antiguo carpintero de Nazaret. Hiciera lo que hiciese sabía que se jugaba el tipo, pero no le importaba. Allí estaba el hombre esperando. Los fariseos y maestros de la Ley, también. Nada iba a suceder en la oscuridad o en un rincón olvidado, sino al aire libre y delante de todos que, a la vez, iban a ser testigos de lo que allí sucediera.
Y sucedió. La voz del Señor resonó como un trallazo, dirigida a sus adversarios: ‘-Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado, hacer el bien o el mal? ¿Salvar una vida o destruirla?’ Ellos no se esperaban aquello. 
ALEXANDER BIDA .- ROMANTICISMO 
Tan desprevenidos los cogió que San Marcos nos aporta más detalles: ‘Ellos permanecieron callados. Mirándoles con indignación y apenado por la dureza de su corazón, dijo al hombre: -Extiende la mano. Él la extendió y la mano quedó restablecida’. (Mc. 3, 4-5).
Los allí presentes reaccionarían de modos distintos. Unos es posible que alabaran a Dios al presenciar semejante milagro, que solamente podía venir desde la divinidad. Eran los de recto corazón que presenciaron aquello. El hombre curado lo haría desde unos sentimientos de agradecimiento íntimo hacia aquel hombre que le había devuelto las ganas de vivir con normalidad, de poder trabajar, de tener la dicha de poder valerse por sí mismo.
El otro grupo de personas…’En cuanto salieron, los fariseos se confabularon con los herodianos para planear el modo de acabar con Él’. (Mc. 3, 6). Así acabó ese episodio. La Historia nos dice que esa ‘confabulación’ acabó por cumplirse. En una Cruz, por cierto. En la próxima entrada finalizaremos este tema.
JAMES TISSOT.-S.XIX-XX

El sábado para Jesús (I).-28-abril-2013

Posted by Caminante y peregrino

MESA DISPUESTA PARA EL SABBAT.-ÓLEO CONTEMPORÁNEO
Existe un tema que está latente en los Evangelios y que en distintas ocasiones ocupó las intervenciones de Jesucristo en su vida pública. Es uno de sus caballos de batalla que, aunque no se refirió a él en sus predicaciones, sí que lo hizo en situaciones puntuales y siempre con los fariseos y doctores de la Ley como antagonistas. Es la cuestión del sábado.




Ese día es sagrado para los judíos. 
 CELEBRACIÓN DEL  SABBAT EN FAMILIA .- ÓLEO CONTEMPORÁNEO
Eran de especial recuerdo los innumerables favores que Yavéh hizo con su pueblo, pero especialmente había algunos en concreto que tenían identidad propia, por ejemplo, la Creación: ‘Acuérdate del sábado para santificarlo. Durante seis días trabajarás y harás todas tus faenas. Pero el séptimo, es día de descanso en honor del Señor tu Dios. No harás en él trabajo alguno, ni tú, ni tus hijos, ni tus siervos, ni tu ganado ni el forastero que reside contigo. Porque en seis días hizo el Señor el cielo y la tierra, el mar y todo lo que contienen, y el séptimo día descansó. Por ello bendijo el Señor el día del sábado y lo declaró santo’ (Éx. 20, 8-11).



También figuraba como de especial conmemoración la salida de la esclavitud de Egipto capitaneados por Moisés, caudillo elegido por el mismo Dios. ‘Acuérdate de que tú también fuiste esclavo en el país de Egipto y de que el Señor tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y brazo poderoso. Por eso el Señor tu Dios te manda guardar el sábado’. (Dt. 5, 15).
 MOISÉS EN EL PASO DEL MAR ROJO .- COSIMO ROSSELLI .- RENACIMIENTO

El sentido de estas festividades venía a ser como la manifestación de su agradecimiento a través de esos signos de fidelidad hacia su Dios, Rey y Señor.



A lo largo de sus años de historia, el pueblo elegido fue gestando y perfeccionando. Desde tiempos del mismo Moisés, la normativa que debía regir para observar ese mandato divino. Si Dios ‘descansó’ el séptimo día de la Creación, ellos también debían hacerlo ese día, es decir, el sábado.  Este día estaba reglamentado hasta en los detalles más insignificantes. En los Hechos de los Apóstoles se puede leer que ‘Entonces se volvieron del monte llamado Olivete a Jerusalén, que dista de allí el camino de un sábado’. (Hch. 1, 12).



¿Significa esto que tenían reglamentado cuánto podían andar un sábado? Pues sí, así es. ‘Mediréis, pues, a partir de los exteriores de las ciudades, al lado del oriente dos mil codos, al lado del sur dos mil codos, al lado del occidente dos mil codos, y al lado del norte dos mil codos, y la ciudad estará en medio; estos serán los lugares de pastos de las ciudades’. (Núm. 35, 5). Si tenemos en cuenta que un codo sería lo que hoy conocemos como cuarenta y cinco centímetros, los dos mil codos que podían caminar equivaldrían a unos novecientos metros. Ni uno más,  porque se incurría en pecado.




Y así otras muchísimas cosas, pero en todas se miraba más lo que decía la Ley, hasta el último punto, que el espíritu de la norma. Y en esto puso Jesús mucho énfasis. 
 CRISTO CUMPLE LA LEY HASTA LA ÚLTIMA TILDE .- DIEGO VELÁZQUEZ .- MANIERISMO
Casi me atrevería a decir que incluso forzaba situaciones para explicarles el verdadero sentido de la Ley. Y quizá a esto se refería cuando les dijo concreto ‘No penséis que he venido para abrogar la Ley o los Profetas; no he venido a abrogarla sino a consumarla’. (Mt. 5, 17). Y, efectivamente, Él cumplió con la Ley y los Profetas: ‘Después de esto, sabiendo Jesús que todo estaba ya consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo: -Tengo sed. Había allí un botijo de vinagre. Fijaron en una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la llevaron a la boca. Cuando hubo gustado el vinagre, Jesús dijo: -Todo está acabado. E inclinando la cabeza, entregó el espíritu’. (Jn. 19, 28-30).



Pero como a medida que iba pasando el tiempo el Maestro iba diciendo cada vez más cosas que molestaban a la clase dirigente, constantemente estaba controlado, vigilado, a ver en qué podían cogerlo y ponerlo en evidencia. Y la cuestión del sábado no era ninguna excepción. Y Jesús lo sabía, pero no solamente no soslayaba la situación sino que en ocasiones la provocaba.



Uno de estos casos nos lo relata San Lucas.
COMIDA CON FARISEOS .- P.P.RUBENS.-BARROCO
 Nos presenta la invitación que uno de los principales fariseos hace a Jesús para comer en su casa, precisamente en sábado. ‘Habiendo entrado en casa de uno de los principales fariseos para comer en día de sábado, le estaban observando’. El evangelista nos va llevando de la mano presentándonos las circunstancias que se van dando desde el principio. Muy inteligentemente nos señala los detalles de ‘ser en sábado’ y también, muy importante, ‘que lo observaban’.



Teniendo en cuenta lo anteriormente dicho, no se puede descartar que en la invitación pudieran darse algunos motivos: oírle hablar en directo y entablar un diálogo con Él, alguna sana curiosidad bienintencionada por alguno de los asistentes, pero también una malicia evidente para ver si observa la Ley o se desentiende de ella. Conocemos que en los Evangelios se nos presentan situaciones verdaderamente maliciosas en las que se le tienden trampas para ver si en su respuesta, muchas veces con doble sentido, pueden hacerle caer en la trampa preparada.



Es el caso de pagar tributo al César o no hacerlo. En su respuesta nos manifiesta una inteligencia fuera de serie en la que vemos a los cazadores, cazados: ’Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios’. (Lc. 20, 25).
TRIBUTO AL CÉSAR .- J.TISSOT.-S. XIX - XX

Pero volvamos al tema que nos ocupa. Continúa Lucas la exposición del caso: ‘Había delante de Él un hidrópico’. No cita por qué está en esa casa. ¿Estaba también invitado? Personalmente no lo creo. Entonces, ¿cómo y por qué entró? El ‘cómo’ tampoco lo sé, pero el ‘por qué’ me lo imagino: quería ver si el joven Rabí lo curaba, como había hecho con otras personas. El caso es que estaba allí y a los que observaban a Jesús les venía muy bien, porque podía darse el caso de la curación, en cuyo caso se lo podrían recriminar y algunas cosas más. No dejarían pasar la ocasión.



Presumiblemente habría comenzado la comida y se estaría desarrollando un diálogo más o menos interesante o tenso. Incluso en él hubiera podido surgir el tema de la Ley. Y tal vez con la intencionalidad de algunas preguntas capciosas para confundirlo. Jesús lo sabe y es Él quien toma la iniciativa y con la autoridad que todos veían cuando predicaba, curaba o expulsaba demonios, les espetó: ‘Y tomando Jesús la palabra, habló a los doctores de la Ley y a los fariseos, diciendo: -¿Es lícito curar en sábado o no?’ La pregunta sonaría como una explosión en sus oídos. Es como si les hubiese preguntado: A ver, vosotros que domináis el conocimiento de la Ley. ¿Qué dice ella en este sentido?



¡Hombre! ¡Eso no se lo esperaban! Ahora eran ellos quienes tenían que dar una respuesta verdaderamente comprometida, que en ningún momento habían pensado que pudiera surgir, no ya esa pregunta, sino ninguna otra. 
COMIDA CON DOCTORES DE LA LEY Y FARISEOS .- AUTOR DESCONOCIDO
Ellos querían llevarlo a su terreno haciéndole preguntas sibilinamente planteadas. Ahora eran ellos los que estaban ‘cogidos’. Eso se ve clarísimo en la frase siguiente del fragmento lucano: ‘Ellos guardaron silencio’. ¡Claro! No se atrevían. ¿Se imaginan ustedes las miradas furtivas que se cruzarían entre ellos? ¿Y las caras de desconcierto que pondrían? Aquí pueden darse muchos más interrogantes, pero personalmente, y eso es pura imaginación, me pregunto: ¿Cómo los miraría Jesús? ¿Estaría serio al hacer la pregunta o ésta iría acompañada de una sonrisa invitando a una respuesta que no se dio?




Y dio el paso decisivo. ‘Y asiéndole, le curó y le despidió, y les dijo: -¿Quién de vosotros, si su hijo o su asno cayere en un pozo, no le saca al instante en día de sábado?’ Directo al corazón.
CURACIÓN DE UN HIDRÓPICO .- MOSAICO
 Jesús los pone ante su propia incoherencia. El aturdimiento moral y legal que estarían padeciendo les hacía inoperantes para la respuesta. ¿No sabían? ¿No querían? ¿No podían? Quizá un poco de todo. Les da a entender que si ellos eran capaces de ayudar a su hijo y no dejarlo morir, también Él podía curar al hidrópico o a un centenar de enfermos. ¿Hay que cumplir la Ley según lo estricto de la letra o dejarse llevar del verdadero sentido del espíritu de la Ley? Lo absolutamente cierto es la última frase de este fragmento contenido en el capítulo 14 del Evangelio de San Lucas, versículos 1 al 6: ‘Y no podían replicar a esto’.



Realmente es un relato corto. Muy breve. Pero intenso. Penetrante. Con la vehemencia que Jesús solía poner cuando se dirigía a estos personajes.
CURACIÓN DE UN HIDRÓPICO .-PINTURA DEL ROMÁNICO
 La comida, o lo que quedase de ella, es muy posible que no discurriera por los anteriores cauces, porque es de suponer que no se atreviesen a preguntar nada más. Tampoco creo que hubiese un silencio sepulcral. Pero la conversación ya discurriría por temas intrascendentes. No les interesaba, vistas las circunstancias, seguir esa ruta. Tampoco dice nada del momento de la despedida. No dudo que sería cortés por parte de todos, pero también creo que algunos de los presentes estarían pensando en nuevos planes para sorprenderlo.



En la próxima entrada continuaremos viendo otras actuaciones de Jesús sobre la actuación en sábado.
 

No tenía quien lo metiera en la piscina.-14-abril-2013

Posted by Caminante y peregrino

PISCINA PROBÁTICA.-GIOVANNI PAOLO PANINI.-NEOCLASICISMO

Pero no era una piscina al uso como las del S. XXI, como es natural y evidente. Aquella era especial para los judíos, ya que según la tradición, un ángel del Señor descendía de tiempo en tiempo a la piscina y agitaba el agua, tras lo cual quien primero se bañase en ella curaba de sus dolencias.

Esa piscina presenta en la narración algunos datos que, para la actuación de Jesús curando al enfermo, son innecesarios según me parece. Por ejemplo, la indicación de los pórticos. La única explicación que veo es que debe tener algún significado concreto que desconozco, pero que para San Juan parece ser que es importante y lo anota en su escrito. ¿Puede tener alguna relación con los pórticos del Templo en los que solía darse la enseñanza de la Ley de Moisés? No sé. Pero ahí está el dato. Pero hay algunos detalles más. Veamos.

(DESCONOZCO EL AUTOR)
Existen muchos aspectos en la predicación de Jesús en los que el agua tiene un especial protagonismo. Hemos visto que ‘camina sobre las aguas’ (Mateo 14, 22-36), ‘calma la tempestad’ (Mateo 8:23-27), y en ellos la divinidad de Jesús queda de manifiesto. ‘Los hombres se maravillaban y decían: ¿Quién es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?’ (Mt. 8, 27). No olvidemos que Jesús comienza su actividad pública, antes de retirarse al desierto, haciéndose bautizar por Juan en el Jordán. (Mt. 3, 13-17). Y a poco que recordemos, está el pasaje de la pesca milagrosa de la que San Lucas se hace eco en el capítulo 5 de su Evangelio, versículos 1 al 11, que acaba  con esta significativa frase: ‘Y atracando a tierra las barcas, lo dejaron todo y le siguieron’. De ‘algo’ se habrían convencido, ¿no creen?

TEMPESTAD CALMADA.-LUDOLF BACKHUYSEN.-BARROCO
Esa piscina no es ninguna excepción. Sus cinco pórticos pueden darnos una idea aproximada de las notables dimensiones del lugar, además de los muchos enfermos que allí acudían con la esperanza de recobrar la salud. ‘Yacía en éstos una multitud de enfermos: ciegos, cojos, paralíticos que esperaban el movimiento del agua. Pues un ángel del Señor descendía de tiempo en tiempo a la piscina y agitaba el agua; el que primero se metía en ella, después de la agitación del agua, quedaba curado de cualquier enfermedad que tuviera’.

Me llama la atención el detalle de explicar el tipo de enfermos: ciegos (no ven, pero pueden hacer cosas y moverse dentro de esos límites. Están envueltos en la tiniebla);  cojos y mancos: (no tienen libertad plena de movimientos. Pueden moverse de forma limitada, quizá con ayuda de algún bastón o apoyo. Y los mancos con los problemas propios de ese estado). Los paralíticos, (esta situación es la  que, según parece,  se encuentra el otro protagonista de este pasaje). El Evangelio se refiera a este estado como ‘enfermedad’. Para él, es una vida sin vida. Está permanentemente postrado en un camastro. Treinta y ocho años así. Toda una vida teniendo en cuenta el promedio de vida de aquella época. Nada puede hacer y presenta una clara dependencia de los demás, que no encuentra: ‘no tengo a nadie que me meta en la piscina’.
 
CARL BLOCH.-REALISMO DANÉS
Así vamos penetrando en el interior del pasaje joánico que nos ocupa: ‘Había un hombre allí que llevaba treinta y ocho años enfermo. Al verlo Jesús tendido, y sabiendo que llevaba ya mucho tiempo así, le pregunta: ¿Quieres curarte?’ No creo que el Maestro fuese a la piscina a nada en concreto, o al menos no veo nada que así lo indique, pero no era insensible al contacto con el mundo del dolor por la enfermedad. Había muchos allí, pero Él se fijó en uno en concreto ‘sabiendo que llevaba ya mucho tiempo así’. El enfermo nada le pide, pero Jesús se siente interpelado por el sufrimiento y el desánimo de aquella persona sin horizonte ni iniciativa alguna. Y sale a su rescate.
 
PEDRO ORRENTE.-BARROCO
No obstante, antes desea contar con la libertad de aquella persona y le da la opción de elegir: ‘¿Quieres curarte?’ La respuesta del hombre, dentro de los límites de la corrección y el respeto llamándolo ‘Señor’ en el comienzo de su respuesta, queda circunscrita dentro de los límites de lo que todos esperaban: que el ángel del Señor removiese las aguas. Pero le da una explicación a su situación: ‘El enfermo le contestó. Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando el agua comienza a agitarse y mientras yo llego, otro baja antes que yo’. Trágico para él. Nunca llegaba a tiempo. Y su desesperanza saldría por su boca y por su alma.
 
BARTOLOMÉ ESTEBAN MURILLO.-BARROCO
Pero para Jesús el agua de la piscina no le servía. Carecía de vida. El agua verdadera solamente la podía dar Él, como le dijo a la samaritana: ‘Si conocieras el don de Dios y quién te dice ‘Dame de beber’, él te daría a ti agua viva....el que beba del agua que yo le diere no tendrá jamás sed, porque el agua que yo le dé se hará en él una fuente que salte hasta la vida eterna’. (Jn. 4, 4-14).
 
SAMARITANA Y JESÚS.-VASILI NESTERENKO.-S. XX
Pero Jesús…es Jesús. Es el Señor de la Historia y de la Vida. Ante esta manifestación no lo piensa dos veces. Actúa de inmediato: ‘Dícele Jesús: Levántate, toma tu camilla y vete’. Así de sencillo. Y de efectivo. Era la misma Palabra que aleteaba sobre las aguas con el Espíritu en la Creación. (Gen. 1, 1-5). Y el mandato se hizo realidad. ‘E inmediatamente el hombre quedó sano, tomó su camilla y se fue andando’.
HAROLD COPPING.-S. XIX - XX
Si analizamos la respuesta vemos que contiene tres órdenes: ‘Levántate’, es decir, tienes que valerte por ti mismo de ahora en adelante. Sé tú mismo. Y no le da la mano para ayudarlo a levantarse. ‘Toma tu camilla’ es la segunda. Le hace dueño y señor de aquello que le dominaba simbolizado por la camilla y eso encierra una invitación a ser útil para cuanto se le presente. Que pueda disponer de sí mismo y de cuanto le rodea con una libertad absoluta. ‘Y vete’. Echa a andar. Camina por donde antes no podías. Le presenta un futuro libre de ataduras, pero cuidando de esa libertad, como le dice más adelante:’no vuelvas a pecar’.
EL PARALÍTICO CARGA CON SU CAMILLA.-ICONO RUSO
Quedó patente la divinidad de Jesús. Pero hubo un ‘pequeño’ problema: era sábado. Y para los judíos no se podía hacer nada ese día. Así que arremetieron contra el hombre curado y le preguntaron quién lo había hecho, a lo que no supo responder. ‘Después de esto le encontró Jesús en el Templo, y le dijo: Mira que has sido curado; no vuelvas a pecar, no te suceda algo peor’. ¿Conocía algo de su vida anterior? No lo sabemos, pero si le hace esa recomendación sería por algo. Naturalmente. El pecado es la peor de las enfermedades, ya que supone apartarse de Dios.
(DESCONOZCO EL NOMBRE DEL ESCULTOR)
Pero el hombre dijo a los judíos que le interrogaron que había sido Jesús quien le curó. Éstos buscaron a Jesús y Él no se arredró. ‘Mi Padre sigue obrando todavía, y por eso obro yo también’. Más claro, agua, pero ‘por esto los judíos buscaban con más ahínco matarle, pues no sólo quebrantaba el sábado, sino que decía a Dios su Padre, haciéndose igual a Dios’. (Jn. 5, 10-18). Y la historia continuó. Y Dios continuaba su proyecto según el Plan previsto.
ALEXANDER BIDA.-ROMANTICISMO
Pues así lo han visto los pintores. De algunas obras no conozco su autor, pero merecen ser puestos. Hasta pronto.

El valor de la Caridad.-22-marzo-2013

Posted by Caminante y peregrino

PARÁBOLA DEL BUEN SAMARITANO.-GIACOMO CONTI.-S.XIX


¿Cuántas veces habremos oído decir o habremos dicho la expresión ‘ser o actuar como un buen samaritano’? Ustedes no lo sé, pero personalmente la he oído muchísimas veces y también la he empleado. Cada vez que alguien ha tenido el gesto de ayudar a un semejante en algo se le ha aplicado esta expresión. Incluso cuando estudiaba la carrera era frecuente que invitáramos a algún compañero a que actuara como ‘buen samaritano’ para explicarnos un tema o concepto que no terminábamos de entender.

Es indudable que esta expresión encierra un altísimo contenido de lo que supone ser solidario, uno de los valores humanos, si no cristianos, que hoy está casi en desuso. Se dan casos en los que cuando alguien la emplea en una situación límite ayudando a un semejante, llama poderosamente la atención como si fuese algo desconocido. Incluso causa admiración hacia la persona protagonista del suceso que fuere.
WALTER RANE.-S.XX-XXI
Jesucristo no fue ninguna excepción en esto que comentamos. Y no desaprovechó la ocasión de emplear su didáctica magistral en una ocasión que se le presentó. Veámosla por partes. Nos lo encontramos en pleno diálogo con un doctor de la Ley que con el supuesto pretexto de ‘saber más’, pero realmente para tentarle y ver si lo cogía en alguna contradicción, le pregunta: ‘Maestro, ¿qué haré para alcanzar la vida eterna? Él le dijo: -¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees? Le contestó diciendo: -Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente, y al prójimo como a ti mismo. Y le dijo: -Bien has respondido. Haz esto y vivirás. Él queriendo justificarse, preguntó a Jesús: -¿Y quién es mi prójimo?’ (Lc. 10, 25-29).
Jan Wijnants.-BARROCO
Siempre nos tropezamos a lo largo de los Evangelios con un sin fin de ocasiones de tentar o poner a prueba a Jesús. Sabían que dominaba las Escrituras y la Ley (¡naturalmente que las dominaba!), pero no cejaban en su empeño. El Maestro lo sabía y no se arredraba. En esta ocasión, tampoco. Al contrario, aprovechó la ocasión para hacer ver a todo su auditorio, incluido el doctor de la Ley, para demostrarle quién era el ‘prójimo’. Y no lo hizo directamente, sino que como buen pedagogo expone una situación y lo conduce al descubrimiento de aquello que desconocía o que fingía desconocer, dando así ocasión para que surgiera uno de los pasajes más cautivadores del Evangelio lucano.
HIPPOLYTE FLANDRIN.-ACADEMICISMO
‘Tomando la palabra Jesús respondió: «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores que le desnudaron, le cargaron de azotes, y se fueron dejándole medio muerto’. Posiblemente esto fuese algo frecuente en la época, pues cuando había que dirigirse a un lugar determinado solían hacerlo en caravanas precisamente para evitar este tipo de situaciones, además de otras. Y si alguien se aventuraba se exponía a que le sucediese lo que al protagonista primero de la parábola. Y hace notar un detalle absolutamente necesario para la explicación: le dejaron medio muerto.
-Lanceloot Blondeel .-S.XVI
Continúa el relato presentado un par de personajes secundarios, aparentemente sin importancia, pero que sí la tienen. Y mucha. ¿Quiénes eran y a qué se dedicaban? ‘Casualmente, bajaba un sacerdote por aquel camino y, al verle, pasó de largo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio también y pasó adelante’. Un sacerdote y un levita.
George Frederick Watts.-SIMBOLISMO

El sacerdote era, básicamente, quien presidía los actos litúrgicos en el Templo. Él ofrecía los sacrificios y los presentaba a Dios como mediador entre Él y los hombres. Los levitas eran los auxiliares de quienes oficiaban en el Templo, o sea, de los sacerdotes, y cuidaban del mismo. Y pasaron de largo a pesar de haberlo visto. Tal vez porque hubieran incurrido en alguna impureza que les habría impedido realizar sus funciones en el Templo, que de por sí, eran importantes para los judíos. Precisamente los pone Jesús a ellos para hacer ver a quien le había hecho la pregunta y a quienes allí estaban presentes lo realmente importante y fundamental. Vamos a verlo.
VAN GOGH, VINCENT.-POSTIMPRESIONISMO

‘Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; y, cercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él.’ Todavía refuerza más el cuadro de la acción de la parábola. Entre tanta gente como podía pasar por allí fue, precisamente, un samaritano que, como ya sabemos y vimos al hablar del pasaje de Jesús con la mujer samaritana, éstos y los judíos estaban enemistados.
EUGÈNE DELACROIX.-ROMANTICISMO

Paro en su actitud se descarga toda la importancia del episodio. No miró que era judío el que estaba malherido. Tampoco tuvo en cuenta que el herido era de otra nacionalidad. Solamente supo ver una persona sufriendo y se olvidó de sí mismo y del trabajo que tenía que hacer y por el que tuvo que pasar por aquel sitio. Le hizo una cura de urgencia, le vendó las heridas y como pudo lo subió a su propia cabalgadura para llevárselo a un lugar seguro y tranquilo: una posada. Allí cuidó de él.
ALEXANDER BIDA.-ROMANTICISMO

Permaneció toda la noche proporcionándole cuantos cuidados fueron necesarios, ya que  ‘Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: "Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva”. Su actitud fue más allá de cumplir con un deber que consideró necesario. Pagó su estancia y los cuidados que pudiese necesitar para volver más adelante, cuando hubiese finalizado su trabajo, momentáneamente interrumpido, volver para conocer su estado y probablemente llevarlo a su casa con su familia. No es descabellado pensarlo de una persona que había obrado de aquella manera. Eso se puede pensar sin temor a error.
Gustave Doré.-S. XIX

Pero la parábola continúa. Jesús se dirige a su interlocutor para dirigirle la pregunta obligada: ‘¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?» El dijo: «El que practicó la misericordia con él». Díjole Jesús: «Vete y haz tú lo mismo». (Lc. 10, 25-37). La respuesta tenía que ser esa y no otra. Cuando Jesús plantea la situación le transmite la respuesta a través de la deducción del doctor de la Ley. Añadiéndole lo que pienso que no se esperaba: Vete y haz tú lo mismo.
GIOVANNI BATTISTA LANGETTI
Aquí finaliza esta parábola que deja mucho para descubrir y deducir. La magistral intervención de Jesús eligiendo a los personajes apropiados, conocidos totalmente por aquella persona y el lugar de la acción, deja patente su dominio de las situaciones y las formas de llegar a sus oyentes, de forma que pudieran comprender total y fácilmente el mensaje que quería transmitir. En este caso hizo patente la primacía de la caridad sobre el propio deber.
Harold Copping.-S. XIX - XX

En la mayor parte de los cuadros que representan esta escena en el lugar donde está el herido y es atendido por el samaritano, la mayor parte de los autores presentan al sacerdote y al levita pasando de largo y en primer plano a los dos protagonistas principales del cuadro, en primer término. Otros solamente se recrean en la escena de la primera cura en lugar. También existen otros, como pueden ver, que van al ‘después’: el momento de llegar a la posada o al momento de subirlo al caballo o bajarlo del mismo.

PARÁBOLA DEL BUEN SAMARITANO

La Palabra de Dios, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, es una fuente inagotable de inspiración para pintores y escultores de todos los tiempos. A poco que repasemos la Historia del Arte veremos que hay cuadros y esculturas con escenas contenidas en la Biblia. Este no podía ser un tema que pasara desapercibido para los artistas, como podrá ver en las muestras que les pongo. Disfrútenlas, tanto en el Arte que contienen como en el contenido de la Palabra de esta entrada.
 REMBRANT.-BARROCO