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Era extranjera, pero… también era madre.-17-11-2012

Posted by Caminante y peregrino

MUJER CANANEA PIDE LA CURACIÓN DE SU HIJA.-JEAN DROUAIS.-S.XVIII


Existe un pasaje en los Evangelios sinópticos (aunque San Lucas lo omite) que nos presenta un Jesucristo con una actitud algo rara en él. En apariencia atiende a una mujer, agobiada por la enfermedad de su hija (atormentada por un demonio), algo fríamente. Personalmente creo que no es así, aunque las apariencias así lo sugieren. Creo que vale la pena analizarlo un poco y quizá luego entendamos mejor al Maestro y nos acerquemos algo más a Él.

Me estoy refiriendo a la mujer sirofenicia que acude a Jesús angustiada en busca de la curación de su hija. Solamente Mateo y Marcos lo relatan. ¿Por qué? Acaso la perspectiva evangélica de cada uno de estos evangelistas nos pueda decir la razón.

En principio, Mateo, captado por el mismo Jesús a pesar de ser un recaudador de impuestos, es un judío que aunque tuviese aquella profesión pésimamente considerada por sus conciudadanos, esperaba la venida del Mesías anunciado por los Profetas. 

 SAN MATEO.-MELCHOR PEREZ DE HOLGUIN.-BARROCO

Todo el tiempo que estuvo conviviendo con Jesús y presenciando sus actuaciones, entre ellas, los milagros, le hizo estar convencido que el Esperado había llegado. Y en su Evangelio es lo que desea transmitir al pueblo hebreo, especialmente a los que abrazan el cristianismo. No es raro ver que el uso que hace de textos del Antiguo Testamento conduce a demostrar que Jesús es el Cristo, el Ungido esperado, anunciado en las Escrituras. Todo cuanto éstas relatan refiriéndose al Mesías se cumple en su Maestro.

Marcos es otra cosa. Su enfoque es diferente. No perteneció al grupo de los Doce, pero estuvo con Pablo y Bernabé, de quien era primo, en su primer viaje apostólico: ‘Bernabé y Saulo, cumplido su ministerio, volvieron a Jerusalén, llevando consigo a Juan, llamado Marcos’. (Act. 12, 25). En Perge los dejó para volver a Jerusalén: ‘De Pafos navegaron Pablo y los suyos, llegando a Perge, de Panfilia, pero Juan se apartó de ellos y se volvió a Jerusalén’. (Act. 13, 13).

Con esa experiencia evangelizadora, tuvo tiempo de darse cuenta de la importancia y necesidad de dirigirse a la gentilidad y acaso fuese ese el motivo de enfocar su Evangelio hacia ellos. 

 SAN MARCOS.-MELCHOR PEREZ DE HOLGUIN.-BARROCO

Acaso esa es la razón de  empezarlo con la misión del precursor, Juan Bautista, explicándoles que el profeta Isaías ya lo dijo: ‘Voz de quien grita en el desierto: preparad el camino del Señor’. (Is 40:3-5), siguiendo con el bautismo de Jesús. Además, marca de modo especial paisajes especialmente significativos y dispares en su contexto, como la Transfiguración en el monte Tabor o la confesión del centurión en el Calvario, reconociéndolo como Hijo de Dios.

Ante los ojos de sus posibles lectores presenta la humanidad de Jesús presentándoles su enorme cercanía: la bendición a los niños, la curación de enfermos, el diálogo con todo aquel que le dirige la palabra,…y su solidaridad con quien sufre.

Teniendo en cuenta estos datos, podemos ver cómo Mateo hace referencia a ella como ‘cananea’, es decir, habitante de Canaán. Como israelita conocedor de la Historia de su pueblo, la nombra así, habitante de la región conquistada por Israel al mando de Josué. En cambio Marcos emplea la expresión ‘sirofenicia’, haciendo referencia a ella como ‘gentil’, extranjera, para la comprensión una comunidad de cristianos a la que se dirige, que hablaban en griego.

Habiendo hecho estas aclaraciones, vamos a centrarnos en el hecho en sí mismo.

 MUJER CANANEA.-Très Riches Heures .- DUC DE BERRY.- S. XV

 ‘Jesús se fue a la región de Tiro y Sidón. Entró en una casa y no quería que nadie lo supiera, pero no logró pasar inadvertido. Una mujer, cuya hija estaba poseída por un espíritu inmundo, oyó hablar de él, e inmediatamente vino y se postró a sus pies. La mujer era extranjera, sirofenicia de origen, y le suplicaba que expulsara de su hija al demonio’. (Mc. 7, 23-26).

Hasta aquí todo aparece dentro de los límites de la normalidad. Una madre angustiada (¡qué no hará una madre por sus hijos!) intuye la posibilidad de sanación de su hija y no duda en acudir a la fuente de la solución curativa de su niña. Pero ahora presenciamos una respuesta de Jesús desconcertante. Mateo explica que los apóstoles interceden por ella, aunque sea para quitársela de encima y que los deje en paz: ‘Atiéndela, porque viene gritando detrás de nosotros’. Jesús, como en una confidencia a quienes así le hablaban, responde: ‘Dios me ha enviado sólo a las ovejas perdidas del pueblo de Israel’. (Mt. 15, 23-24).

Juan de Flandes c. 1500.-RENACIMIENTO
¿Es posible en Jesús semejante indiferencia ante el sufrimiento materno que estaba presenciando? Pienso que no es así. Si Mateo le da esa forma acaso sea para llamar la atención de los israelitas sobre la misión del Maestro por las razones anteriormente expuestas: escribe para los israelitas y desea centrar la atención de sus lectores en la mesianidad de Jesús, israelita como ellos. Pero la madre sigue insistiendo, como es lógico.

PIETER LASTMAN.-BARROCO
Jesús la miró y le dijo: ‘Deja que primero se sacien los hijos, pues no está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perrillos’. Aparentemente es un desprecio, pero realmente ¿lo fue? Francamente pienso que no. No son esos los parámetros del  Dios  misericordioso que Él enseñaba. ¿Qué pretendía entonces? ¿Provocar la reacción de la mujer? ¿Ver cómo respondía ante lo que le estaba diciendo? Fijémonos.

 ‘Ella le replicó: -Es cierto, Señor, pero también los perrillos, debajo de la mesa, comen las migajas de los niños’. Esto debió ser más, bastante más de lo que esperaba Jesús, pues provocó en él una reacción de asombro y admiración: ‘¡Mujer, qué grande es tu fe! Que te suceda lo que pides. Y desde aquel momento quedó curada su hija’. (Mt. 15, 28)

 HERMANOS LIMBOURG .-GÓTICO INTERNACIONAL

He mezclado intencionadamente los textos de estos dos evangelistas para una mejor comprensión del texto y de la reacción del Maestro. En su respuesta profundiza más Mateo, haciendo hincapié en la fe de la madre, en la confianza que tiene con Jesús sin sombra alguna de duda. Es un detalle el de la fe, que se da en muchos de los milagros que realiza, como fácilmente se puede comprobar en los cuatro Evangelios.

Les dejo con la versión que de este hecho han tenido varios pintores, según la época que vivieron. 

UBALDO GANDOLFI.-BARROCO
ALEXANDER BIDA.-ROMANTICISMO

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