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Resurrección de Lázaro (II) .-02-junio-2014

Posted by Caminante y peregrino

RESURRECCIÓN DE LÁZARO.-PHILIPPE DE CHAMPAIGNE.-BARROCO
      Los dos días que ha dejado transcurrir desde que recibiera la noticia han pasado y Jesús ya está en camino. Silencioso y pensativo. ¿En oración mientras caminaba al encuentro de Marta y María? Tal vez. Sus discípulos cuchichean con voz muy baja, tanto, que apenas se sabe que son palabras lo que brota de sus labios. Más bien parecen murmullos de los campos que atraviesan. No se atreven a preguntar nada a su Maestro. Respetan su silencio, perola tristeza también ha hecho mella en ellos y los sentimientos hacen surgir sus preocupaciones, pues Lázaro también era su amigo.
     

      No es para menos. La muerte de una persona a la que se quiere deja muda el alma y dolorido el corazón. Montones de recuerdos acuden a sus mentes y se vuelven los protagonistas de su conversación por el camino. 
LÁZARO DE BETANIA.-PINTURA DE UNA CATACUMBA DE ROMA. 
      Jesús, siendo Dios, también es hombre y como tal participa, evidentemente, de esos sentimientos.
      A pesar de ser corto el camino (el Evangelio nos transmita que había unos quince estadios, equivalentes a un poco menos de tres kilómetros) se hacía larguísimo. Cuando ya están en los aledaños de Betania, Lázaro ya lleva cuatro días en el sepulcro. Nadie tenía ya esperanza alguna. Bueno, ¿nadie? Sí que hay alguien que sabe por qué ha ocurrido esta situación y sabe por qué ha tardado en llegar, como veremos.
     

      Alguna persona de aquella aldea que iba a presentar sus condolencias a las dos hermanas ve que Jesús y su comitiva se aproximan y se apresura a Marta y María la noticia. A Marta le falta tiempo para acudir a recibirles deseando hablar con su amigo y Maestro, mientras María se queda atendiendo las visitas que no cesar de acudir. Marta necesita oír sus palabras de consuelo , pero oyó otra cosa muy alejada de lo que se solía decir en estos casos. Y además todos presenciaron lo inaudito. ¿Cómo le contaría lo ocurrido?, pensaba Marta. Al final, lo que brota de su boca y especialmente de su corazón es algo muy parecido a un reproche: 'Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano'.
      Personalmente pienso que no fue así. ¿Cómo iba a reprochar algo al Maestro? La declaración que hará después  respondiendo a la pregunta que Jesús le hace así lo demuestra. Tal vez fuese la gran confianza de la familia en Jesús lo que la indujo a decir ese lamento motivado por el dolor de la pérdida de Lázaro, su hermano y compañero de juegos infantiles que la realidad que estaba viviendo reverdecía. Las palabras dichas después dejan al descubierto el grado de fe y esperanza que tenía en Jesús: '...pero sé que cuanto pidas a Dios, te lo concederá'.
     

En esta expresión no me parece que pudiera estar incluida la idea de que lo resucitara, pues la respuesta del Maestro y la contestación de Marta así lo dejan entrever: 'Jesús le dijo: -Tu hermano resucitará. Marta le dijo: -Sé que resucitará en la resurrección del último día'. 
RESURRECCIÓN DE LÁZARO.-HERMANOS LINDBURG.-GÓTICO INTERNACIONAL

      Es éste uno de los diálogos más hermosos que tiene Jesucristo en su vida pública. Para un mejor seguimiento del texto de hoy debemos acudir al Evangelio de San Juan, capítulo 11, versículos 17 al 37. Pues bien. El señorío que tiene Jesús sobre la vida y la muerte queda patente en lo que responde a Marta: 'Jesús le dijo: -Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque haya muerto vivirá; y todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Tú crees ésto?' La dejó descolocada. No esperaba esto ni nada semejante, pero lo que le respondió bien pudo ser bajo la inspiración del Espíritu Santo: 'Ella le dijo: -Sí, Señor; yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios que ha venido a este mundo'.
      Me pregunto: ¿Puede una persona en aquellos días y con aquellas circunstancias por las que atravesaba hacer semejante declaración si no era con la asistencia del Espíritu Divino? Así se lo dijo Jesús a Pedro cuando confesó que su Maestro era el Mesías: 'Bienaventurado tú, Simón, hijo de Juan, porque eso no te lo ha revelado ningún mortal, sino mi Padre que está en los cielos' (Mt. 16, 17).
     

Lo cierto es que Marta, con un estado emocional  fácil de comprender pero difícil de sobrellevar, marchó a comunicar a su hermana María que Jesús llegaba. Acercándose a su hermana le susurró: 'El Maestro está ahí y te llama'. 
GIOTTO DI BONDONE.-RENACIMIENTO

No lo pensó dos veces. Se levantó y marchó rápidamente a su encuentro. Él todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el mismo lugar donde habló con Marta. Cuando los visitantes ven la prisa con que María se levanta, también lo hacen ellos pensando que se dirigía a la tumba para llorar a su hermano.
      Pero no. Al llegar donde Jesús estaba la vieron echarse a sus pies y oyeron claramente las palabras que le dirigía: 'Señor, si hubieras estado aquí, no hubiera muerto mi hermano'. Curioso. Según San Juan, las palabras son idénticas a las pronunciadas por Marta cuando acudió a recibirlo. A partir de ese momento se precipitan los acontecimientos. María no soportó más la tensión y rompió a llorar.
     
     Jesús, viendo la tensión emocional de María y de los que la acompañaban quedó profundamente conmovido.  Su propia turbación le llevó a preguntar: '¿Dónde le habéis puesto? Le dijeron: -Señor, ven y mira'. Y sí.  Efectivamente, fue.  Pero también en Él hizo mella la aflicción en su interior y lloró. 
MICHELANGELO CARAVAGGIO.- BARROCO       También lloró. ¿Extraño? ¡Qué va! Jesús era hombre verdadero y como tal tenía sentimientos humanos. Con Lázaro había compartido muchos y gratos momentos de amistad. ¿Qué podía tener de extraño que también le llorase? Los mismos judíos que lo presenciaban todo estaban admirados de la gran amistad que los unía y ahora también estaban unidos por el dolor. Esa misma admiración, viendo las lágrimas de Jesús, les lleva a decir: '¡Como le amaba!' Realmente Jesús, de alguna manera, no debía estar pasándolo muy bien, aun sabiendo lo que iba a hacer.
      Es curiosa la referencia que hace Juan sobre los judíos, vecinos del fallecido, referida a Jesús, a quien también debían conocer teniendo en cuenta los comentarios que hacen: '¿No pudo éste, que abrió los ojos del ciego, hacer que no muriese?' Naturalmente. 
     
Estando allí y conociendo los signos que había hecho con los enfermos, es absolutamente lógico que pensaran de aquella manera. Pero para ellos también podrían ser dirigidas las mismas palabras que Jesús dirigió a la mujer samaritana: 'Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber...' (Jn. 4, 10), aunque no con el mismo texto porque la situación era diferente. 
EUGÈNE DELACROIX .-ROMANTICISMO.-Quizá les hubiese dicho: 'Por qué pensáis así? Si supierais quién es el que está llorando por su amigo y que para Él no hay nada imposible, como habéis visto que ha hecho con otras personas, tendríais más fe en Él'.
      Pero bueno. Me dejo de ficciones y finalizo esta segunda parte de la resurrección de Lázaro, si bien vuelvo a mostrarles la riqueza del Arte en este tema. Hasta pronto.

JUAN DE FLANDES.-RENACIMIENTO

LEON BONNAT.-REALISMO

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