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Comienza el drama que...(V).-Se quedó para siempre.-18-01-2015 (II)

Posted by Caminante y peregrino

LA ÚLTIMA CENA.-VASILI  NESTERENKO.-S. XX
      Todos eran esclavos de su emoción, de sus recuerdos y de sus pensamientos. Juan no podía dejar de pensar con las palabras que le martilleaban las sienes: 'Esta es la copa de la nueva alianza sellada con mi sangre, que se derrama por vosotros'. (Lc 22, 20). Intuía, incluso creía estar en lo cierto, que en esa frase les había transmitido tres mensajes: con la expresión 'la nueva alianza' les estaba diciendo que lo antiguo quedaba como pasado, como recuerdo, como base de lo ahora iba a suceder. Automáticamente recordó a Isaías: 'Lo antiguo ya ha sucedido, y algo nuevo yo anuncio. Antes de que brote os lo hago oír'. (Is. 42, 9). Y era su Maestro y Amigo quien iba a llevarlo a efecto. Iba a hacerlo todo nuevo, pero ¿cómo?
LA COPA DE LA NUEVA ALIANZA
      Como un rayo llegó la contestación en la segunda parte de la frase: 'sellada con mi sangre'. ¿Qué estaba diciendo? ¿Nos indica que lo van a matar...? ¡No puede ser! Imposible. Sin embargo...el final de la expresión no dejaba lugar a duda alguna: 'que se derrama por vosotros'. ¿Por nosotros? ¿El Mesías va a morir por nosotros? ¿Por todos los hombres? Siendo Hijo de Dios, ¿cómo es posible que muera?
     
      Su cuerpo se estremeció al pensar esa posibilidad. En apenas unos segundos había analizado su significado. Una terrible melancolía se apoderó de él y no se le ocurría nada para evitarlo. Necesitaba  comunicar su descubrimiento a alguien con la esperanza de que le demostrara el error de su pensamiento, pero ¿a quién?                                     JESÚS Y SAN JUAN.-'PASO' DE LA SANTA CENA.- FRANCISCO SALZILLO.- BARROCO.-                                 Los miró a todos buscando al mas conveniente. ¿A Pedro? ¿A Santiago? ¿Andrés quizá? ¿Acaso Felipe o Tomás? En su angustia los vio a todos absortos en sus propios pensamientos. Al levantar la mirada se cruzó con los ojos serenos de Jesús descubriendo en aquella mirada el infinito amor que el Maestro le tenía. El brazo de Jesús le rodeó los hombros y le musitó al oído en un susurro apenas perceptible: 'No temas'.

      Después, levantando su voz se dirigió a todos: 'Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros. Como yo os he amado, así también amaos mutuamente. Por el amor que os tengáis los unos a los otros reconocerán todos que sois mis discípulos'. (Jn. 13, 34-35). Las miradas de unos se cruzaban con las de otros. Eso era absolutamente nuevo y venía a ser como la plenitud de la Ley de Moisés. 
     
       Bartolomé recordó un pasaje del Levítico en el que Yahvéh decía: 'No odiarás a tu hermano, sino que lo corregirás para no hacerte culpable por su causa. No tomarás venganza ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor'. (Lev. 19, 17-18).            INSTITUYE LA EUCARISTÍA,. JAMES SEWARD.- S. XX                                                            A Mateo le vino a la memoria la expresión que el Maestro había dicho en una de sus enseñanzas: 'No penséis que he venido a abolir las enseñanzas de la Ley y los profetas; no he venido a abolirlas, sino a llevarlas hasta sus últimas consecuencias. Porque os aseguro que mientras duren el cielo y la tierra la más pequeña letra de la Ley estará vigente hasta que todo se cumpla'. (Mt.5, 17-18).                                              Mateo se levantó súbitamente y se dirigió a Pedro. Lo tomó de los sobacos haciéndole con ello además de levantarlo. Pedro. sorprendido, se levantó pensando que iba a proponerle cualquier cosa pero se encontró con un abrazo que le hizo conmoverse hasta lo más íntimo. Sin pensarlo rodeó con sus brazos a su amigo y los dos sintieron el calor de una fuerte amistad fundamentada en el Amor del Maestro. 
      Como si hubiesen estado esperando una señal, todos se levantaron y fueron abrazándose mutuamente. Nadie quedó sin ser abrazado. Jesús contemplaba la escena con una leve sonrisa, con tintes de tristeza, que se dibujó en su rostro. Esperó pacientemente a que todos hubieran asumido el significado de aquel gesto de hermandad y amistad.
      Cuando todos volvieron a sus sitios respectivos, Jesús siguió dándoles ánimo: 'Mi mandamiento es ése: Amaos los unos a los otros como yo os he amado.Nadie tiene un amor más grande que quien da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando...No me elegisteis vosotros a mí; fui yo quien os eligió a vosotros. Y os he destinado para que vayáis y deis fruto abundante y duradero. Así, el Padre os dará todo lo que pidáis en mi nombre. Lo que yo os mando es esto: que os améis los unos a los otros'. (Jn. 15, 12-17).
JUAN DE JUANES.- RENACIMIENTO
      Jesús era un torrente de consejos de enseñanzas, de recomendaciones de amor y de paz que a todos mantenía en vilo. Nadie osaba interrumpirlo. Cuando hacía una pausa, por breve que fuera, todos se miraban entre sí y volvían a mirarlo, a estar pendientes de sus palabras, a observar cualquier ademán que hiciera, sin perder el más mínimo detalle de cuanto hacía y decía.       Como haciendo un resumen de cuanto les había dicho, continuó: 'Si permanecéis unidos a mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo tendréis. Mi Padre recibe gloria cuando producís fruto en abundancia, y os manifestáis así como discípulos míos'. (Jn. 15, 7-8).
DOMENICO GHIRLANDAIO.- RENACIMIENTO
       Esto todos lo entendieron perfectamente: El Maestro quería permanecer siempre con ellos, si bien de forma distinta. Así lo manifestó cuando bendijo el Pan y el Vino asumiendo que debían producir en adelante mucho fruto en su Nombre, como discípulos, para mayor gloria de Dios.
       Pero aún debían escuchar otras cosas que quizá los desconcertarían más todavía.

      

Comienza el drama que ... (IV).-Se quedó para siempre (I).-31-12-2014

Posted by Caminante y peregrino

LA ÚLTIMA CENA.-TINTORETTO.- MANIERISMO
      Pedro no cesaba de echar la vista atrás porque en esos momentos su cabeza era un hervidero de ideas y recuerdos, ahora todavía centrados en el cenáculo. Tras el gesto de Jesús de lavarles los pies, recordaba cómo centró la atención de sus compañeros cuando le tocó a él el turno y se entabló el diálogo entre el Maestro y él mismo. Todavía esta viendo a Jesús revestirse de nuevo para ocupar su puesto en la mesa. Y…

      La cena, después del gesto de Jesús de lavarles los pies, continuó. Judas Tadeo no entendía absolutamente nada y en su interior no cesaba de intentar encontrar un significado a todo lo que estaba presenciando, pero todo ello era demasiado para él. Junto a él, Santiago, hijo de Alfeo, notó que algo le pasaba a su amigo y compañero. ‘-¿Se puede saber qué te ocurre?`, le espetó ligeramente preocupado por su actitud, dándole un vigoroso codazo en el brazo. Tras un brusco sobresalto respondió a Santiago: ‘-No te preocupes. Es que no entiendo al Maestro. ¿Por qué ha hecho esto?’ Santiago hizo un breve gesto de asentimiento. ‘Sí, -le dijo- A mí me ocurre lo mismo’.
                                        ICONO DE LA SANTA CENA
Pero no eran solamente ellos dos. Jesús se daba cuenta de que era una actitud generalizada entre sus amigos. Estuvo unos breves instantes contemplando sus gestos, sus comentarios de unos con otros en voz baja,…Súbitamente, sorprendiéndolos nuevamente, les dijo serenamente: ‘No se turbe vuestro  corazón; creéis en Dios, creed también en mí.’ (Jn. 14, 1). Las palabras parecieron resonar más en el corazón de todos que en la estancia donde se encontraban. Se dirigía a ellos de una manera especial, dando un aire de gran solemnidad en cuanto les decía. A todos les pareció captar que en el tono de su voz volcaba en todos y cada uno de ellos el afecto y el cariño que durante tres años les había demostrado. Era como si en el mundo solamente existieran ellos y su Maestro.
JAMES SEWARD .- S. XX
Pedro, no sabía por qué, se sentía atraído por los tres panes ácimos que había sobre la mesa, así como una jarra de vino y otra de agua. Nuevamente se dirigió a ellos, pero su voz era más imponente y mayestática que antes. ‘¡Cuánto he deseado celebrar esta pascua con vosotros antes de morir! Porque os digo que no la volveré a celebrar hasta que tenga su cumplimiento en el reino de Dios’ (Lc. 22, 15-16). Quedaron sobrecogidos. La emoción les impedía entender el verdadero sentido de aquellas palabras. Todos estaban pendientes de Él y sus ojos no perdían un solo movimiento o ademán que pudiese hacer. Nadie hablaba. Vieron a Jesús inclinar la cabeza como tantas veces le habían visto hacer cuando oraba dirigiéndose a su Padre. Así permaneció unos breves instantes.

LA EUCARISTÍA .- NICOLAS POUSSIN .-NEOCLASICISMO
Cuando levantó la cabeza lo vieron majestuoso. Pedro y Juan, situados a ambos lados del Maestro, recordaron la magnificencia de su Transfiguración en el monte Tabor. Ahora, todos se fijaron que alargaba su mano hacia la copa que tenía frente a Él y  tomándola, pidió a Pedro que pusiera vino en ella. Luego pidió a Juan que echase también en la copa un poco de agua. Luego, con una solemnidad desconocida para ellos, la bendijo, dio gracias y la elevó mientras de sus labios brotaba una silenciosa oración. Dirigiéndose a todos ellos, les dijo: ‘Tomad esto y repartidlo entre vosotros, pues os digo que ya no beberé del fruto de la vid hasta que llegue el reino de Dios’. (Lc. 22, 17-18).

LEONARDO DA VINCI .- RENACIMIENTO
    Lo hicieron, pero no sabían todavía el verdadero significado de aquello. A continuación le vieron tomar la bandeja que contenía los panes ácimos entre sus santas y venerables manos y hacer lo mismo que había hecho anteriormente con el vino: levantar los ojos, elevar la bandeja con los panes y bendecirlos a continuación. Después, quedaron asombrados de lo que les dijo mientras partía el pan y lo repartía entre ellos después de dar gracias: ‘Esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía’. (Lc. 22, 19).

 FRANCISCO RIBALTA .- BARROCO
       Juan estaba sobrecogido. A pesar de su juventud se daba  cuenta del encargo que les estaba haciendo: ellos debían continuar lo que Él había hecho cuando ya no estuviese, lo cual suponía una vida de entrega total y un a donación absoluta al Maestro por una parte, y a los destinatarios del mensaje por otra, pero ¿cómo iban a conseguirlo si Jesús no estaría con ellos? De repente lo vio claro. ¡¿Cómo que no iba a estar con ellos?!  ¡Si lo acababa de decir y apenas se habían dado cuenta…! Ese pan, después de ser bendecido por Él, ¡era Él mismo que se quedaba bajo la forma de pan! Y les había dado poder para que repitieran lo mismo que había hecho.

                                  WALTER RANE .-S. XX

Nuevamente la voz de su amigo lo sacó de sus reflexiones y vino a confirmar lo que estaba pensando: ‘Esta es la copa de la nueva alianza sellada con mi sangre, que se derrama por vosotros’. (Lc. 22,20). Ahora les estaba diciendo que el vino también sería Él mismo: Su Cuerpo y su Sangre. Su alma y su Divinidad. ¿Quiénes eran ellos para realizar un gesto tan grandioso? Sus manos temblaban de emoción cuando tomó el cáliz y bebió de su contenido. Se sintió invadido por todo el amor del Maestro. Se vio insignificante. Por primera vez se sintió nada ante quien era Todo. Y no supo qué hacer. Ni qué decir. Sólo le quedaba esperar, a ver qué más les iba a decir…mientras dos lágrimas de profunda emoción surcaban sus mejillas. Y también de agradecimiento.

          ICONO DE LA SANTA CENA


FRA ANGÉLICO .- RENACIMIENTO

LIBRO DE LAS HORAS DE CATHERINE DE CLEVES .- S.XV

Comienza el drama que dará la Vida (III).-11-diciembre.-2014

Posted by Caminante y peregrino

ÚLTIMA CENA, ENTRADA EN JERUSALÉN  Y AGONÍA.-RETABLO.-
Tilman Riemenschneider.-GÓTICO TARDÍO-RENACIMIENTO

El mutismo de Pedro fue absoluto. Jesús, su gran amigo, le había dicho que ¡lo iba a negar…! Pero…, eso suponía echar por tierra los tres años que llevaban juntos compartiéndolo todo junto con los demás del grupo, y avergonzarse del Maestro. ¿Cómo iba a hacer semejante cosa? ‘No. Eso no tiene sentido porque hace unos instantes nos ha hablado a todos muy distinto de lo que eso supone y lo que me ha dicho a mí no guarda ninguna relación con que lo negaré’. Nuevamente retrocedió a unos instantes antes.



Ya estaban comenzando a sentarse en su puesto, cuando Tomás observó: ‘Falta Felipe, que todavía no ha llegado’. Nadie había notado esa ausencia y eso era raro, ya que todos iban juntos, en  bloque, como si fueran uno solo, pero esperaron un poco. No hubo que esperar mucho. La puerta se abrió empujada con el brío del retrasado, que notó sobre sí las miradas de todos, entre curiosas y divertidas. Todavía jadeante marchó a sentarse junto a Bartolomé. Pero duró poco la tranquilidad. Jesús hizo ademán de levantarse y ese gesto atrajo la atención de todos. Y lo que más les extrañó fue que sin mediar palabra alguna, se levantó de la mesa, se quitó el manto, tomó una toalla y se la ciñó a la cintura.


LAVATORIO DE LOS PIES.- JAMES TISSOT.- S. XIX - XX.
Pedro no daba crédito a lo que estaba viendo. ¿Qué iba a hacer? ¿Qué significado tenía? Por su mente pasó la imagen de un esclavo preparando lo necesario para lavar los pies de su amo, pero eso no encajaba con Jesús. Iba a preguntarle si le podía ayudar en algo de lo que tenía pensado hacer, pero no tuvo tiempo. Cuando le vio echar agua en un a palangana y dirigirse hacia donde estaba Juan, pensó que estaba soñando o viendo algo totalmente incierto e irreal. Él, el Mesías, se estaba poniendo en el lugar de un esclavo y cuando lo vio arrodillado frente a Juan lavándole los pies, pensó que deliraba, que debía tener fiebre. Pero siguió Bartolomé, y luego Santiago, y Andrés, y…TODOS.
      Pero cuando llegó a este momento de sus pensamientos, notó que alguien la estaba quitando las sandalias y eso lo devolvió a la realidad. Se lo encontró arrodillado ante él con la palangana llena de agua y preparada para lavarle los pies. Su reacción, además de hacer un gesta apartando los pies del alcance de Jesús, fue visceral, muy propia del Pedro acompañante del Maestro: ‘Señor, ¿lavarme tú los pies a mí? Jesús le contestó: -Lo que estoy haciendo, tú no lo puedes comprender ahora; lo comprenderás más tarde’.

       
No. Jesús podía decir lo que quisiera porque Pedro se sabía muy inferior a su Maestro y, si acaso, era él quien tendría que lavárselos a Jesús. Y, por supuesto, no estaba dispuesto a permitirlo. ‘Pedro insistió: -Jamás permitiré que me laves los pies’. Estaba muy seguro de su razón. No podía permitirlo, pero no contaba con las ‘razones’ de su Maestro: ‘Entonces, Jesús le respondió: -Si no te lavo los pies, no podrás contarte entre los míos’.
En ese momento se derrumbó Pedro. Todos sus argumentos y razones cayeron como un castillo de naipes construido en el aire. No podía permitirse el lujo de perder a su amigo para siempre. Y ‘Simón Pedro reaccionó así: -Señor, no sólo los pies; lávame también las manos y la cabeza’. Todos los discípulos tenían contenida la respiración. ¿Cómo iba a finalizar el duelo dialéctico entre el Maestro y el Discípulo? Casi todos o todos, se habían dejado lavar los  pies y no habían osado contradecir a Jesús, pero la reacción de Pedro y sus palabras todos las asumían en su fuero interno, pero ante la respuesta de Jesús a Pedro todos bajaron la cabeza avergonzados y entendieron absolutamente la respuesta de Pedro.

LAVATORIO DE LOS PIES A LOS DISCÍPULOS.- GÓTICO.-
NÔTRE DAME, DE PARÍS
Lo que Jesús fue explicando a continuación les hizo olvidar la cena. Su atención estaba centrada totalmente en Jesús y no perdían ni una tilde de sus palabras. ‘Entonces dijo Jesús: -El que se ha bañado sólo necesita lavarse los pies, porque está completamente limpio; y vosotros estáis limpios, aunque no todos.’ No pasó desapercibido ese final, esa salvedad última, pero ¿qué significaba? Era una noche de sorpresas y dilemas. ¿Qué había querido decir con que ‘alguno de ellos no estaba limpio? ‘Sabía muy bien Jesús quién lo iba a entregar; por eso dijo “Vosotros estáis limpios, aunque no todos”. Después de lavarles los pies, se puso de nuevo el manto, volvió a sentarse a la mesa y dijo a sus discípulos:

LAVATORIO DE LOS PIES A PEDRO.-
Mosaïque du monastère Nea Moni de Chios .-S. XI
-¿Comprendéis lo que acabo e hacer con vosotros? Vosotros me llamáis Maestro y Señor, y tenéis razón, pues lo soy. Pues bien. Si yo que soy el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, vosotros debéis hacer lo mismo unos con otros. Os he dado ejemplo para que hagáis lo que yo he hecho con vosotros’.
      Nadie los allí presentes se acordaba de la cena. Lo que Jesús les estaba diciendo les abría los corazones y se estaban dando cuenta que el mensaje que les estaba transmitiendo era que de ahora en adelante iba a tener una continuidad a través de todos ellos y, posiblemente, los demás discípulos de Jesús. Pero ¿qué iba a hacer el Maestro mientras tanto? Porque más de uno recordó lo que le dijo a Pedro: ‘Adonde yo voy, tú no puedes seguirme ahora; algún día lo harás’. En cuanto a Pedro, ahora iba entendiendo algo. Ahora se estaba convenciendo todavía más de la grandeza y Mesianidad de su admirado amigo. Pero seguía teniendo muchas lagunas en su entendimiento.


El gesto del Maestro que habían presenciado, así como la explicación que les había dado posteriormente era absolutamente inédito en él, pero es que ignoraban que ‘Jesús, sabiendo que el Padre le había entregado todo, y que de Dios había venido y a Dios volvía’, realizó este gesto por el enorme significado que tenía e iba a seguir teniendo en el futuro. Era absolutamente consciente de ‘su hora’, para la que se había encarnado, nacido y vivido entre los hombres y mujeres de su tiempo, había llegado. Era el momento de devolver a los hombres y mujeres de todos los tiempos la dignidad perdida en el paraíso.

Les dejo ahora con unos cuantos cuadros más de este tema. El tema de la Última Cena es riquísimo por la abundancia de artistas, especialmente pintores, que le dan su impronta, su visión. Les deseo que los disfruten.


LAVATORIO DE LOS PIES .-ICONO

JESÚS LAVA LOS PIES A LOS APÓSTOLES.-Pietro Lorenzetti .-GÓTICO

JESÚS LAVA LOS PIES A PEDRO.-Ford Madox Brown.-S. XIX

JESÚS LAVA LOS PIES A LOS APÓSTOLES.-Duccio di Buoninsegna.-GÓTICO

LAVATORIO PIES.-Del Parson.-S. XX

Comienza el drama que dará la Vida (II) .- 20-noviembre-2014

Posted by Caminante y peregrino

ÚLTIMA CENA.-MOSAICO ANÓNIMO DEL S. XII
      Felipe caminaba presuroso. Se entretuvo excesivamente resolviendo el encargo que Jesús la había dado y se confió en que llegaría a tiempo, pero ahora ya iba con unos minutos de retraso. La pequeña carrera que había hecho le hizo llegar jadeante a la cena. Pero lo esperaron.
      Al abrir la puerta sintió sobre él todas las miradas. Solamente la serena mirada del Maestro y su leve sonrisa lo calmaron y se dirigió a su puesto. Bartolomé, sentado a su lado, le gastó una corta broma que contribuyó a serenar sus nervios. Sus ojos repararon en los platos preparados distribuidos por la mesa, los cuales contribuyeron a despertar su apetito, pero esperó a que su Maestro pronunciase la primera bendición.
ÚLTIMA CENA.-JAMES SEWARD.-S. XX
      Cuando lo hizo, le pareció advertir un leve temblor en sus palabras pero no hizo caso. Lo achacó a sus nervios por el retraso de su llegada. Pero volvió a hablar: 'Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar' (Mt. 26, 20). Lo miró sin poder evitarlo. Pero no fue el único. Todos los ojos de sus amigos estaban fijos en él. Hubieran esperado cualquier cosas menos eso.Sus caras, serias y preocupadas, no podían ocultar la sorpresa. Vieron la cabeza de Jesús ligeramente inclinada hacia su pecho y sus ojos semicerrados ocultaban dos lágrimas apenas perceptibles. ¿Cómo podía decir eso? Aun notando la tristeza de su voz cuando habló, Felipe no pudo evitar el interrogante que surgió de sus labios mecánicamente: 'Soy yo, Señor?' Tomás le siguió haciéndole la misma pregunta, y luego uno tras otro.
JACOPO TINTORETTO.-RENACIMIENTO
      La inesperada tensión creada por lo insólito del comunicado hizo que todos se mirasen uno tras otro, como buscando quién era el protagonista de la entrega. Levantando su rostro, con voz y miradas aparentemente serenas, nuevamente se dirigió a todos ellos: '¡Cuánto he deseado celebrar esta pascua con vosotros antes de morir! Porque os digo que no la volveré a celebrar hasta que tenga su cumplimiento en el reino de Dios' (Lc. 22, 15-16).


      Pedro, el incondicional amigo de Jesús, hervía en su interior. Pensando que uno de los doce, elegidos todos por el mismo Maestro, era un traidor, le hacía sublevarse contra la situación. Él tendría la iniciativa de defenderlo, pero ¿de quién? ¿Quién era el miserable? Porque si les había dicho que uno de ellos lo entregaría  era porque lo sabía positivamente cierto y, además, sabía de quién procedía tamaña villanía. Tenía que enterarse antes de que fuese tarde, pero no se atrevía a preguntarle directamente.
      Los miró a todos uno por uno y le pareció ver en todos ellos el mismo grado de sorpresa, pero la evidencia de las palabras de su Maestro y amigo le hacía comprender que estaba allí disimulando y fingiendo. ¿Cómo iba a ...? Cesó de repente lo que estaba pensando cuando sus ojos se detuvieron en Juan, el discípulo a quien Jesús tanto quería, que estaba sentado junto a Él. Juan no podía ser el traidor. Imposible. Había demostrado muchísimas veces su afecto por el Maestro y en él no cabía ninguna bajeza de ese tipo ni de ningún otro. Se las ingenió para llamar su atención y decirle por señas que le preguntara él quién era el ruin. 'El discípulo que estaba recostado sobre el pecho de Jesús le preguntó: -Señor, ¿quién es? Jesús le contestó: -Aquel a quien yo dé el trozo de pan que voy a mojar en el plato. Y mojándolo, se lo dio a Judas Iscariote, hijo de Simón'. (Jn. 13, 21-30).
JESÚS ENTREGA A JUDAS EL PAN MOJADO.-HAROLD COPPING.-S. XIX
      Juan no lo esperaba. ¿Judas? ¡Pero si el Maestro había tenido muchos detalles con él! Sin embargo no cabía duda alguna porque lo que había indicado era exactamente la respuesta a su pregunta. Y así se lo transmitió a Pedro con un gesto leve, que entendió perfectamente. 'Pero, ¿cómo es posible, -exclamó- si está sentado con nosotros como uno más? ¿No será una equivocación? Pero no. Si él lo ha dicho es porque lo sabe bien'. Se levantó para dirigirse donde estaba y decirle algunas 'cosas', pero la voz de Jesús se oyó nuevamente dirigiéndose precisamente a Judas: 'Lo que vas a hacer, hazlo cuanto antes'.
HARRY ANDERSON.-S. XX
      Pedro se recomía por dentro. '¿Y todavía le encarga cosas? ¿Por qué le dice que haga cuanto antes lo que tiene que hacer? Ese Judas me lo tendrá que explicar'. Pero no tuvo tiempo, porque 'después de recibir el trozo de pan mojado, salió inmediatamente. Era de noche'.
      Todos los ojos miraron a Judas cuando se levantó y esa mirada duró hasta que salió de la sala donde cenaban. Tomás comentó en voz baja a Mateo, que estaba a su lado: '¿Dónde irá a estas horas? ¿Tan importante es lo que tiene que hacer?' La respuesta le llegó cargada de lógica: '¿No lleva él nuestro dinero? Cuenta que ha ido a pagar algo o a encargar cualquier cosa para la fiesta'. La realidad, la triste realidad la conocerían más adelante.
BENJAMIN WEST.-S. XVIII - XIX
      Pocos comentarios más se dieron  con voz apenas perceptible. La voz de Jesús nuevamente se enseñoreó del ambiente centrando la atención de todos. Algunos pensaron que iba a explicarles qué misión había dado a Judas, pero esta intervención estaba centrada en la última y quizá más importante lección que como amigo, Maestro y Mesías les dirigía: 'Ahora va a manifestarse la gloria del Hijo del hombre, y Dios será glorificado en él. Y si Dios va a ser glorificado en el Hijo del hombre, también Dios lo glorificará a él. Y lo va a hacer muy pronto. Hijos míos, ya no estaré con vosotros por mucho tiempo. Me buscaréis, pero os digo lo mismo que dije a los judíos: '-A donde yo voy, vosotros no podéis venir'. Os doy un mandamiento nuevo: Amaos los unos a los otros. Como yo os he amado, así también amaos los unos a los otros. Por el amor que os tengáis los unos a los otros, reconocerán todos que sois discípulos míos'. (Jn. 13, 21-38).
NIKOLAY GE.-SIGLO XIX
      El silencio se podía cortar en el aire y algunos comenzaron a barruntar que en esas palabras había mucho más que una simple enseñanza, de las que tantas veces le habían oído dirigiéndose a las multitudes que le rodeaban para escuchar su palabra fácil, amena y profunda. Aquello comenzaba a tener aires de despedida.
JUDAS SALE DEL  CENÁCULO.-JAMES TISSOT,.S. XIX - XX
      

Pedro interrumpió súbitamente sus recuerdos. Cuando llegó a este momento no pudo evitar que el llanto se adueñase de nuevo de su persona, porque para él todo comenzó en ese momento. La prueba de firmeza que quiso transmitir a su Maestro resultó ser la prueba de su frágil debilidad. Y eso le atormentaba cada vez más y le hacía aparecer ante sí mismo como un cobarde. Inadvertidamente vino a su mente la figura de Judas saliendo a cumplir su cometido. ¿Cómo se había atrevido a intentar pedirle cuentas si él, amigo fiel, no había sido capaz de dar la cara por Jesús cuando negó conocerle?
ARREPENTIMIENTO DE PEDRO.-ALEXANDRE BIDA.-ROMANTICISMO
      En ese preciso instante y sin pretenderlo retomó la vía de los recuerdos. Se vio en el momento de preguntar a Jesús ante todos sus compañeros y amigos: 'Señor, ¿a dónde vas? Jesús le contestó: - A donde yo voy, tú no puedes seguirme ahora; algún día lo harás'. Pedro no acababa de creer que su Maestro  no quisiera llevárselo con él. Lo había llamado para presenciar en el monte Tabor, junto con Santiago y Juan, su Transfiguración. Le había permitido ser testigo de la Gloria de Dios y del diálogo que mantuvo con Moisés y Elías. ¿Y ahora no podía ir con Él? ¿Es que ya no tenía su confianza? Así que volvió a insistir:  'Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Estoy dispuesto a dar mi vida por ti. Jesús le dijo: -¡De modo que estás dispuesto a dar tu vida por mí! Te aseguro, Pedro, que antes de que el gallo cante, me habrás negado tres veces'.
ÚLTIMA CENA.-SALVADOR DALÍ.-S. XX

Comienza el drama que dará la Vida (I) .- 01-noviembre-2014

Posted by Caminante y peregrino

LÁGRIMAS DE SAN PEDRO.-DOMENICHINO.-1600-1633
      'Ya sabéis que dentro de dos días se celebra la fiesta de la pascua y el Hijo del hombre será entregado para que lo crucifiquen' (Mt. 26, 2).
     
Pedro, con la cara mojada en sus propias lágrimas, no cesaba de presionar sus sienes como si deseara apartar aquella frase de su memoria. En vano. ¿Cuántas veces la había recordado? ¿5? ¿20? No importaba. Para él eran millones porque continuamente la tenía presente martilleándole la cabeza. El canto del gallo que le recordó el vaticinio de su Maestro y su inútil promesa de no abandonarlo le perforaba el  cerebro. Su dolor, su pena, su vergüenza, su creciente malestar no cesaba. En un momento de luz empezó a recordar...
      'Id a la ciudad y os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua. Seguidlo, y allí donde entre decid al dueño: -El Maestro dice: ¿Dónde está la sala, en la que he de celebrar la cena de pascua con mis discípulos? Él os mostrará en el piso de arriba una sala grande alfombrada y dispuesta. Preparadlo todo allí para nosotros' (Mc. 14,13-15).
      Él, Pedro, lo había oído y le había parecido todo de lo más natural. No había encontrado nada raro en aquello. Era una de las tantas veces que que cenarían juntos y lo pasarían muy bien. En ocasiones el Maestro hacía gala de su buen humor y se metía un poco con él, pero no importaba. Se sentía feliz de ser el sujeto de esas bromas. No podía imaginar, ni por asomo, lo que ocurriría después.


      Arrastraba los pies por la tierra del camino. Le pesaban. 
JUDAS ACUDE A LOS SUMOS SACERDOTES.- JAMES TISSOT.- S. XIX - XX 
      Desde que tomó su decisión tenía que luchar contra sus sentimientos (no en vano había acompañado al Maestro mucho tiempo) y, aunque le confiaran la administración de aquella comunidad, no llenaba sus aspiraciones como él esperaba. Sabía que Jesús molestaba a sacerdotes, fariseos y otros estamentos del Poder. Sabía que esperaban una ocasión para quitarlo de en medio. y optó por ser él quien les facilitase el camino. Pero no a cambio de nada. Les haría una oferta y si la aceptaban así como sus condiciones, se lo pondría fácil.
      Pero ahora...su mente y su conciencia no lo dejaban en paz. La había perdido y un gran desasosiego lo invadía en todo su interior. Las que le estaban dirigiendo le sonaron como un trallazo en su interior: '.¡Eh, Judas! ¿Vienes a preparar la cena?, le dijo Mateo. -Dejadme en paz, le contestó con aspereza. -¿Qué le pasa a Judas?, preguntó Andrés, el  hermano de Pedro. -Bah, déjalo- repuso Santiago- sabes que cuando está disgustado por la causa que sea, no hay quien lo soporte'. Procuraba distanciarse de todos, pero con cierto disimulo para que no le adivinaran las intenciones que tenía. Y lo hizo.
      'Uno de los doce, el llamado Judas Iscariote, fue a ver a los jefes de los sacerdotes y les dijo: -¿Qué me dais si os lo entrego? Ellos le ofrecieron treinta monedas de plata. Y desde ese momento andaba buscando ocasión para entregarlo'. (Mt. 26, 14-16).
JUDAS RECIBE TREINTA MONEDAS.-GIOTTO.-GÓTICO
      Ahora caminaba lenta y pesadamente hacia donde estaban sus ¿compañeros? No los consideraba ya así. Pero procuraría disimular y para ello sería mejor participar de la cena con todo el grupo y con el Maestro. Lo demás...ya llegaría.


      Jesús observaba el afán de cuantos participaban en la preparación de la cena. Vio a su Madre colaborando con todos y, súbitamente, la recordó haciendo algo similar en Caná, tres años antes. ¡Qué diferencia! Entonces era como el principio de todo. Ahora...era el final de todo. Lo sabía. Había dado instrucciones precisas a sus discípulos: 
      'El primer día de la fiesta de los panes sin levadura se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: -¿Dónde quieres que te preparemos la cena de la Pascua? Él contestó: -Id a la ciudad a casa de Fulano y decidle: -El Maestro dice: Se acerca el momento, y quiero celebrar la cena de la pascua en tu casa con mis discípulos. Ellos hicieron lo que Jesús les había mandado y prepararon la cena de pascua'. (Mt. 26, 17-19).
ÚLTIMA CENA.-JAMES TISSOT.-S. XIX - XX
      Volvió su mente a Caná, al banquete de bodas al que fueron invitados. Sí. Allí hizo su primer signo. Se acabó el vino y, a instancias de su Madre, Él solucionó el problema. Esta noche también lo beberían, pero tendría un nuevo significado. Siendo un signo de alegría y unidad beberlo también ahora lo harían, pero con un significado nuevo e infinitamente trascendente. 
      Los miró a todos yendo de una parte a otra con los preparativos y dejando las cosas sobre la mesa en la cual se sentarían en breve. Cuando sus ojos se detuvieron en Judas Iscariote se estremeció. Lo quería como a todos, pero la decisión que había tomado le dolía en el alma. Notó cómo resbalaban en sus mejillas dos lágrimas silenciosas.


      Las mujeres se afanaban en la preparación de la cena de la pascua. El cordero,el pan ácimo y las hierbas amargas iban preparándose en distintos recipientes para ser distribuidos en la mesa de Jesús y sus amigos. El vino y las copas eran diligentemente preparados. Una mujer tomó un recipiente con vino y, antes de colocarlo en la mesa con los otros, se retiró en un ángulo de la estancia con  poca luz. Un pensamiento, sin saber por qué, había acudido a su memoria rememorando lo acaecido  años atrás en una boda celebrada en Caná. Aquel día, al ver que los novios se habían quedado sin vino, sintió la necesidad de acudir a su Hijo. Confiaba en Él. 'No tienen vino'. Pero la respuesta que le dio la dejó momentáneamente parada: 'Mujer, ¿qué nos va a mí y a ti? Aún no es llegada mi hora'.
      Fue capaz de reponerse y, aun sin entender del todo lo que le quería decir, mantuvo firme la confianza en su Hijo. 'Haced lo que Él os diga'. Lo que 'les dijo' quedó plasmado en lo que el maestresala dijo a los novios: 'Todo el mundo sirve primero el vino de mejor calidad, y cuando los invitados ya han bebido bastante, se saca el más corriente. Tú, en cambio, has reservado el de mejor calidad para última hora'. (Jn. 2, 1-11).
BODAS DE CANÁ.- VASILI NESTERENKO.- S. XX
      Miró hacia donde estaba su Hijo. Él también la miraba y cuando sus miradas se cruzaron una sonrisa de complicidad brilló en los labios de Jesús. Ella respondió con otra, pero aquella 
sonrisa también la guardó en su corazón y, tiempo después la recordaría con nostalgia.
      ¿Por qué había recordado aquello? No lo sabía, pero sintió un leve estremecimiento. ¿Había llegado ya su Hora? Tampoco lo sabía, pero sus instintos maternos le decían que iba a ocurrir algo verdaderamente importante. Respiró hondo y levantándose se unió al resto de mujeres que lo estaban preparando todo como una más...