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No tenía quien lo metiera en la piscina.-14-abril-2013

Posted by Caminante y peregrino

PISCINA PROBÁTICA.-GIOVANNI PAOLO PANINI.-NEOCLASICISMO

Pero no era una piscina al uso como las del S. XXI, como es natural y evidente. Aquella era especial para los judíos, ya que según la tradición, un ángel del Señor descendía de tiempo en tiempo a la piscina y agitaba el agua, tras lo cual quien primero se bañase en ella curaba de sus dolencias.

Esa piscina presenta en la narración algunos datos que, para la actuación de Jesús curando al enfermo, son innecesarios según me parece. Por ejemplo, la indicación de los pórticos. La única explicación que veo es que debe tener algún significado concreto que desconozco, pero que para San Juan parece ser que es importante y lo anota en su escrito. ¿Puede tener alguna relación con los pórticos del Templo en los que solía darse la enseñanza de la Ley de Moisés? No sé. Pero ahí está el dato. Pero hay algunos detalles más. Veamos.

(DESCONOZCO EL AUTOR)
Existen muchos aspectos en la predicación de Jesús en los que el agua tiene un especial protagonismo. Hemos visto que ‘camina sobre las aguas’ (Mateo 14, 22-36), ‘calma la tempestad’ (Mateo 8:23-27), y en ellos la divinidad de Jesús queda de manifiesto. ‘Los hombres se maravillaban y decían: ¿Quién es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?’ (Mt. 8, 27). No olvidemos que Jesús comienza su actividad pública, antes de retirarse al desierto, haciéndose bautizar por Juan en el Jordán. (Mt. 3, 13-17). Y a poco que recordemos, está el pasaje de la pesca milagrosa de la que San Lucas se hace eco en el capítulo 5 de su Evangelio, versículos 1 al 11, que acaba  con esta significativa frase: ‘Y atracando a tierra las barcas, lo dejaron todo y le siguieron’. De ‘algo’ se habrían convencido, ¿no creen?

TEMPESTAD CALMADA.-LUDOLF BACKHUYSEN.-BARROCO
Esa piscina no es ninguna excepción. Sus cinco pórticos pueden darnos una idea aproximada de las notables dimensiones del lugar, además de los muchos enfermos que allí acudían con la esperanza de recobrar la salud. ‘Yacía en éstos una multitud de enfermos: ciegos, cojos, paralíticos que esperaban el movimiento del agua. Pues un ángel del Señor descendía de tiempo en tiempo a la piscina y agitaba el agua; el que primero se metía en ella, después de la agitación del agua, quedaba curado de cualquier enfermedad que tuviera’.

Me llama la atención el detalle de explicar el tipo de enfermos: ciegos (no ven, pero pueden hacer cosas y moverse dentro de esos límites. Están envueltos en la tiniebla);  cojos y mancos: (no tienen libertad plena de movimientos. Pueden moverse de forma limitada, quizá con ayuda de algún bastón o apoyo. Y los mancos con los problemas propios de ese estado). Los paralíticos, (esta situación es la  que, según parece,  se encuentra el otro protagonista de este pasaje). El Evangelio se refiera a este estado como ‘enfermedad’. Para él, es una vida sin vida. Está permanentemente postrado en un camastro. Treinta y ocho años así. Toda una vida teniendo en cuenta el promedio de vida de aquella época. Nada puede hacer y presenta una clara dependencia de los demás, que no encuentra: ‘no tengo a nadie que me meta en la piscina’.
 
CARL BLOCH.-REALISMO DANÉS
Así vamos penetrando en el interior del pasaje joánico que nos ocupa: ‘Había un hombre allí que llevaba treinta y ocho años enfermo. Al verlo Jesús tendido, y sabiendo que llevaba ya mucho tiempo así, le pregunta: ¿Quieres curarte?’ No creo que el Maestro fuese a la piscina a nada en concreto, o al menos no veo nada que así lo indique, pero no era insensible al contacto con el mundo del dolor por la enfermedad. Había muchos allí, pero Él se fijó en uno en concreto ‘sabiendo que llevaba ya mucho tiempo así’. El enfermo nada le pide, pero Jesús se siente interpelado por el sufrimiento y el desánimo de aquella persona sin horizonte ni iniciativa alguna. Y sale a su rescate.
 
PEDRO ORRENTE.-BARROCO
No obstante, antes desea contar con la libertad de aquella persona y le da la opción de elegir: ‘¿Quieres curarte?’ La respuesta del hombre, dentro de los límites de la corrección y el respeto llamándolo ‘Señor’ en el comienzo de su respuesta, queda circunscrita dentro de los límites de lo que todos esperaban: que el ángel del Señor removiese las aguas. Pero le da una explicación a su situación: ‘El enfermo le contestó. Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando el agua comienza a agitarse y mientras yo llego, otro baja antes que yo’. Trágico para él. Nunca llegaba a tiempo. Y su desesperanza saldría por su boca y por su alma.
 
BARTOLOMÉ ESTEBAN MURILLO.-BARROCO
Pero para Jesús el agua de la piscina no le servía. Carecía de vida. El agua verdadera solamente la podía dar Él, como le dijo a la samaritana: ‘Si conocieras el don de Dios y quién te dice ‘Dame de beber’, él te daría a ti agua viva....el que beba del agua que yo le diere no tendrá jamás sed, porque el agua que yo le dé se hará en él una fuente que salte hasta la vida eterna’. (Jn. 4, 4-14).
 
SAMARITANA Y JESÚS.-VASILI NESTERENKO.-S. XX
Pero Jesús…es Jesús. Es el Señor de la Historia y de la Vida. Ante esta manifestación no lo piensa dos veces. Actúa de inmediato: ‘Dícele Jesús: Levántate, toma tu camilla y vete’. Así de sencillo. Y de efectivo. Era la misma Palabra que aleteaba sobre las aguas con el Espíritu en la Creación. (Gen. 1, 1-5). Y el mandato se hizo realidad. ‘E inmediatamente el hombre quedó sano, tomó su camilla y se fue andando’.
HAROLD COPPING.-S. XIX - XX
Si analizamos la respuesta vemos que contiene tres órdenes: ‘Levántate’, es decir, tienes que valerte por ti mismo de ahora en adelante. Sé tú mismo. Y no le da la mano para ayudarlo a levantarse. ‘Toma tu camilla’ es la segunda. Le hace dueño y señor de aquello que le dominaba simbolizado por la camilla y eso encierra una invitación a ser útil para cuanto se le presente. Que pueda disponer de sí mismo y de cuanto le rodea con una libertad absoluta. ‘Y vete’. Echa a andar. Camina por donde antes no podías. Le presenta un futuro libre de ataduras, pero cuidando de esa libertad, como le dice más adelante:’no vuelvas a pecar’.
EL PARALÍTICO CARGA CON SU CAMILLA.-ICONO RUSO
Quedó patente la divinidad de Jesús. Pero hubo un ‘pequeño’ problema: era sábado. Y para los judíos no se podía hacer nada ese día. Así que arremetieron contra el hombre curado y le preguntaron quién lo había hecho, a lo que no supo responder. ‘Después de esto le encontró Jesús en el Templo, y le dijo: Mira que has sido curado; no vuelvas a pecar, no te suceda algo peor’. ¿Conocía algo de su vida anterior? No lo sabemos, pero si le hace esa recomendación sería por algo. Naturalmente. El pecado es la peor de las enfermedades, ya que supone apartarse de Dios.
(DESCONOZCO EL NOMBRE DEL ESCULTOR)
Pero el hombre dijo a los judíos que le interrogaron que había sido Jesús quien le curó. Éstos buscaron a Jesús y Él no se arredró. ‘Mi Padre sigue obrando todavía, y por eso obro yo también’. Más claro, agua, pero ‘por esto los judíos buscaban con más ahínco matarle, pues no sólo quebrantaba el sábado, sino que decía a Dios su Padre, haciéndose igual a Dios’. (Jn. 5, 10-18). Y la historia continuó. Y Dios continuaba su proyecto según el Plan previsto.
ALEXANDER BIDA.-ROMANTICISMO
Pues así lo han visto los pintores. De algunas obras no conozco su autor, pero merecen ser puestos. Hasta pronto.

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