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Cura dos ciegos y un endemoniado

Posted by Caminante y peregrino

CURA UN CIEGO.-SEBASTIANO RICCI.-S. XVII - XVIII



No tenía descanso, pero tampoco lo quería.

En muchas ocasiones finalizaba la jornada físicamente agotado (no en vano también era hombre, además de Dios) pero ignoraba ese cansancio. A fin de cuentas había venido para eso, ¿no? El tiempo pasaba y Él se iba acercando, cada vez más, al momento concreto y específico de la Redención propiamente dicha. Ese tiempo no podía permitirse el lujo de perderlo.

Buena prueba de ello era los dos milagros que acababa de realizar en casa de Jairo, jefe de la sinagoga, resucitando a su hija adolescente, y el de la señora que padecía flujos de sangre, mientras se dirigía a casa de Jairo. 
CURA UN CIEGO.-EL GRECO.-MANIERISMO

Es evidente que en tiempos de Jesús no había internet, ni televisión, ni prensa, ni Twister, pero lo que sí está claro, al menos en lo que a Jesús se refería, es que las noticias de cuanto hacía o decía, corrían como reguero de pólvora y a nadie dejaban indiferentes.

JESÚS CURA DOS CIEGOS.-DUCCIO DI BUONINSEGNA.-GÓTICO

A cuantos presenciaban sus milagros les faltaba tiempo para comunicarlo y comentarlo con sus amigos, vecinos, conocidos o familiares. O con quien fuese. Y eso picaba la natural curiosidad humana y generaba ganas de buscarlo para oírlo y, si se presentaba el caso, presenciar la realización de algún milagro. Incluso algunos se arriesgaban a cuestionarse si no sería ese hombre el Mesías que Israel esperaba. “¿Eres Tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?”. (Mt. 11, 2-11)

¿ERES TÚ EL QUE HA DE VENIR?

Incluso algunos iban a buscarlo esperando que la misericordia de aquel rabí también les alcanzase a ellos y verse curados de sus dolencias.

Así, ‘partiendo Jesús de allí, (de casa de Jairo), le seguían dos ciegos, gritando -¡Ten compasión de nosotros, Hijo de David!’- Aparentemente daba la impresión de ignorarlos, pero no era así. Acaso esperaba el momento propicio para atenderlos o quién  sabe qué cosa, pero lo cierto es que

CURA UN SODOMUDO.-CRISTOFORO DE PREDIS.-RENACIMIENTO
‘Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos y Jesús les dijo: -¿Creéis que puedo hacer esto?- Le contestaron: -Sí, Señor. Entonces tocó sus ojos diciendo: -Hágase en vosotros según vuestra fe. Y se abrieron sus ojos’. (Mt. 9, 27-30).

CURACIÓN DE DOS HOMBRES CIEGOS.-JAMES TISSOT.-S. XIX - XX
Se dan cuenta, ¿verdad? Primero desea que manifiesten lo que realmente piensan del poder de Jesús. Pero luego…da paso a la Fe. A la que ellos tienen y en su esperanza en ser curados. Y sí que la tenían en su curación, ya que parece ser que el Maestro la supeditaba a lo que ellos creían: ‘Hágase en vosotros SEGÚN vuestra fe’.

CURA DOS CIEGOS.-ALEXANDER BIDA.-ROMANTICISMO
Luego ‘les ordenó severamente: -Mirad que nadie lo sepa. Pero ellos, apenas salieron, lo publicaron por toda la comarca’. (Mt. 9, 30-31). ¿Es que desobedecieron a Jesús después del favor que les había hecho? Personalmente pienso que no. No se trata de una ingratitud y eso es fácilmente comprobable si lo extrapolamos a nosotros mismos.

JESÚS CURA UN CIEGO.-NICOLÁS POUSSIN.-BARROCO
Imaginemos que a uno de nosotros le sucede algo personal verdaderamente grandioso, fuera de lo habitual, que marca hondamente nuestra existencia, aunque sea a nivel mundano, ¿no estaríamos desbordados por una alegría incontenible y deseando contarlo a los demás para que participasen de nuestra felicidad?
CURA UN CIEGO.-SIMÓN DEWEY.-S. XX

Claro que…la cosa no finalizó ahí, ya que ‘cuando apenas habían salido, le presentaron un hombre mudo, endemoniado; y arrojado el demonio, habló el mudo’. Esto ya era demasiado para mucha de la gente que lo había presenciado todo. En positivo y (aunque parezca mentira) también en negativo.

CURA UN HOMBRE POSEÍDO POR UN DEMONIO MUDO.-JAMES TISSOT.-S. XIX - XX
Los primeros, ‘se maravillaban y decían: ¡Jamás se vio cosa semejante en Israel!’ en el colmo de su asombro. Los segundos: ‘Pero los fariseos decían: Arroja a los demonios con el poder del príncipe de los demonios’. (Mt. 9, 32-33). ¡Claro! ¿Quién, si no, tenía que ser? Los fariseos veían en peligro su prestigio, sus privilegios,… Quedaban al descubierto sus falacias e hipocresías. ¿Cuál había de ser  el camino? El descrédito. La mentira. La intoxicación. La manipulación de las gentes humildes que desde su sencillez admiraban (y seguían) a Jesús.

CURANDO UN ENDEMONIADO MUDO.-GUSTAVO DORÉ.-S. XIX
Y eso había que combatirlo, aunque en su fuero interno reconocieran que allí se estaba produciendo algo grandioso. No les interesaba perder su prestigio ni nada de nada. Su propia soberbia se lo impedía. Y para ello empleaban todos los medios que disponían, calumnias incluidas, para atacar a Jesucristo.

CURA AL ENDEMONIADO DE GERASA.-ICONO

En fin. Así lo han recogido los Evangelios y así lo ha manifestado el Arte. Con ellos les dejo. Hasta siempre.

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