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arte

Preludio de la Pasión (I).-03.septiembre-2014

Posted by Caminante y peregrino

PARÁBOLA DE LOS VIÑADORES HOMICIDAS.-DIEGO QUISPE TITO.-BARROCO
  Aunque sea desde el Arte, como hemos visto en las páginas anteriores, últimamente con el tema de la entrada de Jesús en Jerusalén entre los vítores de un pueblo que le aclama como el Mesías, empezaré a tratar distintos aspectos de la Pasión de Cristo, empezando por los que acontecieron entre el lunes y el jueves por la mañana.
     
      Cierto es que su Vida Pública encierra una riqueza inmensa de aspectos, actuaciones, anécdotas, enseñanzas y muchísimas cosas más que se han ido tratando y que el Arte, con cuadros o esculturas desde los tiempos de las catacumbas hasta hoy, han ido ilustrando estas páginas y dando a conocer la visión de los distintos pintores y escultores en cada uno de esos apuntes biográficos de Jesús de Nazaret.
      Ahora se acerca el final de esa Vida Pública. Entre el domingo que entra en la Ciudad Santa a lomos de un borrico hasta el jueves siguiente que va a celebrar, por última vez, la Pascua Judía entre sus amigos más queridos, los Apóstoles, transcurren unos hechos que, algunos de ellos, ya han sido tratados con anterioridad. Todos ellos encierran un mensaje, una enseñanza, como si quisiera advertir a sus colaboradores más directos que aquello estaba tocando a su fin. Pero si lo intuyeron, no se lo acabaron de creer.
      Algunos de estos hechos  los mencionaré aunque sea de pasada para tener una visión de conjunto y desembocar en el comentario de otros que todavía no se han desarrollado en ninguna entrada. A estos les daré una extensión mayor.
ÚLTIMA CENA DEL SEÑOR.-JUAN DE JUANES.-RENACIMIENTO
      En la entrada anterior ya se recordó el pasaje de la purificación del Templo con la expulsión de los mercaderes. El hecho, como se pudo ver, encerraba un claro mensaje: el Templo, Casa de Dios, se había banalizado y eso ya era excesivo. Las cosas de Dios hay que tomarlas con más seriedad y montar un mercado allí dentro era ya demasiado. Pero cayó mal su actuación a los mismos sacerdotes y escribas del templo. Empezaron a pensar también ellos muy en serio, en quitarse de en medio aquel estorbo de Nazaret llamado Jesús. Y eso les salió bien cuando menos lo esperaban.
     
      El pasaje de la maldición de la higuera, ocurrida entre el lunes y el martes siguiente, lleva en el fondo un mensaje que, en definitiva es éste: cualquiera que no dé fruto no sirve para nada. El árbol se corta y se destina para alimento del fuego de las casas, en la cocina o donde sea. Pero pienso que eso tiene un hondo sentido. Va destinado al pueblo judío, tanto globalmente como a nivel individual de cada hebreo, que hacen oídos sordos a su mensaje y no lo aceptan como el Mesías esperado, a pesar de que en Él concurren todas las profecías mesiánicas anunciadas por los profetas. Así ocurrió desde las autoridades religiosas hasta el hebreo más insignificante. Se encerraron en sus mentes obtusas y no quisieron abrirse a la nueva doctrina predicada por Jesús, que perfeccionaba e incluso superaba la Ley de Moisés. No vieron más allá de sus propias narices.
      Pero es que en nuestros días está pasando algo muy similar. En los cristianos de nuestro tiempo hay quien pasa sus días contemplando su propio ombligo con una religiosidad conformista, su catolicismo se preocupa más por una fórmula rutinaria, que tiene una importancia relativa, pero no con el corazón ni con su compromiso temporal.
     
      Presentan ante todos un catolicismo plañidero sin creatividad ni entrega auténtica, sin garra, acomodaticio, con unos rezos mecánicos para acallar su conciencia, mientras hay otros que su fidelidad a Jesucristo les lleva a regar la viña del Señor o a abonar la higuera que se han comprometido a cuidar, con su propia sangre. Es el caso de los actuales mártires cristianos que están matando en Oriente Próximo porque el fundamentalismo de otra religión los quiere obligar a que abracen la suya. Cuando se niegan los matan, en muchos casos después de martirizarlos. Inaudito, ¿verdad? No tienen más que leer las noticias de la prensa o la televisión. Por mi parte me comprometo a rendirles un homenaje desde mis posibilidades, además de mi oración diaria, en una próxima entrada.
      Volviendo al pasaje de la higuera, sabemos que Jesús conoce positivamente la cercanía de los acontecimientos que sucederán y pondrán fin a su etapa de vivir entre nosotros, y parece que tiene prisa en darlo a conocer a todos.  Para mejor entendimiento se lo enseña a su auditorio, como solía hacerlo, a través de una parábola: la de los viñadores homicidas. La citan los tres Evangelios sinópticos y en síntesis dicen que un hombre plantó una viña, la cercó, edificó una torre, la arrendó a unos labradores y marchó de viaje.
     

      A su vuelta, cuando fue tiempo de recoger los frutos, envió unos criados a que se los dieran, pero los apresaron, maltrataron e incluso a uno le dieron muerte. Envió otros criados y los labradores hicieron lo mismo. A la tercera vez envió a su propio hijo pensando que a él le harían caso, le respetarían y le entregarían los frutos de la viña. Pues no. No lo hicieron. 

      'Pero los labradores, viendo al hijo, se dijeron: -Este es el heredero. Matémosle y quedémonos con su herencia. Y tomándole le echaron fuera de la viña y le mataron'. Jesús continuó con su relato: 'Cuando venga el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores? Le dijeron: -Hará perecer malamente a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le den el fruto a su tiempo. Jesús les dijo: -¿No habéis oído en las Sagradas Escrituras: La piedra que rechazaron los constructores vino a ser la piedra angular: por obra del Señor se hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? Por eso os digo que les será quitado el Reino de Dios y se dará a una gente que produzca sus frutos. El que cayera sobre esta piedra se despedazará; y sobre el que ella cayera, será triturado. Cuando los jefes de los sacerdotes y los fariseos oyeron estas parábolas, comprendieron que Jesús se refería a ellos. Querían echarle mano, pero tuvieron miedo a la gente, porque lo tenían por profeta'. (Mt. 21, 33-46).

      Naturalmente. Se vieron reflejados en los labradores homicidas. Días después tramaron lo indecible hasta conseguir su muerte. También sacaron 'fuera de la viña', o sea, de Jerusalén y en el Gólgota culminaron su villanía con aquella muerte, como veremos más adelante.
      He procurado que los cuadros de esta entrada no se hayan publicado todavía, pero no lo he podido conseguir en su totalidad porque hay temas con muy poco (en algunos casos, ninguno) material. En una entrada posterior veré si lo consigo. Hasta siempre, amigos.

Entró en Jerusalén entre aclamaciones...(y III).-09-agosto-2014

Posted by Caminante y peregrino

ENTRADA DE JESÚS EN JERUSALÉN.-VASILI NESTERENKO.-S. XX-XXI
      A partir de ese momento los días se iban sucediendo y fueron presentándose distintos pasajes que nos refieren los Evangelios, ocurridos entre esa entrada triunfal en Jerusalén, conocido actualmente como Domingo de Ramos o Domingo de Pasión, y el jueves siguiente, que iremos viendo  de forma muy sucinta.
     
Uno de ellos es el que hace referencia a la expulsión de los mercaderes del Templo. San Marcos lo refiere así: 'Cuando llegaron a Jerusalén, Jesús entró en el Templo y comenzó a echar a los que vendían y compraban en él. 
EXPULSIÓN DE LOS VENDEDORES DEL TEMPLO .- FRANCESCO BASSANO .- MANIERISMO.
Derribó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas, y prohibió que transportaran cargas en el Templo. Y les enseñaba: -¿Acaso no está escrito: Mi Casa será llamada Casa de oración para todos los pueblos? Pero vosotros la habéis convertido en una cueva de ladrones. Los jefes de los sacerdotes y los maestros de la Ley se enteraron y buscaban el modo de acabar con Jesús, porque lo temían, ya que toda la gente estaba asombrada de su enseñanza'. (Mc. 11, 15-19).
      ¿Cuál fue la causa que le impulsó a tomar esa determinación? Pienso que aquellas personas, con sus tenderetes y mercancías, contribuirían de alguna manera crear confusionismo sobre el auténtico sentido del Templo. Era la casa de Dios y, por tanto, 'su' Casa.
      Aquel no era el lugar más adecuado de adquirir las ofrendas para los holocaustos. Éstas se podrían adquirir en otros lugares y no precisamente allí. La indignación que sentía le llevó a deshacer una cuerda  para formar una especie de látigo y reafirmar materialmente esa expulsión acompañada del volcado de mesas y del esparcimiento de monedas. Pienso que el látigo debió ser , más bien, para espantar a los animales que habían llevado los comerciantes para ser vendidos. Además, con su constante ir y venir, la suciedad y los malos olores que aportaban ( a corral, a excrementos, etc.) no era lo más apropiado para la casa de Dios.
     
      No sabían qué hacer.Querían ver si lo podían coger en contradicción consigo mismo o hacerlo caer en una trampa saducea para ponerlo en evidencia ante sus seguidores. 
ENTRADA DE JESÚS EN JERUSALÉN.-AUTOR DESCONOCIDO.-SIGLO XII.
El motivo no importaba, pero había que hacer algo. Y lo intentaron una vez más: 'Jesús entró en el Templo, y mientras enseñaba, se le acercaron los jefes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo que le dijeron: -¿Con qué autoridad haces esas cosas? ¿Quién te ha dado esa autoridad? Jesús les respondió: -También yo os voy a hacer una pregunta. Si me contestáis, os diré con qué autoridad hago ésto. El bautismo de Juan, ¿de dónde venía, de Dios o de los hombres? Ellos discutían entre sí, y comentaban: -Si decimos que de Dios, nos dirá: '¿Por qué no lo creísteis?' Y si decimos que de los hombres,hay que temer a la gente,porque todos piensan que Juan era un profeta. Así que respondieron a Jesús: -No sabemos. Entonces Jesús les dijo: Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas'. (Mt. 21, 23-27).
      No finalizaban las cosas todavía. Le quedaba poco tiempo y lo sabía. Era como una carrera contra reloj. Su lamento sobre Jerusalén no era solamente sobre la ciudad en sí misma. También sobre sus habitantes y los de todo Israel. ¿Qué más hubiera querido sino que su mensaje, iniciado por su primo el Bautista, hubiese abierto los corazones de todos. Realizó gestos, curaciones, expulsó demonios, dio vista a los ciegos y oído a los sordos, pero los ciegos y sordos de conveniencia no se dejaron sanar. Su corazón no iba en la dirección del Mesías, al que no querían reconocer en la persona de Jesús de Nazaret. 
     
      Ni siquiera la resurrección de muertos era capaz de convencerlos. A Lázaro, como hemos visto, lo resucitó cuatro días después de muerto para que todos tuvieran la evidencia de que esas cosas, como un anticipo de la Resurrección Final, solamente era Dios quien podía hacerlo. Y eso era (y es) potestad del Señor de la vida y de la muerte y, por consiguiente, tiene poder sobre ellas. Para algunos de los que lo presenciaron solamente sirvió para que marcharan a ver a los fariseos y a los maestros de la Ley para relatarles el acontecimiento. Pero continuaron con su encono enfurecido hasta el extremo de desear su muerte y ser ellos mismos quienes lo consiguieran. Había que quitarlo de en medio. Como fuese.
      Jesús conocía sobradamente estas cosas así como los sentimientos que albergaban en su contra. Poco antes de llegar el jueves en que se despediría de sus más íntimos celebrando la Pascua, no perdió la ocasión de informas y aconsejar a sus apóstoles y a sus discípulos sobre la forma de ser de los fariseos y de los maestros de la Ley invitándoles a no ser como ellos. A hacer lo que digan pero no a vivir como vivían obligando a hacer cosas al pueblo llano mientras ellos no cumplían lo que predicaban. (Ver Mt. 23, 1-12).
      Pero continuó hablando y no se reservó nada en absoluto. Dirigiéndose en una ocasión a quienes le perseguían, les habló muy claro: 
     
'¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: -Jurar por el santuario no compromete, pero si uno jura por el oro del santuario queda comprometido! ¡Necios y ciegos! ¿Qué es más, el oro o el santuario que santifica el oro? También decía: -Jurar por el altar no compromete, pero si uno jura por la ofrenda que hay sobre él, queda comprometido. ¡Ciegos! ¿Qué es más, la ofrenda o el altar que la santifica? Pues el que jura por el altar, jura por él y por todo lo que hay encima; el que jura por el santuario jura por él y por quien lo habita; el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por el que está sentado en él'. (Mt. 23, 13-36).
      Cualquier persona normal hubiera podido entender las comparaciones que estaba haciendo y darse cuenta del mensaje que contenían.Pero ni los fariseos ni los doctores de la Ley querían enterarse. Personalmente creo que sí lo entendieron, al menos unos cuantos, e incluso hubieran podido hacerse un análisis introspectivo de la forma que aquello le afectaba y en qué medida, pero ¿tuvieron alguna reacción?
     
      No obstante, siendo todas ellas portadoras de verdades como el universo, las más directas, pienso yo, son las últimas. Una es ésta: '¡Ay de vosotros, maestros de la Ley y fariseos hipócritas, que os parecéis a sepulcros blanqueados: por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muerto y de podredumbre! Lo mismo pasa con vosotros: por fuera parecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y maldad'. Sin embargo, a mi modesto entender, la última, con la que se cierra esta perícopa evangélica, tiene un claro anuncio mesiánico. ¿Fue éste premeditado para advertirles que conocía sus intenciones? No lo sé, pero no me extrañaría lo más mínimo. Fíjense: 'Pues bien, yo os envío profetas, sabios y maestros de la Ley. A unos los mataréis y los crucificaréis; a otros los azotaréis en vuestras sinagogas, y los perseguiréis de ciudad en ciudad. Así os hacéis responsables de toda la sangre inocente vertida sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacarías, hijo de Baraquías, a quien matasteis entre el santuario y el altar. Os aseguro que todo esto le sucederá a este generación'.
NO SEÁIS COMO LOS ESCRIBAS Y LOS FARISEOS.-JAMES TISSOT.-S.XIX-XX
      Sí, amigos.Habló demasiado claro. El momento de su Misión se acercaba inexorablemente. Más adelante,mientras celebraba su última Pascua con sus amigos, uno de ellos también trabajaba a favor de la ignominia. Pero eso lo veremos más adelante. Ahora les dejo con algunas manifestaciones artísticas del Domingo de Ramos:   
 JEAN HIPPOLYTE FLANDRIN.-ACADEMICISMO

MONASTERIO DE PANTANASSA EN MISTRÁ, GRECIA.-1428

CAPITEL ROMÁNICO.-MONASTERIO DE SAN JUAN DE LA PEÑA

NICOLÁS DE VERDUN.-ROMÁNICO

Entró en Jerusalén entre aclamaciones...(II).- 22-07-2014

Posted by Caminante y peregrino

JESÚS ENTRA EN JERUSALÉN .-FRESCO.-ERMITA MOZÁRABE DE SAN BAUDELIO DE BERLANGA.-S. XII
    Ese día madrugó, así como sus discípulos y salieron de Betania. 'Próximos ya a Jerusalén, al llegar a Betfegé, cerca del monte de los Olivos, Jesús envió a dos discípulos con este encargo: -Id a la aldea de enfrente; nada más que entrar encontraréis una borrica atada con su pollino al lado; desatadlos y traédmelos. Y si alguien os dice algo, diréis que el Señor los necesita, pero que en seguida los devolverá'. (Mt. 21, 1-3). Así lo hicieron. Luego pusieron sobre ellos sus propios mantos, Jesús montó sobre ella y se pusieron en camino. Es de suponer que durante el trayecto se fueron uniendo personas al reconocerlos.
JESÚS LLORA SOBRE JERUSALÉN.-ENRIQUE SIMONET.-1892
       Antes de llegar a Jerusalén, 'Cuando se fue acercando, al ver la ciudad, lloró sobre ella y dijo: -¡Si también tú conocieras en este día el mensaje de paz! Pero tus ojos siguen cerrados. Llegará un día en que tus enemigos te rodearán con trincheras, te cercarán y te acosarán por todas partes; te pisotearán a tí y a tus hijos dentro de tus murallas. No dejarán piedra sobre piedra en tu recinto, por no haber reconocido el momento en que Dios ha venido a salvarte'. (Lc. 19, 39-44). Era normal que llorase sobre ella. Jesús ama su patria, la capital fundada por el rey David y el Templo construido por su hijo Salomón. Conocía el destino que iba a tener por el rechazo que habían hecho a sus enseñanzas, a sus mensajes, pero sobre todo, al Padre que lo había enviado con un mensaje de salvación que Israel, a través de sus autoridades religiosas, rechazó de plano. Con su actitud no quisieron entender el mensaje de paz que traía y eso era como rechazar a Dios. Suponía que a pesar de haber presenciado los milagros que había hecho, incluso resucitando muertos, pero era mayor su ceguera espiritual que las realidades presenciadas. Y esa tensión pudo más que Jesús. Sus sentimientos estaban a flor de piel y no pudo evitar los sollozos y las lágrimas. 
      Jesús entra en Jerusalén. Sabe que absolutamente todas las profecías de los distintos profetas convergen en Él. Era el primer capítulo de lo que nosotros llamamos la Semana Santa. Estaba comenzando a vivir su última semana de vida entre las personas. 
JAMES TISSOT.-S. XIX - XX. 
      Después, en el momento conveniente, ya volverá al Padre. Ahora las aclamaciones y vítores de un  pueblo enfervorizado le acompañan como si fuesen las trompetas que preceden y aclaman al Rey sin imaginar los sucesos posteriores Muchos de ellos extienden al paso de Jesús y del pollino que lo lleva, sus propios mantos para alfombrar el paso de la comitiva, como vimos en la entrada anterior en el cuadro de Giotto y en los de hoy. Algunos de estos protagonistas habían estado el sábado anterior en casa de Marta y de María y presenciaron la resurrección de Lázaro, su hermano. Otros, que no estuvieron presentes en aquel momento, al enterarse acudieron para ver al que Jesús había resucitado, comprobando por sí mismos la veracidad de lo que les contaron.
      Todos dejaron sus ocupaciones y quehaceres saliendo de sus casas a recibirle. No tenían, pues, ningún escrúpulo en aclamar a Jesús con entusiasmo gritando: 'Hosanna al hijo de David. Bendito el que viene en nombre del Señor. (Esta aclamación está contenida en el Salmo 118 (117), 26) ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas! (Lc. 19, 38). 
      Esto no era del agrado de los fariseos. Conocían que aquellas aclamaciones y cantos tenían un claro matiz mesiánico: 'Algunos fariseos de entre la gente le dijeron: 'Maestro, reprende a tus discípulos. Pero Jesús respondió: -Os aseguro que si estos callaran, empezarían a gritar las piedras'. Lc.19, 39-40). 
JAMES TISSOT.-S. XIX - XX
      Aquello era presenciado también por gentes que no sabían nada de lo que ocurría y cuantos preguntaban encontraban la respuesta adecuada: 'Y cuando entró en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió y decía: -¿Quién es éste? Y la muchedumbre respondía: -Este es Jesús el Profeta, de Nazaret de Galilea'. (Mt. 20, 10-11). ¿Habría alguno que recordase lo profetizado por el profeta Zacarías siglos atrás? 'Alégrate con alegría grande, hija de Sión. Salta de júbilo, hija de Jerusalén. Mira que viene a ti tu rey, Justo y salvador, humilde, montado en un asno, en un pollino hijo de asna'. ( Zac. 9, 9).
BERNARD PROKHORST.-S. XIX
      Los Apóstoles se miran unos a otros a la vez que contemplan atónitos la acogida de Jerusalén a su Maestro. A pesar de estar acostumbrados a presenciar los portentosos hechos de Jesús, su asombro no tiene límites ante la novedad de lo que están presenciando. Recuerdan que después de multiplicar los panes y los peces que un muchacho llevaba, con los que dio de comer la inmensa muchedumbre que le seguía, 'los hombres, viendo el milagro que había hecho, decían: -Verdaderamente este es el Profeta que ha de venir al mundo. Y Jesús, conociendo que iban a venir para arrebatarle y hacerle rey, se retiró otra vez al monte, Él solo'. (Jn. 6, 14-15). Porque no era ésa la misión que había recibido de su Padre. 
     No acababan de entender que aquel día se retirase al monte huyendo de los honores ni tampoco entendían que en este momento los aceptase. Claro, que...no podían alcanzar en ese preciso momento el valor y la significación que tenía, si bien intuyen que 'aquello' quizás podría ser el principio de una nueva etapa diferente en la vida del Redentor, y, por extensión, de ellos mismos. Ciertamente no andaban descaminados, pero en lo que no acertaron (por otra parte absolutamente lógico) que en los hechos reales que posteriormente se irían desarrollando, básicamente después de la celebración de la Pascua con su Maestro en lo que nosotros conocemos como 'la Última Cena', en aquel Jueves Santo histórico y memorable, que ahora rememoramos anualmente junto con los demás acontecimientos que componen la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.
      Pero como en todas las cosas, tenemos la otra cara de la moneda. Hubo quien no veía muy bien esas aclamaciones a Jesús, pero antes de su entrada en la Ciudad Santa, con la resurrección de Lázaro en Betania, ya comenzaron las preocupaciones de los jerifaltes judíos más en serio que antes, como podemos ver: 
LOS FARISEOS PIENSAN EN MATAR A JESÚS.-JAMES TISSOT.-S. XIX - XX
      'Los príncipes de los sacerdotes y los fariseos convocaron una reunión y dijeron: -¿Qué hacemos? Este hombre está realizando muchos signos. Si dejamos que siga actuando así, toda la gente creerá en Él. Entonces las autoridades romanas tendrán que intervenir y destruirán nuestro templo y nuestra nación. Uno de ellos, llamado Caifás, que era el Sumo Sacerdote aquel año, les dijo: -Estáis completamente equivocados. ¿No os dais cuenta que es preferible que muera un solo hombre por el pueblo a que toda la nación sea destruida?... A partir de ese momento tomaron la decisión de dar muerte a Jesús'. (Jn. 11, 47-53). La envidia y la ira se adueñaron de ellos indiscriminadamente y su objetivo ya lo tenían claro. Satanás estaba haciendo su trabajo en los corazones de aquellas personas. Comenzaba la hora de las tinieblas.
      Así estaba la situación, pero eso de verlo entre aclamaciones y vítores era más de lo que podían soportar y permitir. Así lo dejó escrito San Juan después de la descripción de esa entrada triunfal: 'Ante esto, los fariseos comentaban entre sí: -Está bien claro que no conseguimos nada; todo el mundo le sigue'. (Jn. 12, 19). Ahora sólo quedaba esperar una ocasión propicia que, como sabemos, se les presentó sin tardar demasiado.
       

Entró en Jerusalén entre aclamaciones...07-07-2014

Posted by Caminante y peregrino

ENTRADA DE JESÚS EN JERUSALÉN.-GIOTTO DI BONDONE.-
GÓTICO-RENACIMIENTO
      Tengo algo de lío mental. No con el tema de la entrada de Jesucristo en la Ciudad Santa. Eso lo tengo bastante claro.Pero con la preparación de la Novena a la Virgen del Carmen, los ensayos en la Coral para el concierto que hemos ofrecido en honor de la Madre de todos y otros menesteres domésticos y sanitarios, no sé cómo empezar.  Sin embargo tengo algo muy claro y sé que no fallará: esa Persona que siempre está atento a cada uno de nosotros, con sus Dones y sus Frutos, me echará una mano. Me refiero al Espíritu Santo. ¡Caramba! Si no fuera por Él...¿qué haríamos nosotros, Iglesia Universal incluida?
      He puesto con toda idea el cuadro que tuvo como autor a Giotto di Bondone, situado en Gótico por unos autores y en Renacimiento por otros. ¿Por qué? He tenido que valerme del diccionario enciclopédico Labor, que tantas veces he consultado en mi profesión cuando no existía el ordenador personal e internet no estaba en el pensamiento de la inmensa mayoría de la gente. Conclusiones: Aunque cronológicamente pertenece al Gótico, por la característica de su obra podría estar en el Trecento del Renacimiento italiano y está considerado como su precursor.

      Voy a centrarme en el tema de hoy. Si mi objetivo desde el principio del blog era, y sigue siendo, presentar una biografía de Jesucristo desde el prisma del Arte universal, no debo prescindir de estos detalles, ¿no creen? Este cuadro es uno de los que más me gustan relativos al tema de este entrada, si bien veremos más adelante otros que también tienen su importancia, cada uno dentro del movimiento artístico al que pertenece.
     El cuadro presenta dos partes claramente diferenciadas. A la izquierda del mismo aparecen los discípulos que van acompañando a su Maestro. En primer lugar aparece Pedro, con túnica blanca y barba cana. Junto a él, Santiago, con túnica roja y manto verde. Al otro lado de Pedro vemos la cara medio pecho de Juan. Son los tres apóstoles que solían acompañar a Jesús en momentos concretos.
      A la derecha del cuadro vemos al pueblo llano que sale por una de las puertas de Jerusalén para darle una entusiasta bienvenida, lo cual está claro si tenemos en cuenta los acontecimientos sucedidos anteriormente, como luego comentaré.

      Aparece un muchacho levantando en su mano derecha  un ramo de olivo. Junto a él puede verse una mujer inclinada ante Jesús, tapándose la cabeza con su manto, acaso como un gesto de adoración hacia quien considera que es verdaderamente el 'Hijo de Dios'.
      Delante de todos aparece un hombre joven colocando su manto a los pies del pollino, igual que harían otras personas, como si estuviese extendiendo una alfombra a los pies de Jesús, manifestando así el honor que le dan.
     
       Era éste un gesto, un honor, que se daba a los Monarcas, según podemos ver en el Segundo Libro de los Reyes. El Profeta Eliseo llama a uno del grupo de profetas y le da instrucciones para ungir a Jehú, hijo de Josafat, como rey. Tras cumplir el encargo recibido marchó y Jehú se reunió de nuevo con sus camaradas, los cuales le preguntaron si todo iba bien. Jehú les contestó: 'Seguramente conocéis al hombre y sabéis lo que me ha dicho. Ellos respondieron: -No nos engañes y dinos lo que te ha dicho. Jehú les dijo: -Esto es lo que me ha dicho: "Así dice el Señor: Yo te unjo como Rey de Israel". Ellos tomaron sus mantos, los tendieron a sus pies en las gradas y al son de la trompeta, gritaron: -¡Jehú es Rey!' (2 Re. 9, 1-13) .
 

      El hecho de estar caminando los apóstoles en la misma dirección que Jesús, inmediatamente tras Él, y los israelitas que lo aclaman puestos, lógicamente, en dirección contraria, realzan la figura de Jesucristo que aparece como protagonista indiscutible del cuadro. La túnica roja que viste contrasta con el color blanco o beig claro de la capa. Su postura erguida y su brazo derecho en actitud de bendecir atraen las primeras miradas al contemplar esta escena hacia Él.

      Al fondo del cuadro, a la derecha, sobre un  cielo de intenso color azul destaca la edificación que representa una de las entrada de Jerusalén en un color claro que destaca mucho sobre el color del cielo. En el centro del cuadro, en un discreto segundo plano, vemos la presencia de unos árboles (¿frutales quizá?) y unos personajes encaramados en ellos. Probablemente sean habitantes de la ciudad que querían presenciar el acontecimiento y acaso por la gran muchedumbre decidieron subirse a ellos para gozar de una vista privilegiada. El muchacho de la izquierda (parecen niños o jóvenes, acaso adolescentes) está en actitud de subir lo más alto posible. El de la derecha adopta una postura acomodaticia, firmemente asido a las ramas del árbol, como si ya estuviera como realmente quería. Un tiempo atrás también hubo otro personaje que para ver bien a Jesús se subió a un árbol debido a su baja estatura. ¿Lo recuerdan? Le llamaban Zaqueo.

      Se ha hecho una pequeña aproximación a este episodio de la vida de Jesús, en vísperas de su Pasión y Muerte, desde el Arte, basándonos en el cuadro de Giotto. En la próxima entrada profundizaremos en este tema desde el aspecto evangélico.

La resurrección de Lázaro (y III) .- 20- junio- 2014

Posted by Caminante y peregrino

RESURRECCIÓN DE LÁZARO.-EDUARD VON GEBHARDT.-S. XIX - XX
      Realmente hubiera podido darles una respuesta, pero...no olvidemos el tiempo donde nos encontramos. Me refiero al 'tiempo' en que se sitúa este signo que estamos comentando en la vida de Jesús. Está sucediendo el sábado anterior a su entrada triunfal en Jerusalén montado en un asno. Al día siguiente llorará sobre esa ciudad santa porque sabe lo que ocurrirá y se lamenta del poco o ningún caso que le han hecho sus principales autoridades religiosas.
     
 RESURRECCIÓN DE LÁZARO.-TINTORETTO.-RENACIMIENTO
       Entre lunes y martes santo sucede el episodio de la higuera maldita, que ya comentamos en este blog, así como su llanto por Jerusalén, lo cual nos indica que conoce perfectamente que se está acercando inexorablemente a su 'hora'. Y desea dejar muy claro quién es Él casi en unos momentos finales, con el fin de que si hay alguien que todavía tiene dudas, tenga constancia de su divinidad como Señor de la vida y de la muerte, así como de su humanidad, viéndolo llorar como cualquiera de nosotros haría cuando pierde a una persona a la que tiene en gran estima, así como a sus hermanas

      En este contexto, 'Jesús, de nuevo profundamente emocionado, se acercó aún más al sepulcro. Era una cueva, cuya entrada estaba tapada con una gran piedra. Jesús les ordenó: -Rodad la piedra hacia un lado'. Si observamos esta descripción, podemos deducir que hasta llegar al sepulcro se había tranquilizado un poco, pero allí prevalecieron sus sentimientos humanos hasta el extremo de emocionarse nuevamente dejando pasar nuevas lágrimas por su rostro.
     
Posiblemente pasaría un tiempo más o menos breve hasta que hizo la petición, pero sabiendo perfectamente lo debía hacer y el objetivo de hacerlo, le hizo sobreponerse y actuar. Ciertamente todos cuantos allí estaban no le quitaban la vista de encima y observaban el más mínimo movimiento o reacción que tenía, pero la orden que dio los descuadró a todos. Nadie, ni siquiera las hermanas de Lázaro, hubieran pensado que iban a oír semejantes palabras. Esto es lo que impulsó a Marta a dirigirse al Maestro: 'Marta, la hermana del difunto, le advirtió: -Señor, tiene que oler muy mal, porque ya haca cuatro días que murió. Jesús le respondió: -¿No te he dicho que si tienes fes fe podrás ver  la Gloria de Dios?'

      Pues sí, lo había dicho, pero la muchacha pudo haber pensado quizá que hacía referencia a ver esa Gloria en la resurrección final, lo cual era a muy largo plazo. Pero rodaron la piedra dejando a la vista el hueco que hacía de puerta de entrada a la tumba, a la vez que un fortísimo hedor llenaba el ambiente haciéndolo casi irrespirable. 'Cuando rodaron la piedra, Jesús, mirando al cielo, exclamó: -Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo sé muy bien que me escuchas siempre; si hablo así es por los que están aquí, para que crean que me has enviado'.

      RESURRECCIÓN DE LÁZARO.-MAESTRO DE COETIVY.-SIGLO XV
Una vez más, antes de ejercer su señorío y poder sobre la muerte, oró a su Padre. Quiso hacerlo presente de alguna manera ante los oídos incrédulos que lo escuchaban. Pero lo más fuerte y definitivo sucedió a partir de este momento: 'Terminada la oración, exclamó Jesús con voz potente: -Lázaro, sal fuera'. Hubo unos momentos muy breves de silencio y expectación. ¿Qué estaba diciendo? ¿Que el difunto saliera de su tumba después de cuatro día enterrado y su cuerpo en descomposición como demostraba el pésimo olor que respiraban? Alguno llegó a pensar quizá que el dolor por la pérdida de su gran amigo lo había trastornado, pero la vaga silueta de una figura humana iba perfilándose cada vez con más claridad caminando con dificultad por las vendas que lo envolvían. 
DUCCIO DI BUONINSEGNA.-GÓTICO
      El estupor se reflejaba en las caras de todos los presentes. Las hermanas del difunto permanecían abrazadas sin acabar de creer lo que sus ojos contemplaban.  Dos de los testigos del hecho recordaron que el Maestro también había resucitado al hijo de una pobre viuda en Naím, delante de todos los que  acompañaban a la desconsolada madre, y que ahora contemplaban lo mismo, pero más grandioso. Vieron claramente que aquello solamente podía hacerlo Dios o su Hijo, a quien contemplaban ahora frente a Lázaro. Ya no dudaron. Él era el Mesías esperado y a partir de entonces lo aceptaron como tal creyendo firmemente en Él cayendo rostro a tierra...

      'El muerto salió del sepulcro. Tenía las manos y los pies vendados y la cara envuelta con un sudario. Jesús les dijo: -Quitadle las vendas para que pueda andar'. Algunos se iban acercando con un cierto temor a Lázaro, pero sus dos hermanas no pudieron. Estaban postradas a los pies del Maestro, llorando de felicidad y agradecimiento infinito ante quien había confirmado delante de todos quién era realmente. De sus labios, entre sollozos, solamente se podía entender una palabra: 'gracias'.
     
PEDRO PABLO RUBENS.-BARROCO
      Cuando los más amigos de Lázaro fueron quitándole las vendas y el sudario que lo cubría, vieron aparecer un rostro rejuvenecido, con total ausencia de los signos de la enfermedad que lo habían llevado a la muerte. El hermano de Marta y María los miraba a todos con una gran serenidad en su cara, con los ojos entornados por el contraste  de la oscuridad de la tumba y la luminosidad del sol reinante. Pero de pronto exclamó: 'Isaac, Leví, Rebeca, ¿qué hacéis aquí?' Los interpelados, sus amigos, se dieron cuenta que aquello no era una ficción. Lo habían visto morir y lo habían sepultado. Ellos corrieron la losa del sepulcro y diariamente lo visitaban y lloraban al amigo.Se abrazaron a él llorando sobre sus hombros. Lázaro también les correspondió.
     
GIROLAMO DA SERMONETTA.-SIGLO XVI
Las hermanas oyeron una voz muy suave y cálida que les decía: '¿No os dije que el que cree en mí, aunque haya muerto vivirá? Id a recibir a vuestro hermano. Luego tendremos tiempo para hablar'. María y Marta parecieron despertar de un sueño. Se incorporaron y vieron cómo abrazaban sus amigos a Lázaro. Cuando éste las vio dirigirse a él, les tendió los brazos. Fue un abrazo mezcla de ternura, alegría,agradecimiento y un sinfín de emociones que se hicieron presentes en ese momento.
      Aquí podríamos decir que comienza la cuarta parte de la perícopa evangélica: lo que ocurrió después de la resurrección de Lázaro. Veamos. Jesús se retiró al interior de la casa seguido de sus discípulos. Algunos de los presentes marcharon a contar a los demás vecinos de la aldea lo que habían presenciado y eso fue motivo de que mucha gente se dirigiera a ver a Lázaro y a dar los parabienes a sus hermanas. 'Al ver lo que Jesús había hecho, muchos de los judíos que habían ido a visitar a Jesús creyeron en Él. (Jn. 11, 45). Todo era alegría, bullicio, emoción,...¿Todo?
RESURRECCIÓN DE LÁZARO.-REMBRANDT VAN RIJN.-BARROCO
      Pues no. Faltaba la otra cara de la moneda: 'Otros, en cambio, fueron a contar a los fariseos lo que había hecho. Entonces los jefes de los sacerdotes y los fariseos convocaron una reunión del sanedrín. Se decían: -¿Qué hacemos? Ese hombre está realizando muchos signos. Si dejamos que siga actuando así, toda la gente creerá en Él. Entonces las autoridades romanas tendrán que intervenir y destruirán nuestro templo y nuestra nación. Uno de ellos llamado Caifás, que era el sumo sacerdote aquel año, les dijo: -Estáis completamente equivocados. ¿No os dais cuenta de que es preferible que muera un solo hombre por el pueblo, a que toda la nación sea destruida?' (Jn. 11, 46-50).
      La sentencia está hecha. A partir de ese momento iban a buscar cualquier pretexto que provocara una condena a muerte. Aunque hubiese falsos testigos (que los hubo, como veremos más adelante). Supongo que ya se habrán dado cuenta de que no todo lo que he puesto está en el Evangelio de Juan ni en ningún otro. Digamos que es una deducción de lo que hubiera podido ocurrir cuando Lázaro salió de la tumba. De esa manera o de cualquier otra. Da lo mismo. Lo que es realmente importante es el hecho del poder de Jesús, como Dios verdadero, que nos traslada el apóstol Juan en su Evangelio. Todo cuanto se ha dicho en esta entrada, en cuanto a fragmentos evangélicos se refiere, está en el evangelio joánico, capítulo 11, versículos 38 a 54.
       Como casi siempre, les pongo algunos cuadros más sobre este milagro de Jesucristo.
      

      GÓTICO.-IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES.-ARBANIÉS DE HUESCA

MATTIA PRETI.-BARROCO

JOSÉ RIBERA.-BARROCO

Resurrección de Lázaro (II) .-02-junio-2014

Posted by Caminante y peregrino

RESURRECCIÓN DE LÁZARO.-PHILIPPE DE CHAMPAIGNE.-BARROCO
      Los dos días que ha dejado transcurrir desde que recibiera la noticia han pasado y Jesús ya está en camino. Silencioso y pensativo. ¿En oración mientras caminaba al encuentro de Marta y María? Tal vez. Sus discípulos cuchichean con voz muy baja, tanto, que apenas se sabe que son palabras lo que brota de sus labios. Más bien parecen murmullos de los campos que atraviesan. No se atreven a preguntar nada a su Maestro. Respetan su silencio, perola tristeza también ha hecho mella en ellos y los sentimientos hacen surgir sus preocupaciones, pues Lázaro también era su amigo.
     

      No es para menos. La muerte de una persona a la que se quiere deja muda el alma y dolorido el corazón. Montones de recuerdos acuden a sus mentes y se vuelven los protagonistas de su conversación por el camino. 
LÁZARO DE BETANIA.-PINTURA DE UNA CATACUMBA DE ROMA. 
      Jesús, siendo Dios, también es hombre y como tal participa, evidentemente, de esos sentimientos.
      A pesar de ser corto el camino (el Evangelio nos transmita que había unos quince estadios, equivalentes a un poco menos de tres kilómetros) se hacía larguísimo. Cuando ya están en los aledaños de Betania, Lázaro ya lleva cuatro días en el sepulcro. Nadie tenía ya esperanza alguna. Bueno, ¿nadie? Sí que hay alguien que sabe por qué ha ocurrido esta situación y sabe por qué ha tardado en llegar, como veremos.
     

      Alguna persona de aquella aldea que iba a presentar sus condolencias a las dos hermanas ve que Jesús y su comitiva se aproximan y se apresura a Marta y María la noticia. A Marta le falta tiempo para acudir a recibirles deseando hablar con su amigo y Maestro, mientras María se queda atendiendo las visitas que no cesar de acudir. Marta necesita oír sus palabras de consuelo , pero oyó otra cosa muy alejada de lo que se solía decir en estos casos. Y además todos presenciaron lo inaudito. ¿Cómo le contaría lo ocurrido?, pensaba Marta. Al final, lo que brota de su boca y especialmente de su corazón es algo muy parecido a un reproche: 'Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano'.
      Personalmente pienso que no fue así. ¿Cómo iba a reprochar algo al Maestro? La declaración que hará después  respondiendo a la pregunta que Jesús le hace así lo demuestra. Tal vez fuese la gran confianza de la familia en Jesús lo que la indujo a decir ese lamento motivado por el dolor de la pérdida de Lázaro, su hermano y compañero de juegos infantiles que la realidad que estaba viviendo reverdecía. Las palabras dichas después dejan al descubierto el grado de fe y esperanza que tenía en Jesús: '...pero sé que cuanto pidas a Dios, te lo concederá'.
     

En esta expresión no me parece que pudiera estar incluida la idea de que lo resucitara, pues la respuesta del Maestro y la contestación de Marta así lo dejan entrever: 'Jesús le dijo: -Tu hermano resucitará. Marta le dijo: -Sé que resucitará en la resurrección del último día'. 
RESURRECCIÓN DE LÁZARO.-HERMANOS LINDBURG.-GÓTICO INTERNACIONAL

      Es éste uno de los diálogos más hermosos que tiene Jesucristo en su vida pública. Para un mejor seguimiento del texto de hoy debemos acudir al Evangelio de San Juan, capítulo 11, versículos 17 al 37. Pues bien. El señorío que tiene Jesús sobre la vida y la muerte queda patente en lo que responde a Marta: 'Jesús le dijo: -Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque haya muerto vivirá; y todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Tú crees ésto?' La dejó descolocada. No esperaba esto ni nada semejante, pero lo que le respondió bien pudo ser bajo la inspiración del Espíritu Santo: 'Ella le dijo: -Sí, Señor; yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios que ha venido a este mundo'.
      Me pregunto: ¿Puede una persona en aquellos días y con aquellas circunstancias por las que atravesaba hacer semejante declaración si no era con la asistencia del Espíritu Divino? Así se lo dijo Jesús a Pedro cuando confesó que su Maestro era el Mesías: 'Bienaventurado tú, Simón, hijo de Juan, porque eso no te lo ha revelado ningún mortal, sino mi Padre que está en los cielos' (Mt. 16, 17).
     

Lo cierto es que Marta, con un estado emocional  fácil de comprender pero difícil de sobrellevar, marchó a comunicar a su hermana María que Jesús llegaba. Acercándose a su hermana le susurró: 'El Maestro está ahí y te llama'. 
GIOTTO DI BONDONE.-RENACIMIENTO

No lo pensó dos veces. Se levantó y marchó rápidamente a su encuentro. Él todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el mismo lugar donde habló con Marta. Cuando los visitantes ven la prisa con que María se levanta, también lo hacen ellos pensando que se dirigía a la tumba para llorar a su hermano.
      Pero no. Al llegar donde Jesús estaba la vieron echarse a sus pies y oyeron claramente las palabras que le dirigía: 'Señor, si hubieras estado aquí, no hubiera muerto mi hermano'. Curioso. Según San Juan, las palabras son idénticas a las pronunciadas por Marta cuando acudió a recibirlo. A partir de ese momento se precipitan los acontecimientos. María no soportó más la tensión y rompió a llorar.
     
     Jesús, viendo la tensión emocional de María y de los que la acompañaban quedó profundamente conmovido.  Su propia turbación le llevó a preguntar: '¿Dónde le habéis puesto? Le dijeron: -Señor, ven y mira'. Y sí.  Efectivamente, fue.  Pero también en Él hizo mella la aflicción en su interior y lloró. 
MICHELANGELO CARAVAGGIO.- BARROCO       También lloró. ¿Extraño? ¡Qué va! Jesús era hombre verdadero y como tal tenía sentimientos humanos. Con Lázaro había compartido muchos y gratos momentos de amistad. ¿Qué podía tener de extraño que también le llorase? Los mismos judíos que lo presenciaban todo estaban admirados de la gran amistad que los unía y ahora también estaban unidos por el dolor. Esa misma admiración, viendo las lágrimas de Jesús, les lleva a decir: '¡Como le amaba!' Realmente Jesús, de alguna manera, no debía estar pasándolo muy bien, aun sabiendo lo que iba a hacer.
      Es curiosa la referencia que hace Juan sobre los judíos, vecinos del fallecido, referida a Jesús, a quien también debían conocer teniendo en cuenta los comentarios que hacen: '¿No pudo éste, que abrió los ojos del ciego, hacer que no muriese?' Naturalmente. 
     
Estando allí y conociendo los signos que había hecho con los enfermos, es absolutamente lógico que pensaran de aquella manera. Pero para ellos también podrían ser dirigidas las mismas palabras que Jesús dirigió a la mujer samaritana: 'Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber...' (Jn. 4, 10), aunque no con el mismo texto porque la situación era diferente. 
EUGÈNE DELACROIX .-ROMANTICISMO.-Quizá les hubiese dicho: 'Por qué pensáis así? Si supierais quién es el que está llorando por su amigo y que para Él no hay nada imposible, como habéis visto que ha hecho con otras personas, tendríais más fe en Él'.
      Pero bueno. Me dejo de ficciones y finalizo esta segunda parte de la resurrección de Lázaro, si bien vuelvo a mostrarles la riqueza del Arte en este tema. Hasta pronto.

JUAN DE FLANDES.-RENACIMIENTO

LEON BONNAT.-REALISMO