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La Transfiguración de Jesucristo (I).-22-06-2013

Posted by Caminante y peregrino

TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS  EN EL TABOR.-RUBENS.-BARROCO
Hay veces en las que escribir o tratar, siquiera verbalmente, es muy difícil y complicado, especialmente si el tema que se va a tratar es muy conocido. Y para mí, este es uno de esos casos, porque ¿quién de ustedes no ha oído, leído o incluso meditado el pasaje evangélico de la Transfiguración de Jesús en el monte Tabor?
No obstante lo voy a intentar, ya que cuando inicié este blog me planteé el objetivo de presentar la vida del Redentor desde el Arte de todos los tiempos y, por supuesto, desde el punto de vista de la Religión Católica a la que pertenezco y en estrecha comunión con la Iglesia y con el Papa Francisco.
Debo decir que esta perícopa evangélica la he meditado varias veces y siempre he sacado alguna conclusión o enseñanza nueva. Incluso alguna vez he consultado algún que otro libro o artículo que me aclarase alguna cosa. 
 LA TRANSFIGURACIÓN SEGÚN JUAN DE VITORIA.-S. XVI
Y en esta entrada habrá un poco de todo esto. En principio, ¿qué es una transfiguración? En ocasiones se han empleado expresiones como ‘cuando le dieron la noticia se le transfiguró la cara’, como queriendo decir que fue tan grande la alegría que tuvo esa persona que expresión de su rostro cambió por completo.
Pues bien. En el caso de Jesús, la Transfiguración que tuvo ante sus discípulos no supuso en ningún caso que dejara de ser quien era. Cambió la figura, no la sustancia. Cambió su apariencia y forma  habitual, porque quería que los discípulos que eligió vieran y vivieran en vivo y en directo la Gloria de Dios, SU GLORIA, ya que Jesús era el mismo que antes de transfigurarse. Pero vamos a ver cómo nos lo relata San Lucas y comentaremos algunos aspectos.
‘Unos ocho días después de este discurso cogió a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a la montaña a orar. Mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, y sus vestidos refulgían de blancos. De pronto hubo dos hombres conversando con El, Moisés y Elías, que aparecían resplandecientes y habla­ban de su partida, que iba a completar en Jerusalén. Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño.
Al despertar, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con El. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: -Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. 
 APÁRTATE DE MÍ, SATANÁS.-JAMES TISSOT.-S.XIX - XX.
No sabía lo que decía. Mientras hablaba apareció una nube que los cubría y quedaron atemorizados al entrar en la nube. Salió de la nube una voz que decía: Este es mi Hijo elegido. Escuchadle. Cuando cesó la voz, Jesús estaba solo. Ellos callaron, y por aquellos días no contaron nada de cuanto habían visto.’ (Lc 9, 28-36)
Un tiempo antes de suceder esto, les había dicho que iba a padecer mucho. Y también en otra ocasión les enseñó que seguirle a Él suponía renuncia personal y padecimientos: ‘Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará’. (Lc. 9, 23-24). Claro, todo esto los tenía preocupado. Y cuando les explicó que era preciso que el Hijo del hombre padeciese mucho y que sería rechazado por los príncipes de los sacerdotes, ‘Pedro, tomándole aparte, le reprendió. Pero Él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro y le dijo: -Quítate allá, Satanás, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres’. (Mc. 8, 31-33).
Después de darle la reprimenda a Pedro, resulta lógico pensar que quisiera que estuviese presente en la Teofanía posterior junto con alguno más, en este caso Santiago y Juan. Debían tener claro que sin la  cruz nada hacemos. 
 LA TRANFIGURACIÓN.-ICONO
Y cada uno tenemos la nuestra. Perdónenme, pero no me resisto a poner lo que dijo el Papa Pablo VI en su alocución del 8 de abril de 1966: ‘El cristianismo no puede dispensarse sin la cruz: la vida cristiana no es posible sin el peso grande y fuerte del deber…si tratásemos de quitarle esto a nuestra vida nos crearíamos ilusiones y debilitaríamos el cristianismo; lo habríamos transformado en una interpretación muelle y cómoda de la vida’. ¿Qué les parece? Pero bueno. Sigamos, pero tampoco podemos perder de vista las enseñanzas que nosotros podemos obtener, como el buenazo de San Pedro las obtuvo.
Existen varios elementos que no podemos pasarlos por alto por la relación que tienen con pasajes del Antiguo Testamento e incluso con otros momentos de la vida pública del Salvador. En primer lugar, el texto lucano nos indica que cogió a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a la montaña a orar’. Quiso compartir con ellos la intimidad del momento y quizá por eso mismo también elige a esos mismos discípulos en otro momento en que también se retiró a orar, porque tenía extrema necesidad y necesitaba verse arropado por esos tres amigos: en Getsemaní, una parte del Monte de los Olivos.. En ambas situaciones, mientras Jesús oraba, los apóstoles se durmieron. De los tres sinópticos, San Lucas es el único que cita que ‘Pedro y sus compañeros se caían de sueño’.
GIOVANNI BELLINI.-RENACIMIENTO
En este último comenzaba su Pasión. En el Tabor se manifestaba su Gloria. Fue mientras estaba orando en este monte en íntima unión con el Padre cuando su rostro se transfiguró. En el huerto de los Olivos, fue en íntima unión con su Padre cuando por su rostro cayeron gotas de sudor y sangre. Parece que no pueden ir solos la Gloria y el dolor. Es como si deseara transmitirnos que solamente a través de la cruz podremos llegar a la Gloria.
Además, elige un monte para manifestar su divinidad. Parece como si  los montes fuesen un signo especial de la presencia de Dios…el monte de las Bienaventuranzas o Sermón del Monte; el Sinaí, también llamado Horeb, para entregar el Decálogo a Moisés; el monte Sión, sobre el que Salomón edificó el templo de Jerusalén; el monte Ararat, donde se depositó el arca de Noé después del diluvio y…el monte Calvario o Gólgota para finalizar su sacrificio redentor. El Salmo 24(23), 3, hace referencia a algunos de ellos como si fuesen especialmente santos cuando dice: ‘¿Quién subirá al monte del Señor? ¿Quién podrá estar en su recinto santo?’
TRANSFIGURACIÓN DE JESUCRISTO.-TRÍPTICO.-GERARD DAVID.-GÓTICO FLAMENCO
En la parte siguiente entran dos personajes nuevos. ‘De pronto hubo dos hombres conversando con El, Moisés y Elías, que aparecían resplandecientes y habla­ban de su partida, que iba a completar en Jerusalén’. ¿Por qué ellos? Es que si nos damos cuenta, no podían ser otros. Toda la estructura religiosa del pueblo israelita se fundamentaba en estos dos personajes por lo que representaban: La Ley y los Profetas. Moisés recibió la Ley de Dios, la voluntad de Dios, las Normas que Dios daba a su pueblo elegido, libre ya de esclavitud y convertido en pueblo cultual que acepta al Dios que Es-El-Que-Es como su Dios, Señor y Rey.
Elías era considerado como el padre de los Profetas. Y son ellos, precisamente ellos, los que vienen a dar testimonio de Jesús, como el anunciado en las Escrituras, puesto que en Él se cumplen todas ellas. 
 PROFETA ELÍAS.-JOSÉ RIBERA.-BARROCO
Están manifestando el fin del antiguo Testamento y el comienzo de una nueva era que conocemos como Nuevo Testamento. San Lucas cita expresamente que el tema de la conversación entre los tres era, precisamente, ‘su partida, que iba a completar en Jerusalén’, en una clara alusión a su Pasión y Muerte. Acaso estuviesen dándole ánimo, como  hombre que era, para llevar a cabo su misión.
En la próxima entrada finalizaremos este tema para no hacerlo excesivamente largo. Que Nuestro Señor Jesucristo y Nuestra Madre la Virgen del Rosario nos bendigan y protejan.
VIRGEN DEL ROSARIO.-MELCHOR PEREZ DE HOLGUIN.-BARROCO COLONIAL

El sábado para Jesús (y III).-04-junio-2013

Posted by Caminante y peregrino

CURA UNA MUJER ENCORVADA.-AUTOR DESCONOCIDO
Con esta entrada finalizo el tema de la importancia del sábado para Jesús. En las entradas anteriores hemos ido viendo cómo el Maestro dice muy claro que ha venido para perfeccionar la Ley. Pero de manera que se viva según el espíritu de la misma, no solamente teniendo en cuenta la literalidad del texto de la misma, ya que eso les hacía deformarla al quedarse con banalidades y cosas sin importancia. En ese punto es donde más se centra para hacer ver a los escribas y Fariseos los fallos que les encuentra, pero no para cogerlos en falta con mala fe, sino para intentar remover sus conciencias y actitudes de manera que su relación con Dios fuera más fluida y auténtica, según recuerda Mateo: ‘Entended lo que significa “misericordia quiero y no sacrificios”; yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores’ (Mt. 9, 13).
Hoy nos encontramos con dos nuevos casos. Distintos pero complementarios y apuntando al mismo objetivo: El sábado ha sido hecho para el hombre. No el hombre para el sábado. En esta sociedad tan ajetreada en la que vivimos, ¿no estamos deseando que llegue el fin de semana para descansar, estar con la familia y disfrutar de ella, olvidándonos un poco de nuestros quehaceres habituales? La lectura, el ocio hogareño, una mayor dedicación a nuestras relaciones con Dios y la Virgen, suelen ser cosas habituales.
Centrándonos en el tema de hoy nos encontramos a Jesús y sus apóstoles cruzando un campo sembrado de trigo. 
DISCÍPULOS DE JESÚS ARRANCAN ESPIGAS EN SÁBADO.-Gustave Dore.-S. XIX
Era sábado, pero vamos a dejar que sea San Marcos quien nos lo recuerde: ‘Caminando Jesús entre las mieses en día de sábado, sus discípulos empezaron a arrancar espigas. Los fariseos le dijeron: -Mira, ¿cómo hacen en sábado lo que no está permitido? Y les respondió: -¿Nunca habéis leído lo que hizo David cuando tuvo necesidad y sintió hambre él y los suyos? ¿Cómo entró en la casa de Dios, bajo el pontífice Abiatar, y comió los panes de la proposición, que no es lícito comer sino a los sacerdotes y los dio asimismo a los suyos? Y añadió: -El sábado fue hecho a causa del hombre y no el hombre por el sábado. Y el Hijo del hombre es dueño del sábado’. (Mc.2, 23-28).
Como en todos los fragmentos evangélicos podemos ver distintos puntos, pero voy a centrarme en unos pocos solamente. A) El hecho desencadenante. ¡Habían cogido unas espigas de trigo del campo que atravesaban! ¿Tendrían hambre quizás? La respuesta de Jesús da entender que, al menos, tenían algo de apetito. 
HAROLD COPPING.-S. XIX - XX
Pero los fariseos solamente veían la transgresión, realmente ridícula, si tenemos en cuenta la cantidad (no creo que cogieran mucho), pero tenían que intentar poner en evidencia a Jesús. Se dirigen a Él en lugar de dirigirse a los discípulos.
Se quedaban con el ‘está permitido’ o el ‘está prohibido’. Una estrechez de miras realmente importante. ¿Y el corazón? ¿Y la comprensión, incluso disculpa, de un hecho insignificante? Pero tal vez pensaban que ellos y sólo ellos eran los propietarios de la Ley Mosaica y sus intérpretes válidos. Qué pena, ¿no?
REY DAVID Y ABIMELEC.-Aert de Gelder.-BARROCO
B) La respuesta de Jesús. Los fariseos conocían también la historia del pueblo israelita hasta los mínimos detalles. Y Jesús lo sabía. Quizá por eso entra en su terreno proponiéndoles el pasaje de David recogido en los Evangelios. Un primer objetivo es centrarlos en que hay ocasiones en que lo prohibido puede hacerse según la necesidad del momento. Los panes de la proposición estaban reservados únicamente a los sacerdotes, pero David los toma para comer él y los suyos con la anuencia del sacerdote  Abiatar, que ante esa situación pensó que primero era dar de comer al hambriento y las ‘normas’ dejarlas para otras ocasiones. Un segundo objetivo podría ser ponerlos ante su ignorancia del pasaje davídico o que lo pasaran por alto con tal de hacer caer a Jesús en alguna trampa dialéctica.
C) El desenlace. Podríamos decir que tiene a su vez dos partes, a cuál de ellas mejor. A la vez que les recuerda ‘un poco’ de la historia de Israel, pasa a dar un paso más.
FARISEO .- BERTEL THORVALDSEN.-NEOCLASICISMO
 ¿Qué es más importante, un día de la semana (una porción de tiempo en definitiva) o una persona (con sus valores, sus preocupaciones, sus ideales y esperanzas e incluso frustraciones…), capaz de volcar su cariño hacia una persona (marido o mujer, hijos, padres, etc.) y de sacrificarse por otro u otros semejantes?
A poco que nos paremos a pensar, como casi a buen seguro harían los fariseos, una persona vale muchísimo más que unos montoncitos de horas que componen lo que solemos llamar ‘día’. Así lo debieron ver, porque el Evangelio no habla nada de una posible respuesta. Pero Jesús, como siempre, lo deja muy claro: si el sábado existe es porque Dios se lo regaló al ser humano para su descanso y solaz, poniéndose Él mismo como referencia diciendo que el séptimo día de la creación, descansó: ‘Seis días trabajarás, y descansarás al séptimo. Para que descansen también tu buey y tu asno y se recobre el hijo de tu esclava y el extranjero’. (Ex.23, 12).
Pero el mayor valor del relato pienso que es el mensaje que les deja caer para, entre líneas, hacerles ver quién era Él realmente: ‘Y el Hijo del hombre es dueño del sábado’. Es su Señor. 
SACERDOTES Y HERODIANOS DIALOGAN.-ALEXANDRE BIDA .-ROMANTICISMO
Quien dispone es él porque tiene autoridad para hacerlo. Ante esto, ¿cómo reaccionarían los fariseos? San Marcos no dice nada al respecto. Mateo y Lucas, tampoco, pero, como en ocasiones anteriores (Mc. 3, 6) nos podríamos imaginar que discutirían entre ellos para ver cómo se lo quitaban de en medio.
Sin embargo, San Mateo nos presenta este momento con algún detalle más, muy clarificador con el ejemplo que les pone: ‘Tampoco habéis leído en la Ley que en día de sábado los sacerdotes del Templo pueden incumplir el precepto del sábado sin incurrir en culpa? Pues yo os digo que hay aquí alguien más importante que el Templo. Si supierais lo que significa “misericordia quiero y no sacrificios”, no condenaríais a los inocentes. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado’. (Mt. 12, 5-8).
Evidentemente el trabajo de los sacerdotes está en el Templo, sábados incluidos. Es lógico que no pecaran. Pero Jesús es el mismo Dios en forma visible y, aunque los fariseos ni nadie no lo pudieran imaginar, pero esa era la realidad palpable que se estaba dando. Y de ahí venía la autoridad y el señorío del Maestro sobre el sábado. Jesús desea dar a entender que está comenzando una nueva etapa en la Humanidad en la que, como le dijo a la mujer samaritana, ‘ha llegado la hora en que los que rindan verdadero culto al Padre, lo harán en espíritu y en verdad. El Padre quiere ser adorado así’. (Jn. 4, 23).
Con esto pasamos a ver el último ejemplo que propongo sobre este tema. En lo que al blog se refiere tiene un antecedente muy semejante (la curación del hombre que tenía la mano ‘seca’), también ocurrido en la sinagoga y también en sábado. Pero vamos a dejar que sea San Lucas ahora quien nos ponga en antecedentes de este hecho.
JESÚS CURA UNA MUJER ENCORVADA.-J. TISSOT.-S. XIX
 ‘Estaba un sábado enseñando en una sinagoga, y había una mujer a la que un espíritu tenía enferma hacía dieciocho años; estaba encorvada, y no podía en modo alguno enderezarse. Al verla Jesús, la llamó y le dijo: "Mujer, quedas libre de tu enfermedad." Y le impuso las manos. Y al instante se enderezó, y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiese hecho una curación en sábado, decía a la gente: "Hay seis días en que se puede trabajar; venid, pues, esos días a curaros, y no en día de sábado."  Le replicó el Señor: "¡Hipócritas! ¿No desatáis del pesebre todos vosotros en sábado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar? Y a ésta, que es hija de Abraham, a la que ató Satanás hace ya dieciocho años, ¿no estaba bien desatarla de esta ligadura en día de sábado?" Y cuando decía estas cosas, sus adversarios quedaban confundidos, mientras que toda la gente se alegraba con las maravillas que hacía’. (Lc. 13, 10-17).
Pero voy a analizar mejor esta perícopa dividiéndola  también en partes. Nos hace ver el evangelista que es Jesús quien está enseñando en la sinagoga, pero a la vez que habla le llama la atención una mujer que también había ido ese sábado, probablemente como otros, a oír a quienes tomaban la palabra y participar de aquella celebración sabática. Ni por asomo podría imaginarse lo que iba a suceder allí. Nada cuenta sobre ella a excepción de lo que dice el mismo Jesús: ‘que Satanás la ató hacía ya dieciocho años’. Pero ella nada pide. Nada habla hasta después de su curación y es para alabar a Dios.
Es Jesús quien toma la iniciativa en esta ocasión llamándola e inmediatamente, sin mediar ningún diálogo previo, la cura. "Mujer, quedas libre de tu enfermedad." 'Y le impuso las manos. Y al instante se enderezó, y glorificaba a Dios’. La Fuerza de Dios actúa de inmediato por la palabra y el gesto de Jesús de imponerle las manos. Eso produce distintas reacciones entre los presentes. El pueblo llano es capaz de manifestar su gran capacidad de asombro ante lo que estaba presenciando. La mujer era convecina de todos ellos, la conocían y sabían sus limitaciones, lo cual les produce la natural alegría. Posteriormente vendrían los lógicos comentarios en días sucesivos en las tertulias familiares o entre vecinos.
Pero…No todo era positivo. El jefe de la sinagoga no estaba por la labor realizada por aquel joven rabí. ¿Cómo se le ocurre curar un sábado y, además, en la misma sinagoga? No solamente no lo entiende, sino que monta en cólera, pero no se atreve a decírselo a Jesús. 
Isaac Snowman.-S.XX
Posiblemente conocería su altísimo conocimiento de la Ley y los profetas y no le interesaba poner en juego su autoridad ante el pueblo. A él se dirige furibundo empeñándose en hacerles ver el ‘delito’ de aquel carpintero que se ha saltado la Ley haciendo lo que estaba taxativamente prohibido: trabajar en sábado. Y la curación era un trabajo. No cesaba en sus advertencias: "Hay seis días en que se puede trabajar; venid, pues, esos días a curaros, y no en día de sábado."  
Era inútil. Todos estaban más pendientes de la mujer curada, felicitándola y congratulándose con ella de su absoluta capacidad para vivir como cualquiera de los que la rodeaban. Pienso que es posible imaginar los abrazos de las otras mujeres que a buen seguro presenciaron su curación, muy posiblemente acompañadas de abundantes lágrimas de emoción por lo que veían. Eso era lo que realmente valía. Eso era lo que realmente no quería ver el jefe de la sinagoga. Y eso es lo que motivó  la reacción de Jesús, quien tomando la palabra se dirigió a él y a cuantos pensaban como él muy duramente.
"¡Hipócritas! ¿No desatáis del pesebre todos vosotros en sábado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar?” Eso no admitía discusión alguna. Era una realidad que se daba de hecho. Esos animales eran sus herramientas de trabajo. Descuidar los cuidados que debían tener con ellos era arriesgarse a caer en la ruina y los ingresos familiares podrían disminuir.
ALEXANDRE BIDA.-ROMANTICISMO
 Los estaba poniendo ante su propia incoherencia entre lo que predicaban y lo que realmente hacían algún sábado. Pero aún peor que eso, lo que realmente le molestaba era su cinismo y mala fe.
Pero es que no se detiene solamente ante este hecho material, sino que arremete contra ellos con otro tipo de incoherencia. Son capaces de ayudar a un animal pero ‘a ésta, que es hija de Abraham, a la que ató Satanás hace ya dieciocho años, ¿no estaba bien desatarla de esta ligadura en día de sábado?’ Era lo de siempre. La letra de la Ley, no su espíritu. El uso tiránico de la Ley tergiversando su significado, no la caridad,  compasión o justificación del bien que se le había hecho a esa ‘hija de Abraham’, que era sinónimo de decir que era ‘hija de Dios’. Y eso prevalecía sobre todo. Eso lo justificaba todo. Eso lo valía todo. Eso rompía la tiranía con que muchas veces oprimían al pueblo con la tergiversación de la letra de la Ley.
CURA UNA ANCIANA.- ALEXANDER BIDA.-ROMANTICISMO
Jesús es libre ante esa realidad. La mujer puede enderezarse porque quien la ha curado ha hecho realidad lo que dice el Salmo 145(144), 14: ‘El Señor sostiene a todos los que caen, y levanta a los que desfallecen’. Y para ella le había llegado el momento para mayor gloria de Dios, en ese momento y cuando a partir de él, comenzase a rehacer su vida, en la que, posiblemente, tendría momentos de gratitud hacia quien tanto bien le había hecho, cada vez que recordara el episodio de su curación.

El sábado para Jesús II.- 17-mayo-2013

Posted by Caminante y peregrino

EN LA SINAGOGA.-Maurycy Gottlieb.-S. XIX


 Era inconcebible. Nadie podría entender los hechos ocurridos ni los motivos que los ocasionaron. Nosotros tampoco si lo miramos desde una mentalidad materialista y humanoide o desde la perspectiva hedonista o utilitaria que predomina en nuestra sociedad actual.

Es necesario penetrar en los motivos de cada uno de los tres grupos de personas que aparecen en esta perícopa evangélica. Me estoy refiriendo, continuando con el tema del sábado para Jesús, al episodio de la curación en la sinagoga de la mano seca de un hombre que allí se encontraba. Iremos viendo primero qué nos dicen los Evangelios para luego profundizar en cada grupo de estas personas coprotagonistas del hecho ocurrido y de sus circunstancias. Comencemos.
 ‘Otro sábado Jesús había entrado en la sinagoga y enseñaba. Había allí un hombre que tenía paralizada la mano derecha.
JAMES TISSOT.-S. XIX
 Los maestros de la Ley y los fariseos espiaban a Jesús para ver si hacía una curación en día sábado, y encontrar  así motivo  para acusarlo. Pero Jesús, que conocía sus pensamientos, dijo al hombre que tenía la mano paralizada: -Levántate y ponte ahí en medio. El se levantó y permaneció de pie. Entonces Jesús les dijo: -A vosotros os pregunto: ¿Qué permite hacer la Ley en día sábado: hacer el bien o hacer daño, salvar una vida o destruirla? Paseando entonces su mirada sobre todos ellos, dijo al hombre: -Extiende tu mano. Lo hizo, y su mano quedó sana. Pero ellos se llenaron de rabia y comenzaron a discutir entre sí qué podrían hacer contra Jesús’. (Lc. 6, 6-11).
Se puede observar los tres grupos que personas alrededor de las cuales gira este pasaje. A) El hombre de la mano  paralizada. Otros textos dicen que tenía la mano ‘seca’. En cualquier caso era una mano absolutamente inútil para el trabajo o cualquier actividad con ella. Nada dicen los evangelistas sobre el motivo de su estancia en la sinagoga. Cabe pensar que al ser sábado podría haber ido para escuchar las Escrituras o la interpretación de la Ley, pero caben otros motivos.
B) Otro grupo es el que correspondía a los fariseos y a los maestros de la Ley. Allí estarían también unos miembros del Sanedrín con una misión concreta: descubrir, si se daba el caso, cualquier persona que tuviera una interpretación errónea de la Escritura o de la Ley, que apartase a los componentes del pueblo del camino verdadero.
C) El tercer grupo lo formaba Jesús. Con o sin los apóstoles. Él era el núcleo. El que sí que estaba en la sinagoga para enseñar, con el objetivo concreto de hacer ver el auténtico sentido de las Escrituras y de la Ley. Pero en muchas ocasiones (realmente ocurría casi siempre) su visión o interpretación se encontraba a miles de años luz de la interpretación de los maestros de la Ley.  A partir de ahora ya vamos a seguir el desarrollo de los acontecimientos.
Jesús está en la sinagoga. Y enseñaba. Eso era normal. Pero Él sabía que todo cuanto dijera iba a estar mirado, analizado e interpretado con lupa. 
Van Den Eeckhout, Gerbrand .-BARROCO
Sabía por experiencia propia que sus adversarios siempre estaban dispuestos a mirar lo más insignificante que pudiera decir para ponerlo en evidencia ante el pueblo. Incluso a tenderle trampas. Pero no le importaba. Aquello era como un desafío permanente y  constante entre ellos, que Jesús asumía y aceptaba como ya vimos en la entrada anterior. Esto de ahora no iba a ser una excepción.
La expectación estaba servida. Todos veían a aquella persona con la mano atrofiada, inservible. San Mateo nos da un detalle que hace pensar en una provocación al Maestro por parte de sus adversarios. No pueden aguantarse las ganas de intentar acusarle de algo. ‘Y le preguntaron para poder acusarle: -¿Es lícito curar en sábado?’ (Mt. 12, 10).
A ellos no les importaba lo más mínimo la salud de aquella persona. Deseaban su curación, pero no como un bien para ella, sino como un pretexto para atacar a Jesús. Su postura era absolutamente rígida con la letra de la Ley. Su inflexibilidad no dejaba hueco alguno para la misericordia. 
DOCTORES DE LA LEY .- JAMES TISSOT .- S. XIX - XX 
Era, en lenguaje de hoy, como si las prácticas religiosas las tuviéramos que ceñir exclusivamente a unos actos de piedad, a unos rezos concretos, a una recepción rutinaria de Sacramentos, pero fuésemos incapaces de mover un dedo ante la necesidad de un semejante nuestro u obviar la ayuda que le pudiéramos dar. (‘El Señor preguntó a Caín: -¿Dónde está tu hermano? Él respondió: -No lo sé. Soy yo acaso el guardián de mi hermano? Entonces el Señor replicó: -¿Qué es lo que has hecho? La sangre de tu hermano me grita desde la tierra’- (Gén. 4, 9-120). Recuerdan esto, ¿verdad?)
Estaríamos cayendo en este caso, según me parece, en un falso misticismo. Por eso el profeta Oseas expone el sentimiento de Dios: ‘Porque quiero amor, no sacrificios, conocimiento de Dios y no holocaustos’. (Os. 6, 6).  En el caso que nos ocupa, Jesús lo plantea desde su sensibilidad ante el sufrimiento ajeno y desde el aspecto del servicio y del amor, tal como entendía su misión: ‘El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por todos’. (Mt. 20, 28).
San Marcos y San Lucas ponen la iniciativa en manos de Jesús, indicando el segundo de ellos un pequeño detalle, el cual nos permite conocer que sabía de antemano lo que pretendían: ‘Él, que conocía sus pensamientos, dijo al hombre de la mano tullida: -Levántate y ponte en medio. Él, levantándose, se quedó en pie’. (Lc. 6,8). El hombre obedeció. ¡Claro! ¿Intuyó su curación? No lo sabemos, pero cuando recibió la indicación de Jesús obedeció sin vacilar.
La tensión del momento se podía adivinar por el silencio que debía existir en ese momento. Jesús iba a hablar. ¿O iba a actuar? El desafío entre las partes se manifestaba en grado superlativo absoluto. Todos estaban pendientes de aquel antiguo carpintero de Nazaret. Hiciera lo que hiciese sabía que se jugaba el tipo, pero no le importaba. Allí estaba el hombre esperando. Los fariseos y maestros de la Ley, también. Nada iba a suceder en la oscuridad o en un rincón olvidado, sino al aire libre y delante de todos que, a la vez, iban a ser testigos de lo que allí sucediera.
Y sucedió. La voz del Señor resonó como un trallazo, dirigida a sus adversarios: ‘-Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado, hacer el bien o el mal? ¿Salvar una vida o destruirla?’ Ellos no se esperaban aquello. 
ALEXANDER BIDA .- ROMANTICISMO 
Tan desprevenidos los cogió que San Marcos nos aporta más detalles: ‘Ellos permanecieron callados. Mirándoles con indignación y apenado por la dureza de su corazón, dijo al hombre: -Extiende la mano. Él la extendió y la mano quedó restablecida’. (Mc. 3, 4-5).
Los allí presentes reaccionarían de modos distintos. Unos es posible que alabaran a Dios al presenciar semejante milagro, que solamente podía venir desde la divinidad. Eran los de recto corazón que presenciaron aquello. El hombre curado lo haría desde unos sentimientos de agradecimiento íntimo hacia aquel hombre que le había devuelto las ganas de vivir con normalidad, de poder trabajar, de tener la dicha de poder valerse por sí mismo.
El otro grupo de personas…’En cuanto salieron, los fariseos se confabularon con los herodianos para planear el modo de acabar con Él’. (Mc. 3, 6). Así acabó ese episodio. La Historia nos dice que esa ‘confabulación’ acabó por cumplirse. En una Cruz, por cierto. En la próxima entrada finalizaremos este tema.
JAMES TISSOT.-S.XIX-XX

El sábado para Jesús (I).-28-abril-2013

Posted by Caminante y peregrino

MESA DISPUESTA PARA EL SABBAT.-ÓLEO CONTEMPORÁNEO
Existe un tema que está latente en los Evangelios y que en distintas ocasiones ocupó las intervenciones de Jesucristo en su vida pública. Es uno de sus caballos de batalla que, aunque no se refirió a él en sus predicaciones, sí que lo hizo en situaciones puntuales y siempre con los fariseos y doctores de la Ley como antagonistas. Es la cuestión del sábado.




Ese día es sagrado para los judíos. 
 CELEBRACIÓN DEL  SABBAT EN FAMILIA .- ÓLEO CONTEMPORÁNEO
Eran de especial recuerdo los innumerables favores que Yavéh hizo con su pueblo, pero especialmente había algunos en concreto que tenían identidad propia, por ejemplo, la Creación: ‘Acuérdate del sábado para santificarlo. Durante seis días trabajarás y harás todas tus faenas. Pero el séptimo, es día de descanso en honor del Señor tu Dios. No harás en él trabajo alguno, ni tú, ni tus hijos, ni tus siervos, ni tu ganado ni el forastero que reside contigo. Porque en seis días hizo el Señor el cielo y la tierra, el mar y todo lo que contienen, y el séptimo día descansó. Por ello bendijo el Señor el día del sábado y lo declaró santo’ (Éx. 20, 8-11).



También figuraba como de especial conmemoración la salida de la esclavitud de Egipto capitaneados por Moisés, caudillo elegido por el mismo Dios. ‘Acuérdate de que tú también fuiste esclavo en el país de Egipto y de que el Señor tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y brazo poderoso. Por eso el Señor tu Dios te manda guardar el sábado’. (Dt. 5, 15).
 MOISÉS EN EL PASO DEL MAR ROJO .- COSIMO ROSSELLI .- RENACIMIENTO

El sentido de estas festividades venía a ser como la manifestación de su agradecimiento a través de esos signos de fidelidad hacia su Dios, Rey y Señor.



A lo largo de sus años de historia, el pueblo elegido fue gestando y perfeccionando. Desde tiempos del mismo Moisés, la normativa que debía regir para observar ese mandato divino. Si Dios ‘descansó’ el séptimo día de la Creación, ellos también debían hacerlo ese día, es decir, el sábado.  Este día estaba reglamentado hasta en los detalles más insignificantes. En los Hechos de los Apóstoles se puede leer que ‘Entonces se volvieron del monte llamado Olivete a Jerusalén, que dista de allí el camino de un sábado’. (Hch. 1, 12).



¿Significa esto que tenían reglamentado cuánto podían andar un sábado? Pues sí, así es. ‘Mediréis, pues, a partir de los exteriores de las ciudades, al lado del oriente dos mil codos, al lado del sur dos mil codos, al lado del occidente dos mil codos, y al lado del norte dos mil codos, y la ciudad estará en medio; estos serán los lugares de pastos de las ciudades’. (Núm. 35, 5). Si tenemos en cuenta que un codo sería lo que hoy conocemos como cuarenta y cinco centímetros, los dos mil codos que podían caminar equivaldrían a unos novecientos metros. Ni uno más,  porque se incurría en pecado.




Y así otras muchísimas cosas, pero en todas se miraba más lo que decía la Ley, hasta el último punto, que el espíritu de la norma. Y en esto puso Jesús mucho énfasis. 
 CRISTO CUMPLE LA LEY HASTA LA ÚLTIMA TILDE .- DIEGO VELÁZQUEZ .- MANIERISMO
Casi me atrevería a decir que incluso forzaba situaciones para explicarles el verdadero sentido de la Ley. Y quizá a esto se refería cuando les dijo concreto ‘No penséis que he venido para abrogar la Ley o los Profetas; no he venido a abrogarla sino a consumarla’. (Mt. 5, 17). Y, efectivamente, Él cumplió con la Ley y los Profetas: ‘Después de esto, sabiendo Jesús que todo estaba ya consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo: -Tengo sed. Había allí un botijo de vinagre. Fijaron en una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la llevaron a la boca. Cuando hubo gustado el vinagre, Jesús dijo: -Todo está acabado. E inclinando la cabeza, entregó el espíritu’. (Jn. 19, 28-30).



Pero como a medida que iba pasando el tiempo el Maestro iba diciendo cada vez más cosas que molestaban a la clase dirigente, constantemente estaba controlado, vigilado, a ver en qué podían cogerlo y ponerlo en evidencia. Y la cuestión del sábado no era ninguna excepción. Y Jesús lo sabía, pero no solamente no soslayaba la situación sino que en ocasiones la provocaba.



Uno de estos casos nos lo relata San Lucas.
COMIDA CON FARISEOS .- P.P.RUBENS.-BARROCO
 Nos presenta la invitación que uno de los principales fariseos hace a Jesús para comer en su casa, precisamente en sábado. ‘Habiendo entrado en casa de uno de los principales fariseos para comer en día de sábado, le estaban observando’. El evangelista nos va llevando de la mano presentándonos las circunstancias que se van dando desde el principio. Muy inteligentemente nos señala los detalles de ‘ser en sábado’ y también, muy importante, ‘que lo observaban’.



Teniendo en cuenta lo anteriormente dicho, no se puede descartar que en la invitación pudieran darse algunos motivos: oírle hablar en directo y entablar un diálogo con Él, alguna sana curiosidad bienintencionada por alguno de los asistentes, pero también una malicia evidente para ver si observa la Ley o se desentiende de ella. Conocemos que en los Evangelios se nos presentan situaciones verdaderamente maliciosas en las que se le tienden trampas para ver si en su respuesta, muchas veces con doble sentido, pueden hacerle caer en la trampa preparada.



Es el caso de pagar tributo al César o no hacerlo. En su respuesta nos manifiesta una inteligencia fuera de serie en la que vemos a los cazadores, cazados: ’Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios’. (Lc. 20, 25).
TRIBUTO AL CÉSAR .- J.TISSOT.-S. XIX - XX

Pero volvamos al tema que nos ocupa. Continúa Lucas la exposición del caso: ‘Había delante de Él un hidrópico’. No cita por qué está en esa casa. ¿Estaba también invitado? Personalmente no lo creo. Entonces, ¿cómo y por qué entró? El ‘cómo’ tampoco lo sé, pero el ‘por qué’ me lo imagino: quería ver si el joven Rabí lo curaba, como había hecho con otras personas. El caso es que estaba allí y a los que observaban a Jesús les venía muy bien, porque podía darse el caso de la curación, en cuyo caso se lo podrían recriminar y algunas cosas más. No dejarían pasar la ocasión.



Presumiblemente habría comenzado la comida y se estaría desarrollando un diálogo más o menos interesante o tenso. Incluso en él hubiera podido surgir el tema de la Ley. Y tal vez con la intencionalidad de algunas preguntas capciosas para confundirlo. Jesús lo sabe y es Él quien toma la iniciativa y con la autoridad que todos veían cuando predicaba, curaba o expulsaba demonios, les espetó: ‘Y tomando Jesús la palabra, habló a los doctores de la Ley y a los fariseos, diciendo: -¿Es lícito curar en sábado o no?’ La pregunta sonaría como una explosión en sus oídos. Es como si les hubiese preguntado: A ver, vosotros que domináis el conocimiento de la Ley. ¿Qué dice ella en este sentido?



¡Hombre! ¡Eso no se lo esperaban! Ahora eran ellos quienes tenían que dar una respuesta verdaderamente comprometida, que en ningún momento habían pensado que pudiera surgir, no ya esa pregunta, sino ninguna otra. 
COMIDA CON DOCTORES DE LA LEY Y FARISEOS .- AUTOR DESCONOCIDO
Ellos querían llevarlo a su terreno haciéndole preguntas sibilinamente planteadas. Ahora eran ellos los que estaban ‘cogidos’. Eso se ve clarísimo en la frase siguiente del fragmento lucano: ‘Ellos guardaron silencio’. ¡Claro! No se atrevían. ¿Se imaginan ustedes las miradas furtivas que se cruzarían entre ellos? ¿Y las caras de desconcierto que pondrían? Aquí pueden darse muchos más interrogantes, pero personalmente, y eso es pura imaginación, me pregunto: ¿Cómo los miraría Jesús? ¿Estaría serio al hacer la pregunta o ésta iría acompañada de una sonrisa invitando a una respuesta que no se dio?




Y dio el paso decisivo. ‘Y asiéndole, le curó y le despidió, y les dijo: -¿Quién de vosotros, si su hijo o su asno cayere en un pozo, no le saca al instante en día de sábado?’ Directo al corazón.
CURACIÓN DE UN HIDRÓPICO .- MOSAICO
 Jesús los pone ante su propia incoherencia. El aturdimiento moral y legal que estarían padeciendo les hacía inoperantes para la respuesta. ¿No sabían? ¿No querían? ¿No podían? Quizá un poco de todo. Les da a entender que si ellos eran capaces de ayudar a su hijo y no dejarlo morir, también Él podía curar al hidrópico o a un centenar de enfermos. ¿Hay que cumplir la Ley según lo estricto de la letra o dejarse llevar del verdadero sentido del espíritu de la Ley? Lo absolutamente cierto es la última frase de este fragmento contenido en el capítulo 14 del Evangelio de San Lucas, versículos 1 al 6: ‘Y no podían replicar a esto’.



Realmente es un relato corto. Muy breve. Pero intenso. Penetrante. Con la vehemencia que Jesús solía poner cuando se dirigía a estos personajes.
CURACIÓN DE UN HIDRÓPICO .-PINTURA DEL ROMÁNICO
 La comida, o lo que quedase de ella, es muy posible que no discurriera por los anteriores cauces, porque es de suponer que no se atreviesen a preguntar nada más. Tampoco creo que hubiese un silencio sepulcral. Pero la conversación ya discurriría por temas intrascendentes. No les interesaba, vistas las circunstancias, seguir esa ruta. Tampoco dice nada del momento de la despedida. No dudo que sería cortés por parte de todos, pero también creo que algunos de los presentes estarían pensando en nuevos planes para sorprenderlo.



En la próxima entrada continuaremos viendo otras actuaciones de Jesús sobre la actuación en sábado.