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arte

¿Y por treinta monedas...? (I) - 23-febrero-2015

Posted by Caminante y peregrino


ORACIÓN EN EL HUERTO.-UN ÁNGEL CONFORTA A JESÚS.-
FRANCISCO SALZILLO.-BARROCO
      El suelo de la calle parecía crujir bajo las suelas de las sandalias que lo pisaban, como echándole en cara la villanía que iba a cometer. Aún sonaba en sus oídos el seco ruido de la puerta del cenáculo al cerrarse tras él. Sí. Tenía que hacerlo. 
      Se había comprometido y testigo de aquel compromiso era el sonido de las treinta monedas de plata que tintineaban en su bolsa.
JUDAS ANTE EL SANEDRÍN.-ALEXANDER BIDA.-ROMANTICISMO
       Tenía prisa, pero a pesar de ello no pudo evitar el recuerdo del primer paso  que había dado para que llegara el momento que estaba esperando.
      Judas sabía con certeza cuál era la postura de las autoridades religiosas del pueblo. 
Había ido muchas veces al templo con el Maestro y con sus compañeros, en ocasiones había sorprendido conversaciones entre algunos sacerdotes nada halagüeñas para Jesús. 
TRAICIÓN DE JUDAS.-GIOTTO.-RENACIMIENTO 
      Empezaba a sentirse harto de aquella vida que llevaban los doce sin que se obtuviera provecho monetario alguno. Algunas limosnas, muchos seguidores, contadas invitaciones, pero...la bolsa de la que él era portador, casi siempre estaba vacía. Tomó la decisión y se dirigió al Templo.
     Se vio a sí mismo ante los miembros del Sanedrín que escuchaban con aparente indiferencia sus palabras haciéndoles una propuesta. '¿-Qué me dais si os lo entrego? Ellos le ofrecieron treinta monedas de plata. Y desde ese momento andaba buscando ocasión para entregarlo'. (Mt. 26, 15-16). Ahora había llegado el momento.


      
JESÚS Y SUS DISCÍPULOS SE DIRIGEN A GETSEMANÍ.-NIKOLAJ NIKOLAJEWITSCH 
     Cuando salieron del cenáculo, la brisa de la noche los envolvió. Jesús respiró hondo, como queriendo hacer acopio de aire en sus pulmones. Sus discípulos iban comentando en pequeños grupos lo que habían vivido durante la cena y todos coincidían en que había sido muy diferente de las celebradas con anterioridad. Pero de todo lo que presenciaron, la vivencia de haber visto a su Maestro bendecir y partir con ellos el pan y el vino era lo que más les había impactado.
      Se dirigieron al huerto de Getsemaní, donde también se habían retirado anteriormente en ocasiones semejantes a las de ese momento. La luna alumbraba poco, pero conocían el camino sobradamente. Jesús caminaba en silencio ensimismado en sus pensamientos, ya que era plenamente consciente de lo que iba a ocurrir unos momentos más tarde. De repente les dijo: 'Todos vais a fallar, porque está escrito: -Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas. Pero después de resucitar iré delante de vosotros a Galilea'. (Mc. 14, 27-28).
      Este comentario les cogió completamente desprevenidos. Alguno hubo que interiormente pensó: 'Pero, ¿qué está diciendo el Maestro? ¡Si ya le hemos dicho que no lo vamos a abandonar!' Como si estuviera haciendo eco de lo que pensaban sus compañeros, 'Pedro le replicó: -Aunque todos fallen, yo no'. ¡Pobre Pedro! Su enorme afecto por el Maestro le hacía confiar demasiado en sus propias fuerzas, pero 'Jesús le contestó: -Te aseguro que hoy, esta misma noche, antes de que el gallo cante dos veces, tú me habrás negado tres. Pedro insistió: -Aunque tenga que morir contigo jamás te negaré. Y todos decían lo mismo'. (Mc. 14, 29-31).
    Todos tenían mucha seguridad en ellos mismos...y en su Maestro. Confiaban muchísimo en Él, pero se daban cuenta de que a medida que se acercaban a su destino, la turbación de Jesús era mayor. Cruzaron el torrente de Cedrón. La luna iluminaba más que cuando salieron del cenáculo, pero aún había oscuridad.
        'Cuando llegaron a un lugar llamado Getsemaní dijo Jesús a sus discípulos: Sentaos aquí mientras voy a orar. Tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan. Comenzó a sentir pavor y angustia, y les dijo: -Siento una tristeza mortal. Quedaos aquí y velad'. (Mc. 14, 32-34). Sabía que el momento estaba ya terriblemente próximo y su naturaleza humana temía cuanto se avecinaba. 'Se alejó de ellos como un tiro de piedra, se arrodilló y estuvo orando así: -Padre, si quieres aleja de mí esta copa de amargura; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya'. (Lc. 22, 41-42).
JESÚS CONTEMPLA LO QUE LE ESPERA.-JAMES TISSOT.-S. XIX - XX
      La tristeza de Jesús cuando llegaron al huerto se iba transformando en angustia. Comenzó a pensar que su misión, para la que había nacido vivido y predicado durante tres años, llegaba a su momento culminante. Y comenzó a sudar y a temblar. En su perturbación veía los pecados, ofensas y agravios que la Humanidad había causado a Dios desde el momento de la desobediencia de Adán y de Eva y de los que seguirían causando, porque el padre del mal y de la mentira estaría al acecho de cada persona. Pensó en las personas que habían seguido fieles a su Padre en el transcurso de la Historia: Abraham, Moisés, Elías,...y que necesitaban su sacrificio.
SUFRIMIENTO DE CRISTO EN SU ORACIÓN
      Postrado en tierra se ofrecía al Padre como Víctima propiciatoria, como Cordero que cargaba sobre sí mismo los pecados de todos para devolverles la amistad con su Creador, a la vez que le pedía ayuda y fuerza para llevar a buen término su misión. Sobreponiéndose ligeramente, cubierto de sudor y sufrimiento, se levantó y, tambaleándose, marchó a buscar a sus tres amigos, pero las fuerzas casi le abandonaban. En su desánimo buscaba, quizá, su apoyo en ese trance tan difícil. Cuando llegó donde estaban 'los encontró dormidos. Y dijo a Pedro: -Simón, ¿duermes? ¿No has podido velar ni siquiera una hora?Velad y orad para hacer frente a la prueba; que el espíritu está bien dispuesto, pero la carne es débil. Se alejó de nuevo y oró repitiendo lo mismo'. (Mc. 14, 37-39).
ENCUENTRA DORMIDOS A LOS APÓSTOLES. JAMES TISSOT.-S. XIX - XX
       Los tres, al contemplar a Jesús en aquel estado sudoroso y con una palidez desconocida para ellos, pues jamás lo habían visto así, no acabaron de reconocerlo. Quedaron aturdidos y cuando se espabilaron se preguntaban qué le estaría ocurriendo. Lo vieron alejarse nuevamente y se quedaron sin saber qué hacer. No encontraron más camino que la oración. Ansiosamente se dirigieron al Padre pidiéndole por su Maestro, por su querido Maestro, a la vez que su congoja y tristeza de verlo así les producía una inquietud y una pena que en ocasiones les hacía llorar como niños indefensos.
      Jesús volvió nuevamente a la oración. A medida que ahondaba en ella se hacían presentes los sufrimientos por los que debía pasar, pero también pensaba en la bondad del género humano cuando fue creado por su Padre y en los anawin, los constantemente fieles a Dios, las personas que habían hecho la opción de su vida por la obediencia a Dios y el acatamiento de su voluntad, pensaba en los pobres de Yavéh que continuamente vivían en permanente unión con Él deseando ser agradables a sus ojos, pensó en los que irían naciendo y serían los anawin de su tiempo a pesar de los inconvenientes y la pruebas que iban a tener...pero el terror se adueñaba de Él y le hacía flaquear...
CONFORTADO POR UN ÁNGEL.-RON DICIANNI
      Nuevamente se dirigió a su Padre en estos términos: 'Padre mío, si no es posible que pase sin que yo lo beba, hágase tu voluntad'. (Mt. 26, 42). 'Entonces se le apareció un ángel del cielo que lo estuvo confortando. Preso de la angustia oraba más intensamente y le entró un sudor que chorreaba hasta el suelo, como si fueran gotas de sangre'. (Lc. 22, 43-44).
VOLVIÓ A ENCONTRARLOS DORMIDOS.-JAMES TISSOT.-S. XIX - XX
      Pero Jesús era consciente de cuál era la voluntad de su Padre, esa voluntad que había sido su alimento los años de su predicación. Recordó lo que en cierta ocasión dijo a sus discípulos: 'Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado hasta llevar a cabo su obra de salvación'. (Jn 4, 34). Y no lo pensó más. Asumió el momento y notó una fortaleza que le venía de lo alto. Volvió nuevamente a donde estaban sus discípulos y les dijo: '¿Todavía estáis durmiendo y descansando? ¡Basta ya! ¡Vamos! Ya está aquí el que me va a entregar'. (Mc.14, 41-42).
ANDREA MANTEGNA.-RENACIMIENTO

Comienza el drama que...(VI).-Se quedó para siempre (III).-04-02-2015

Posted by Caminante y peregrino

FRANCESO BASSANO.-MANIERISMO
      El ambiente era de una camaradería  y fraternidad que no habían experimentado antes. El sentimiento de amistad que habían adquirido con su trato humano siguiendo a Jesús durante tres imborrables años acababa de transformarse en algo superior, algo que sin que lo advirtieran trascendía la vida que habían vivido hasta entonces. A partir de ahora todo iba a cambiar. Ciertamente se miraban unos a otros como miembros de una misma familia en la que se sabían hermanados a través del Maestro, el cual no cesaba de mirarlos sonriente a pesar de conocer que era la última vez que estaba con ellos en este mundo.
Volvió a dirigirse a ellos diciéndoles: ‘Una vez que me haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que podáis estar donde voy a estar yo’. (Jn. 14, 3)
TINTORETTO.- RENACIMIENTO. 
El alegre bullicio reinante entre los apóstoles cesó instantáneamente al oír que nuevamente se dirigía a ellos. Al instante todos ellos se centraron en lo que les estaba diciendo sabiendo que era el principio de algo más que les diría. Y así fue: ‘Vosotros ya sabéis el camino para ir adonde yo voy’. (Jn. 14, 4)
Estas palabras los dejaron descolocados. No entendían qué quería decir. ¿A qué camino se refería? ¿A dónde tiene que marchar? Sus miradas se cruzaban pero no se atrevían a preguntarle nada. Sin embargo Tomás, el vehemente Tomás, sí que lo hizo: ‘Pero, Señor, no sabemos dónde vas, ¿cómo vamos a saber el camino?’ (Jn. 14, 5).  Ciertamente en esos momentos todavía no estaban preparados para entender el significado de esa expresión. Jesús volvió la cabeza hacia él. Mirándolo a los ojos le respondió: ‘Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie puede llegar al Padre, sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Desde ahora lo conocéis, pues ya lo habéis visto’. (Jn. 14, 6-7). 
Esa explicación no se la esperaban. Tampoco la entendían. ¿Cómo era eso de que ‘desde ahora lo conocéis’ y también la continuación ‘ya lo habéis visto’? ¿Cuándo habían visto ellos al Padre? Como en la ocasión anterior, nadie osaba preguntarle nada, sin embargo Felipe, pensándolo o no, le preguntó: ‘Señor, muéstranos al Padre; eso nos basta’. (Jn. 14, 8).  Jesús no tuvo más remedio que sonreír. Los quería. Su sencillez, su limpieza de corazón, su confianza con Él, lo enternecían y le hacían olvidarse, momentáneamente, de lo que viviría unas horas después. Le contestó: ‘Llevo tanto tiempo con vosotros ¿y aún no me conoces, Felipe? –el apóstol no pestañeaba- El que me ve a mí, ve al Padre. ¿Cómo me pides que os muestre al Padre? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí?...Os aseguro que el que cree en mí, hará también las obras que yo hago, e incluso otras mayores, porque yo me voy al Padre’. (Jn. 14, 9-12)
Todos los ojos iban mirando a Felipe y a Jesús. Pero Santiago, el hermano de Juan, no veía cómo era posible que ellos hicieran las mismas cosas que hizo Jesús durante los tres años de vida pública y de los que ellos, sus amigos y discípulos, habían sido testigos. Empujado tal vez por las intervenciones de Tomás y de Felipe, se atrevió a preguntarle: -Señor, ¿cómo es posible que nosotros podamos ser capaces de hacer lo mismo que tú? Nos conoces y sabes nuestra ignorancia y tú eres el Cristo esperado, el Mesías de Israel-. Jesús lo oyó, volvió a sonreír débilmente y continuó: ‘En efecto, cualquier cosa que pidáis en mi nombre, os lo concederé, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Os concederé todo lo que pidáis en mi nombre’.
Era tanta la confianza que tenían con su Maestro que, a pesar de no entender del todo lo que les decía, lo creían. Continuó diciéndoles: ‘Os he dicho todo esto mientras estoy con vosotros, pero el Paráclito, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, hará que recordéis lo que yo os he enseñado y os lo explicará todo’. (Jn. 14, 25-26). 
PASCAL DAGNAN BOUVERET.- XS. XIX - XX
Ciertamente la cena de esa noche no la olvidarían jamás. De hecho la tendrían muy presente mientras vivieran. Todo el contenido de las palabras que su Amigo les dirigía era denso, trascendente, con unos mensajes de los que se sabían destinatarios y depositarios de su contenido. Hubo unos momentos de silencio, algo tenso, porque aunque algunos aprovechasen para seguir comiendo algo, realmente todos estaban pendientes de que pudiera continuar diciéndoles nuevas cosas. La noche se prestaba a ello.
Y así fue, pero…: ‘Hasta ahora os he hablado en un lenguaje figurado; pero llega la hora en que no recurriré más a ese lenguaje, sino que os hablaré del Padre claramente. Cuando llegue ese día vosotros mismos presentaréis vuestras súplicas al Padre en mi nombre; y no es necesario que os diga que yo voy a interceder ante el Padre por vosotros, porque el Padre mismo os ama….Salí del Padre y vine al mundo; ahora dejo el mundo para volver al Padre’. (Jn. 16, 25-28).
El silencio era tan denso que podía cortarse con un cuchillo. No perdieron detalle de nada de cuanto dijo, pero en determinado momento ‘los discípulos le dijeron: -Cierto, ahora has hablado claramente y no en lenguaje figurado. Ahora estamos seguros de que lo sabes todo y que no es necesario que nadie te pregunte; por eso creemos que has venido de Dios’. (Jn. 16,  29-30).

La seguridad de cuanto dijeron era absoluta y aprovechando el momento les dijo: 
ROSTRO DE CRISTO.-  CARAVAGGIO.-BARROCO.-
‘¿Ahora creéis? Pues mirad, se acerca la hora, mejor dicho, ha llegado ya, en que cada uno de vosotros se irá a lo suyo y a mí me dejaréis solo. Aunque yo no estoy solo porque el Padre está conmigo. Os he dicho todo esto, para que podáis encontrar la paz en vuestra unión conmigo. En el mundo encontraréis dificultades y tendréis que sufrir, pero tened ánimo, yo he vencido el mundo’. (Jn. 16, 31-33).
      Estas palabras no cayeron en saco roto. Todos estaban muy afectados, tristísimamente afectados por ellas. Un gran desánimo se apoderó del corazón de todos ellos. Su congoja se manifestaba en la tristeza de sus rostros acompañada por unos leves sollozos de algunos de ellos. A pesar de ello el silencio era absoluto. Vieron ponerse en pie a Jesús, el cual levantó sus ojos y sus brazos y con voz suave y serena se dirigió a su Padre: ‘Padre, ha llegado la  hora. Glorifica a tu Hijo para que tu Hijo te glorifique. Tú le diste poder sobre todos los hombres, para que él dé la vida eterna a todos los que tú le has dado…’.(Jn. 17, 1-2).
TIÉPOLO.- ROCOCÓ
Paulatinamente todos se daban cuenta que el Padre también estaba allí con su Hijo. No sabían el sentido que tenía ese diálogo, pero se daban cuenta que Dios se hacía presente allí esa noche. Todos se sumieron en un profundo respeto adorador que les invadió. A Jesús le oían algunas de las frases que decía con voz apenas perceptible: ‘…Yo te ruego por ellos. No ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado, porque te pertenecen…Padre santo, guarda en tu nombre a los que me has dado para que sean uno, como tú y yo somos uno…’ (Jn. 17, 9-11).
No lo oían todo. Algunas frases se les escapaban. La intimidad entre Padre e Hijo se hacía patente a través de la actitud orante de Jesús. Ninguno podía describir la emoción de esos momentos. Juan, el más joven de todos, quizá era el más impresionado y esos momentos jamás los pudo olvidar. ‘…No te pido que los saques del mundo, sino que los defiendas del maligno. Ellos no pertenecen al mundo como tampoco pertenezco yo. Haz que ellos sean completamente tuyos por medio de la verdad; tu palabra es la verdad…’ (Jn. 17, 15-17).
Andrés se daba cuenta que el Maestro les estaba encomendando al Padre. Andrés se daba cuenta que él, pobre pescador del mar de Galilea, era alguien que importaba a Dios y que éste lo quería tal como era, con sus virtudes y defectos, con todo el Amor que un Dios Padre puede ser capaz de amar. Y se veía insignificante y desde su insignificancia enviaba su agradecimiento al Padre a través de su Maestro. ‘Pero no te ruego solamente por ellos, sino también por todos los que creerán en mí por medio de su palabra’. (Jn.17, 20).
Sí ¡Claro que sí! Andrés se veía lanzado a predicar por todo el mundo lo que Jesús les había ido enseñando, el Amor de un Dios que se desborda en su cariño por todas y cada una de las personas, aunque fueran romanos, griegos o judíos. Todos cabían en la infinita ternura de Dios.
        Cuando finalizó su oración, Jesús lanzó un hondo suspiro. Bajó sus ojos y sus brazos. Los miró a todos y los vio preocupados. Fue acercándose a cada uno de ellos y los bendijo. Luego les pidió que le ayudasen a retirar la mesa de la cena a un rincón para facilitar la limpieza posterior del salón y al salir vieron a las mujeres que les habían preparado la cena. Para ellas era una noche más, una pascua más,…pero para una de ellas, no.
BERNARD PLOCKHORST.- S. XIX
María se acercó a su Hijo posando su cabeza sobre su pecho un breve instante. Se miraron a los ojos. Fueron dos miradas profundas que desde el silencio se transmitieron muchas cosas, muchos recuerdos, mucha ternura,…. María se aferró al pecho de Jesús, éste la separó levemente abrazándola con una dulzura infinita y depositando un beso en su frente se despidió de ella, mientras las sonrosadas mejillas de la madre permitían el paso de unas lágrimas de tristeza. 
JAMES TISSOT.- S. XIX - XX
Después Jesús y sus amigos salieron de allí. 'Atravesaron el torrente Cedrón y entraron en un huerto que había cerca' (Jn. 18, 1).

Comienza el drama que...(V).-Se quedó para siempre.-18-01-2015 (II)

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LA ÚLTIMA CENA.-VASILI  NESTERENKO.-S. XX
      Todos eran esclavos de su emoción, de sus recuerdos y de sus pensamientos. Juan no podía dejar de pensar con las palabras que le martilleaban las sienes: 'Esta es la copa de la nueva alianza sellada con mi sangre, que se derrama por vosotros'. (Lc 22, 20). Intuía, incluso creía estar en lo cierto, que en esa frase les había transmitido tres mensajes: con la expresión 'la nueva alianza' les estaba diciendo que lo antiguo quedaba como pasado, como recuerdo, como base de lo ahora iba a suceder. Automáticamente recordó a Isaías: 'Lo antiguo ya ha sucedido, y algo nuevo yo anuncio. Antes de que brote os lo hago oír'. (Is. 42, 9). Y era su Maestro y Amigo quien iba a llevarlo a efecto. Iba a hacerlo todo nuevo, pero ¿cómo?
LA COPA DE LA NUEVA ALIANZA
      Como un rayo llegó la contestación en la segunda parte de la frase: 'sellada con mi sangre'. ¿Qué estaba diciendo? ¿Nos indica que lo van a matar...? ¡No puede ser! Imposible. Sin embargo...el final de la expresión no dejaba lugar a duda alguna: 'que se derrama por vosotros'. ¿Por nosotros? ¿El Mesías va a morir por nosotros? ¿Por todos los hombres? Siendo Hijo de Dios, ¿cómo es posible que muera?
     
      Su cuerpo se estremeció al pensar esa posibilidad. En apenas unos segundos había analizado su significado. Una terrible melancolía se apoderó de él y no se le ocurría nada para evitarlo. Necesitaba  comunicar su descubrimiento a alguien con la esperanza de que le demostrara el error de su pensamiento, pero ¿a quién?                                     JESÚS Y SAN JUAN.-'PASO' DE LA SANTA CENA.- FRANCISCO SALZILLO.- BARROCO.-                                 Los miró a todos buscando al mas conveniente. ¿A Pedro? ¿A Santiago? ¿Andrés quizá? ¿Acaso Felipe o Tomás? En su angustia los vio a todos absortos en sus propios pensamientos. Al levantar la mirada se cruzó con los ojos serenos de Jesús descubriendo en aquella mirada el infinito amor que el Maestro le tenía. El brazo de Jesús le rodeó los hombros y le musitó al oído en un susurro apenas perceptible: 'No temas'.

      Después, levantando su voz se dirigió a todos: 'Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros. Como yo os he amado, así también amaos mutuamente. Por el amor que os tengáis los unos a los otros reconocerán todos que sois mis discípulos'. (Jn. 13, 34-35). Las miradas de unos se cruzaban con las de otros. Eso era absolutamente nuevo y venía a ser como la plenitud de la Ley de Moisés. 
     
       Bartolomé recordó un pasaje del Levítico en el que Yahvéh decía: 'No odiarás a tu hermano, sino que lo corregirás para no hacerte culpable por su causa. No tomarás venganza ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor'. (Lev. 19, 17-18).            INSTITUYE LA EUCARISTÍA,. JAMES SEWARD.- S. XX                                                            A Mateo le vino a la memoria la expresión que el Maestro había dicho en una de sus enseñanzas: 'No penséis que he venido a abolir las enseñanzas de la Ley y los profetas; no he venido a abolirlas, sino a llevarlas hasta sus últimas consecuencias. Porque os aseguro que mientras duren el cielo y la tierra la más pequeña letra de la Ley estará vigente hasta que todo se cumpla'. (Mt.5, 17-18).                                              Mateo se levantó súbitamente y se dirigió a Pedro. Lo tomó de los sobacos haciéndole con ello además de levantarlo. Pedro. sorprendido, se levantó pensando que iba a proponerle cualquier cosa pero se encontró con un abrazo que le hizo conmoverse hasta lo más íntimo. Sin pensarlo rodeó con sus brazos a su amigo y los dos sintieron el calor de una fuerte amistad fundamentada en el Amor del Maestro. 
      Como si hubiesen estado esperando una señal, todos se levantaron y fueron abrazándose mutuamente. Nadie quedó sin ser abrazado. Jesús contemplaba la escena con una leve sonrisa, con tintes de tristeza, que se dibujó en su rostro. Esperó pacientemente a que todos hubieran asumido el significado de aquel gesto de hermandad y amistad.
      Cuando todos volvieron a sus sitios respectivos, Jesús siguió dándoles ánimo: 'Mi mandamiento es ése: Amaos los unos a los otros como yo os he amado.Nadie tiene un amor más grande que quien da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando...No me elegisteis vosotros a mí; fui yo quien os eligió a vosotros. Y os he destinado para que vayáis y deis fruto abundante y duradero. Así, el Padre os dará todo lo que pidáis en mi nombre. Lo que yo os mando es esto: que os améis los unos a los otros'. (Jn. 15, 12-17).
JUAN DE JUANES.- RENACIMIENTO
      Jesús era un torrente de consejos de enseñanzas, de recomendaciones de amor y de paz que a todos mantenía en vilo. Nadie osaba interrumpirlo. Cuando hacía una pausa, por breve que fuera, todos se miraban entre sí y volvían a mirarlo, a estar pendientes de sus palabras, a observar cualquier ademán que hiciera, sin perder el más mínimo detalle de cuanto hacía y decía.       Como haciendo un resumen de cuanto les había dicho, continuó: 'Si permanecéis unidos a mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo tendréis. Mi Padre recibe gloria cuando producís fruto en abundancia, y os manifestáis así como discípulos míos'. (Jn. 15, 7-8).
DOMENICO GHIRLANDAIO.- RENACIMIENTO
       Esto todos lo entendieron perfectamente: El Maestro quería permanecer siempre con ellos, si bien de forma distinta. Así lo manifestó cuando bendijo el Pan y el Vino asumiendo que debían producir en adelante mucho fruto en su Nombre, como discípulos, para mayor gloria de Dios.
       Pero aún debían escuchar otras cosas que quizá los desconcertarían más todavía.

      

Comienza el drama que ... (IV).-Se quedó para siempre (I).-31-12-2014

Posted by Caminante y peregrino

LA ÚLTIMA CENA.-TINTORETTO.- MANIERISMO
      Pedro no cesaba de echar la vista atrás porque en esos momentos su cabeza era un hervidero de ideas y recuerdos, ahora todavía centrados en el cenáculo. Tras el gesto de Jesús de lavarles los pies, recordaba cómo centró la atención de sus compañeros cuando le tocó a él el turno y se entabló el diálogo entre el Maestro y él mismo. Todavía esta viendo a Jesús revestirse de nuevo para ocupar su puesto en la mesa. Y…

      La cena, después del gesto de Jesús de lavarles los pies, continuó. Judas Tadeo no entendía absolutamente nada y en su interior no cesaba de intentar encontrar un significado a todo lo que estaba presenciando, pero todo ello era demasiado para él. Junto a él, Santiago, hijo de Alfeo, notó que algo le pasaba a su amigo y compañero. ‘-¿Se puede saber qué te ocurre?`, le espetó ligeramente preocupado por su actitud, dándole un vigoroso codazo en el brazo. Tras un brusco sobresalto respondió a Santiago: ‘-No te preocupes. Es que no entiendo al Maestro. ¿Por qué ha hecho esto?’ Santiago hizo un breve gesto de asentimiento. ‘Sí, -le dijo- A mí me ocurre lo mismo’.
                                        ICONO DE LA SANTA CENA
Pero no eran solamente ellos dos. Jesús se daba cuenta de que era una actitud generalizada entre sus amigos. Estuvo unos breves instantes contemplando sus gestos, sus comentarios de unos con otros en voz baja,…Súbitamente, sorprendiéndolos nuevamente, les dijo serenamente: ‘No se turbe vuestro  corazón; creéis en Dios, creed también en mí.’ (Jn. 14, 1). Las palabras parecieron resonar más en el corazón de todos que en la estancia donde se encontraban. Se dirigía a ellos de una manera especial, dando un aire de gran solemnidad en cuanto les decía. A todos les pareció captar que en el tono de su voz volcaba en todos y cada uno de ellos el afecto y el cariño que durante tres años les había demostrado. Era como si en el mundo solamente existieran ellos y su Maestro.
JAMES SEWARD .- S. XX
Pedro, no sabía por qué, se sentía atraído por los tres panes ácimos que había sobre la mesa, así como una jarra de vino y otra de agua. Nuevamente se dirigió a ellos, pero su voz era más imponente y mayestática que antes. ‘¡Cuánto he deseado celebrar esta pascua con vosotros antes de morir! Porque os digo que no la volveré a celebrar hasta que tenga su cumplimiento en el reino de Dios’ (Lc. 22, 15-16). Quedaron sobrecogidos. La emoción les impedía entender el verdadero sentido de aquellas palabras. Todos estaban pendientes de Él y sus ojos no perdían un solo movimiento o ademán que pudiese hacer. Nadie hablaba. Vieron a Jesús inclinar la cabeza como tantas veces le habían visto hacer cuando oraba dirigiéndose a su Padre. Así permaneció unos breves instantes.

LA EUCARISTÍA .- NICOLAS POUSSIN .-NEOCLASICISMO
Cuando levantó la cabeza lo vieron majestuoso. Pedro y Juan, situados a ambos lados del Maestro, recordaron la magnificencia de su Transfiguración en el monte Tabor. Ahora, todos se fijaron que alargaba su mano hacia la copa que tenía frente a Él y  tomándola, pidió a Pedro que pusiera vino en ella. Luego pidió a Juan que echase también en la copa un poco de agua. Luego, con una solemnidad desconocida para ellos, la bendijo, dio gracias y la elevó mientras de sus labios brotaba una silenciosa oración. Dirigiéndose a todos ellos, les dijo: ‘Tomad esto y repartidlo entre vosotros, pues os digo que ya no beberé del fruto de la vid hasta que llegue el reino de Dios’. (Lc. 22, 17-18).

LEONARDO DA VINCI .- RENACIMIENTO
    Lo hicieron, pero no sabían todavía el verdadero significado de aquello. A continuación le vieron tomar la bandeja que contenía los panes ácimos entre sus santas y venerables manos y hacer lo mismo que había hecho anteriormente con el vino: levantar los ojos, elevar la bandeja con los panes y bendecirlos a continuación. Después, quedaron asombrados de lo que les dijo mientras partía el pan y lo repartía entre ellos después de dar gracias: ‘Esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía’. (Lc. 22, 19).

 FRANCISCO RIBALTA .- BARROCO
       Juan estaba sobrecogido. A pesar de su juventud se daba  cuenta del encargo que les estaba haciendo: ellos debían continuar lo que Él había hecho cuando ya no estuviese, lo cual suponía una vida de entrega total y un a donación absoluta al Maestro por una parte, y a los destinatarios del mensaje por otra, pero ¿cómo iban a conseguirlo si Jesús no estaría con ellos? De repente lo vio claro. ¡¿Cómo que no iba a estar con ellos?!  ¡Si lo acababa de decir y apenas se habían dado cuenta…! Ese pan, después de ser bendecido por Él, ¡era Él mismo que se quedaba bajo la forma de pan! Y les había dado poder para que repitieran lo mismo que había hecho.

                                  WALTER RANE .-S. XX

Nuevamente la voz de su amigo lo sacó de sus reflexiones y vino a confirmar lo que estaba pensando: ‘Esta es la copa de la nueva alianza sellada con mi sangre, que se derrama por vosotros’. (Lc. 22,20). Ahora les estaba diciendo que el vino también sería Él mismo: Su Cuerpo y su Sangre. Su alma y su Divinidad. ¿Quiénes eran ellos para realizar un gesto tan grandioso? Sus manos temblaban de emoción cuando tomó el cáliz y bebió de su contenido. Se sintió invadido por todo el amor del Maestro. Se vio insignificante. Por primera vez se sintió nada ante quien era Todo. Y no supo qué hacer. Ni qué decir. Sólo le quedaba esperar, a ver qué más les iba a decir…mientras dos lágrimas de profunda emoción surcaban sus mejillas. Y también de agradecimiento.

          ICONO DE LA SANTA CENA


FRA ANGÉLICO .- RENACIMIENTO

LIBRO DE LAS HORAS DE CATHERINE DE CLEVES .- S.XV

Comienza el drama que dará la Vida (III).-11-diciembre.-2014

Posted by Caminante y peregrino

ÚLTIMA CENA, ENTRADA EN JERUSALÉN  Y AGONÍA.-RETABLO.-
Tilman Riemenschneider.-GÓTICO TARDÍO-RENACIMIENTO

El mutismo de Pedro fue absoluto. Jesús, su gran amigo, le había dicho que ¡lo iba a negar…! Pero…, eso suponía echar por tierra los tres años que llevaban juntos compartiéndolo todo junto con los demás del grupo, y avergonzarse del Maestro. ¿Cómo iba a hacer semejante cosa? ‘No. Eso no tiene sentido porque hace unos instantes nos ha hablado a todos muy distinto de lo que eso supone y lo que me ha dicho a mí no guarda ninguna relación con que lo negaré’. Nuevamente retrocedió a unos instantes antes.



Ya estaban comenzando a sentarse en su puesto, cuando Tomás observó: ‘Falta Felipe, que todavía no ha llegado’. Nadie había notado esa ausencia y eso era raro, ya que todos iban juntos, en  bloque, como si fueran uno solo, pero esperaron un poco. No hubo que esperar mucho. La puerta se abrió empujada con el brío del retrasado, que notó sobre sí las miradas de todos, entre curiosas y divertidas. Todavía jadeante marchó a sentarse junto a Bartolomé. Pero duró poco la tranquilidad. Jesús hizo ademán de levantarse y ese gesto atrajo la atención de todos. Y lo que más les extrañó fue que sin mediar palabra alguna, se levantó de la mesa, se quitó el manto, tomó una toalla y se la ciñó a la cintura.


LAVATORIO DE LOS PIES.- JAMES TISSOT.- S. XIX - XX.
Pedro no daba crédito a lo que estaba viendo. ¿Qué iba a hacer? ¿Qué significado tenía? Por su mente pasó la imagen de un esclavo preparando lo necesario para lavar los pies de su amo, pero eso no encajaba con Jesús. Iba a preguntarle si le podía ayudar en algo de lo que tenía pensado hacer, pero no tuvo tiempo. Cuando le vio echar agua en un a palangana y dirigirse hacia donde estaba Juan, pensó que estaba soñando o viendo algo totalmente incierto e irreal. Él, el Mesías, se estaba poniendo en el lugar de un esclavo y cuando lo vio arrodillado frente a Juan lavándole los pies, pensó que deliraba, que debía tener fiebre. Pero siguió Bartolomé, y luego Santiago, y Andrés, y…TODOS.
      Pero cuando llegó a este momento de sus pensamientos, notó que alguien la estaba quitando las sandalias y eso lo devolvió a la realidad. Se lo encontró arrodillado ante él con la palangana llena de agua y preparada para lavarle los pies. Su reacción, además de hacer un gesta apartando los pies del alcance de Jesús, fue visceral, muy propia del Pedro acompañante del Maestro: ‘Señor, ¿lavarme tú los pies a mí? Jesús le contestó: -Lo que estoy haciendo, tú no lo puedes comprender ahora; lo comprenderás más tarde’.

       
No. Jesús podía decir lo que quisiera porque Pedro se sabía muy inferior a su Maestro y, si acaso, era él quien tendría que lavárselos a Jesús. Y, por supuesto, no estaba dispuesto a permitirlo. ‘Pedro insistió: -Jamás permitiré que me laves los pies’. Estaba muy seguro de su razón. No podía permitirlo, pero no contaba con las ‘razones’ de su Maestro: ‘Entonces, Jesús le respondió: -Si no te lavo los pies, no podrás contarte entre los míos’.
En ese momento se derrumbó Pedro. Todos sus argumentos y razones cayeron como un castillo de naipes construido en el aire. No podía permitirse el lujo de perder a su amigo para siempre. Y ‘Simón Pedro reaccionó así: -Señor, no sólo los pies; lávame también las manos y la cabeza’. Todos los discípulos tenían contenida la respiración. ¿Cómo iba a finalizar el duelo dialéctico entre el Maestro y el Discípulo? Casi todos o todos, se habían dejado lavar los  pies y no habían osado contradecir a Jesús, pero la reacción de Pedro y sus palabras todos las asumían en su fuero interno, pero ante la respuesta de Jesús a Pedro todos bajaron la cabeza avergonzados y entendieron absolutamente la respuesta de Pedro.

LAVATORIO DE LOS PIES A LOS DISCÍPULOS.- GÓTICO.-
NÔTRE DAME, DE PARÍS
Lo que Jesús fue explicando a continuación les hizo olvidar la cena. Su atención estaba centrada totalmente en Jesús y no perdían ni una tilde de sus palabras. ‘Entonces dijo Jesús: -El que se ha bañado sólo necesita lavarse los pies, porque está completamente limpio; y vosotros estáis limpios, aunque no todos.’ No pasó desapercibido ese final, esa salvedad última, pero ¿qué significaba? Era una noche de sorpresas y dilemas. ¿Qué había querido decir con que ‘alguno de ellos no estaba limpio? ‘Sabía muy bien Jesús quién lo iba a entregar; por eso dijo “Vosotros estáis limpios, aunque no todos”. Después de lavarles los pies, se puso de nuevo el manto, volvió a sentarse a la mesa y dijo a sus discípulos:

LAVATORIO DE LOS PIES A PEDRO.-
Mosaïque du monastère Nea Moni de Chios .-S. XI
-¿Comprendéis lo que acabo e hacer con vosotros? Vosotros me llamáis Maestro y Señor, y tenéis razón, pues lo soy. Pues bien. Si yo que soy el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, vosotros debéis hacer lo mismo unos con otros. Os he dado ejemplo para que hagáis lo que yo he hecho con vosotros’.
      Nadie los allí presentes se acordaba de la cena. Lo que Jesús les estaba diciendo les abría los corazones y se estaban dando cuenta que el mensaje que les estaba transmitiendo era que de ahora en adelante iba a tener una continuidad a través de todos ellos y, posiblemente, los demás discípulos de Jesús. Pero ¿qué iba a hacer el Maestro mientras tanto? Porque más de uno recordó lo que le dijo a Pedro: ‘Adonde yo voy, tú no puedes seguirme ahora; algún día lo harás’. En cuanto a Pedro, ahora iba entendiendo algo. Ahora se estaba convenciendo todavía más de la grandeza y Mesianidad de su admirado amigo. Pero seguía teniendo muchas lagunas en su entendimiento.


El gesto del Maestro que habían presenciado, así como la explicación que les había dado posteriormente era absolutamente inédito en él, pero es que ignoraban que ‘Jesús, sabiendo que el Padre le había entregado todo, y que de Dios había venido y a Dios volvía’, realizó este gesto por el enorme significado que tenía e iba a seguir teniendo en el futuro. Era absolutamente consciente de ‘su hora’, para la que se había encarnado, nacido y vivido entre los hombres y mujeres de su tiempo, había llegado. Era el momento de devolver a los hombres y mujeres de todos los tiempos la dignidad perdida en el paraíso.

Les dejo ahora con unos cuantos cuadros más de este tema. El tema de la Última Cena es riquísimo por la abundancia de artistas, especialmente pintores, que le dan su impronta, su visión. Les deseo que los disfruten.


LAVATORIO DE LOS PIES .-ICONO

JESÚS LAVA LOS PIES A LOS APÓSTOLES.-Pietro Lorenzetti .-GÓTICO

JESÚS LAVA LOS PIES A PEDRO.-Ford Madox Brown.-S. XIX

JESÚS LAVA LOS PIES A LOS APÓSTOLES.-Duccio di Buoninsegna.-GÓTICO

LAVATORIO PIES.-Del Parson.-S. XX