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Comienza el drama que dará la Vida (II) .- 20-noviembre-2014

Posted by Caminante y peregrino

ÚLTIMA CENA.-MOSAICO ANÓNIMO DEL S. XII
      Felipe caminaba presuroso. Se entretuvo excesivamente resolviendo el encargo que Jesús la había dado y se confió en que llegaría a tiempo, pero ahora ya iba con unos minutos de retraso. La pequeña carrera que había hecho le hizo llegar jadeante a la cena. Pero lo esperaron.
      Al abrir la puerta sintió sobre él todas las miradas. Solamente la serena mirada del Maestro y su leve sonrisa lo calmaron y se dirigió a su puesto. Bartolomé, sentado a su lado, le gastó una corta broma que contribuyó a serenar sus nervios. Sus ojos repararon en los platos preparados distribuidos por la mesa, los cuales contribuyeron a despertar su apetito, pero esperó a que su Maestro pronunciase la primera bendición.
ÚLTIMA CENA.-JAMES SEWARD.-S. XX
      Cuando lo hizo, le pareció advertir un leve temblor en sus palabras pero no hizo caso. Lo achacó a sus nervios por el retraso de su llegada. Pero volvió a hablar: 'Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar' (Mt. 26, 20). Lo miró sin poder evitarlo. Pero no fue el único. Todos los ojos de sus amigos estaban fijos en él. Hubieran esperado cualquier cosas menos eso.Sus caras, serias y preocupadas, no podían ocultar la sorpresa. Vieron la cabeza de Jesús ligeramente inclinada hacia su pecho y sus ojos semicerrados ocultaban dos lágrimas apenas perceptibles. ¿Cómo podía decir eso? Aun notando la tristeza de su voz cuando habló, Felipe no pudo evitar el interrogante que surgió de sus labios mecánicamente: 'Soy yo, Señor?' Tomás le siguió haciéndole la misma pregunta, y luego uno tras otro.
JACOPO TINTORETTO.-RENACIMIENTO
      La inesperada tensión creada por lo insólito del comunicado hizo que todos se mirasen uno tras otro, como buscando quién era el protagonista de la entrega. Levantando su rostro, con voz y miradas aparentemente serenas, nuevamente se dirigió a todos ellos: '¡Cuánto he deseado celebrar esta pascua con vosotros antes de morir! Porque os digo que no la volveré a celebrar hasta que tenga su cumplimiento en el reino de Dios' (Lc. 22, 15-16).


      Pedro, el incondicional amigo de Jesús, hervía en su interior. Pensando que uno de los doce, elegidos todos por el mismo Maestro, era un traidor, le hacía sublevarse contra la situación. Él tendría la iniciativa de defenderlo, pero ¿de quién? ¿Quién era el miserable? Porque si les había dicho que uno de ellos lo entregaría  era porque lo sabía positivamente cierto y, además, sabía de quién procedía tamaña villanía. Tenía que enterarse antes de que fuese tarde, pero no se atrevía a preguntarle directamente.
      Los miró a todos uno por uno y le pareció ver en todos ellos el mismo grado de sorpresa, pero la evidencia de las palabras de su Maestro y amigo le hacía comprender que estaba allí disimulando y fingiendo. ¿Cómo iba a ...? Cesó de repente lo que estaba pensando cuando sus ojos se detuvieron en Juan, el discípulo a quien Jesús tanto quería, que estaba sentado junto a Él. Juan no podía ser el traidor. Imposible. Había demostrado muchísimas veces su afecto por el Maestro y en él no cabía ninguna bajeza de ese tipo ni de ningún otro. Se las ingenió para llamar su atención y decirle por señas que le preguntara él quién era el ruin. 'El discípulo que estaba recostado sobre el pecho de Jesús le preguntó: -Señor, ¿quién es? Jesús le contestó: -Aquel a quien yo dé el trozo de pan que voy a mojar en el plato. Y mojándolo, se lo dio a Judas Iscariote, hijo de Simón'. (Jn. 13, 21-30).
JESÚS ENTREGA A JUDAS EL PAN MOJADO.-HAROLD COPPING.-S. XIX
      Juan no lo esperaba. ¿Judas? ¡Pero si el Maestro había tenido muchos detalles con él! Sin embargo no cabía duda alguna porque lo que había indicado era exactamente la respuesta a su pregunta. Y así se lo transmitió a Pedro con un gesto leve, que entendió perfectamente. 'Pero, ¿cómo es posible, -exclamó- si está sentado con nosotros como uno más? ¿No será una equivocación? Pero no. Si él lo ha dicho es porque lo sabe bien'. Se levantó para dirigirse donde estaba y decirle algunas 'cosas', pero la voz de Jesús se oyó nuevamente dirigiéndose precisamente a Judas: 'Lo que vas a hacer, hazlo cuanto antes'.
HARRY ANDERSON.-S. XX
      Pedro se recomía por dentro. '¿Y todavía le encarga cosas? ¿Por qué le dice que haga cuanto antes lo que tiene que hacer? Ese Judas me lo tendrá que explicar'. Pero no tuvo tiempo, porque 'después de recibir el trozo de pan mojado, salió inmediatamente. Era de noche'.
      Todos los ojos miraron a Judas cuando se levantó y esa mirada duró hasta que salió de la sala donde cenaban. Tomás comentó en voz baja a Mateo, que estaba a su lado: '¿Dónde irá a estas horas? ¿Tan importante es lo que tiene que hacer?' La respuesta le llegó cargada de lógica: '¿No lleva él nuestro dinero? Cuenta que ha ido a pagar algo o a encargar cualquier cosa para la fiesta'. La realidad, la triste realidad la conocerían más adelante.
BENJAMIN WEST.-S. XVIII - XIX
      Pocos comentarios más se dieron  con voz apenas perceptible. La voz de Jesús nuevamente se enseñoreó del ambiente centrando la atención de todos. Algunos pensaron que iba a explicarles qué misión había dado a Judas, pero esta intervención estaba centrada en la última y quizá más importante lección que como amigo, Maestro y Mesías les dirigía: 'Ahora va a manifestarse la gloria del Hijo del hombre, y Dios será glorificado en él. Y si Dios va a ser glorificado en el Hijo del hombre, también Dios lo glorificará a él. Y lo va a hacer muy pronto. Hijos míos, ya no estaré con vosotros por mucho tiempo. Me buscaréis, pero os digo lo mismo que dije a los judíos: '-A donde yo voy, vosotros no podéis venir'. Os doy un mandamiento nuevo: Amaos los unos a los otros. Como yo os he amado, así también amaos los unos a los otros. Por el amor que os tengáis los unos a los otros, reconocerán todos que sois discípulos míos'. (Jn. 13, 21-38).
NIKOLAY GE.-SIGLO XIX
      El silencio se podía cortar en el aire y algunos comenzaron a barruntar que en esas palabras había mucho más que una simple enseñanza, de las que tantas veces le habían oído dirigiéndose a las multitudes que le rodeaban para escuchar su palabra fácil, amena y profunda. Aquello comenzaba a tener aires de despedida.
JUDAS SALE DEL  CENÁCULO.-JAMES TISSOT,.S. XIX - XX
      

Pedro interrumpió súbitamente sus recuerdos. Cuando llegó a este momento no pudo evitar que el llanto se adueñase de nuevo de su persona, porque para él todo comenzó en ese momento. La prueba de firmeza que quiso transmitir a su Maestro resultó ser la prueba de su frágil debilidad. Y eso le atormentaba cada vez más y le hacía aparecer ante sí mismo como un cobarde. Inadvertidamente vino a su mente la figura de Judas saliendo a cumplir su cometido. ¿Cómo se había atrevido a intentar pedirle cuentas si él, amigo fiel, no había sido capaz de dar la cara por Jesús cuando negó conocerle?
ARREPENTIMIENTO DE PEDRO.-ALEXANDRE BIDA.-ROMANTICISMO
      En ese preciso instante y sin pretenderlo retomó la vía de los recuerdos. Se vio en el momento de preguntar a Jesús ante todos sus compañeros y amigos: 'Señor, ¿a dónde vas? Jesús le contestó: - A donde yo voy, tú no puedes seguirme ahora; algún día lo harás'. Pedro no acababa de creer que su Maestro  no quisiera llevárselo con él. Lo había llamado para presenciar en el monte Tabor, junto con Santiago y Juan, su Transfiguración. Le había permitido ser testigo de la Gloria de Dios y del diálogo que mantuvo con Moisés y Elías. ¿Y ahora no podía ir con Él? ¿Es que ya no tenía su confianza? Así que volvió a insistir:  'Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Estoy dispuesto a dar mi vida por ti. Jesús le dijo: -¡De modo que estás dispuesto a dar tu vida por mí! Te aseguro, Pedro, que antes de que el gallo cante, me habrás negado tres veces'.
ÚLTIMA CENA.-SALVADOR DALÍ.-S. XX

Comienza el drama que dará la Vida (I) .- 01-noviembre-2014

Posted by Caminante y peregrino

LÁGRIMAS DE SAN PEDRO.-DOMENICHINO.-1600-1633
      'Ya sabéis que dentro de dos días se celebra la fiesta de la pascua y el Hijo del hombre será entregado para que lo crucifiquen' (Mt. 26, 2).
     
Pedro, con la cara mojada en sus propias lágrimas, no cesaba de presionar sus sienes como si deseara apartar aquella frase de su memoria. En vano. ¿Cuántas veces la había recordado? ¿5? ¿20? No importaba. Para él eran millones porque continuamente la tenía presente martilleándole la cabeza. El canto del gallo que le recordó el vaticinio de su Maestro y su inútil promesa de no abandonarlo le perforaba el  cerebro. Su dolor, su pena, su vergüenza, su creciente malestar no cesaba. En un momento de luz empezó a recordar...
      'Id a la ciudad y os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua. Seguidlo, y allí donde entre decid al dueño: -El Maestro dice: ¿Dónde está la sala, en la que he de celebrar la cena de pascua con mis discípulos? Él os mostrará en el piso de arriba una sala grande alfombrada y dispuesta. Preparadlo todo allí para nosotros' (Mc. 14,13-15).
      Él, Pedro, lo había oído y le había parecido todo de lo más natural. No había encontrado nada raro en aquello. Era una de las tantas veces que que cenarían juntos y lo pasarían muy bien. En ocasiones el Maestro hacía gala de su buen humor y se metía un poco con él, pero no importaba. Se sentía feliz de ser el sujeto de esas bromas. No podía imaginar, ni por asomo, lo que ocurriría después.


      Arrastraba los pies por la tierra del camino. Le pesaban. 
JUDAS ACUDE A LOS SUMOS SACERDOTES.- JAMES TISSOT.- S. XIX - XX 
      Desde que tomó su decisión tenía que luchar contra sus sentimientos (no en vano había acompañado al Maestro mucho tiempo) y, aunque le confiaran la administración de aquella comunidad, no llenaba sus aspiraciones como él esperaba. Sabía que Jesús molestaba a sacerdotes, fariseos y otros estamentos del Poder. Sabía que esperaban una ocasión para quitarlo de en medio. y optó por ser él quien les facilitase el camino. Pero no a cambio de nada. Les haría una oferta y si la aceptaban así como sus condiciones, se lo pondría fácil.
      Pero ahora...su mente y su conciencia no lo dejaban en paz. La había perdido y un gran desasosiego lo invadía en todo su interior. Las que le estaban dirigiendo le sonaron como un trallazo en su interior: '.¡Eh, Judas! ¿Vienes a preparar la cena?, le dijo Mateo. -Dejadme en paz, le contestó con aspereza. -¿Qué le pasa a Judas?, preguntó Andrés, el  hermano de Pedro. -Bah, déjalo- repuso Santiago- sabes que cuando está disgustado por la causa que sea, no hay quien lo soporte'. Procuraba distanciarse de todos, pero con cierto disimulo para que no le adivinaran las intenciones que tenía. Y lo hizo.
      'Uno de los doce, el llamado Judas Iscariote, fue a ver a los jefes de los sacerdotes y les dijo: -¿Qué me dais si os lo entrego? Ellos le ofrecieron treinta monedas de plata. Y desde ese momento andaba buscando ocasión para entregarlo'. (Mt. 26, 14-16).
JUDAS RECIBE TREINTA MONEDAS.-GIOTTO.-GÓTICO
      Ahora caminaba lenta y pesadamente hacia donde estaban sus ¿compañeros? No los consideraba ya así. Pero procuraría disimular y para ello sería mejor participar de la cena con todo el grupo y con el Maestro. Lo demás...ya llegaría.


      Jesús observaba el afán de cuantos participaban en la preparación de la cena. Vio a su Madre colaborando con todos y, súbitamente, la recordó haciendo algo similar en Caná, tres años antes. ¡Qué diferencia! Entonces era como el principio de todo. Ahora...era el final de todo. Lo sabía. Había dado instrucciones precisas a sus discípulos: 
      'El primer día de la fiesta de los panes sin levadura se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: -¿Dónde quieres que te preparemos la cena de la Pascua? Él contestó: -Id a la ciudad a casa de Fulano y decidle: -El Maestro dice: Se acerca el momento, y quiero celebrar la cena de la pascua en tu casa con mis discípulos. Ellos hicieron lo que Jesús les había mandado y prepararon la cena de pascua'. (Mt. 26, 17-19).
ÚLTIMA CENA.-JAMES TISSOT.-S. XIX - XX
      Volvió su mente a Caná, al banquete de bodas al que fueron invitados. Sí. Allí hizo su primer signo. Se acabó el vino y, a instancias de su Madre, Él solucionó el problema. Esta noche también lo beberían, pero tendría un nuevo significado. Siendo un signo de alegría y unidad beberlo también ahora lo harían, pero con un significado nuevo e infinitamente trascendente. 
      Los miró a todos yendo de una parte a otra con los preparativos y dejando las cosas sobre la mesa en la cual se sentarían en breve. Cuando sus ojos se detuvieron en Judas Iscariote se estremeció. Lo quería como a todos, pero la decisión que había tomado le dolía en el alma. Notó cómo resbalaban en sus mejillas dos lágrimas silenciosas.


      Las mujeres se afanaban en la preparación de la cena de la pascua. El cordero,el pan ácimo y las hierbas amargas iban preparándose en distintos recipientes para ser distribuidos en la mesa de Jesús y sus amigos. El vino y las copas eran diligentemente preparados. Una mujer tomó un recipiente con vino y, antes de colocarlo en la mesa con los otros, se retiró en un ángulo de la estancia con  poca luz. Un pensamiento, sin saber por qué, había acudido a su memoria rememorando lo acaecido  años atrás en una boda celebrada en Caná. Aquel día, al ver que los novios se habían quedado sin vino, sintió la necesidad de acudir a su Hijo. Confiaba en Él. 'No tienen vino'. Pero la respuesta que le dio la dejó momentáneamente parada: 'Mujer, ¿qué nos va a mí y a ti? Aún no es llegada mi hora'.
      Fue capaz de reponerse y, aun sin entender del todo lo que le quería decir, mantuvo firme la confianza en su Hijo. 'Haced lo que Él os diga'. Lo que 'les dijo' quedó plasmado en lo que el maestresala dijo a los novios: 'Todo el mundo sirve primero el vino de mejor calidad, y cuando los invitados ya han bebido bastante, se saca el más corriente. Tú, en cambio, has reservado el de mejor calidad para última hora'. (Jn. 2, 1-11).
BODAS DE CANÁ.- VASILI NESTERENKO.- S. XX
      Miró hacia donde estaba su Hijo. Él también la miraba y cuando sus miradas se cruzaron una sonrisa de complicidad brilló en los labios de Jesús. Ella respondió con otra, pero aquella 
sonrisa también la guardó en su corazón y, tiempo después la recordaría con nostalgia.
      ¿Por qué había recordado aquello? No lo sabía, pero sintió un leve estremecimiento. ¿Había llegado ya su Hora? Tampoco lo sabía, pero sus instintos maternos le decían que iba a ocurrir algo verdaderamente importante. Respiró hondo y levantándose se unió al resto de mujeres que lo estaban preparando todo como una más...