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Le presentaron un ciego….-23-agosto-2013

Posted by Caminante y peregrino

JESÚS CURA UN CIEGO.-LUCAS VAN LEYDEN.-RENACIMIENTO
¡Ay…! Estaba acostumbrado a hacer milagros y no perdía la ocasión de hacerlos cuando veía predisposición en las personas a creer en Él y en lo que hacía. O simplemente era la compasión y empatía con las personas que sufrían lo que le impulsaba a hacerlos, como en el caso de la resurrección del hijo de la viuda de Naím. (Lc. 7, 11-17). Pero generalmente era la fe lo que más valoraba.
La gente lo sabía y en cuanto se enteraban de que estaba relativamente cerca de ellos, no dudaban en llevarle cualquier amigo, familiar o vecino para que le curase. Algo de eso ocurrió en una aldea, junto al mar de Galilea, llamada Betsaida. 
MAPA DE PALESTINA
Los Evangelios la nombran algunas veces. Muy cerca de ella tuvo lugar la multiplicación de los panes y de los peces: ‘De regreso, los apóstoles refirieron a Jesús todo lo que habían hecho. Él los tomó consigo y se retiró a un lugar solitario, hacia una ciudad llamada Betsaida’. (Lc. 9, 10-17). Pedro, su hermano Andrés y Felipe eran oriundos de allí: ‘Felipe era de Betsaida, el pueblo de Andrés y de Pedro…’ (Jn. 1, 44).
Y en una de las ocasiones que se dirigió allí ocurrió este pasaje que comentamos. Los lugareños no perdieron el tiempo en cuanto se enteraron. ‘Llegaron a Betsaida y le presentaron un ciego, pidiéndole que lo tocara’. El evangelista no nos refiere si eran familiares o solamente convecinos, pero nos da un detalle para darnos a entender la confianza que tenían en el poder de Jesús: le pidieron que lo tocara. No expone diálogo alguno. Tampoco dice que le pidieran que le diese la vista. Pero quizás pudieran pensar, como en su caso la mujer que padecía flujos de sangre, (Mc. 5, 25-34) que con tocarlo sería suficiente. ¿Es que el ciego no tenía suficiente fe en el Maestro que lo tuvieron que llevar otros a su presencia? Pero los detalles continúan.
Lo que hace Jesús a continuación es extraño. Todos los que hacía era a la vista de todos y en el lugar donde se encontraba el enfermo o la persona sujeto del milagro, pero en éste dice que ‘tomó al ciego de la mano y lo llevó fuera de la aldea’. ¿Por qué? No lo sabemos. 
CURA AL CIEGO.-WALTER RANE.-S. XX
Ni tampoco conocemos la razón del proceso que siguió para devolver la vista al hombre, pero lo cierto es que ‘Después le mojó los ojos con saliva, le impuso las manos y le preguntó: -¿Ves algo?’.  Personalmente estoy convencido, como lo había hecho en ocasiones anteriores, que solamente con su palabra, con su poder y querer, lo habría curado. ¿Para qué, entonces, emplea la saliva para tocar con ella los ojos del invidente?  
Desconcertante lo que a continuación nos relata San Marcos: ‘Él, abriendo los ojos, dijo: -Veo hombres; son como árboles que caminan. Jesús le puso nuevamente las manos en los ojos, y el hombre comenzó ya a ver con claridad y quedó curado, de manera que hasta de lejos veía perfectamente todas las cosas’. ¿Cómo era posible aquello? ¿Jesús ‘necesitó’ hacer el milagro en dos partes? En lo que a mí se refiere no lo entiendo, pero tengo claro que alguna razón tendría para obrar de ese modo.
ALEXANDER BIDA.-ROMANTICISMO

No obstante todavía no terminan las sorpresas. ‘Después lo mandó a su casa diciéndole: -Ni siquiera entres en la aldea.’ ¿Por qué? ¿Qué razones habría para hacerle esa recomendación?  He seguido en esta entrada el relato de San Marcos que nos lo refiere en el capítulo 8, versículos 22 a 26. Estoy seguro que los estudiosos y especialistas habrán investigado y llegado a alguna conclusión sobre esta perícopa, pero yo lo desconozco. No obstante sí puedo compartir con ustedes algunas de las conclusiones a las que he llegado desde el punto de vista  de la meditación.
No es ningún secreto que a Jesús siempre se le ha combatido y aun hoy se mantiene esa postura.
BRIAN JEKEL .-  CONTEMPORÁNEO
 Cuando los cristianos nos tomamos seriamente a Dios en nuestra vida no podemos entender que otras personas pasen de largo, sin detenerse, ante la figura gigantesca de Jesús de Nazaret. Normalmente solemos decir que son ‘ciegos espirituales’. Un refrán dice que ‘No hay peor ciego que el que no quiere ver ni peor sordo que el que no quiere oír’. Y eso pasa con esas personas. No ven lo evidente, pero porque no quieren verlo o no les conviene materialmente hablando.
LA EUCARISTÍA
Ciertamente tenemos entre el legado que Jesús nos ha dejado los Sacramentos, pero solamente con la Eucaristía, por estar real y verdaderamente Jesús en su totalidad con su Cuerpo, su Sangre, su Alma y su Divinidad, debiera ser motivo más que suficiente para postrarnos en adoración. Pero también está la Reconciliación, el Bautismo,… cada uno de ellos con sus funciones propias.
La pregunta que dirige al ciego, también hoy nos la dirige a todos: ‘¿Ves algo?’ Y no va referido a la materialidad de lo que podamos ver. Va dirigido hacia Jesús.
DUCCIO DI BUONINSEGNA.-GÓTICO
 ¿Lo vemos tal cual es o preferimos taparnos los ojos poniendo ante ellos las pantallas de todo aquello que motiva la ceguera espiritual: poder, avaricia, sexo, droga, y todo  cuanto impida nuestro progreso religioso. Cuando nos muramos, y eso es absolutamente cierto lo mismo que nuestro nacimiento, nada nos llevaremos de esas cosas.
El mismo Jesús nos lo advirtió: ‘No acumuléis tesoros en esta tierra, donde la polilla y la carcoma echan a perder las cosas, y donde los ladrones socavan y roban. Acumulad mejor tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la carcoma echan a perder las cosas, y donde los ladrones no socavan ni roban’. (Mt. 6, 19-20). Ahí está la clave. Esto ha sido para mí un motivo de meditación así como, aunque parezca mentira, la lectura y la asistencia a la representación teatral del auto sacramental de Pedro Calderón de la Barca, ‘El gran teatro del mundo’.  
El episodio del ciego de Betsaida es una llamada de atención a todos y cada uno de nosotros. Es una invitación a revisar si necesitamos varias actuaciones de Jesús con nosotros o estamos dispuestos a ser curados con una mirada del Maestro que nos invita a su seguimiento.
MORGAN WEISTLING.-S. XX
Desde Duccio di Buoninsegna en el Gótico, hasta Morgan Weistling en el siglo XX, vemos cómo se ha visto el pasaje ocurrido en Betsaida hace unos dos mil años aproximadamente pero que tiene, como toda la Palabra de Dios, una vigencia absoluta.
Con ellos y con el comentario que Benedicto XVI hace de este pasaje, les dejo.
 ‘Con un poco de tierra y de saliva hace barro y lo unta en los ojos del ciego. Este gesto alude a la creación del hombre, que la Biblia narra con el símbolo de la tierra modelada y animada por el soplo de Dios. De hecho, "Adán" significa "suelo", y el cuerpo humano está efectivamente compuesto por elementos de la tierra. Al curar al hombre, Jesús realiza una nueva creación. [...] Al ciego curado Jesús le revela que ha venido al mundo para realizar un juicio, para separar a los ciegos curables de aquellos que no se dejan curar, porque presumen de sanos. En efecto, en el hombre es fuerte la tentación de construirse un sistema de seguridad ideológico: incluso la religión puede convertirse en un elemento de este sistema, como el ateísmo o el laicismo, pero de este modo uno queda cegado por su propio egoísmo.
 
BENEDICTO XVI
Queridos hermanos, dejémonos curar por Jesús, que puede y quiere darnos la luz de Dios. Confesemos nuestra ceguera, nuestra miopía y, sobre todo, lo que la Biblia llama el "gran pecado": el orgullo. Que nos ayude en esto María santísima, la cual, al engendrar a Cristo en la carne, dio al mundo la verdadera luz. (Benedicto XVI, 2 de marzo de 2008)

La lealtad del agradecimiento (y II).-09-agosto-2013

Posted by Caminante y peregrino

NOLI ME TANGERE.-Jan Brueghel the Younger.-BARROCO
¿Cómo era el comportamiento social de las personas en tiempos de Jesucristo con las mujeres? Creo conveniente un ligero repaso, muy breve, para entender mejor el tema que hoy continuamos. María Magdalena se entregó a colaborar con el Salvador como hacían los discípulos. Pero ella era mujer y las mujeres, en aquellos tiempos, eran poco menos que nada: cuando salían de su casa,  aunque fuese para ir a la sinagoga, debían llevar dos velos, el de la cabeza y el que les cubría la cara, dejando ver solamente los ojos, de la casa solamente tenían que hacer el servicio de la misma, pero no intervenir en las conversaciones masculinas ni dar opinión alguna, no tenían derecho a conocer las Sagradas Escrituras, … Jesús no era así.
La mejor prueba de ello es que la noticia de su Resurrección fueron primero las mujeres quienes la recibieron, especialmente María Magdalena, a quien dio la misión de comunicar este hecho a los sesudos varones que estaban escondidos creyendo que ya todo había finalizado. Quizá, (esto es una suposición), teniendo en cuenta la agudeza y el sexto sentido femenino, ellas se dieron cuenta que en realidad todo estaba empezando en aquellos momentos.
ROSTRO DE JESÚS SEGÚN LA SÁBANA SANTA
No. No tenemos ningún derecho a mancillar la figura de Jesús de Nazaret trivializándola con semejantes tonterías, comentadas en la entrada anterior, absolutamente alejadas de la realidad y del contexto evangélico. Ni tampoco la de aquella mujer, María Magdalena, que hizo de su existencia una entrega al servicio del Señor con un amor, sí, pero no con el amor zafio, sucio, grotesco y grosero que le quieren atribuir, sino el amor que produce la amistad, el agradecimiento, el sentirse llamada al servicio por la experiencia de Dios que había tenido, como tantas mujeres y tantos hombres de hoy y de todos los tiempos que, a través de las distintas órdenes religiosas o en la vida ordinaria, célibes o casados, dedican al Maestro su vida en el seno de la Iglesia Católica: Bernardo de Claraval, Teresa de Jesús, Juan de la Cruz, Edith Stein, Ignacio de Loyola y esa larguísima  relación de santos, unos conocidos y otros anónimos.
¿Qué somos pecadores? ¡Claro que lo somos! Todos. Algunos quizá con pecados mayores que la mujer protagonista de esta entrada. A excepción, claro está, del mismo Jesucristo y de su Santísima Madre, la Virgen, sin pecado alguno desde su concepción en el seno de Santa Ana. Y si nosotros lo somos, nuestro agradecimiento al Salvador debe llegar desde la Reconciliación con Él en el Sacramento correspondiente.
Centrándonos aún más en la figura de la Magdalena, en lo que de ella cuentan los Evangelios, podemos llegar a entender un poco su labor de servicio como las otras mujeres, sí, pero en este caso es ella en quien nos centramos.
APARICIÓN A LAS SANTAS MUJERES EN GRUPO.-JAMES TISSOT.-S.XIX
La crónica de los Evangelios nos dice que aparece entre las acompañantes de Jesús. ‘Jesús caminaba por pueblos y aldeas predicando y anunciando el reino de Dios. Iban con Él los doce y algunas mujeres que había liberado de malos espíritus y curado de enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que había expulsado siete demonios, Juana, mujer de Cusa, administrador de Herodes, Susana, y otras muchas que le asistían con sus bienes’. (Lc. 8, 1-3).
En ese texto vemos: Hay algunas mujeres (que había liberado de malos espíritus) que le siguen y le asisten con sus bienes. Una de ellas es María Magdalena. En concreto, de esta mujer dice que ‘de la que había expulsado siete demonios’. Ahora bien. ¿Eran realmente demonios del infierno, de la corte de Satanás? Posiblemente sí, si lo entendemos según lo que nuestra mentalidad actual entiende por ‘demonios’. Pero dice el evangelio lucano con sentido global, que a algunas de esas mujeres había liberado de ‘malos espíritus’. ¿Cómo podríamos entender esa expresión? Porque también cabe la interpretación de que fueran muchas enfermedades, físicas o psíquicas, difíciles de clasificar en la época y que genéricamente así las llamaban: malos espíritus.
Por otra parte es conveniente recordar que está presente, junto con la madre de Jesús y otras mujeres, en los momentos culminantes de la Pasión y Muerte de Cristo. Veamos unos textos. El momento de la crucifixión así lo relatan: ‘Muchas mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea para asistirlo, contemplaban la escena desde lejos. 
CRUCIFIXION DE CRISTO.-SIMON VOUET.-BARROCO
- Entre ellas estaban María Magdalena y María, la madre de Santiago y de José, y la madre de los Zebedeos’. (Mt. 27, 55-56) ; -‘Algunas mujeres contemplaban la escena desde lejos, entre ellas María Magdalena, María, la madre de Santiago el menor y de José, y Salomé, que habían seguido a Jesús y lo habían asistido cuando estaba en Galilea’ (Mc. 15, 40-41) ; 
-‘Todos los que conocían a Jesús, y también las mujeres que lo habían seguido desde Galilea estaban allí presenciando todo esto desde lejos’ (Lc. 23, 49). ; 
- ‘Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la mujer de Cleofás, y María Magdalena.’ (Jn.19, 25).
A excepción de Lucas, citan nominalmente a María Magdalena los otros tres evangelistas. 
ENTIERRO DE XTO.-WILLIAM BLAKE.-ROMANTICISMO
Es decir, que estuvo presenciando la crucifixión de Jesucristo junto con la Virgen y otras mujeres. Cuando narran el entierro de Jesús, después del descendimiento, ocurre lo mismo: 
-‘María Magdalena y la otra María estaban allí, sentadas frente al sepulcro’.  (Mt. 27, 61) ; 
-‘María Magdalena y María, la madre de José observaban dónde lo ponían’. (Mc. 15, 47) ; 
-‘Las mujeres que habían acompañado a Jesús desde Galilea, lo iban observando todo de cerca y se fijaron en el sepulcro y en el modo en que habían colocado el cadáver. Después volvieron y prepararon aromas y ungüento. Y el sábado descansaron, según el precepto’. (Lc. 23, 55-56). San Juan omite las mujeres en el entierro y nombra a José de Arimatea y a Nicodemo que envolvieron el cuerpo de Cristo con vendas de lino.
Pero el momento de la Resurrección, absolutamente crucial para todos los seguidores de Jesús, entonces y hoy, tiene unos detalles verdaderamente hermosos y enternecedores muy propios del Maestro. Veamos: ‘Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. De pronto hubo un gran temblor. El ángel del Señor bajó del cielo, se acercó, rodó la piedra del sepulcro y se sentó en ella….Se dirigió a las mujeres y les dijo: -Vosotras no temáis. Sé que buscáis a Jesús el crucificado. No está aquí. Ha resucitado. Id en seguida a decir a sus discípulos: Ha resucitado entre los muertos y va delante de vosotros a Galilea; allí lo veréis. Eso es todo. Ellas salieron a toda prisa…Jesús salió a su encuentro y las saludó. Ellas se acercaron, se echaron a sus pies y lo adoraron…’ (Mt. 28, 1-10)
 ‘Pasado el sábado María Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron perfumes para ir a embalsamar a Jesús….
MARÍA MAGDALENA Y LAS SANTAS MUJERES EN LA TUMBA DE XTO.-JAMES TISSOT.-S.XIX-XX
Cuando entraron en el sepulcro vieron a un joven sentado a la derecha que iba vestido con una túnica blanca. Se asustaron, pero él les dijo:… -Decid a sus discípulos y a Pedro: él va delante de vosotros a Galilea; allí lo veréis, tal como dijo…’ (Mc, 16, 1-8). Pero Marcos añade a continuación: ‘Jesús resucitó en la madrugada del primer día de la semana y se apareció en primer lugar a María Magdalena, de la que había expulsado siete demonios. Esta fue a comunicárselo a los que lo habían acompañado, que estaban tristes y seguían llorando…’ (Mc. 16, 9-11).
Lucas refiere prácticamente lo mismo, pero detalla que en el sepulcro había ‘dos hombres con vestidos deslumbrantes’, pero más adelante especifica: ‘Fueron María Magdalena, Juana, María la de Santiago y las demás mujeres que estaban con ellas las que comunicaron estas cosas a los apóstoles….’ (Lc. 24, 1-12).
Pero quien expone este suceso desde el aspecto de una ternura sin límites, es Juan: 
MARÍA MAGDALENA CON LOS ÁNGELES.-JAMES TISSOT
‘El domingo por la mañana muy temprano, antes de salir el sol, María Magdalena se presentó en el sepulcro…Vio que la piedra había sido rodada y fue a comunicárselo a los discípulos…Los discípulos regresaron a casa. María, en cambio, se quedó allí, junto al sepulcro, llorando. Volvió a asomarse al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco que le preguntaron. –Mujer. ¿Por qué lloras? Ella contestó: -Porque se han llevado el cuerpo de mi Señor  y no sé dónde lo han puesto. Dicho esto se volvió atrás y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció. Jesús le preguntó: -Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién estás buscando?
Ella, creyendo que era el jardinero, le contestó: -Señor, si te lo has llevado tú, dime dónde lo has puesto y yo misma iré a recogerlo. Entonces Jesús la llamó por su nombre: -¡María! Ella se acercó a Él y exclamó en arameo: -¡Rabboni! (que quiere decir Maestro). Jesús le dijo: -No me retengas más porque todavía no he subido a mi Padre. Anda, vete y diles a mis hermanos que voy a mi Padre, que es vuestro Padre; a mi Dios, que es vuestro Dios. María Magdalena se fue corriendo a donde estaban los discípulos y les anunció: He visto al Señor. Y les contó lo que Jesús le había dicho’. (Jn. 20, 1-18). Este pasaje ha dado motivo a que la imaginación de los artistas, especialmente pintores, deseasen plasmar este momento en sus lienzos, con un título coincidente en muchísimos casos: ‘Noli me tangere’.
El Salvador quiso tener esa serie de detalles. En primer lugar quiso que fueran las mujeres quienes anunciasen su Resurrección. Y teniendo en cuenta el status de las mujeres en aquel tiempo, algo nos quiso transmitir, ¿no? 
NOLI ME TANGERE.-CORREGGIO.-RENACIMIENTO
Fue muy significativa la claridad del mensaje de que contaba con ellas  para continuar la labor que había empezado, codo con codo con los apóstoles y todos los cristianos varones. Juntos habían de construir la joven Iglesia que comenzaba a germinar. Y en concreto, en lo que a María Magdalena se refiere, ¿qué podríamos decir? Todo su agradecimiento lo volcó en una fidelidad sin límites, como todos cuantos siguieron al Maestro, pero lo de María fue una entrega al servicio y al compromiso que tuvo su recompensa con esa aparición personal, ya resucitado.
He seleccionado unos cuadros que ilustran esta entrada. En ellos podrán ver algunas formas de plantear la concepción del personaje, especialmente en algunos con el título que les he indicado anteriormente. Confío que les gusten.  

¡HA RESUCITADO! -VASILY POLENOV.-S. XIX - XX

NOLI ME TANGERE.-ABRAHAM JANSSENS Y JEAN WILDENS.-S. XVI - XVII

NOLI ME TANGERE.-HERBERT SCHMALZ.-ORIENTALISTA


NOLI ME TANGERE.-BAJORELIEVE.-CATEDRAL DE NÔTRE DAME.PARIS.-S. XIV

La lealtad del agradecimiento (I).-26-julio-2013

Posted by Caminante y peregrino

CONVERSIÓN DE MARÍA MAGDALENA.-PAOLO VERONÉS.-MANIERISMO
Hay veces en las que al tratar un tema se entremezclan sentimientos dispares, circunstancias controvertidas cuando no antagónicas. Y aunque haya momentos en los que haya que definirse por algo concreto, esa concreción, si se quiere ser riguroso y objetivo, ha de ser la historia, los hechos concretos admitidos documentalmente.
En el caso de esta entrada me ocurre exactamente lo que he dicho anteriormente. Los Evangelios nombran un personaje que tiene la suficiente entidad, al menos para mí, como para dedicarle una entrada. Se trata, ni más ni menos, que de María Magdalena.
Todos conocemos esa mujer nombrada en los Evangelios al final de los mismos en general, que siempre se han dicho cosas de lo que había sido y de lo que luego fue, pero ¿realmente es así? 
MARIA MAGDALENA PENITENTE.-ANTONIO CANOVA.-NEOCLASICISMO
En principio deseo ceñirme a lo que se dice de ella según Mateo, Marcos, Lucas o Juan, teniendo en cuenta la historicidad de sus Libros pero dejando claro que no me considero con conocimientos exegéticos suficientes para tratar el tema en profundidad (ni tampoco sería éste el lugar apropiado). Tampoco deseo entrar en los planteamientos de si este personaje y la pecadora que lava sus pies y los seca con sus cabellos en casa de Simón el fariseo, son la misma cosa. Aunque sí deseo, como cristiano católico, ferviente seguidor de aquel joven rabí que tambaleó la sociedad de su tiempo y el mismo Imperio romano, con una doctrina desconocida para su pueblo y, como todos conocemos, le costó morir de modo afrentoso en una cruz, dar mi opinión sobre lo que estoy seguro que NO ES.
Y empiezo por ahí. La raíz de todo está en la persona de Jesús de Nazaret. Su enfoque de la vida, su doctrina y la relación con Dios, su interpretación de la Ley, no podía dejar indiferente a nadie. Los signos que presentaba del Reino de Dios dejaban a unos en el colmo de los asombros imaginables y les obligaba a replantearse muchas cosas, pero otros querían buscarle los razonamientos más peregrinos y absurdos sobre los milagros que presenciaban, con tal de no reconocer lo que realmente era: Dios y hombre verdadero, el rostro de Dios en medio de sus criaturas:  
‘Mientras tanto los maestros de la ley que habían venido de Jerusalén decían: Está en poder de Belcebú, jefe de los demonios, por eso puede echar a los demonios. 
MAESTROS DE LA LEY Y JESÚS.-JAMES TISSOT.-S. XIX.
Jesús les pidió que se acercaran y empezó a explicarles por medio de ejemplos:
 "¿Cómo puede Satanás echar a Satanás? Si un reino esta dividido contra sí mismo, no puede subsistir. Tampoco una familia dividida puede mantenerse. Lo mismo Satanás: si se divide contra sí mismo como vosotros decís y está dividido, pronto llegará a su fin. Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y quitarle sus cosas si no lo amarra primero. Sólo así podrá saquearle la casa.
Os aseguro que se perdonará a los hombres todos sus pecados y cualquier blasfemia que digan, pero el que blasfeme contra el Espíritu santo no tendrá jamás perdón, será reo de pecado eterno. Decía esto porque lo acusaban de estar poseído por un espíritu inmundo’. (Mc 3, 22-30)
A poco que hayamos leído o meditado los Evangelios, podremos ver y entender que la misión de Jesús, además de proclamar la Buena Nueva, el Reino de su Padre, era ayudar a todos, tener misericordia de todos, empatizaba con quienes sufrían y los aliviaba o curaba,…De hecho, cuando se le acusaba de estar con pecadores no se privaba de dar una respuesta contundente: ‘No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan’. (Lc. 5, 31-32).
Para empezar a entrar en el tema de hoy, aunque lo trate más despacio en otra entrada posterior, nos detenemos en este episodio evangélico por la trascendencia que tiene en esta entrada.

EL LEPROSO AGRADECIDO.-WILLIAM HOLE .-S.XIX - XX‘

De camino a Jerusalén, Jesús pasaba entre Samaria y Galilea. Al entrar en una aldea, salieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a distancia y, comenzaron a gritar: ¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros! Al verlos, les dijo: Id y presentaos a los sacerdotes. Y mientras iban de camino quedaron limpios. Uno de ellos, viéndose curado, se volvió glorificando a Dios en alta voz; y postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le daba gracias. Era un samaritano. Jesús preguntó: ¿No quedaron limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate y vete; tu fe te ha salvado’.(Lc.17, 11-18).
En este momento me interesa destacar dos actitudes de Jesús: 1) La compasión por esas diez  personas. Se solidariza con su sufrimiento. Con la marginación que sufren a causa del mal que padecen. Su misericordia se hace patente a través de la curación de esa terrible enfermedad. 2) Resalta el agradecimiento del enfermo que vuelve postrándose a sus pies. Era samaritano precisamente, no israelita. El Maestro no tenía acepción de personas como vemos en otros casos (la mujer samaritana, la mujer sirofenicia, etc.) Los otros nueve, una vez curados no fueron capaces de dar gracias a quien les había librado de aquella lacra física y social.
Sobre estas dos actitudes básicamente voy a enfocar el tema, pero veamos primero cómo era la sociedad de aquel tiempo con respecto a las mujeres y a las enfermedades, precisamente por el personaje protagonista de esta entrada. 

ENDEMONIADO DE GERASA.-JAMES TISSOT.-S. XIX

Obviamente no se conocía la psiquiatría. A quienes padecían alguna enfermedad propia de esta rama de la Medicina, se decía que ‘tenían un espíritu inmundo’ para justificarse y porque de alguna manera había que nombrarlas. A estos se les consideraba ‘impuros’. En Mc. 9, 14-30, nos narra cómo, a instancias de su padre, curó un muchacho que desde niño tenía, por lo que conocemos ahora como síntomas de epilepsia, ataques de esta enfermedad. Cuando ese padre pide por su hijo dice que tiene ‘un espíritu mudo’.
Supongo que recordarán el pasaje del poseso de Gerasa. Está en Mc. 5, 1-20. Cuando ve a Jesús se postra a sus pies llamándole ‘Jesús, Hijo del Altísimo’. Y cuando Él le pregunta cuál es su nombre, le responde: ‘Legión es mi nombre, porque somos muchos’. Ese sí que podríamos decir que es un caso de posesión diabólica. Y Jesús curó al muchacho. Marcos dice que ‘los espíritus impuros salieron y entraron en los puercos de la piara, en número de dos mil, que se precipitó por un acantilado y cayó al mar y se ahogaron’.
En el caso de la Magdalena, podemos pensar que eran espíritus referidos a enfermedades o referidos a posesión diabólica. No lo sé, pero lo que sí sé es que posteriormente fue un agradecimiento real y leal hacia Quien la salvó de lo que tenía y desde entonces dedicó su vida a seguirle comprometiéndose igual que los apóstoles. De ahí el título de la entrada.
Pero no creo, ni tiene ninguna razón de ser histórica, los bulos que determinados grupos de personas se empeñan en afirmar que fuera esposa o amante de Jesús.
MARÍA MAGDALENA PENITENTE.-TINTORETTO.-RENACIMIENTO

Decir eso supone no conocer quién es realmente Jesucristo y además, perder de vista el motivo real de su nacimiento y vida entre nosotros: redimirnos del pecado. A costa de su muerte y, como dice San Pablo, ‘y una muerte de cruz’. ‘Tened los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús quien, existiendo en la forma de Dios, no reputó codiciable tesoro mantenerse igual a Dios, antes se anonadó, tomando la forma de siervo y haciéndose semejante a los hombres; y en la condición de hombre se humilló, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz, por lo que Dios le exaltó y le otorgó un nombre sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús doble la rodilla cuanto hay en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor para gloria de Dios Padre’. (Fil. 2, 5-11). Y Jesús, como Dios que es, estaba por encima de otras cosas que pudieran distraer un ápice su misión en la tierra.
No creo tampoco lo que en el Arte (y nuevamente hago constar que me gusta muchísimo) nos presentan sobre María Magdalena como antigua prostituta y haciendo penitencia a causa de esos pecados (como verán en los cuadros que pongo al finalizar). Me he desojado consultando los cuatro Evangelios y en ninguno de ellos hay nada escrito por donde pueda atisbarse el indicio más pequeño sobre ese particular. Nada que haga referencia a ese tipo de vida. NADA DE NADA. Es posible que hiciese penitencia, como cualquiera de nosotros, pero no creo que fuese por ese motivo. Lo realmente interesante e importante para las personas de todos los tiempos, es el ejemplo que nos ha transmitido esta mujer: por muy pecador/a que pueda ser cualquier persona, Dios no tiene límite en su perdón cuando el alma arrepentida, contrita, se acerca a Él reconociendo sus pecados, y, además, muestra a Dios su agradecimiento con su dedicación al servicio del Maestro y de su Iglesia. 
ASUNCIÓN DE MARÍA MAGDALENA.-Tilman Riemenschneider.-GÓTICO
En la próxima entrada finalizaremos este tema para no extendernos demasiado. Les deseo que disfruten con los cuadros.
PIETER BRUEGHEL, EL VIEJO.-RENACIMIENTO
EN EL DESIERTO.-JOSÉ RIBERA.-BARROCO
MEDITANDO.-PEDRO DE MENA.-BARROCO
MARÍA MAGDALENA.-MANUSCRITO ALEMÁN S. XVI-XVII.-HERZOG AUGUST BIBLIOTHEK

La Transfiguración de Jesucristo (II).-08-julio-2013

Posted by Caminante y peregrino

TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS.-TEMPLO ORTODOXO DE PETERSBURGO
Comentábamos en la entrada anterior, que en la Transfiguración de Jesús en el monte Tabor aparecen con Él dos personajes muy importantes en la historia de Israel y en su religiosidad. Moisés y Elías. El legislador y el profeta, en su día arrebatado por un carro de fuego: ‘Mientras iban caminando (Elías y Eliseo) y hablando, un carro de fuego con caballos de fuego se interpuso entre los dos, y Elías fue arrebatado en un torbellino hacia el cielo’ (2Re., 2, 11).
Pues bien. Es en este preciso instante cuando ‘Al despertar, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con El. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: -Maestro ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. No sabía lo que decía’. 
TRANSFIGURACIÓN.-RAFAEL SANZIO.-RENACIMIENTO
Sí. No podía ser de otra forma. Por muy dormida que esté una persona, ante lo que estaban presenciando necesariamente tenían que espabilarse. El resplandor que veían se deban cuenta que procedía del mismo rostro de Jesús.
Los tres evangelistas manifiestan que la luz procede del mismo Jesús, como algo propio e inherente en Él. No solamente eso, sino que estaban gozando de la Gloria de Dios allí mismo, en ese preciso instante. A buen seguro se habían inundado de la auténtica Paz, la que da Dios, la que Jesús daba. (‘Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo’ (Jn. 14, 27). Eso sería, tal vez, lo que hizo exclamar a Pedro ‘¡qué bien estamos aquí!’.
Su exclamación fue hecha en el instante de ver cómo se alejaban los acompañantes de Jesús. Ya habían cumplido lo que debían hacer.
TRANSFIGURACIÓN EN EL TABOR.- ALEXANDER BIDA.-ROMANTICISMO
 Era como si el Antiguo Testamento se retirase para dar entrada al Nuevo y Eterno Testamento personificado en quien había nacido para esto precisamente. Se daban en esa Teofanía varios elementos que hacen referencia a la presencia de la Divinidad y que aparecen en otros momentos que ésta se manifiesta, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento: la nube. ‘Aún estaba él hablando (se refiere a Pedro) cuando los cubrió una nube resplandeciente’. (Mt.17, 5).
‘Se formó una nube que los cubrió con su sombra’ (Mc.9, 7a). De esa nube salió la voz del Padre como veremos más adelante. Existe una referencia en el libro del Éxodo cuando nos relata (es otra situación) que Dios se dirige a Moisés en el Sinaí, también desde una nube: ‘Y subió Moisés al monte. La nube cubrió el monte. La gloria de Yaveh descansó sobre el monte Sinaí y la nube lo cubrió por seis días. Al séptimo día, llamó Yaveh a Moisés de en medio de la nube’. (Ex. 24,15-16).
Más adelante, en este mismo Libro, aparece la Nube de Dios cuando se acaba la edificación de la Tienda del Encuentro: ‘Por fin alzó el atrio que rodeaba la Morada y el altar, y colgó el tapiz a la entrada del atrio. Así acabó Moisés los trabajos. La Nube cubrió entonces la Tienda del Encuentro y la gloria de Yahveh llenó la Morada’. (Ex. 40, 33-34). 
GHERARDI, CRISTOFANO 1555.-RENACIMIENTO
Vemos cómo la aparición de la nube es signo de la presencia real de Dios. En el caso de la Transfiguración de Jesús, y en lo que a Él se refiere, aparece por segunda vez la voz del Padre. La primera fue en su bautismo, pero así como entonces indicó que era su Hijo, ahora hay una diferencia. Fijémonos: ‘Se dejó oír desde la nube una voz: -Este es mi Hijo amado. Escuchadle’. (Mc. 9, 7b). Esa palabra expresa algo más que un deseo. Repite lo mismo y añade una palabra en imperativo: escuchadle. Pero no como una escucha pasajera, sino como algo más hondo y comprometido: poniendo su Palabra por obra para seguirlo en todo y colaborando en todo con Él, por Él y en Él.
Los sinópticos parece que tienen un especial empeño en que se dieran cuenta (y nos diéramos cuenta) a través de la Transfiguración que Jesús es verdaderamente Hijo de Dios, según se desprende de las palabras del Padre y que en Jesucristo están presentes sus dos naturalezas, la divina y la humana. 
MARCO DAL PINO.-MANIERISMO
Es verdadero Dios y verdadero hombre. Es el Mesías tanto tiempo esperado por Israel, si bien no es así como lo esperaban o como concebían que iba a ser.
Es un episodio que marcó la vida de los tres Apóstoles y que jamás lo olvidarían. De hecho, es precisamente Pedro quien así lo recuerda en su segunda Carta: ‘No fue siguiendo artificiosas fábulas como os dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Seños Jesucristo, sino como quines han sido testigos oculares de su majestad. Él recibió de Dios Padre el honor y la gloria cuando de la magnífica gloria se hizo oí aquella voz que decía: -Este es mi Hijo muy amado en quien tengo mis complacencias. Y esta voz bajada del cielo la oímos los que con Él estábamos en el monte santo’. (2Pe. 1, 16-18)

Pedro lo manifestó así. Un sucesor suyo lo  manifestó de esta manera: ‘La Transfiguración les revela a un Cristo que no se descubría en la vida de cada día. Está ante ellos como Alguien en quien se cumple la Alianza Antigua, y, sobre todo, como el Hijo elegido del Eterno Padre al que es preciso prestar fe absoluta y obediencia total’. (Juan Pablo II. Homilía del 27 de febrero de 1983).
 SAN LEÓN MAGNO.-Francisco de Herrera el Mozo.-BARROCO
De la Transfiguración, el también Papa y Doctor de la Iglesia en el siglo V, San León Magno, dijo en una homilía sobre este tema, que se mostró ‘en la claridad soberana que quiso fuese visible para estos tres hombres, reflejando lo espiritual  de una manera adecuada a la naturaleza humana. Pues, rodeados todavía de la carne mortal, era imposible que pudieran ver ni contemplar aquella inefable e inaccesible visión de la misma divinidad, que está reservada en la vida eterna para los limpios de corazón’.
Había sido demasiado para los tres. Su Maestro y amigo transfigurado, con su rostro resplandeciente y sus vestiduras blanquísimas, de un  blanco desconocido para ellos, la visión de Moisés y Elías hablando con Él, un estado interior de una paz como jamás la habían tenido y, para colmo, la voz del mismo Yavéh hablando y recomendando la escucha de su Palabra. ¡Cómo no iban a estar ‘sobrecogidos con gran temor’!
TRANSFIGURACIÓN.-TIZIANO.-RENACIMIENTO
¿Cómo habríamos estado cualquiera de  nosotros en sus mismas circunstancias? Sin embargo, cuando la voz finalizó su mensaje, se encontraron nuevamente al amigo que habitualmente contemplaban a diario, el cual se hizo cargo inmediatamente de su estado: ‘Jesús se acercó, y tocándolos, dijo: -Levantaos, no temáis. Alzando ellos los ojos, no vieron a nadie, sino sólo a Jesús. Al bajar del monte les mandó diciendo:-No deis a conocer a nadie esta visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos’. (Mt. 17, 7-9).

Por una parte, es muy posible que no les hubieran creído. Nadie estaba preparado para oír aquello como tampoco lo estaban ellos que lo presenciaron. Tal vez se trivializase esta Teofanía mundanizándola y no se le diese la importancia que realmente tenía. 
TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS EN EL TABOR.-J. TISSOT,.S. XIX - XX
No olvidemos que Dios tiene y marca sus tiempos. ‘No son mis pensamientos vuestros pensamientos, ni vuestros caminos son mis caminos - oráculo de Yaveh. Porque cuanto aventajan los cielos a la tierra, así aventajan mis caminos a los vuestros y mis pensamientos a los vuestros’. (Is. 55, 8-9).
 Por otra parte, había que retomar la cotidianidad de cada día y seguir la labor evangelizadora del Redentor y de los discípulos. Lo demás llegaría más tarde porque todos, e incesantemente, se nos invita a ir descubriendo en los acontecimientos de cada día, por insignificantes que sean, la presencia de Dios entre nosotros y en nuestro entorno, y a través de todo ello, a ir escribiendo con nuestra vida los pasajes de la Historia de Dios y de la Iglesia a través de nuestra propia historia.
Pienso que la Transfiguración del Redentor tiene hoy un valor para todos nosotros.
TRANSFIGURACIÓN EN EL TABOR.-GIOVANNI LANFRANCO.-BARROCO
  Así como Pedro pudo presenciar la Gloria de Dios en un instante ciertamente muy breve, así nosotros si penetramos en el sentido catequético de ese momento podremos descubrir que también estamos llamados a nuestra propia transfiguración cuando dejemos este mundo y nazcamos a la nueva Vida que Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, desea que tengamos. Pero no será para un momento fugaz. Será ya para siempre. Para la Eternidad.
Que la Misericordia del Todopoderoso y la intercesión de Santa María Inmaculada nos concedan su bendición.
VIRGEN INMACULADA - BASILIO SANTA CRUZ PUMACALLAO.-
ARTE CUZQUEÑO