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Este es el verdadero principio de la Historia (IX).- 29-junio-2016

Posted by Caminante y peregrino

SOLDADOS ROMANOS GUARDAN LA TUMBA DE JESÚS.-JAMES TISSOT.-S. XIX - XX
      Jamás podrían olvidar cuanto vivieron en el amanecer de aquel tercer día de guardia que ahora comenzaba. Por muy cansados que estuvieran y por muchos relevos que hubieran hecho entre ellos para mantenerse firmes en su guardia, cuando el horrible trueno se produjo y presenciaron la bajada de aquel ser luminoso, majestuoso, que se acercaba donde ellos estaban, se les congeló la sangre en sus venas. Un pavor inmenso se apoderó de ellos porque creyeron que el fin de sus vidas había llegado y aquel ser de 'aspecto como el relámpago' (Mt. 28, 2-3) se encargaría de hacerlo.
      No fue así. Se dirigió hacia la enorme piedra que cerraba la tumba del Crucificado, 'la removió y se sentó sobre ella'.
      Eran soldados. Habían luchado en numerosas batallas y demostraron su valor, por el que en diversas ocasiones habían merecido elogios de sus superiores, pero ¿aquello? No pudieron soportarlo. Sobrepasaba todo cuanto hubieran podido imaginar y unos soldados antes y otros después se fueron desvaneciendo del terror que sentían. Algunos llegaron a ver unas mujeres que llegaban a la tumba, pero no estaban en  condiciones de preguntarles nada y, mucho menos, cuando se dieron cuenta que aquel ser les hablaba serenamente y les transmitía un mensaje que no pudieron oír con claridad. Les pareció que les decía algo así como 'No está aquí; ha resucitado, según lo había dicho. Venid y ver el sitio donde fue puesto'. (Mt.28, 6). Ya no pudieron oír nada más. Un profundo sopor los invadió y unos segundos después todos habían perdido el conocimiento y no pudieron ver que dos hombres más, discípulos del difunto, también estuvieron allí y entraron en el interior de la tumba vacía.
RESURRECCIÓN DE CRISTO.-HANS ROTTENHAMMER.-S. XVI - XVII
      Unas horas después alguno comenzó a recobrar la consciencia y a medida que iba recordado lo sucedido, comenzó a pensar que había sido un sueño. Pero no. Allí estaba la enorme piedra apartada del sepulcro y aquello le hizo recordar al ser que la quitó y se sentó sobre ella. Aguzó el oído a ver si escuchaba algún sonido que le diera cualquier indicio de haber alguien más además de sus compañeros aún desvanecidos. Fue inútil. Un denso silencio fue toda la respuesta a su intención.
      Sus piernas volvieron a flaquear por el miedo y necesitaba el apoyo de sus compañeros. Los fue sacudiendo para despertarlos y poco a poco comenzaron a moverse. Todos tuvieron la misma o parecida reacción cuando se dieron cuenta del lugar donde estaban y de los sucedido.
      Unos minutos después, el que estaba al mando de aquel grupo de legionarios romanos los volvió a la cruda realidad: 'Hemos de partir para informar a los sacerdotes y a los escribas de lo que ha sucedido'. Torpemente se fueron levantando todavía bajo los efectos del profundo sueño. Recogieron sus pertenencias y a medida que marchaban venían dudas a sus mentes: ¿Qué les dirían a quienes les habían enviado? ¿De qué manera les iban a explicar cómo era el extraño ser que se había sentado sobre la enorme piedra que cerraba el sepulcro?
      Muchos de los ancianos y sacerdotes del Templo, así como los doctores de la Ley estaban reunidos comentando los últimos acontecimientos sobre el entierro de Jesús. Mientras esto hacían, 'algunos de los guardias vinieron a la ciudad y comunicaron a los príncipes de los sacerdotes todo lo sucedido'. (Mt. 28, 11).
      En cuanto llegaron les anunciaron que los guardias del sepulcro querían hablar con ellos. Se hizo el silencio y se miraron unos a otros. '-Que pasen', dijo un archisinagogo. Inmediatamente pensaron que algo serio había ocurrido por la cara que traían. '- ¿Qué queréis? ¿Vuestro puesto no está en la tumba de Jesús el Nazareno?'
      El jefe de la guardia tomó la palabra: '-Si venimos es para deciros que no hay nada ni nadie que guardar. Jesús de Nazaret ha desaparecido de la tumba. Creemos que ha resucitado, según lo que hemos presenciado'. Si un terremoto hubiera abierto el suelo a sus pies no se hubieran asustado tanto. Algunas caras de los reunidos denotaban un espanto difícil de explicar. Uno de los sacerdotes más antiguos les apremió a que explicaran el significado de aquellas palabras: '-Explicaos. ¿No será que habéis abandonado vuestro puesto y los discípulos del Nazareno se llevaron su cadáver? ¿Qué habéis presenciado, según habéis dicho?'

      '-Somos soldados. Conocemos nuestro deber y lo que significa abandonar nuestro puesto. Nosotros no lo hemos abandonado en ningún momento. A partir de la medianoche del tercer día de su muerte, estando perfectamente despiertos, vimos una gran luz, como un relámpago fortísimo y un ser luminoso, acaso lo que vosotros llamáis ángel, apareció, retiró la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella'. Calló un momento y a continuación, con la voz todavía entrecortada por el miedo que todos habían pasado, les refirió lo sucedido. El resto de soldados corroboraron lo expuesto y uno de ellos completó la información: 'Teníamos un miedo que nunca habíamos sentido en ninguno de los combates en los que hemos intervenido. El pavor que sentíamos nos hizo perder l conocimiento. Cuando recuperamos la consciencia el sepulcro estaba vacío y  el ángel había desaparecido'.
      Cuando acabaron de escuchar cuanto les dijeron los soldados, se retiraron a otra dependencia para deliberar. No podían dar crédito a todo aquello, pero recordaron que Jesús había dicho en diversas ocasiones que resucitaría después de muerto. Aquello se les iba de las manos y tampoco les convenía que los soldados lo fueran escampando por Jerusalén. Tomaron una decisión: acudir al soborno.
      'Reunidos en consejo con los ancianos, tomaron bastante dinero y se lo dieron a los soldados, diciéndoles: -Decid que viniendo los discípulos de noche, le robaron mientras nosotros dormíamos. Y si llegase la cosa a oídos del gobernador, nosotros le convenceremos para que no os inquietéis. Ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había dicho'. Marcharon a su guarnición, pero ninguno habló de ese asunto. Todavía no se habían terminado de reponer de la experiencia que habían tenido, porque 'esta noticia se divulgó entre los judíos hasta el día de hoy'. (Mt. 28, 12-15). 

Es el verdadero principio de la Historia (VIII).- Noli me tangere.- 12-junio-2016

Posted by Caminante y peregrino

NOLI ME TANGERE.-ANTONIO RAGGI.-BARROCO
      El portazo había producido un ruido seco y fuerte. María, habiendo cumplido lo que creyó una obligación ineludible la de avisar que el Maestro no estaba en el sepulcro donde lo habían colocado, corrió de nuevo al lugar, aunque más bien parecía que volaba. Deseaba ardientemente comenzar la búsqueda de su Señor. ¿Quién se lo habría llevado? ¿Habrían sido los romanos? ¿Para qué? Su cabeza no cesaba de formular conjeturas en todos los sentidos y todas las iba desechando, pero la angustia que sentía no disminuía en nada.
      Le urgía llegar. Necesitaba estar allí, ver de nuevo el lugar donde se había depositado el cuerpo sin vida de Jesús. El sudor de la carrera le resbalaba por la cara juntándose con las lágrimas que salían de sus ojos. Pero le daba lo mismo. Solamente quería llegar y cuando se dio cuenta ya casi estaba frente al sepulcro vacío.
      Se paró jadeando por el esfuerzo y sin apenas darse cuenta se encontró sentada en el suelo delante de la entrada. Súbitamente rompió a llorar amargamente. Se sabía impotente, pero no resignada. Se limpió las lágrimas y se retiró el cabello hacia atrás. 
MARÍA MAGDALENA Y LOS ÁNGELES EN LA TUMBA DE XTO.-J.TISSOT. 
      Instintivamente miró de nuevo el interior del sepulcro y le pareció que había alguien en su interior. Se inclinó y asomándose se encontró con dos personajes que la estaban mirando. 'Dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno en la cabecera y otro a los pies de donde había estado el cuerpo de Jesús, le dijeron: -¿Por qué lloras, mujer?' En su estado de ánimo no se daba cuenta de quienes eran aquellos seres. Pensó que serían algunos asalariados  de José de Arimatea que habían ido para cumplir algún encargo.
      'Ella les dijo: -Porque han tomado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto'. Su respuesta marcaba el objetivo inmediato de lo que debía hacer. Se volvió y dio unos pasos para comenzar por su cuenta la búsqueda de Jesús. Estaba sola, pero no le importaba. La inactividad la corroía y debía comenzar su búsqueda. 'Se volvió para atrás y vio a Jesús que estaba allí, pero no conoció que fuese Jesús'. Magdalena intentó acercarse algo más para preguntarle, pero 'le dijo Jesús: -Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, creyendo que era el hortelano, le dijo: -Señor, si le has llevado tú, dime dónde lo has puesto y yo le tomaré'.
JESÚS SE APARECE A MARÍA MAGDALENA MIENTRAS BUSCA SU CUERPO.-J. TISSOT.-S. XIX
      Sus nervios, su angustia, no le permitían ser objetiva, pero a partir de ese momento todo su estado de ánimo, incluso toda su vida, cambió radicalmente para siempre. Jamás lo olvidaría. 'Jesús le dijo: -María'. Aquella voz...la había oído centenares de veces y era inconfundible. La estaba oyendo nuevamente y le parecía un sueño, una ilusión, pero se volvió hacia quien creía ser el hortelano y le cayó la venda de los ojos. ¡¡Era Él!! Y la miraba sonriendo. Su grito de alegría se oyó por todos los alrededores. 'Ella le dijo en hebreo: ¡Raboni!, que quiere decir Maestro'. Impulsivamente se dirigió a postrarse a sus pies y abrazarlos. Se daba cuenta que era realmente el Hijo de Dios y que, como había predicho, había resucitado de entre los muertos.
NOLI ME TANGERE.-ANTÓN RAFAEL MENGS.-NEOCLASICISMO
      'Jesús le dijo: -No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; pero ve a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios' (Jn. 20, 11-18). Y desapareció. Magdalena rompió a llorar nuevamente, pero ahora de una inmensa alegría que la inundaba totalmente en su cuerpo y en su alma. Apenas podía creer lo que había vivido hacía unos minutos solamente, después de los momentos de amargura y desolación de verlo sufrir en su Pasión y en su Muerte, así como en el momento de depositarlo en el sepulcro. Era una mujer nueva. Su vida volvía a tener un sentido y la Madre estaría...¡María! Había que avisarla para que no sufriera más y además debía cumplir el encargo recibido de avisar a los discípulos.
NOLI ME TRANGERE.-CLAUDE LORRAIN.-BARROCO
      Se incorporó lentamente, como meditando lo que debía hacer y con una sonrisa de felicidad dibujándose en sus labios se puso en camino con rapidez para comunicar la buena nueva. ¿La creerían esta vez? Pero primero, antes que a nadie, a la Madre. Después, a los demás. Y si se empeñaban en no dar crédito a sus palabras, ¡allá ellos!
      Cuando llegó a la casa se dirigió a la habitación de la Madre como una exhalación. Cuando abrió la puerta se la encontró tendiéndole los brazos y con una sonrisa abiertamente feliz. Lo supuso al instante: También lo había visto. Si ella, Magdalena, lo había visto y había hablado con Él, ¿cómo no iba a ir a ver a su Madre que tanto había sufrido? Se echó en sus brazos y las dos mujeres permanecieron abrazadas un rato entre risas y lágrimas de felicidad. Después, saliendo de allí, 'fue a anunciar a los discípulos: -He visto al Señor, y las cosas que le había dicho'.
LA MAGDALENA AVISA A LOS APÓSTOLES EN EL CENÁCULO LA RESURRECCIÓN DE CRISTO.-JAMES TISSOT.-S.XIX