MUJER ADÚLTERA PRESENTADA A JESÚS.-VASILY POLENOV.-S. XIX -
Por más que empeño, no consigo encontrarlo. Me gustaría ver algún lugar de los Evangelios donde pudiera leer que los fariseos, herodianos o doctores de la Ley
caminasen juntos con Jesús. En la misma dirección. Pero ¡qué va! Siempre encuentro la misma dinámica: iban a por el
Salvador como fuera. Querían cogerlo en contradicción para, como mínimo,
ponerlo en ridículo. Claro. Siempre quedaban malparados. Podrían saber, incluso
con profundidad, la Ley, pero ¿qué podían hacer contra el Sumo Legislador?
Podían tener gran elocuencia para hablar al pueblo en el Templo o en las
sinagogas, pero ¿cómo podían competir contra el Logos, contra la Palabra,
contra el Verbo Divino con el que fue hecho TODO?
Quiero entender que no
sabían quién era realmente y que cuando al principio le oyeron hablar tuviesen
las lógicas dudas de su interpretación de la Ley , pero después de tantas veces…¡caramba!
NICODEMO Y JESÚS.-Henry Ossawa Tanner.-S. XIX - XX
Eran
duros de entendederas. Es cierto que hubo quien intuyó algo y tuvo la humildad
de acudir a su encuentro, pero de noche, para que no se enterasen otros
miembros del Sanedrín, pero esto no le resta mérito alguno. Nicodemo buscaba la
verdad e intuía que en aquel joven Maestro había ‘algo’ que le atraía. En el
fondo, era ‘Alguien’ quien le atraía, aunque al principio no se dio cuenta.
Después ¡claro que lo supo!
Tenía la
rectitud de corazón que a otros faltaba. Tenía la sabiduría suficiente para
conocer sus propias limitaciones, que en otros brillaban por su ausencia. Tenía
la humildad suficiente para saber que el conocimiento de Yaveh nunca se tiene
completo y siempre hay alguien que, por la razón que sea, le podía abrir los
ojos del corazón, en contraposición a quienes se creían en posesión de la
verdad.
Pero la
realidad era la que era. Y con toda lógica, sucedió de nuevo. En otro aspecto,
pero sucedió.
MERCADO CON CRISTO Y LA ADÚLTERA AL FONDO.-Pieter Aertsen.-RENACIMIENTO
Las malas ideas eran la mismas, pero ellos con tal de intentar
‘cogerlo’, volvían a la carga. No les importó si perjudicaban (incluso, si
mataban) a otra persona que era el cebo que necesitaban para atacarlo.
Me estoy
refiriendo, como posiblemente habrán pensado, a la mujer que habían sorprendido
en ‘flagrante’ adulterio. La palabra entrecomillada tiene su importancia, como
veremos después, pero teniendo en cuenta que el adulterio, según la Ley de Moisés, estaba
castigado con la muerte por lapidación (a pedradas) de la mujer adúltera, aún
tiene más importancia que el evangelista la cite en su escrito.
Mal estaba lo
que había hecho, pero teniendo en cuenta lo que era y suponía una mujer para la
sociedad de aquella época, ¿qué les importaba matarla si con eso podían ganarle
una batalla al Nazareno? Ellos, tan escrupulosos en la interpretación de las
Escrituras, tan legalistas, hacían recordar con su actitud las palabras que el Redentor
les dedicó: sepulcros blanqueados. Inmaculados por fuera, rebosantes de
podredumbre por dentro.
El Libro del Eclesiástico especifica
aconsejando a los padres, en lo que sus hijas se refiere: ‘Una hija es para su
padre un tesoro que hay que guardar, un cuidado que quita el sueño, por que en
su juventud no sea violada y no sea aborrecida después de casada. En su
doncellez no sea deshonrada y se vea encinta en la casa de su padre; que no sea
infiel al marido y bien casada sea estéril. Hijo mío, sobre la hija atrevida
refuerza la vigilancia, no te haga escarnio de tus enemigos, fábula de la
ciudad, objeto de burla entre el pueblo y te avergüence en medio de la
muchedumbre. Que su habitación no tenga ventana, ni en la alcoba donde por la
noche duerme haya entrada que dé a ella’. (Eclesiástico, 42, 9-14).
Esto es lo que
se decía unos ciento ochenta años antes del nacimiento de Cristo. Como Libro
Sapiencial, se tenían en cuenta sus consejos y la educación familiar con las
niñas iba encaminada en esa línea. Saltarse las reglas o normas solía tener
funestas consecuencias, como vemos en este caso que le prepararon al Maestro.
No obstante, yo me pregunto, como estoy seguro que muchos se habrán preguntado
a lo largo de todas las épocas: ¿Dónde estaba el varón que la indujo al
adulterio? ¿Hubo premeditación del hecho y fue una trampa hábilmente urdida
para presentarla a Jesús? Nada se dice del varón. No me atrevo a llamarle
‘hombre’ porque la ‘hombría’ encierra y contiene en sí unos valores que,
obviamente, no tenían ni quien sedujo a la mujer ni quienes la sorprendieron en
momento preciso de consumar el adulterio (ese es el significado de la palabra
anteriormente escrita y entrecomillada: ‘flagrante’) para conseguir una segura
sentencia de muerte, que por otra parte era legal, según hemos comentado más
arriba.
Pero no contaron con
quién tenían que tratar. Aquel sí era un Hombre (así, con mayúscula) entero,
cabal, capaz de entender los problemas, pecados y circunstancias de cualquier
persona, por muy pecador o pecadora que fuese. Incluso de aquellos que buscaban
su perdición. Pero era absolutamente imposible que esas personas pudiesen
entender aquello. Ni por asomo.
ROSTRO DE JESÚS.-ICONO
Vamos por
partes. Cuando inicié este blog me planteé desde el principio vivir una
aventura que si bien era posible que otras personas lo hubiesen hecho con
anterioridad, yo no. Me gusta el Arte aunque no lo domine. Por otra parte, me
fascina Jesús de Nazareth: su enseñanza, su carácter. Su ‘carisma’, su misión
para la que había nacido asumiendo la naturaleza humana…¿Por qué, entonces, no
hacer una especie de biografía del Redentor desde el prisma del Arte?
Cuando se lo
propuse a la profesora de la Universidad que impartía el curso de blogs, cuando
nos pidió que eligiéramos un tema para el mismo, no solamente le pareció bien
sino que me animó a ello por la originalidad del tema. Así nació el blog ‘El
Logos en el Arte Universal’. Desde entonces ya han pasado algunos años en los
que he intentado (e intento) desarrollar aspectos de la vida de Jesucristo
contenidos en los Evangelios y en concordancia con ellos porque son la mejor y
más fiable fuente de los hechos y predicación del Maestro.
Comencé con anterioridad
al principio (hechos acaecidos con anterioridad al nacimiento de Cristo:
Nacimiento de la Virgen ,
sus padres, José y su compromiso con María así como sus dudas, la visitación de
María a Isabel,…), siguiendo con el nacimiento en Belén y hechos posteriores
(adoración de los Magos y de los pastores, matanza de los Inocentes, huida a
Egipto,…) hasta llegar donde me encuentro ahora: su vida pública.
NACIMIENTO DE LA VIRGEN.-Juan de Borgoña,c._1495.-RENACIMIENTO
Después
continuaremos, pasando por su Pasión, Muerte y Resurrección, hasta llegar a la Iglesia (Pentecostés,
Hechos, Apocalipsis), si Dios me concede vida, mente despejada y medios físicos
para continuar.
En esta
perícopa que nos ocupa, permítanme que la trate desde los tres momentos básicos
o partes de la misma que veo en ella, que pueden corresponder con los tres
momentos o partes de cualquier obra literaria, novela o teatro: a) una
proposición o presentación del hecho, situación o tema, así como de los
personajes; b) un núcleo o desarrollo de la acción presentada y c) un desenlace
o final en el que se resuelve la situación o tema planteado. Pero antes de
meternos de lleno en el tema, permítanme también que les presente ahora un cuadro de
cada una de esas tres partes, si bien de forma muy breve. Para ello he acudido
al Barroco porque la época fue muy propicia para el Arte religioso:
AERT DE GELDER.-BARROCO
Como
presentación de los hechos tenemos este cuadro de Aert de Gelder, pintor
holandés del Barroco. El centro de la escena lo ocupa Jesús y a la derecha del
cuadro están las personas que lo estaban escuchando y acaso también alguno que
iba con los acusadores.
A la izquierda
del cuadro, junto aL Maestro, los acusadores apremiándolo, urgiendo un
veredicto. Frente a
Jesús, arrodillada en el suelo donde la dejarían sus acusadores, la mujer,
tapándose la cara intentando ocultar su vergüenza. El cuadro es
muy semejante a otro pintado por Rembrant, del que es muy posible que tomase la
idea para el enfoque de su obra.
IL GUERCINO.-BARROCO
Il Guercino,
italiano de nacimiento, trabaja en el período de transición del clasicismo al
barroco. Aunque al principio estuviera
en el grupo de pintores seguidores del estilo de Caravaggio, derivó hacia un idealismo más luminoso. Vemos en el cuadro
cómo, señalando a la mujer, se dirige a uno de los acusadores invitándole a
echar la primera piedra.
Pieter van Lint.-BARROCO
Pintor flamenco nacido en Amberes. Empezó haciendo
copias de cuadros de Rubens y otros pintores afamados. Presenta los
personajes que conocemos después de la invitación que les hace. El Salvador
continúa escribiendo en el suelo. A la izquierda del cuadro, un acusador se
inclina para leer o ver qué escribe. Al fondo del cuadro, discretamente, se van
marchando ‘empezando por los más viejos’. A la derecha, la acusada se seca las
lágrimas del miedo y la humillación esperando la sentencia. En el ángulo
inferior derecho, un montoncito de piedras dejadas caer con mal disimulada
prudencia, son mudos testigos del drama que se desarrolla.
Para no hacerlo muy extenso lo terminaré en la próxima entrada. Palabra.
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