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Este es el verdadero principio de la Historia (XII).- 24-agosto-2016

Posted by Caminante y peregrino

AL PARTIR EL PAN.-TIZIANO.-RENACIMIENTO
      El camino les pareció interminable. Cuanta más prisa se daban más lentos les parecían sus movimientos. Era tanta su premura por llegar para comunicar a los apóstoles lo que habían vivido y a cuantos discípulos viesen, que no se daban cuenta de la realidad del camino andado. Sin embargo llegó el momento de vislumbrar las murallas de Jerusalén y eso les dio nuevas fuerzas. En cuanto atravesaron la puerta de la ciudad se dirigieron de inmediato a la casa donde el Maestro celebró su última cena con sus amigos, pues era allí donde habitualmente se reunían los seguidores de Jesús.
      Su impaciencia era muy fuerte y los golpes que dieron a la puerta sonaron fuertes y vigorosos, apremiando a quienes allí estaban con sus voces para que les abrieran la puerta. '¡Abrid! Venimos de Emaús. ¡¡Le hemos visto y hemos estado con él!!                                 LOS DISCÍPULOS DE EMAÚS VUELVEN A JERUSALÉN .- Liz Lemon Swindle.-S.XX  -      ¿Qué dicen? Que han visto ¿a quién?, decían unos. 'Es la voz de Claeofás, pero ¡si apenas han tenido tiempo de llegar! ¿Cómo es posible que hayan vuelto tan pronto? Pedro tomó la palabra y dijo: 'Abridles la puerta. Si no los escuchamos nunca conoceremos lo que les ha sucedido'. Débora se levantó y su marido Mahir la acompañó para que no estuviera sola. Realmente parecía Cleofás quien hablaba, pero... Entreabrió la puerta y exclamó: -¡Realmente son Cleofás y su amigo!' Les abrió y los dos viajeros entraron en tromba dirigiéndose donde estaban todos reunidos. No tuvieron tiempo de saludos. Dirigiéndose a todos con voz trémula por la emoción les dieron la noticia: -¡¡Es verdad. Ha resucitado!! Ha estado caminando junto a nosotros.'
JERUSALÉN.- EL CENÁCULO
      Todos se miraron unos a otros con gestos de incredulidad, pero uno de ellos les dijo: 'En verdad el Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón'. (Lc. 24, 34). Mateo, queriendo asegurarse de lo que decían, se dirigió a ellos diciéndoles: 'Serenaos. Decidnos a quién habéis visto y quién ha caminado junto a vosotros. ¿No sería un vecino de Emaús que llevaba el mismo camino que vosotros? Y por otra parte, ¿quién ha resucitado? ¿No sería uno de los muertos que aparecieron en el Templo anunciando la Resurrección del Maestro?
      A pesar de su nerviosismo, Cleofás se volvió a Mateo y con una serenidad que nadie podía suponer, habló apoyado por su compañero, 'y contaron lo que les había ocurrido en el camino y cómo le reconocieron en la fracción del pan'. (Lc. 24, 35). 'Caminábamos lentamente hablando muy poco, cuando se nos acercó un caminante interesándose por nuestro tema de conversación. Le contamos cuanto habíamos vivido todos estos días de la Pascua en Jerusalén y lo ocurrido al Maestro. Cuando finalizamos nuestro relato tomó la palabra y nos estuvo exponiendo cuanto los profetas habían predicho sobre el Mesías que había de venir. Lo hizo con un profundo conocimiento de las Escrituras y con una autoridad propia que nos parecía haber oído en otras ocasiones'.
      El silencio era absoluto. Todos estaban pendientes de sus palabras e incluso se podía escuchar la respiración de algunos oyentes. En un rincón de la estancia, una mujer les escuchaba con una leve sonrisa en los labios. María, la Madre, también los oía con atención, como disfrutando con el relato, pero con la mayor discreción se retiró a su aposento y los dejó solos.
GUSTAVO DORÉ.-S. XIX

Este es el verdadero principio de la Historia (XI).- Emaús (y II).- 07-agosto-2016

Posted by Caminante y peregrino

CAMINO A EMAÚS.-ALBERT BLOCH.-MODERNISMO.-1938
      El compañero de Cleofás tomó la palabra y continuó la exposición de los hechos: 'Nosotros esperábamos que sería Él quien rescataría a Israel; mas con todo, van ya tres días desde que ésto ha sucedido. Nos dejaron estupefactos ciertas mujeres de la nuestras que, yendo de madrugada al monumento, no encontraron su cuerpo, y vinieron diciendo que habían tenido una visión de ángeles que les dijeron que vivía. Algunos de los nuestros fueron al monumento y hallaron las cosas como la mujeres decían, pero a Él no le vieron'. (Lc. 24, 21-24). Cuando acabó de hablar se produjo un tenso silencio. Los dos viajeros no podían sostener la mirada del desconocido y cuando acabaron ambas intervenciones, bajaron la cabeza mientras la mirada se dirigía al suelo.
      'Me da la impresión que os olvidáis de lo que dicen las Escrituras', opinó. 
CAMINO DE EMAÚS.-GREG OLSEN.-S. XX
Y posando las manos sobre sus hombros 'les dijo: ¡Oh hombres sin inteligencia y tardos de corazón para creer todo lo que vaticinaron los profetas! ¿No era preciso que el Mesías padeciese ésto y entrase en su gloria? Y comenzando por Moisés y por todos los profetas, les fue declarando cuanto a Él se refería en todas las Escrituras'. (Lc. 24, 25-27).
      Los dos caminantes permanecían en absoluto silencio mientras lo oían hablar. No se cansaban de oírlo y a medida que Jesús hablaba iban recordando las Escrituras y dándose cuenta que todo cuanto decían hacía una referencia clara a Jesús de Nazaret, encajaba perfectamente con Él y con su actuación y predicación donde quiera que hubiera estado, pero no osaban interrumpirlo. El camino no era excesivamente largo, pero aun así el tiempo deba la impresión de haberse detenido mientras hablaba su desconocido compañero de camino. Cuando 'se acercaron a la aldea donde iban. Él fingió seguir adelante. Le obligaron diciéndole: -Quédate con nosotros, pues es tarde y está anocheciendo'. (Lc. 24, 28-29).
      No podían dejarlo marchar de aquella manera. Ciertamente había terminado de hacer su exposición de cuanto se había escrito sobre el Mesías, pero necesitaban hacerle muchas preguntas.
CAMINO DE EMAÚS.-1894.-Fritz von Uhde.-S. XIX-XX 
Estaban sedientos de conocimientos sobre el tanto tiempo Esperado por Israel y el compañero de viaje que habían tenido parecía saber muchísimo más. Durante la cena tendrían ocasión de preguntarle más cosas.
      'Y entró para quedarse con ellos'.
      La casa no era muy espaciosa, pero tras los saludos acostumbrados tomaron asiento alrededor de una mesa. Al principio se hizo un silencio  observando el ir y venir de los moradores habituales de aquel lugar, pero Jesús comenzó a hacerles preguntas provocando con ello un nuevo diálogo: '¿Habéis oído hablar de Isaías y de Jeremías? ¿Y de Oseas o de Miqueas? Sí, claro que sí. Son profetas como también lo fueron Amós o Daniel. Ellos fueron profetizando TODO cuanto tenía que suceder con el Mesías que Israel esperaba para que cuando éste viniera supieran reconocerlo. Pero no fue así. Sabían que nacería en Belén, pero como era tan pequeña la aldea no lo creyeron. Pero allí nació. Sabían que sería maltratado, humillado, azotado y después de todo estaría irreconocible, pero aunque Isaías lo llamó el Siervo de Yavéh, no lo reconocieron en la persona de Jesús de Nazaret...y lo mataron en una cruz, como a un vulgar criminal'.
EMAÚS.-LA CENA.-VERONÉS.-MANIERISMO
      Hizo una pausa y los miró. Una leve sonrisa iluminó su rostro cuando observó la fijeza con que lo miraban y atendían. Se estaba dando cuenta que la idea que empezaban a tener de la personalidad de quien estaba hablando iba mucho más allá de ser un simple caminante quien había compartido su mismo camino, y no se atrevían a interrumpirlo. En este momento, 'tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio'. Sus palabras resonaron desde una paz infinita: 'Tomad y comed este pan. Es mi Cuerpo entregado por vosotros y por todos los hombres'.
EMAÚS.-AL PARTIR EL PAN.-Léon-Augustin Lhermitte.-REALISMO
      Cleofás y su amigo no perdían ningún detalle. Estaban viviendo con intensa emoción aquel momento y sus ojos iban desde la cara de Jesús a sus manos. Cuando partió el pan alargó sus brazos hacia ellos para darles un pedazo a cada uno. Entonces lo vieron  todo absolutamente claro al contemplar en sus muñecas las heridas cicatrizadas  de los clavos que las habían traspasado. Tomaron el Pan y lo comieron  con infinito agradecimiento. Ahora ya estaban seguros. 'Se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero Jesús desapareció de su lado'.
DESPUÉS DE PARTIR EL PAN.-Jan Steen, 1668.-BARROCO
      Estaba meridianamente claro.Era Jesús, su Maestro, que no los había dejado solos en ningún momento. Había caminado junto a ellos para darles fuerza y fortalecer su endeble fe. Su resurrección era cierta y cuanto habían contado las mujeres, también, pero no debían ni podían quedárselo para ellos. 'Se dijeron uno a otro: ¿No ardían nuestros corazones dentro de nosotros mientras en el camino nos hablaba y nos explicaba las Escrituras? En el mismo instante se levantaron y volvieron a Jerusalén'. (Lc. 24, 13-33).

Este es el verdadero principio de la Historia (X).- Emaús (I) .-21-julio-2016

Posted by Caminante y peregrino

CRISTO CAMINA CON DOS DISCÍPULOS.-HERRI MET DE BLES.-S. XVI
      - Nos vamos. Necesitamos ver a nuestras familias. Hemos esperado un poco más de tiempo para acompañar al Maestro, pero lo que han dicho Magdalena, Salomé y las otras mujeres no parece muy creíble y aunque Pedro y Juan han visto vacío el sepulcro, a Él no lo han visto. Así que nos vamos a Emaús y esperaremos acontecimientos. Dentro de unos días volveremos por si hay alguna novedad.
      Quien así hablaba era Cleofás, que junto a un convecino, eran discípulos de Jesús. Lo habían seguido a muchos sitios y durante los acontecimiento de la Pasión y Muerte del Redentor se quedaron en Jerusalén por si hubieran podido ser útiles en algún caso. 
      Pero no fue necesario, porque de todo cuanto se habían propuesto apenas  tuvieron la oportunidad de ayudar en la preparación de la celebración de la Pascua.

      Ahora se enfrentaban a un vacío en sus vidas: el Maestro al que habían seguido durante unos años llenando sus vidas con el contenido de las palabras que le oían, con los gestos que le veían hacer, con el poder y la autoridad que manifestaba ante los que se quedaban sin argumentos quienes querían su perdición, les había llenado su existencia, pero ¿ahora?... Sí. Volverían a sus casas y reanudarían su vida anterior. ¿Era, acaso, una deserción? Probablemente, no, pero esa sensación de desengaño, del aparente fracaso de su Maestro, los tenía desconcertados. No eran capaces de ver nada más ante ellos. La única salida o reacción que tuvieron fue volver a sus hogares. Y si realmente había pasado lo que dijeron las mujeres, ya verían lo qué harían, pero ¿volver a verlo y oírlo predicar de nuevo? No. Eso no era posible, al menos, para ellos que no eran Apóstoles ni parientes de Jesús.
      Pedro los miró con pena. Se dirigió a ellos, puso su mano sobre el hombro de Cleofás, y le dijo: '-Haced lo que os parezca mejor. Sabéis que mi comportamiento con Él no fue de lo más ejemplar precisamente, pero os aseguro que esto no puede quedar así. He visto la tumba vacía, igual que Juan, pero no entiendo nada igual que vosotros. Pero si ha querido aparecerse a Magdalena y a las mujeres es porque hay algo que todavía no sabemos. No echemos en saco roto cuanto ellas han dicho. Hemos de dar tiempo. Si Él desea decirnos algo, lo hará sin duda alguna. Id, pues a Emaús, con los vuestros. De haber alguna novedad os avisaríamos. Si vosotros oís algo interesante que merezca la pena, venid y nos lo decís'. Les abrazó, ellos se despidieron de todos y se marcharon.

      Salieron en silencio y así anduvieron un buen trecho. A la vera del camino vieron una vieja higuera seca y el compañero de Cleofás le dijo a éste: 'Mira. ¿Te recuerda algo esta higuera?' Su amigo le contestó: '-La he visto de lejos y me he acordado de la parábola que en cierta ocasión expuso Jesús. Me ha obligado a plantearme nuevamente cómo es posible que un profeta como Él, demostrando su vasta sabiduría y su poder resucitando a muertos, como a su amigo Lázaro, por ejemplo, haya consentido que lo apresaran y padecer esa horrible muerte. No lo entiendo'.
      'Mientras iban hablando y razonando el mismo Jesús se les acercó e iba con ellos, pero sus ojos no podían reconocerle. Y les dijo: -¿Qué discursos son esos que vais haciendo entre vosotros mientras camináis?' (Lc. 24, 15-17). 
CAMINO A EMAÚS.- LIZ LEMON SWINDLE.-S. XX 
La voz que oyeron tras ellos les obligó a detenerse para ver quién les hablaba en aquel lugar tan solitario. Ante ellos había un hombre alto que les miraba fijamente con mirada serena, franca, que invitaba a la confidencia, ante quien se sentían atraídos para relatarle los sucesos acaecidos en Jerusalén con Jesús de Nazaret.
      Así que 'ellos se detuvieron entristecidos y tomando la palabra uno de ellos por nombre Cleofás, le dijo: -¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no conoce los sucesos en ella ocurridos estos días?' Jesús los miró sonriente. Con voz clara volvió a dirigirse a ellos: 'Me da la impresión que tenéis algún problema o que estáis muy cansados. Venid. Vamos a sentarnos y hablaremos mientras reponemos fuerzas'. Se sentaron a la sombra de un árbol y suspiraron hondo, como si quisieran aspirar la fuerza y la moral que necesitaban y espirar el pesimismo que les roía.
      '-No te conocemos, pero desde que te has unido a nosotros en el caminos nos inspiras confianza y te vamos a comentar los problemas y preocupaciones que tenemos, que no nos dan ningún motivo de alegría u optimismo'. Dulcemente 'les dijo: -¿Cuáles? Le contestaron: -Lo de Jesús Nazareno, varón profeta, poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo; cómo le entregaron los príncipes de los sacerdotes y nuestros magistrados para que fuese condenado a muerte y crucificado'. (Lc. 24, 17-20)

Este es el verdadero principio de la Historia (IX).- 29-junio-2016

Posted by Caminante y peregrino

SOLDADOS ROMANOS GUARDAN LA TUMBA DE JESÚS.-JAMES TISSOT.-S. XIX - XX
      Jamás podrían olvidar cuanto vivieron en el amanecer de aquel tercer día de guardia que ahora comenzaba. Por muy cansados que estuvieran y por muchos relevos que hubieran hecho entre ellos para mantenerse firmes en su guardia, cuando el horrible trueno se produjo y presenciaron la bajada de aquel ser luminoso, majestuoso, que se acercaba donde ellos estaban, se les congeló la sangre en sus venas. Un pavor inmenso se apoderó de ellos porque creyeron que el fin de sus vidas había llegado y aquel ser de 'aspecto como el relámpago' (Mt. 28, 2-3) se encargaría de hacerlo.
      No fue así. Se dirigió hacia la enorme piedra que cerraba la tumba del Crucificado, 'la removió y se sentó sobre ella'.
      Eran soldados. Habían luchado en numerosas batallas y demostraron su valor, por el que en diversas ocasiones habían merecido elogios de sus superiores, pero ¿aquello? No pudieron soportarlo. Sobrepasaba todo cuanto hubieran podido imaginar y unos soldados antes y otros después se fueron desvaneciendo del terror que sentían. Algunos llegaron a ver unas mujeres que llegaban a la tumba, pero no estaban en  condiciones de preguntarles nada y, mucho menos, cuando se dieron cuenta que aquel ser les hablaba serenamente y les transmitía un mensaje que no pudieron oír con claridad. Les pareció que les decía algo así como 'No está aquí; ha resucitado, según lo había dicho. Venid y ver el sitio donde fue puesto'. (Mt.28, 6). Ya no pudieron oír nada más. Un profundo sopor los invadió y unos segundos después todos habían perdido el conocimiento y no pudieron ver que dos hombres más, discípulos del difunto, también estuvieron allí y entraron en el interior de la tumba vacía.
RESURRECCIÓN DE CRISTO.-HANS ROTTENHAMMER.-S. XVI - XVII
      Unas horas después alguno comenzó a recobrar la consciencia y a medida que iba recordado lo sucedido, comenzó a pensar que había sido un sueño. Pero no. Allí estaba la enorme piedra apartada del sepulcro y aquello le hizo recordar al ser que la quitó y se sentó sobre ella. Aguzó el oído a ver si escuchaba algún sonido que le diera cualquier indicio de haber alguien más además de sus compañeros aún desvanecidos. Fue inútil. Un denso silencio fue toda la respuesta a su intención.
      Sus piernas volvieron a flaquear por el miedo y necesitaba el apoyo de sus compañeros. Los fue sacudiendo para despertarlos y poco a poco comenzaron a moverse. Todos tuvieron la misma o parecida reacción cuando se dieron cuenta del lugar donde estaban y de los sucedido.
      Unos minutos después, el que estaba al mando de aquel grupo de legionarios romanos los volvió a la cruda realidad: 'Hemos de partir para informar a los sacerdotes y a los escribas de lo que ha sucedido'. Torpemente se fueron levantando todavía bajo los efectos del profundo sueño. Recogieron sus pertenencias y a medida que marchaban venían dudas a sus mentes: ¿Qué les dirían a quienes les habían enviado? ¿De qué manera les iban a explicar cómo era el extraño ser que se había sentado sobre la enorme piedra que cerraba el sepulcro?
      Muchos de los ancianos y sacerdotes del Templo, así como los doctores de la Ley estaban reunidos comentando los últimos acontecimientos sobre el entierro de Jesús. Mientras esto hacían, 'algunos de los guardias vinieron a la ciudad y comunicaron a los príncipes de los sacerdotes todo lo sucedido'. (Mt. 28, 11).
      En cuanto llegaron les anunciaron que los guardias del sepulcro querían hablar con ellos. Se hizo el silencio y se miraron unos a otros. '-Que pasen', dijo un archisinagogo. Inmediatamente pensaron que algo serio había ocurrido por la cara que traían. '- ¿Qué queréis? ¿Vuestro puesto no está en la tumba de Jesús el Nazareno?'
      El jefe de la guardia tomó la palabra: '-Si venimos es para deciros que no hay nada ni nadie que guardar. Jesús de Nazaret ha desaparecido de la tumba. Creemos que ha resucitado, según lo que hemos presenciado'. Si un terremoto hubiera abierto el suelo a sus pies no se hubieran asustado tanto. Algunas caras de los reunidos denotaban un espanto difícil de explicar. Uno de los sacerdotes más antiguos les apremió a que explicaran el significado de aquellas palabras: '-Explicaos. ¿No será que habéis abandonado vuestro puesto y los discípulos del Nazareno se llevaron su cadáver? ¿Qué habéis presenciado, según habéis dicho?'

      '-Somos soldados. Conocemos nuestro deber y lo que significa abandonar nuestro puesto. Nosotros no lo hemos abandonado en ningún momento. A partir de la medianoche del tercer día de su muerte, estando perfectamente despiertos, vimos una gran luz, como un relámpago fortísimo y un ser luminoso, acaso lo que vosotros llamáis ángel, apareció, retiró la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella'. Calló un momento y a continuación, con la voz todavía entrecortada por el miedo que todos habían pasado, les refirió lo sucedido. El resto de soldados corroboraron lo expuesto y uno de ellos completó la información: 'Teníamos un miedo que nunca habíamos sentido en ninguno de los combates en los que hemos intervenido. El pavor que sentíamos nos hizo perder l conocimiento. Cuando recuperamos la consciencia el sepulcro estaba vacío y  el ángel había desaparecido'.
      Cuando acabaron de escuchar cuanto les dijeron los soldados, se retiraron a otra dependencia para deliberar. No podían dar crédito a todo aquello, pero recordaron que Jesús había dicho en diversas ocasiones que resucitaría después de muerto. Aquello se les iba de las manos y tampoco les convenía que los soldados lo fueran escampando por Jerusalén. Tomaron una decisión: acudir al soborno.
      'Reunidos en consejo con los ancianos, tomaron bastante dinero y se lo dieron a los soldados, diciéndoles: -Decid que viniendo los discípulos de noche, le robaron mientras nosotros dormíamos. Y si llegase la cosa a oídos del gobernador, nosotros le convenceremos para que no os inquietéis. Ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había dicho'. Marcharon a su guarnición, pero ninguno habló de ese asunto. Todavía no se habían terminado de reponer de la experiencia que habían tenido, porque 'esta noticia se divulgó entre los judíos hasta el día de hoy'. (Mt. 28, 12-15). 

Es el verdadero principio de la Historia (VIII).- Noli me tangere.- 12-junio-2016

Posted by Caminante y peregrino

NOLI ME TANGERE.-ANTONIO RAGGI.-BARROCO
      El portazo había producido un ruido seco y fuerte. María, habiendo cumplido lo que creyó una obligación ineludible la de avisar que el Maestro no estaba en el sepulcro donde lo habían colocado, corrió de nuevo al lugar, aunque más bien parecía que volaba. Deseaba ardientemente comenzar la búsqueda de su Señor. ¿Quién se lo habría llevado? ¿Habrían sido los romanos? ¿Para qué? Su cabeza no cesaba de formular conjeturas en todos los sentidos y todas las iba desechando, pero la angustia que sentía no disminuía en nada.
      Le urgía llegar. Necesitaba estar allí, ver de nuevo el lugar donde se había depositado el cuerpo sin vida de Jesús. El sudor de la carrera le resbalaba por la cara juntándose con las lágrimas que salían de sus ojos. Pero le daba lo mismo. Solamente quería llegar y cuando se dio cuenta ya casi estaba frente al sepulcro vacío.
      Se paró jadeando por el esfuerzo y sin apenas darse cuenta se encontró sentada en el suelo delante de la entrada. Súbitamente rompió a llorar amargamente. Se sabía impotente, pero no resignada. Se limpió las lágrimas y se retiró el cabello hacia atrás. 
MARÍA MAGDALENA Y LOS ÁNGELES EN LA TUMBA DE XTO.-J.TISSOT. 
      Instintivamente miró de nuevo el interior del sepulcro y le pareció que había alguien en su interior. Se inclinó y asomándose se encontró con dos personajes que la estaban mirando. 'Dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno en la cabecera y otro a los pies de donde había estado el cuerpo de Jesús, le dijeron: -¿Por qué lloras, mujer?' En su estado de ánimo no se daba cuenta de quienes eran aquellos seres. Pensó que serían algunos asalariados  de José de Arimatea que habían ido para cumplir algún encargo.
      'Ella les dijo: -Porque han tomado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto'. Su respuesta marcaba el objetivo inmediato de lo que debía hacer. Se volvió y dio unos pasos para comenzar por su cuenta la búsqueda de Jesús. Estaba sola, pero no le importaba. La inactividad la corroía y debía comenzar su búsqueda. 'Se volvió para atrás y vio a Jesús que estaba allí, pero no conoció que fuese Jesús'. Magdalena intentó acercarse algo más para preguntarle, pero 'le dijo Jesús: -Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, creyendo que era el hortelano, le dijo: -Señor, si le has llevado tú, dime dónde lo has puesto y yo le tomaré'.
JESÚS SE APARECE A MARÍA MAGDALENA MIENTRAS BUSCA SU CUERPO.-J. TISSOT.-S. XIX
      Sus nervios, su angustia, no le permitían ser objetiva, pero a partir de ese momento todo su estado de ánimo, incluso toda su vida, cambió radicalmente para siempre. Jamás lo olvidaría. 'Jesús le dijo: -María'. Aquella voz...la había oído centenares de veces y era inconfundible. La estaba oyendo nuevamente y le parecía un sueño, una ilusión, pero se volvió hacia quien creía ser el hortelano y le cayó la venda de los ojos. ¡¡Era Él!! Y la miraba sonriendo. Su grito de alegría se oyó por todos los alrededores. 'Ella le dijo en hebreo: ¡Raboni!, que quiere decir Maestro'. Impulsivamente se dirigió a postrarse a sus pies y abrazarlos. Se daba cuenta que era realmente el Hijo de Dios y que, como había predicho, había resucitado de entre los muertos.
NOLI ME TANGERE.-ANTÓN RAFAEL MENGS.-NEOCLASICISMO
      'Jesús le dijo: -No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; pero ve a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios' (Jn. 20, 11-18). Y desapareció. Magdalena rompió a llorar nuevamente, pero ahora de una inmensa alegría que la inundaba totalmente en su cuerpo y en su alma. Apenas podía creer lo que había vivido hacía unos minutos solamente, después de los momentos de amargura y desolación de verlo sufrir en su Pasión y en su Muerte, así como en el momento de depositarlo en el sepulcro. Era una mujer nueva. Su vida volvía a tener un sentido y la Madre estaría...¡María! Había que avisarla para que no sufriera más y además debía cumplir el encargo recibido de avisar a los discípulos.
NOLI ME TRANGERE.-CLAUDE LORRAIN.-BARROCO
      Se incorporó lentamente, como meditando lo que debía hacer y con una sonrisa de felicidad dibujándose en sus labios se puso en camino con rapidez para comunicar la buena nueva. ¿La creerían esta vez? Pero primero, antes que a nadie, a la Madre. Después, a los demás. Y si se empeñaban en no dar crédito a sus palabras, ¡allá ellos!
      Cuando llegó a la casa se dirigió a la habitación de la Madre como una exhalación. Cuando abrió la puerta se la encontró tendiéndole los brazos y con una sonrisa abiertamente feliz. Lo supuso al instante: También lo había visto. Si ella, Magdalena, lo había visto y había hablado con Él, ¿cómo no iba a ir a ver a su Madre que tanto había sufrido? Se echó en sus brazos y las dos mujeres permanecieron abrazadas un rato entre risas y lágrimas de felicidad. Después, saliendo de allí, 'fue a anunciar a los discípulos: -He visto al Señor, y las cosas que le había dicho'.
LA MAGDALENA AVISA A LOS APÓSTOLES EN EL CENÁCULO LA RESURRECCIÓN DE CRISTO.-JAMES TISSOT.-S.XIX

Es el verdadero principio de la Historia (VII) .-28-mayo-2016

Posted by Caminante y peregrino

APARICIÓN DE DOS ÁNGELES A LAS SANTAS MUJERES EN EL SEPULCRO DE XTO.-P. P. RUBENS.-BARROCO
      Mientras tanto, las otras mujeres 'vinieron al monumento trayendo los aromas que habían preparado y encontraron removida del monumento la piedra, y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Estando ellas perplejas sobre esto, se les presentaron dos hombres vestidos de vestiduras deslumbrantes. Mientras ellas se quedaron aterrorizadas y bajaron la cabeza hacia el suelo, les dijeron: -¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí; ha resucitado. Acordaos cómo os habló aún en Galilea, diciendo que el Hijo del hombre había de ser entregado en poder de los pecadores, y ser crucificado, y resucitar al tercer día'. (Lc. 24, 1-7).
      No tenían capacidad de reacción, pero al oír las palabras que les dijeron aquellos mensajeros sí que recordaron cuanto les dijeron. Había sido mucho tiempo atrás, pero ahora tenían una asombrosa actualidad. Debían marchar y comunicar a todos cuanto les había ocurrido y transmitir el mensaje recibido.
LAS SANTAS MUJERES ENCUENTRAN A  CRISTO.-JAMES TISSOT.-S.XIX-XX
      'Partieron ligeras del monumento, llenas de temor y de gran gozo, corriendo a comunicarlo a los discípulos. Jesús les salió al encuentro, diciéndoles: -Salve. Ellas, acercándose, asieron sus pies y se postraron ante Él. Entonces les dijo Jesús: -No temáis; id y decid a mis hermanos que vayan a Galilea y que allí me verán'. (Mt. 28, 8-10). Ellas 'comunicaron todo esto a los once y a todos los demás...pero a ellos les parecieron desatinos tales relatos y no los creyeron'. (Lc. 24, 8-11).
      De cualquier forma habían cumplido con su cometido obedeciendo la recomendación de los personajes aparecidos en el sepulcro de Cristo. Pero la aparición de su Maestro, vivo y resucitado, les hacía apartar de ellas aquellas faltas de confianza de los hombres y no darles importancia. Su Señor las había favorecido, incluso premiado, cuanto habían hecho por Él y por su Madre durante su vida y especialmente aquellos aciagos días de la Pasión y Muerte de su Maestro, ya pasados. Este detalle de Jesús tenía para ellas un valor incalculable, y en definitiva, es lo que llenaba ahora su existencia.
PEDRO Y JUAN CORREN AL SEPULCRO.-EUGÈNE BURNAND.-REALISMO
      Pero Pedro y Juan no quedaron insensibles. Primero fue María quien les dijo lo que había visto y ahora, al llegar el resto de mujeres con semejante noticia quedaron estupefactos porque no se reducía al mensaje de una persona. Las otras les dijeron LO QUE EL MISMO MAESTRO LES HABÍA DICHO. LO HABÍAN VISTO VIVO. RESUCITADO. Lentamente volvieron su mirada simultáneamente el uno hacia el otro sin acabar de entender lo que María y las demás mujeres les habían dicho. ¿Estaban en su sano juicio? ¿Era el dolor, la impresión de tener que volver a ver el cadáver de Jesús lo que las había hecho desvariar? 
      - ¡Vamos!, dijo Juan, que dentro de su sorpresa, había tenido una luz y sus reflejos eran más rápidos que los de Pedro. No esperó a ver si éste lo seguía y emprendió la carrero hacia el sepulcro. Pedro, en cuanto vio salir a su amigo, no lo dudó más. Había que comprobar la veracidad de aquello y si fuese real, transmitir la noticia a todos los demás. 'Ambos corrían, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al monumento'. (Jn. 20, 4).
JUAN Y PEDRO LLEGAN A LA TUMBA.-JAMES TISSOT.-S. XIX - XX
      Aunque la distancia no era excesivamente larga, les pareció que no iban a llegar nunca, pero cuando divisaron el lugar se olvidaron del cansancio y la fatiga de la carrera y redoblaron las fuerzas para llegar antes. A pesar de llegar Juan el primero al monumento, 'inclinándose vio las bandas, pero no entró'. Esperó a Pedro que no tardó en llegar y los dos quedaron mirando la entrada con la enorme piedra que la cerraba apartada hacia la derecha. Iniciaron lentamente el paso hacia la entrada con mucho respeto por parte de los dos, y Simón 'entró en el monumento y vio las fajas allí colocadas, y es sudario que había estado sobre su cabeza, no puesto con las fajas, sino envuelto aparte'. (Jn. 20, 6-7).
      Quedó perplejo. ¿Qué había pasado allí? ¿Era posible que Magdalena tuviera razón y que no fuera una imaginación? ¿A qué personaje se refería cuando le dijo que el Maestro había resucitado? ¿Tendrían razón las otras mujeres y lo habían visto realmente? Permanecía confuso ante tantos interrogantes y mientras así se encontraba 'entró también el otro discípulo que vino primero al monumento, y vio y  creyó; porque aún no se habían dado cuenta de la Escritura, según la cual era preciso que Él resucitase de entre los muertos'. (Jn. 20, 8-9).
PEDRO Y JUAN ENTRAN EN LA TUMBA VACÍA DE JESÚS.-CORBERT GAUTHIER.-CONTEMPORÁNEO
      Los dos se miraron y se abrazaron. Estaban empezando a darse cuenta de lo que aquello significaba, si bien no de la magnitud que iba a tener. Solamente se daban cuenta de que nuevamente iban a poder abrazar a su amigo y Maestro. Era preciso volver y dar la gozosa nueva a la Madre y a todos los demás. Pedro tomó los lienzos que habían envuelto a Jesús y los guardó. Después 'los discípulos se fueron de nuevo a casa'. (Jn. 20, 10).

Es el verdadero principio de la Historia (VI).-11-mayo-2016

Posted by Caminante y peregrino

MARÍA MAGDALENA ANUNCIA LA RESURRECCIÓN DE JESÚS.-VASILY POLENOV.-S. XIX XX
      El silencio era impresionante. Estaban pendientes de aquel relato absolutamente inesperado pero veraz, como correspondía a la fama que su amigo tenía en todas partes.
      Lemuel continuó: También nos dijeron que junto con ellos estaban David, Salomón, los Profetas y los Patriarcas Abraham, Isaac, Jacob y los demás, así como Moisés, Josué y cuantos fueron labrando el futuro de Israel. Como comprenderéis esto nos afectó muchísimo. Aunque no podíamos hablar por la impresión de lo que habíamos visto y oído, en nuestro interior íbamos pensando en todo aquello. Nos dirigimos aquí para contaros todo esto y conocer vuestra opinión, aunque no creo que difiera mucho de la nuestra. 
APARICIÓN DE MUERTOS A LA MUERTE DE XTO.-JAMES TISSOT.-S. XIX
      Yarin continuó la explicación: Por el camino nos tropezamos con familiares y amigos que iban con los rostros alterados y los ojos espantados. Los paramos para preguntarles qué les pasaba. Como pudieron nos explicaron que se les habían aparecido familiares y amigos fallecidos hacía muchísimo años y les anunciaron que el Mesías que habíamos crucificado había resucitado de entre los muertos, había descendido al hades y liberado a todos , desde nuestros primeros padres hasta hoy mismo, a cuantos habían guardado fidelidad absoluta a Yavéh.
      Meser y Eleazar escuchaban en silencio. En su interior había una mezcla de emoción y preocupación que les impedía interrumpir a sus camaradas. Realmente eran unas noticias desconcertantes que, a todas luces, les hacían ver que lo acontecido con Jesús de Nazaret había sido un comportamiento indigno, mezquino, miserable en definitiva. con aquella Persona enviada por Dios e incluso con el mismo Dios.
      Frases dichas por el Mesías (no les cabía ya ninguna duda que lo era) cobraban actualidad e intuían el significado de frases que Meser recordó en voz alta a sus amigos: 'Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna y no perecerán para siempre; nadie puede arrebatármelas. Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre. EL PADRE Y YO SOMOS UNO.' (Jn. 10, 27-30). Cando terminó todos estaban silenciosos como si estuvieran analizando el significado de esas palabras, especialmente de la última frase.
    El silencio fue roto por Yarin: 'Siendo así, hemos matado al Hijo de Dios'.
      Este comentario cayó  como una pesada losa sobre ellos. Lemuel, con la voz entrecortada por la emoción y llena de esperanza, recordó a Isaías: 'Luego venid, discutamos -dice el Señor-. Aunque vuestros pecados fuesen como escarlata blanquearán como la nieve; aunque sean rojos como púrpura, quedarán como la lana blanca'. (Is. 1, 18). Tal vez éstos fueron los planes de Dios para Israel y es lo que ha ocurrido, pero ¿cómo lo íbamos a suponer? Esperábamos un Mesías guerrero, libertador y ha sido pacífico y misericordioso, como hemos visto cuando alguien se acercaba a Él con el corazón contrito y le perdonaba sus pecados antes de sanarlo. 

      Luego vinieron las dudas.

     Hermanos -dijo Lemuel- nos hemos dejado llevar por lo que los sacerdotes, escribas y altos dignatarios nos han hecho creer. Recordad el ejemplo que nos dieron Nicodemo y José de Arimatea cuando no dudaron, a pesar de tenerlo todo en contra, en defender a Jesús de Nazaret. Pienso que nos han marcado un camino. Desde nuestros puestos en el Sanedrín y en la medida que podamos, hemos de hablar con otras personas y hacerles ver cómo en Él se han cumplido las profecías contenidas en las Escrituras.
      Según iba hablando sus amigos iban afirmando con las cabezas. Eleazar manifestó: -Estoy de acuerdo pero no va a ser sencillo y es posible que llegado el momento, seamos expulsados del Sanedrín, pero de alguna manera estaremos reparando el daño y la injusticia que hemos cometido con nuestra pusilanimidad. Y si surgen problemas a los que no encontramos solución, iremos a hablar con con los discípulos y escuchar su opiniones. ¿Qué os parece?
      Todos asintieron y Yarin añadió: -Con los primeros que hemos de contar es con nosotros mismos. Hemos de mantenernos unidos y apoyarnos en todo. Una de las cosas que hacía el Mesías era orar y así lo aconsejaba a sus discípulos. Incluso les enseñó cómo debían hacerlo. ¡Ah! Otra cosa. ¿Os parece que  cada treinta días nos reunamos para poner en común lo que hayamos hecho? A todos pareció una idea excelente. Meser completó la sugerencia: -Yo propongo que si alguno tiene alguna cosa importante que aportar o algún problema para el que pudiera necesitar ayuda, que avise a los otros tres y nos reuniríamos en su casa para tratar el tema que fuere.
      Pues sí. A todos les pareció bien la idea y tras algunos comentarios más y con mejor estado de ánimo, marcharon a sus casas respectivas. Pero sus cabezas y sus corazones ya no volverían a ser como antes. 

SANTAS MUJERES ANTE LA TUMBA VACÍA.-ADOLPHE BOUGUEREAU.-CLASICISMO
      La impresión había  sido fortísima y ninguna de las cuatro mujeres podía articular palabra alguna. La vista de aquel personaje sobrenatural que les transmitía el mensaje ciertamente las había asustado pero encontraban una paz interior inexplicable. Les estaba diciendo que el Maestro había resucitado. Que estaba vivo. Pero aun teniendo un  gozo descomunal no acertaban a discernir lo que debían hacer.
MARÍA MAGDALENA CORRE A AVISAR QUE LA TUMBA ESTÁ VACÍA
      Finalmente Magdalena sintió la imperiosa necesidad de partir de allí cuanto antes para transmitir a Pedro y a Juan la noticia. Y así lo hizo. Corrió como jamás lo había hecho y cuando llegó a la casa donde se encontraban llamó desesperadamente a la puerta. Aunque todavía era tempano, Pedro y Juan estaban despiertos, pues apenas habían podido conciliar el sueño esa noche. Les pareció la voz de María, pero les extrañó porque hacía relativamente poco tiempo que habían salido de allí y era imposible que hubieran finalizado su cometido.Algo debía ocurrir. Apenas habían entreabierto la puerta, María, con la voz entrecortada por la emoción y el llanto y jadeando por el esfuerzo de la carrera, pero de forma muy clara, les dijo:
      'Han tomado al Señor del Monumento y no sabemos dónde lo han puesto' (Jn. 20, 2). Y volvió a correr para llegar al sepulcro e iniciar, si era necesario, la búsqueda de Jesús.

Es el verdadero principio de la Historia (V) .-25-abril-2016

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      No había mucha claridad en aquella dependencia de la casa, pero sí había mucha inseguridad,...mucho miedo,... Los sucesos ocurridos a todos habían impactado de una u otra forma. Meser y Eleazar hablaban muy bajo cuando conseguían poner un poco de orden en sus ideas. Las comentaban entre sí, pero era indudable que esperaban con alguna impaciencia a Yarin y a Lemuel, ya que con toda seguridad podrían aportar nuevas noticias o acontecimientos ocurridos en Jerusalén, bien vividos por ellos mismos, bien porque se los podrían haber contado otros.
- Te digo que todos los sacerdotes y el Sanedrín en pleno nos hemos equivocado. Tal vez Nicodemo y José de Arimatea tuvieron razón cuando dieron la cara por Jesús al defender su inocencia, -dijo Meser con un acento en su voz entre preocupado y hondamente convencido de lo que decía. Necesitaba conocer la opinión de sus amigos. Cuando bajaban del Calvario él y sus tres amigos ya comentaban este hecho y se daban cuenta que, cuanto menos, aquel nazareno era totalmente inocente y nada grave había hecho para merecer semejante tortura y la horrible muerte que había tenido. Además, el mismo Pilato también lo había visto así y así expuso su opinión a los sacerdotes y a los escribas que se lo habían llevado. Sentían que habían sido manipulados por ellos así como por Anás y Caifás. 
      Los cuatro habían acordado juntarse el día siguiente al sabbat en el Templo para comentar sin prisas estos acontecimientos y analizarlos mejor, pero las noticias que circulaban les habían obligado a reunirse en otro lugar más seguro que el Templo. Eleazar manifestó:
      - Olvidas un hecho muy importante y que a mí me ha impresionado mucho desde la primera vez que le oí decirlo. Ahora, más que nunca y según deduzco, se puede ver por qué lo decía. Recuerda que muchísimas veces, antes de curar un enfermo, tullido, paralítico o ciego, LE HA PERDONADO SUS PECADOS. Incluso a la mujer que, sorprendida en adulterio, iba a ser lapidada. Y eso, ¿quién puede hacerlo?
CRISTO PERDONA A LA PECADORA.-VALENTIN DE BOULOGNE
      Meser quedó pensativo. Conocía la respuesta sobradamente, pero le costaba admitirlo por lo que eso suponía y, por tanto, se resistía a dar a su amigo la respuesta que sabía que era verdadera y que no podía ser otra sin faltar a la verdad. Pero tampoco podía oponer resistencia a manifestar su pensamiento en aquel momento de confidencias entre amigos. Y no dio una respuesta escueta. Hubo algo más:
      - Ciertamente solamente Dios puede perdonar los pecados, pero es que, además, lo decía con una autoridad innegable, propia, distinta a todo lo que estamos acostumbrados a escuchar a nuestros sacerdotes y mandatarios, y esto hacía que  fuera absolutamente imposible rebatirle. Y cuando algún escriba o sacerdote lo intentaba, le contestaba con unos argumentos que ponían en evidencia su ignorancia en muchas cosas de la Ley. Incluso se le notaba superior al Sumo Sacerdote. Además...
       No pudo continuar. Los golpes en la puerta de la calle eran imperiosos, como si quien los daba tuviera mucha prisa por entrar. Eleazar miró de soslayo a Meser. La llamada le había asustado como si temiera algo imprevisto, por lo que se levantó y marchó a ver quién era. Cuando lo preguntó, se tranquilizó:
      - Abre. Somos Yarin y Lemuel. Tenemos muchas cosas para contar.
      Al abrir la puerta aparecieron dos rostros demudados con miradas huidizas. Sus amigos estaban como si hubieran visto fantasmas y parecían al borde de un ataque de nervios.
      - Pasad y sentaos. Aquí estáis seguros y  podéis desahogaros. ¿Qué os ha ocurrido que parecéis sobrecogidos por el pánico?
APARICIÓN DE MUERTOS EN EL TEMPLO EL DOMINGO DE RESURRECCIÓN.-JAMES TISSOT
      Meser no dejaba de mirarlos intentando descifrar las causas de ese estado de ánimo totalmente inusual en sus amigos, pero sospechaba que iba a ser algo que tendría que ver, y no poco, con el motivo por el que se juntaban. Eleazar les sacó agua mezclada con unas hierbas relajantes para que calmaran su ansiedad. Unos momentos después, Lemuel, más sereno aunque aún afectado, espetó: - Hemos visto al Rabino Abraham ben Simon en el Templo.
      - ¡Imposible! -dijo Meser- Hace cinco años que murió de una enfermedad muy grave.
     - Es absolutamente cierto -respondió Yarin, ya más sereno-. Escuchad: Lemuel y yo veníamos aquí pero quisimos pasar primero por el Templo. Nos dijeron que cuando murió Jesús hubo un terremoto y se rasgó el velo del Templo que separa el lugar Santo del Santísimo. Queríamos ver qué ambiente había. Apenas entramos oímos un trueno fortísimo y la tierra tembló. Nos asustamos y quisimos marcharnos de inmediato, pero un fortísimo viento nos obligó a pararnos intentando buscar cobijo junto con unos sacerdotes y unos escribas que allí estaban. 
      Entonces fue cuando vimos venir como flotando por el aire hacia nosotros y hacia los demás, un grupo de personas al frente de las cuales estaba el Rabino. Todos ellos habían muerto hacía más o menos tiempo que él, pero todos coincidieron en decirnos que habíamos matado al Mesías y que éste había ido al Seno de Abraham para anunciarles la Redención y para llevar a su Reino, a cuantos habían sido fieles a Yavéh y habían observando la Ley y los Mandamientos.
      

DESCENDIÓ A LOS INFIERNOS.-ANDREA DA FIRENZA.-GÓTICO

Es el verdadero principio de la Historia (IV) .-07-abril-2016

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APARICIÓN DE CRISTO A SU MADRE.-THEODOOR VAN THULDEN.-BARROCO
      María giró hacia su aposento y hacia allí se dirigió apenas salieron las mujeres de la casa. Magdalena tenía razón. Necesitaba orar. Mucho. De ese modo se sentía más cercana a Jesús. Quizá nadie recordase la firme promesa que había hecho ante todos ('Destruid este templo y en tres días lo levantaré'. Jn. 2, 19) pero a ella la mantenía más firme la fe que tenía en su Hijo, en el Padre que la eligió para esta misión y en el Espíritu Divino que formó a Jesús en sus entrañas. Instintivamente se arrodilló y postrándose en tierra se dirigió al padre: '¡Oh, Padre! Nuevamente me postro a tus plantas soberanas para implorar, una vez más, tu ayuda. Yo sé que no nos abandonas a nadie, ni siquiera ahora, que los acontecimientos parecen demostrar que estamos solos. Desde que en Nazaret te di aquel SÍ que me comprometía contigo, siempre he tenido abundantes pruebas que continuamente has estado con nosotros. Este momento, este triste momento, no es ninguna excepción. Hace dos días dejamos el cuerpo de Jesús sin vida, en el sepulcro de José de Arimatea...'
      María tuvo que interrumpir su oración. El recuerdo de ver exánime a su Hijo en aquella fría losa sepulcral, la hizo revivir aquellos crudos  y amargos momentos del Calvario. Los sollozos volvieron a brotar de su cuerpo, muy castigado por el dolor y el sufrimiento, mezclándose con dulces llamadas a su Hijo. Unos momentos después se sobrepuso y tras unos suspiros volvió a dirigirse a Dios: 'Padre, atiende mi oración porque ya no puedo más. Necesito verlo de nuevo lleno de vida, como Él dijo que haría al tercer día de su muerte. Nunca te he pedido nada para mí, pero ahora te ruego que escuches mi plegaria y me lo devuelvas para siempre, porque para ti nada hay imposible...' Nuevamente quedó postrada en oración, como sumida en una espera confiada...        Estando en ese estado no pareció oír el fragoroso trueno que se oyó y la nueva sacudida de la tierra producida por un breve pero intensísimo terremoto que a todos asustó y preocupó. Loa Apóstoles, que se encontraban en el cenáculo, se miraron unos a otros con inquietud. Juan se levantó y se dirigió al aposento de la Madre por si le había ocurrido algo. Entreabrió cuidadosamente la puerta y la vio postrada en oración. Volvió a cerrarla muy despacio procurando no hacer ruido con el fin de no interrumpirla y volvió con los demás.

      Todos lo miraban esperando saber si María estaba bien. Les hizo un gesto indicando que no había ninguna novedad y se sentó, pero la preocupación de lo que hubiera podido pasar con el trueno y el terremoto no se alejó de ellos en absoluto. Al comprobar que todo iba volviendo a la normalidad, poco a poco fueron adormeciéndose unos y orando otros, aunque sin pretenderlo cayeron en un profundo sueño motivado por el cansancio, la tensión psíquica, las emociones vividas,...       APARICIÓN DE CRISTO RESUCITADO A SU MADRE.-MELCHIOR PAULl VON DESCHWANDEN.-S. XIX     María, en el silencio más íntimo de su oración al Padre,no se había percatado del temblor de tierra ni en la delicada visita de Juan para comprobar si le había ocurrido algo. Estaba muy centrada en lo que hacía, peo hubo un momento en que notó como una mano se posaba suavemente en su hombro derecho. Pensó que era Juan, pero cuando oyó que una voz delicadamente suave, pero muy, muy conocida, que llena de amor y de victoria le decía 'Mamá,...', la hizo volverse con presteza.

      '-¡¡Jesús!! ¡¡Hijo mío!!...'  No pudo continuar. Frente a ella aparecía, sí, su Jesús, pero no el que ella había visto anteriormente, ni tampoco el Jesús del Calvario. Veía a su Hijo, ¡claro que sí!, pero revestido de una potente claridad, una fortísima luminosidad, que no solamente no cegaba ni deslumbraba, sino que le estaba permitiendo contemplarle como realmente era Él: Dios mismo hecho hombre, victorioso de la muerte, 'su rostro era resplandeciente como el sol y su vestido blanco como la luz' (Mt.17, 2). Los ojos del alma le decían que sí. Sí que era su Hijo. Y lo más inmediato fue arrojarse en sus brazos.
APARICIÓN DE CRISTO RESUCITADO A SU MADRE
      Jesús sonreía absolutamente feliz. Ciertamente tenía muchas cosas que hacer, muchas personas que visitar, muchos cabos que atar ahora que la Redención estaba consumada, pero la primera de todas era su Madre: abrazarla, tranquilizarla y que dejara de sufrir. En la Pasión la notaba siempre junto a Él y lo mismo en el Calvario, oyendo sus oraciones con los oídos del corazón, y los martillazos de los clavos parecían disminuir el terrible dolor que le causaban perforando sus manos y sus pies.
      '-Mamá. Querida Mamá. Siempre has estado conmigo en estas horas decisivas para la Humanidad y tus oraciones y tu llanto me han ayudado en el Sacrificio que debía ofrecer al Padre por esta Humanidad que tanto queremos. Mi Padre y el Espíritu también estaban oyendo la angustiada oración que les dirigías'. Ella no hablaba. Solamente lo veía vivo, en plenitud, infinitamente más hermoso que cuando vivían juntos y lo veía trabajar en la carpintería de José. ¡Ay, si José lo viera ahora! Mientras pensaba todo esto lo iba llenando de besos como cuando nació en Belén. '-No me dejes, Hijo. Quiero estar siempre contigo...'
APARICIÓN DE CRISTO RESUCITADO A SU MADRE.-FRANCESCO SOLIMENA
      '-Nunca, Mamá. Nunca nos volveremos a separar. Tú siempre estarás conmigo y Yo siempre en ti. Ahora debo acudir a que todos me vean y se enteren de mi Resurrección. Debo confirmar en la Fe a mis hermanos y amigos para que continúen el trabajo que he comenzado, pero ahora me tendrás contigo en el corazón y en la Eucaristía. Me llevarás dentro de ti como me llevabas antes de nacer en Belén'.
      María era incapaz de pedirle nada. Sabía que lo había traído al mundo precisamente para este momento. Su misión había terminado, pero ahora tenía que completarla preparando a sus amigos y a sus discípulos. Pero ella callaría. Su corazón seguiría guardando todos esos momentos de intimidad humana y divina en los que iría meditando todos los días. Los demás...tendrían su momento como lo había tenido Ella. Todo lo contemplaría desde el silencio y la oración, ayudando, orientando y completando cuanto su Jesús le dijese, pero intuía que iba a tener un papel fundamental en la Comunidad que su Hijo había ido formando: la Iglesia. 

      Se recostó en su lecho. Su felicidad era infinita. Pensaba en sus amigas Magdalena, Juana, María la de Cleofás y tantas y tantas otras que la habían ayudado a Ella y también a su Hijo por los caminos de Israel y últimamente en Jerusalén. Pensó en el buen Pedro, en Juan, en Santiago y en todos y cada uno de los Apóstoles. Todos se pondrían a trabajar de inmediato en cuanto vieran a su Señor... Con una leve sonrisa en sus labios y una paz que notaba recibida de su Hijo, se durmió.
CRISTO RESUCITADO.-JOSEPH F. BRICKEY