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Es el verdadero principio de la Historia (VII) .-28-mayo-2016

Posted by Caminante y peregrino

APARICIÓN DE DOS ÁNGELES A LAS SANTAS MUJERES EN EL SEPULCRO DE XTO.-P. P. RUBENS.-BARROCO
      Mientras tanto, las otras mujeres 'vinieron al monumento trayendo los aromas que habían preparado y encontraron removida del monumento la piedra, y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Estando ellas perplejas sobre esto, se les presentaron dos hombres vestidos de vestiduras deslumbrantes. Mientras ellas se quedaron aterrorizadas y bajaron la cabeza hacia el suelo, les dijeron: -¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí; ha resucitado. Acordaos cómo os habló aún en Galilea, diciendo que el Hijo del hombre había de ser entregado en poder de los pecadores, y ser crucificado, y resucitar al tercer día'. (Lc. 24, 1-7).
      No tenían capacidad de reacción, pero al oír las palabras que les dijeron aquellos mensajeros sí que recordaron cuanto les dijeron. Había sido mucho tiempo atrás, pero ahora tenían una asombrosa actualidad. Debían marchar y comunicar a todos cuanto les había ocurrido y transmitir el mensaje recibido.
LAS SANTAS MUJERES ENCUENTRAN A  CRISTO.-JAMES TISSOT.-S.XIX-XX
      'Partieron ligeras del monumento, llenas de temor y de gran gozo, corriendo a comunicarlo a los discípulos. Jesús les salió al encuentro, diciéndoles: -Salve. Ellas, acercándose, asieron sus pies y se postraron ante Él. Entonces les dijo Jesús: -No temáis; id y decid a mis hermanos que vayan a Galilea y que allí me verán'. (Mt. 28, 8-10). Ellas 'comunicaron todo esto a los once y a todos los demás...pero a ellos les parecieron desatinos tales relatos y no los creyeron'. (Lc. 24, 8-11).
      De cualquier forma habían cumplido con su cometido obedeciendo la recomendación de los personajes aparecidos en el sepulcro de Cristo. Pero la aparición de su Maestro, vivo y resucitado, les hacía apartar de ellas aquellas faltas de confianza de los hombres y no darles importancia. Su Señor las había favorecido, incluso premiado, cuanto habían hecho por Él y por su Madre durante su vida y especialmente aquellos aciagos días de la Pasión y Muerte de su Maestro, ya pasados. Este detalle de Jesús tenía para ellas un valor incalculable, y en definitiva, es lo que llenaba ahora su existencia.
PEDRO Y JUAN CORREN AL SEPULCRO.-EUGÈNE BURNAND.-REALISMO
      Pero Pedro y Juan no quedaron insensibles. Primero fue María quien les dijo lo que había visto y ahora, al llegar el resto de mujeres con semejante noticia quedaron estupefactos porque no se reducía al mensaje de una persona. Las otras les dijeron LO QUE EL MISMO MAESTRO LES HABÍA DICHO. LO HABÍAN VISTO VIVO. RESUCITADO. Lentamente volvieron su mirada simultáneamente el uno hacia el otro sin acabar de entender lo que María y las demás mujeres les habían dicho. ¿Estaban en su sano juicio? ¿Era el dolor, la impresión de tener que volver a ver el cadáver de Jesús lo que las había hecho desvariar? 
      - ¡Vamos!, dijo Juan, que dentro de su sorpresa, había tenido una luz y sus reflejos eran más rápidos que los de Pedro. No esperó a ver si éste lo seguía y emprendió la carrero hacia el sepulcro. Pedro, en cuanto vio salir a su amigo, no lo dudó más. Había que comprobar la veracidad de aquello y si fuese real, transmitir la noticia a todos los demás. 'Ambos corrían, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al monumento'. (Jn. 20, 4).
JUAN Y PEDRO LLEGAN A LA TUMBA.-JAMES TISSOT.-S. XIX - XX
      Aunque la distancia no era excesivamente larga, les pareció que no iban a llegar nunca, pero cuando divisaron el lugar se olvidaron del cansancio y la fatiga de la carrera y redoblaron las fuerzas para llegar antes. A pesar de llegar Juan el primero al monumento, 'inclinándose vio las bandas, pero no entró'. Esperó a Pedro que no tardó en llegar y los dos quedaron mirando la entrada con la enorme piedra que la cerraba apartada hacia la derecha. Iniciaron lentamente el paso hacia la entrada con mucho respeto por parte de los dos, y Simón 'entró en el monumento y vio las fajas allí colocadas, y es sudario que había estado sobre su cabeza, no puesto con las fajas, sino envuelto aparte'. (Jn. 20, 6-7).
      Quedó perplejo. ¿Qué había pasado allí? ¿Era posible que Magdalena tuviera razón y que no fuera una imaginación? ¿A qué personaje se refería cuando le dijo que el Maestro había resucitado? ¿Tendrían razón las otras mujeres y lo habían visto realmente? Permanecía confuso ante tantos interrogantes y mientras así se encontraba 'entró también el otro discípulo que vino primero al monumento, y vio y  creyó; porque aún no se habían dado cuenta de la Escritura, según la cual era preciso que Él resucitase de entre los muertos'. (Jn. 20, 8-9).
PEDRO Y JUAN ENTRAN EN LA TUMBA VACÍA DE JESÚS.-CORBERT GAUTHIER.-CONTEMPORÁNEO
      Los dos se miraron y se abrazaron. Estaban empezando a darse cuenta de lo que aquello significaba, si bien no de la magnitud que iba a tener. Solamente se daban cuenta de que nuevamente iban a poder abrazar a su amigo y Maestro. Era preciso volver y dar la gozosa nueva a la Madre y a todos los demás. Pedro tomó los lienzos que habían envuelto a Jesús y los guardó. Después 'los discípulos se fueron de nuevo a casa'. (Jn. 20, 10).

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