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arte

En la sinagoga de Nazaret.-23-noviembre-2011

Posted by Caminante y peregrino

VAN DEN EECKHOUT.-BARROCO

Aunque la vida de Jesús de Nazaret es riquísima en episodios y cabe suponer que también en anécdotas, no todos los que son comentados en los Evangelios, fuente histórica en la que me documento para las entradas de este blog, han sido recogidos por los pintores o escultores de todos los tiempos con la misma abundancia de otros. Incluso hay algunos que escasean.

Esto me ha ocurrido con uno de los pasajes del principio de su vida pública. Es en concreto el que podríamos designar como el de su ‘presentación en sociedad’, del que apenas he conseguido unos pocos cuadros con calidad suficiente para ponerlos, la mayoría de ellos de autores de los siglos XIX Y XX.


En concreto me estoy refiriendo al pasaje que nos presenta un Jesús joven y totalmente desconocido de la realidad de su persona, pues solamente era conocido como ‘el hijo de José’ o ‘el hijo del carpintero’.

GUSTAVO DORÉ.-S. XIX

Aún no había hecho muchos signos. Acaso el de la conversión del agua en vino en una bodas a las que asistió con su madre, María, en Caná de Galilea y la curación del hijo de un funcionario real, en Cafarnaúm (de este pasaje en concreto no he encontrado nada en internet ni en libros de arte).

JAMES TISSOT.-S. XIX - XX

Pero ‘vino a los suyos…’ (Jn. 1, 11), en Nazaret, donde se había criado, en la sinagoga de aquel lugar, un sábado cualquiera, se levantó, como buen judío, para hacer la lectura. El Libro que le entregaron correspondía al profeta Isaías. Veamos qué dice el Evangelio de Lucas:

JAMES TISSOT.-S. XIX - XX

‘Jesús, lleno de la fuerza del Espíritu, regresó a Galilea, y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas y todo el mundo hablaba bien de él. Llegó a Nazaret, donde se había criado. Según su costumbre, entró en la sinagoga un sábado y se levantó para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, al desenrollarlo, encontró el pasaje donde está escrito:

GREG OLSEN.- S. XX

“El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar la buena noticia a los pobres; me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y dar vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar un año de gracia del Señor”.

Después enrolló el libro, se lo dio al ayudante y se sentó. Todos los que estaban en la sinagoga tenían los ojos clavados en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido el pasaje de la Escritura que acabáis de escuchar’. (Lc. 4, 14-21).

SIMÓN DEWEY.-S. XX

Hasta aquí todo fue bien. Sus convecinos parece que no acababan de creer del todo lo que estaban viendo y oyendo. Ante ellos solamente estaba el que habían visto con mucha frecuencia por sus calles o en un modesto taller de carpintería. Sin embargo, ‘todos asentían y se admiraban de las palabras que acababa de pronunciar. Comentaban: ¿No es éste el hijo de José?’ (Lc. 4, 22).

JAMES TISSOT.-S. XIX - XX

Pero la respuesta de Jesús ya no les pareció tan buena ni sensata, puesto que desató su ira. Es decir, que ‘… los suyos no le recibieron’.(Jn. 1, 11) San Lucas nos hace así la continuación del relato:

WILLIAM HOLE.-S. XIX

‘Y añadió: Seguramente me recordaréis el proverbio “Médico, cúrate a ti mismo. Lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm, hazlo también aquí, en tu pueblo”. Y añadió. La verdad es que ningún profeta es bien acogido en su tierra. Os aseguro que muchas viudas había en Israel en tiempos de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses y hubo gran hambre en todo el país; sin embargo a ninguna de ellas fue enviado Elías , sino a una viuda de Sarepta, en la región de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel cuando el profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue curado, sino únicamente Naamán, el sirio”.

MAURYCY GOTTLIEB.-S. XIX

Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de indignación; se levantaron, lo echaron fuera de la ciudad y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que se asentaba su ciudad, con ánimo de despeñarlo. Pero él, abriéndose paso entre ellos, se marchó’. (Lc. 4, 23-30).

ALEXANDRE BIDA.-ROMANTICISMO

Sí, amigos. Jesús habló muy claro. Tal vez demasiado. Y sus convecinos no estaban preparados para oír estas cosas y mucho menos el mensaje que les quería transmitir. Aquello excedía los límites de lo que estaban acostumbrados a oír los sábado en la sinagoga.

A partir de entonces tendrían que ir acostumbrándose a las predicaciones y milagros que hacía por toda Galilea y fuera de ella y que a nadie dejaba indiferente. Unos se sentían atraídos por aquella nueva forma de oír hablar de Dios. Otros, la rechazaban de plano porque incluso se sentían amenazados por ella. Al final. Acabarían por desear su muerte. Pero ya llegaremos ahí. Antes hay que hablar de otras muchas cosas.

La mujer samaritana.- 26-octubre-2011

Posted by Caminante y peregrino

HENRYK SIEMIRADZKI.-1886

La vida pública de Jesús está atestada de múltiples acontecimientos, encuentros, llamadas, lecciones, enseñanzas, milagros y un largo etcétera de contenidos encaminados todos ellos a desarrollar una doctrina, un vida, totalmente nueva para su época, que a la vez llevó una gran contestación por parte de los fariseos, saduceos, escribas, doctores de la Ley y otros personajes aclimatados a la legislación mosaica y que en ocasiones los ponía en evidencia al quedar patente ante el pueblo la discordancia entre lo que explicaban y lo que vivían.
IL GUERCINO.-BARROCO

No obstante hay muchos más episodios en los que sus protagonistas no son este tipo de personas pero a las que Jesús les da mayor importancia de la que a primera vista parecen tener: las mujeres.


A través de ellas, como iremos viendo, a lo largo de distintas entradas, nos da como unas lecciones, manifiesta unas actitudes, transmite una sabiduría que llama la atención por su sencillez y profundidad a las que el pueblo judío no estaba acostumbrado. ¿Por qué?
BERNAT MARTORELL.-GÓTICO

La auténtica razón que movía a Jesús de Nazaret la desconozco, pero he intentado leer entre líneas los relatos evangélicos y tener en cuenta la realidad social de la mujer hebrea en tiempos de Jesús. En esa sociedad, como en otras culturas y pueblos contemporáneos a la época de Jesús, la mujer no tenía prácticamente ningún derecho: no podía ocupar cargo público o político alguno y sus opiniones, en general, no eran tenidas en cuenta. En el templo solamente podían entrar al atrio de los gentiles y en las sinagogas había un lugar enrejado que las separaba de los hombres. La enseñanza les estaba prohibida y solamente podían aprender las labores propias de la casa: coser, guisar, limpiar, etc.

DUCCIO DI BUONINSEGNA.-GÓTICO

Pero Él se las ingeniaba para hacerse el encontradizo con alguna de ellas como es el caso de la coprotagonista con Jesucristo en esta entrada: la mujer samaritana.


Es superconocido este pasaje y no solamente de ahora. Muchos pintores y escultores, especialmente los primeros, han usado las telas y coloridos de sus cuadros para transmitir a sus coetáneos y a generaciones posteriores (por ejemplo a nosotros) su visión de este tema.
JAMES TISSOT.-S. XIX - XX

Los Evangelios nos lo transmiten a través de
Juan, 4, 1-42. Ustedes, aunque me imagino que lo conocen sobradamente, pueden releerlo cuando quieran y no lo voy a poner completo por su extensión, pero sí voy a incidir en unos puntos que más me han llamado la atención. Todas las citas que pongo están incluidas en el fragmento evangélico arriba indicado.
ICONO

Vamos a imaginarnos el momento y el lugar. Jesús se dirige a la región de Samaria. Fíjense en la aclaración que hace San Juan en su texto, aparentemente sin importancia o fuera de lugar, pero no es así. Sí que la tiene, porque aún realza más la intención del Maestro:
‘Y es que los judíos no se trataban con los samaritanos’. Claro, teniendo en cuenta esta indicación, ¿por qué tenía que dirigirse a aquella zona, donde teóricamente eran mal vistos?
GIOVANNI BATTISTA GAULLI.-BARROCO

Podrán haber muchas razones o no, pero personalmente pienso que hay una fundamental y acaso San Juan estaría indicando lo mismo: la universalidad de su mensaje. Es para todos sin excepción. Y acaso si dirigiera con toda idea al pozo de Jacob a descansar, porque ‘estaba cansado del camino’.


Había que reponer fuerzas y alguien se acercaría por allí, básicamente…alguna mujer a recoger agua para su casa. Y así ocurrió. ¿Casualidad? En lo que a mí se refiere no creo en las casualidades. Lo cierto es que esa mujer, probablemente vecina de la ciudad de Sicar, muy próxima al pozo, fue la protagonista de este diálogo junto con Jesús, el cual aprovecha la ocasión: ‘Dame agua’, le dice.
CARL BLOCH.-REALISMO DANÉS

San Juan pone en claro dos puntos: Era la hora sexta, espacio comprendido entre las doce mediodía y las tres de la tarde, de donde podemos deducir que si esa mujer fue a esa hora, es porque normalmente no encontraría a ningún vecino o vecina en el pozo. Pero lo encontró. ¡Vaya si lo encontró! El otro punto que hace notar es que ‘los discípulos se habían ido a la ciudad para comprar de comer’.

MOSAICO BIZANTINO

La primera reacción de la samaritana es de extrañeza. ‘¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?’ Jesús no le contesta directamente su pregunta, sino que al responderle la va conduciendo a su terreno para poder llegar a su objetivo: la evangelización de la zona a partir de esa mujer que, sin saberlo, es colaboradora con Jesucristo como iremos viendo.

WILLIAM HOLE.-S. XIX - XX

‘Si tú conocieses el don de Dios y quién es el que te dice “dame de beber”, tú le hubieras pedido a Él y te habría dado agua viva’. Lógicamente no ‘coge’ la respuesta…aún. ‘Señor. Tú no tienes con qué sacarla y el pozo es profundo. ¿Con qué sacarías esa agua viva?’


Bueno. Tal vez hubiera intuido algo, porque al dirigirse a Él le llama ‘Señor’, aunque no en el sentido real. Eso lo captará más adelante, pero ahora está inmersa en la materialidad del agua y así se lo manifiesta a Jesús: ‘¿Acaso eres tú más que nuestro padre Jacob que nos dio este pozo de donde bebió él, sus hijos y sus ganados?’
MICHAEL DUDASH.-S. XX

Ahí el Maestro ya empieza a entrar en el tema. ‘Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed, pero el que bebiere del agua que yo le daré, nunca en adelante volverá a tener sed, sino que el agua que yo le diere, se hará en él una fuente que salta hasta la vida eterna’.


¡Claro! Una proposición así valía la pena, porque ella entendió que con esa agua ya no tendría necesidad alguna de acarrear más agua, según se desprende de la respuesta que da: ‘Señor, dame de esa agua para que no tenga sed ni siga viniendo aquí a sacarla’.
FERNANDO GALLEGO.-GÓTICO

El Salvador ya se emplea a fondo. Y pone el dedo en la llaga. ‘Anda. Llama a tu marido y vuelve aquí’. La mujer responde con naturalidad, pero no se espera lo que le viene. ‘No tengo marido’. Ahora el Maestro ya la tiene en el justo punto donde quería. ‘Has dicho verdad diciendo que no tienes marido, porque ya son cinco los que has tenido y el que ahora tienes no es tu marido. En esto has dicho verdad’.

ANTONIO DE BELLIS.- BARROCO

No. No lo esperaba. Se queda ‘a cuadros’. Un extraño al que no ha visto nunca, judío por añadidura, ha puesto ante ella la vida que está viviendo, su realidad. Y, como mujer que es, da paso a ese magnífico don que las mujeres tienen: la intuición femenina. A través de ella se va dando cuenta que con quien habla no es un hombre corriente. Ahí hay Alguien muy superior a lo aparenta.

SIMÓN DEWEY.-CONTEMPORÁNEO

‘Señor. Veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron a Dios en este monte y vosotros decís que el sitio donde hay que adorar es en Jerusalén’. ¿Es una defensa lo que plantea porque no sabe qué decir ni qué hacer? Jesús le va facilitando la salida al ‘lío mental’ que tiene la mujer y ya se emplea a fondo.


‘Créeme, mujer; se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero llega la hora, y ésta es, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque estos son los adoradores que el Padre quiere. Dios es espíritu, y sus adoradores han de adorarle en espíritu y en verdad’.
PAOLO VERONESE.-MANIERISMO

Y, ¡por fin!, nuevamente con la actuación de la intuición femenina, da una contestación en la que hace patente su sospecha: ‘Sé que va a venir el Mesías, el llamado Cristo. Cuando Él venga nos dirá todas las cosas’. Y Jesús, llegado ya el momento que esperaba después del diálogo mutuo, en la soledad del lugar, sin importar el sol, el calor ni el cansancio, contesta manifestando su realidad: ‘Yo soy. El que habla contigo’.

ANNIBALE CARRACCI.-BARROCO

En ese momento llegaron los discípulos con las viandas compradas en Sicar, pero no se extrañaron que anduviese dialogando con una mujer. Estaban acostumbrados a las actuaciones de su Maestro. Lo cierto es que la samaritana, dejando allí su cántaro, marchó para anunciar a sus amigos y vecinos en general el suceso que había vivido y que, a buen seguro, jamás olvidaría en su vida.

BALTASAR DE ECHAVE IBIA.-BARROCO

Según se desprende del relato, muchos samaritanos acudieron a oírlo y creyeron en Él. Le rogaron que se quedase con ellos y con ellos estuvo dos días, al final de los cuales ya le dijeron a la mujer que los avisó: ‘Ya no creemos por lo que tú nos dijiste, sino porque nosotros mismos hemos oído y visto que éste es, verdaderamente, el salvador del mundo’.

GIOVANNINO DE' GRASSI.-GÓTICO

En fin. Ahí está. En ese final se da la nota de que un pueblo que no quería nada con los judíos supieron captar el mensaje y, según se desprende, ser también seguidores suyos y de su doctrina. Ya ven, como les decía al principio, que los pintores mayoritariamente nos presentan la escena desde la época que vivieron y desde su concepción del tema. Les dejo con un par de cuadros más.


SANO DI PIETRO.-RENACIMIENTO


SIGLO XVIII

Herodes encarcela a Juan.-09 octubre 2011

Posted by Caminante y peregrino

RETABLO.-.IGLESIA DEL SALVADOR, EN VALLADOLID, ESPAÑA.-TALLER DE AMBERES.-S. XV

Pues sí. Jesús también bautizaba. Y más que Juan [‘Maestro, aquel que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú nos diste testimonio, está ahora bautizando y todos se van tras él’ (Jn, 3, 26) ], si bien lo hacía a través de sus discípulos. ¿Era una competencia con Juan? Pues no. No lo era. Juan continuaba su misión, su labor de anunciar a Aquel de quien era voz, pero Jesús tomaba este bautismo para ir acostumbrando a su auditorio a oír lo que realmente había comenzado a hacer después de su propio bautismo en el Jordán.

DIRK BOUTS.-GÓTICO

Aquello motivó una visita de los discípulos de Juan a éste para decírselo, pero en su respuesta lo colocó delante de sí mismo: ‘Yo no soy el Mesías, sino que he sido enviado como su precursor’. (Jn. 3 28).

SAN JUAN BAUTISTA.-JUAN ANTONIO DE FRÍAS ESCALANTE.-BARROCO

Jesús por su parte, ‘fue con sus discípulos al territorio de Judea donde moraba con ellos y bautizaba’. (Jn, 3, 22).

DISCÍPULOS DE JESÚS BAUTIZANDO.-JAMES TISSOT.-S. XIX - XX

Juan, por la suya, además de ser consciente que su primo había comenzado la misión para la que había nacido, seguía diciendo las verdades a todos por crudas y duras que fuesen. Directamente y sin subterfugio alguno. Y esto, tarde o temprano tenía que ocasionarle algún que otro disgusto. Como así ocurrió.

SAN JUAN ANTE HERODES.-JUAN MARTÍNEZ MONTAÑÉS.-RENACIMIENTO

El Precursor no tenía pelos en la lengua a la hora de proclamar verdades, aunque no gustase, pero no por ello menos ciertas. Y nadie se libraba de ello. Ni Herodes, el tetrarca de Galilea y de Perea. Y esto sí que nos ha quedado relatado en el Evangelio a través de San Marcos.

SAN JUAN CENSURA LA CONDUCTA DE HERODES.- MATTIA PRETI.-BARROCO

‘Juan le decía a Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano’ . Como es de suponer, esto despertó las iras de esa mujer. ‘Herodías detestaba a Juan y quería matarlo, pero no podía, porque Herodes le respetaba, sabiendo que era un hombre recto y santo, y le protegía’. ¡Claro! Ella estaba en el ojo del huracán. Esto motivó su encarcelamiento. ‘Herodes había mandado prender a Juan y lo había condenado metiéndolo en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, con quien él se había casado’. (Mc. 6, 17-20).

SAN JUAN EN PRISIÓN.-GIUSTO DE MENABUOI.-RENACIMIENTO

Estar en la prisión no es agradable y si se está allí injustamente, como en el caso de Juan, todavía más. Y esperaba. Pero ‘Juan, que había oído hablar en la cárcel de las obras del Mesías, envió a sus discípulos a preguntarle: ¿Eres tú el que tenía que venir o hemos de esperar a otro? Jesús les respondió: Id a contar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la buena noticia. ¡Y dichoso el que no encuentre en mí motivo de tropiezo!’ (Mt. 11, 2-6).

JUAN EN PRISIÓN.-GIOVANNI DI PAOLO DI GRAZIA.-GÓTICO

Y después que marcharon los discípulos del Precursor llevando la respuesta, Jesús proclamó la grandeza de Juan: ‘Os aseguro que entre los hijos de mujer no ha habido uno mayor que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él’. (Mt. 11, 7-15). Juan se daba cuenta, cada vez más, que su misión ya finalizaba. Así lo manifiesta: ‘El debe ser cada vez más importante; yo, en cambio, menos’. (Jn. 3, 30)

SAN JUAN EN PRISIÓN, CON DISCÍPULOS.-JUAN MARTÍNEZ MONTAÑÉS.-BARROCO

Debemos quedarnos aquí porque el último pasaje de la vida de Juan merece una entrada sobre este tema. Ahora hemos visto algunos pasajes del relato según lo vieron pintores y escultores, pero me parece que merece la pena poner algunas de esas maravillas artísticas, los retablos, para gozo y disfrute de cuantos deseen mirarlos. Todos tienen un denominador común: están dedicados a San Juan Bautista.



RETABLO.-JUAN MARTÍNEZ MONTAÑÉS.-BARROCO



RETABLO CON ESCENAS DE LA VIDA DEL PRECURSOR


RETABLO EN LA CATEDRAL DE BARCELONA, ESPAÑA


RETABLO EN LA CATEDRAL DE PAMPLONA, ESPAÑA

RETABLO-SEPULCRO RENACENTISTA CON TRAZAS DEL PLATERESCO

Testimonio de Juan Bautista.- 21-septiembre.2011

Posted by Caminante y peregrino


APARICIÓN DE CRISTO ANTE EL PUEBLO.-ALEXANDER IVANOV.-S. XIX

En una de las entradas del mes de abril estuvimos viendo la presentación de este personaje evangélico y de cómo fue intuyendo la misión que le correspondía. Ya se daba cuenta que ésta estaba por encima de su parentesco con Jesús y así lo tenía asumido.


SAN JUAN BAUTISTA.-ALEXANDER IVANOV.-S. XIX

Su predicación iba encaminada a ir preparando la presencia del que sabía era ‘el cordero de Dios que quita el pecado del mundo’. Pero la cosa no termina ahí, porque continúa diciendo: ‘A éste me refería yo cuando dije: “Detrás de mí viene uno que ha sido colocado antes que yo”. Yo mismo no lo conocía, pero la razón de mi bautismo era que él se manifestara a Israel’. (Jn. 1, 29).


SAN JUAN BAUTISTA.-ANNIBALE CARRACCI.-BARROCO

La fuerza de su predicación iba calando y a su alrededor iba creciendo un discipulado que le seguía para asumir el contenido de su predicación poco a poco. Esto provocó acaso algún que otro desconcierto entre sus seguidores. Veamos cómo nos lo relata Juan en su Evangelio:



SAN JUAN BAUTISTA PREDICANDO.-ALESSANDRO ALLORI.-MANIERISMO

‘Juan estaba también bautizando en Ainón, cerca de Salín, porque allí había mucho agua. Y la gente acudía a bautizarse. Esto ocurrió antes de que Juan fuese encarcelado. Algunos de los discípulos de Juan discutieron con algunos judíos acerca del rito de purificación. Se acercaron a Juan y le dijeron:



SAN JUAN BAUTISTA PREDICANDO.-PIETER BRUHEGEL.-RENACIMIENTO

“Maestro, aquel que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú nos diste testimonio, está ahora bautizando y todos se van tras él”. Juan respondió: “El hombre solamente puede tener lo que Dios le haya dado. Vosotros mismos sois testigos de lo que yo dije entonces: ‘Yo no soy el Mesías, sino que he sido enviado como su precursor’. La esposa pertenece al esposo. El amigo del esposo, que está junto a él y lo escucha, se alegra mucho de oír la voz del esposo, por eso mi alegría se ha hecho plena. Él debe ser cada vez más importante; yo, en cambio, menos’. (Jn. 3, 23-30).


SAN JUAN BAUTISTA PREDICANDO.-MASSIMO STANZIONE.-BARROCO

Así era Juan. Noble, claro, realista, fiel,…Tanto con Jesús como con la misión encomendada, la cual iba produciendo sus frutos y las personas que le oían comenzaron a preguntarse quién sería aquel que Juan mencionaba y del que consideraba que ‘no era digno de desatarle la correa de las sandalias’. (Jn. 1, 27).


SAN JUAN PREDICANDO EN EL DESIERTO.-ANÓNIMO.-S. XVI

Pero en ocasiones hablaba tan claro que eso le costó tener enemigos, como veremos más adelante. Ahora les dejo con unas obras artísticas que hacen referencia al Bautista, según lo han concebido escultores y pintores.




SAN JUAN BAUTISTA.-ALONSO CANO.-BARROCO



SAN JUAN BAUTISTA ENTRA EN EL DESIERTO.-GIOVANNI DI PAOLO DI GRAZIA.-GÓTICO



SAN JUAN BAUTISTA PREDICANDO.-PIER FRANCESCO MOLA.-BARROCO



PREDICACIÓN DE JUAN BAUTISTA.-MUSEO DEL PRADO