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arte

También reposaba.- 28-enero-2013

Posted by Caminante y peregrino


EN BETANIA.-JAMES TISSOT.-S. XIX - XX


Se encontraba algo fatigado. La mañana había sido dura y su cuerpo lo notaba. Así que después de pensarlo, lo hizo. Se puso en camino dirigiendo sus pasos a un lugar cercano a donde se encontraba: Betania. Allí se encontraría con sus tres grandes amigos: Lázaro, Marta y María.



No entra en el campo de lo imposible que este preámbulo, lógicamente ideado, pudiera haberse dado en alguna ocasión. 

 CAMINO DE BETANIA.-JAMES TISSOT.-S. XIX

 Jesús no desaprovechaba el tiempo para la predicación, la enseñanza y la proclamación de la Buena Nueva y eso le llevaba a retirarse Él solo, normalmente a un monte, a orar. Así nos lo relatan los Evangelios: Sucedió que por aquellos días se fue él al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios’. (Lc 6, 12). ; ‘Una vez que los despidió, se retiró a la montaña para orar’.(Mc 6, 46). ; ‘Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar; al atardecer estaba solo allí’. (Mt 14, 23).


Y en este caso también lo hizo, pero no en el monte, sino a esa casa en la que siempre era bien recibido. 
CORNELIS ENGEBRECHTSZ.-S. XV - XVI
Todo lo que ha sucedido tiene un comienzo y la amistad entre esta familia y Jesús también lo tuvo. Personalmente pienso que pudo ser así, según nos lo transmite San Lucas: ‘Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa’. 

Cómo pudo ocurrir esta invitación no lo sabemos. Realmente poco importa. Lo cierto es que entre los judíos la hospitalidad era sagrada y Marta, por la razón que sea, la practicó.

Henryk Semiradsky, 1886
Es lógico pensar que tras los saludos normales hizo acto de presencia el diálogo entre ellos y el verbo fácil y cautivador de Jesús atrajo pronto la atención de todos, especialmente de María: ‘Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres’. Claro. Alguien tenía que preparar las cosas y Marta se afanaba por hacerlas bien, pero eso de que su hermana la dejara sola para el trabajo y hubiese tomado la opción de escuchar al Maestro…

E hizo lo que pensó que debía hacer. ‘Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude.» 

 Jan Vermeer van Delft.-BARROCO

Con la misma libertad y confianza con que la trabajadora Marta habló a Jesús, éste le respondió: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada.» (Lc. 10, 38-42).


Si analizamos este momento vemos que transcurre dentro de unos parámetros correctos. También se desprende que entre Jesús y la familia había un clima de confianza mutua que desembocaría en una gran amistad. 
Jan Vermeer van Delft.-BARROCO
Y por poco que nos fijemos, veremos que en la respuesta del Maestro hay una enseñanza que quiso transmitir: el trabajo es importante y necesario, sí, pero no puede distraer de lo fundamental: atender la Palabra. Asimilarla. Meditarla. Ponerla en práctica. Y eso iba bien para Marta, para María y para cualquiera de nosotros.

TINTORETTO, c. 1571.-RENACIMIENTO

Podemos deducir que entre estas dos hermanas y el también hermano de ellas Lázaro y Jesús existió una gran amistad. Pocas veces más salen a relucir en los textos evangélicos, pero tampoco hace falta. Con lo que dicen ya se puede ver esta amistad que queda más clara todavía cuando Lázaro esté enfermo y llaman a Jesús (Jn. 11, 1). Pero eso lo veremos más adelante. Pero sí que nos dicen los textos evangélicos que allí se dirigió en distintas ocasiones. Por ejemplo:

Nikolai Nikolajewitsch.-REALISMO

Mateo nos dice: ‘Y dejándolos, salió fuera de la ciudad, y fue a Betania, donde pasó la noche’. (Mt. 21, 17). Ahora es Marcos quien nos indica: ‘Cuando Jesús entró en Jerusalén, fue al templo y observó todo a su alrededor, pero como ya era tarde, se fue a Betania con los doce. Al día siguiente, cuando salieron de Betania, Jesús sintió hambre’. (Mc. 11, 11-12). Estas citas y las dos anteriormente mencionadas, nos dan a entender que iba con alguna frecuencia a visitar a sus amigos cuando Jerusalén era el centro de su actividad. Eso suponía tener una gran confianza con los hermanos.
HERBERT SCHMALZ.-ORIENTALISTA
¿Se dan cuenta de qué maneras tan diferentes han reflejado los pintores este tema? Les dejo algún cuadro más. Espero que disfruten. Con el Arte, todo es posible.
DIEGO VELÁZQUEZ.-MANIERISMO
Gustave Doré.-S. XIX

Inteligentes y… menos inteligentes.-12-01-2013

Posted by Caminante y peregrino

FRIEDRICH WILHELM VON SCHADOW.-ROMANTICISMO


De nuevo se puso a enseñar junto al lago. Acudió a Él tanta gente, que tuvo que subir a una barca que había en el lago y se sentó en ella, mientras toda la tierra permanecía en tierra, a la orilla del lago. Les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas’ (Mc. 4, 1-2)

Así comienza San Marcos el capítulo 4 de su Evangelio. Pero hay algo que le llama la atención a este evangelista (como a mí personalmente me ha llamado la atención que lo haga constar) y desea resaltarlo: el hecho de que emplee las parábolas como recurso.

Meister des Evangeliars von Rossano

¿Por qué? ¿Qué son las parábolas? Son unos relatos expuestos por Jesucristo en algunos momentos de su predicación en los que para hacerse entender mejor y valiéndose de elementos muy sencillos, que todos conocían por formar parte integrante de la cotidianidad de la vida de cualquiera (el trabajo de sembrador, la sal, las ovejas y el pastor, las monedas, etc.), mediante un  lenguaje exquisitamente sencillo sin ninguna retórica ni circunloquio, transmite un mensaje, una enseñanza, con el fin de hacer reflexionar o de que se interiorice el mensaje que transmite. A menudo son comparaciones. Por ejemplo, cuando desea exponer el Reino de Dios, dice: ‘¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿A qué lo compararé?’ (Lc. 13, 18).

Hay ocasiones en las que después de exponerlas a la muchedumbre que deseaba oírlo, les explicaba a sus discípulos el sentido profundo que contenían, ya que sabía que muchos no acababan de captar el mensaje que Él transmitía. Así, en una ocasión los discípulos le preguntaron: ‘¿Por qué les hablas por medio de parábolas? 

KIRK RICHARDS.-S. XX

Jesús les respondió: -A vosotros Dios os ha dado a conocer los misterios del Reino de los cielos, pero a ellos no. Porque al que tiene se le dará, y tendrá de sobra; pero al que no tiene, aun aquello que tiene se le quitará. Por eso les hablo por medio de parábolas, porque aunque miran no ven, y aunque oyen, no escuchan ni entienden’. (Mt. 13, 10- 13). Con estas palabras hace referencia a lo que dice Isaías en los versículos 9 y 10 del capítulo 6.

Pues bien. Me ha parecido conveniente hacer esta especie de preámbulo porque las parábolas forman parte de lo que hoy llamaríamos la didáctica que empleaba en sus discursos. Forman parte de su actividad para transmitir el mensaje de la Buena Nueva y las podemos obviar cuando nos referimos a su predicación.

William Blake.-NEOCLASICISMO
Los pintores y escultores han tenido en ellas, como iremos viendo, una fuente de inspiración para enfocar sus obras a través de la imagen y el color y les da forma. En esta entrada voy a valerme de la parábola de ‘las diez vírgenes’ valiéndome del Evangelio de Mateo, al comienzo de su capítulo 25. En ella desea transmitirnos la absoluta necesidad de estar preparados para la partida definitiva a la otra vida porque nadie conocemos el momento, la hora, ni las circunstancias. Dios quiere que todos nos salvemos. No desea que nadie se pierda y desea fervientemente que compartamos su Vida y su Reino para siempre. Y a ellos dedica sus esfuerzos y su palabra.

Comienza la parábola de esta forma: Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que tomaron sus lámparas salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco prudentes’. 

VÍRGENES NECIAS.-Catedral de Érfurt en Érfurt, Turingia, Alemania

Nos presenta las dos actitudes que solemos tomar ante la vida. La prudencia la presenta como el camino más acertado para estar dispuestos en todo momento. La necedad, como equivocación, como error, ya que cuando nos damos cuenta puede ser tarde ya y no disponer de tiempo para maniobrar rectificando vida y actitudes.

Sigue diciendo Mateo: Las necias, al tomar sus lámparas, no llevaron consigo aceite; las prudentes, en cambio, junto con las lámparas llevaron aceite en sus alcuzas’. Las vírgenes prudentes (las ‘inteligentes’ en el título de la entrada), fueron previsoras. Captaron que de un momento a otro vendría el esposo. Estarían haciendo las actividades propias que les corresponderían, pero sin descuidar el objetivo último que esperaban.

Las vírgenes necias (las ‘menos inteligentes’ del título) también vivían su día a día pero descuidando el fin último al que estaban llamadas y no precavieron el aceite que necesitaban para dar luz con sus lámparas. 

 VÍRGENES PRUDENTES.-Catedral de Berna

Estaban más pendientes de sus quehaceres, que podrá estar bien, pero descuidaron lo fundamental: la preparación para recibir al esposo que es a quien realmente debían dedicar su tiempo y su trabajo.

Aquí se expone la realidad para la gente del siglo XXI, porque esto no es en absoluto un ‘cuentecito’, más o menos bonito, sino una interpelación directa a cada uno de nosotros para que pensemos lo que debieron hacer las vírgenes necias (estaríamos cayendo en el mismo error que ellas) y optar por dedicarnos a desarrollar nuestro papel en el mundo que nos ha tocado vivir, de manera que sirva de preparación para cuando haga acto de presencia el esposo de la parábola (Dios) llamándonos a su presencia.

PETER VON CORNELIUS.-ROMANTICISMO
Es una reflexión, una llamada a nuestra conciencia, para analizar si tenemos dispuesto nuestro ‘aceite’ (buenas obras, oración, vida espiritual, profesional y familiar con arreglo a las enseñanzas del Maestro) y nuestras ‘lámparas’ (dedicación a Dios desde nuestras capacidades personales, profesionales, sociales. Saber ver y distinguir los signos de los tiempos y obrar en consecuencia, como tantas veces nos han dicho diversos Papas desde la Sede de Pedro). Para eso nos expuso Jesús la parábola de los talentos, que también trataremos en su día.

HIERONYMUS  FRANCKENII.-S. XVI - XVII
Como tardase en venir el esposo les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó vocear: ¡Ya está aquí el esposo! ¡Salid a su encuentro!’ A muchos nos entra ese sueño, modorra en ocasiones, aunque sea temporalmente, y descuidamos nuestro deber. El aviso llega tarde o temprano…pero llega. Ahí se encontraron con las manos vacías. ¿Qué hacer?

Entonces se levantaron todas aquellas vírgenes y aderezaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: dadnos de vuestro aceite porque nuestras lámparas se apagan. 

 Vladimir Borovikovsky.-S. XVIII - XIX

Pero las prudentes les respondieron: Mejor es que vayáis a quienes lo venden y compréis, no sea que no alcance para vosotras y nosotras’. ¡Claro! Pasó lo que debía pasar. Quienes se dedicaron a holgar quisieron aprovecharse del trabajo ajeno, pero aquí el trabajo es personal e intransferible. Lo que pueda y deba hacer yo, y no haga, podrá hacerlo otro, pero en lo que a mí se refiere HABRÁ QUEDADO SIN HACER. Y de eso deberemos responder.

Con muy buen criterio dieron las vírgenes prudentes la respuesta adecuada. Ellas habían dedicado su vida, su tiempo, a cuidar sus lámparas, a tenerlas a punto. 

 PINTURA ROMÁNICA

Hicieron las comprobaciones pertinentes para asegurarse que funcionaban bien, se encendían y estaban a punto para cuando llegase el momento. Su aceite era el justo o acaso algo más, pero no podían desprenderse de nada. Lo tenían comprobado, así que les aconsejaron que marcharan a comprarlo. Lógico, ¿no?

 Pero ‘mientras fueron a comprarlo vino el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas y se cerró la puerta’. Suena a fuerte, pero eso es lo que hubo. Mucha desolación, pero avisos tuvieron y no los aprovecharon. En el fondo es una llamada de atención para cristianos de todos los tiempos. Conozco personas que piensan que antes de morir les dará tiempo a confesar. ¿Seguro? ¿Tan inteligentes son que conocen el momento exacto de su muerte? Me da la impresión que esa actitud es sumamente peligrosa.
ALEXANDRE BIDA.-ROMANTICISMO
Es cierto que todos esperamos la segunda venida de Jesús al final de los tiempos, pero ¿conocemos cuándo será? ‘En cuanto al día y la hora, nadie sabe nada, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre’ (Mt. 24, 36). Pero honradamente pienso que esa segunda venida de Cristo tiene un momento personal para cada uno de nosotros: el de nuestra muerte. Para eso debemos tener el aceite de nuestra lámpara a punto: recepción de Sacramentos, permanencia en la Gracia, oración,…así nada importará el momento. Estaremos preparados y nuestras lámparas estarán a rebosar.

Tintoretto.-MANIERISMO

VÍRGENES NECIAS.-JAMES TISSOT.-S.XIX - XX

VÍRGENES PRUDENTES.-JAMES TISSOT.-S.XIX - XX


VITRAL EN LA IGLESIA .-MELBOURNE


¿Comida o enseñanza? - 23-12-2012

Posted by Caminante y peregrino

CASA DE SIMÓN EL FARISEO.-PHILIPPE DE CHAMPAIGNE.-BARROCO


Cualquiera de los conceptos que encierran estas actividades dispares entre sí, pero íntimamente unidos en este fragmento de San Lucas, podrían servir por sí mismos para titular la entrada, pero precisamente por la unión y relación que guardan en la situación relatada en los Evangelios las he juntado para el título, ciertamente con el signo de interrogación sin que esto signifique duda alguna por mi parte, sino más bien para intentar relacionarlas.



Es un hecho que los estudiosos bíblicos han querido ver una o varias mujeres en la persona de la única mujer protagonista. Pero yo no deseo entrar en ello porque entre otras cosas carezco de conocimientos sólidos para ello, aunque tengo mi propia opinión.



CARLO DOLCI.-BARROCO

Precisamente los cuatro evangelistas citan el hecho, pero voy a seguir el relato lucano contenido en el capítulo 7, 36-50. Comienza situándonos ante una situación entre Jesús y un fariseo, observante de la Ley hasta en las comas, que lo invita a comer. Esto era algo normal en aquellos tiempos como sabemos por el banquete de Mateo para despedirse de sus amigos y luego seguir al Maestro, por ejemplo. Tampoco es de extrañar que comiese en casa de un fariseo, ya que ‘No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores’. (Mc. 2, 17).



Lo cierto es que ‘Entró, pues, Jesús en casa del fariseo y se sentó a la mesa’. No dice cuántos eran los comensales que compartían la comida, pero cabe suponer que ante la ocasión de poder hablar con aquel joven rabí y oírle, el anfitrión habría invitado algunos amigos y quizá también a familiares, pero hombres todos ellos. ¿Por qué? Muy sencillo. La sociedad judía era machista a tope y la mujer nada tenía que hacer o decir en estos eventos ni en nada.



ANTONIO CAMPI.-RENACIMIENTO

Y aquí empieza lo que hoy llamaríamos la acción propiamente dicha del relato, porque ‘En esto, una mujer, una pecadora pública, al saber que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un frasco de alabastro lleno de perfume, se puso detrás de Jesús junto a sus pies, y llorando comenzó a bañar con sus lágrimas los pies de Jesús y a enjugárselos con los cabellos de la cabeza mientras se los besaba y se los ungía con el perfume’. En tiempos de Jesús, se tenía la costumbre de comer recostándose ordinariamente sobre el brazo izquierdo, mientras que con el derecho tomaban la comida y comían. Esta postura es la que justifica que aquella mujer ‘se puso detrás de Jesús junto a sus pies’.



Rubens.-BARROCO

En este fragmento ya surgen varios interrogantes. ¿Cómo una mujer, y además pecadora, entra a la casa de un fariseo y libremente unge a Jesús con el perfume además de lavarle los pies con sus lágrimas? ¿Qué justificación tiene esta acción por parte de una mujer que no tiene ningún derecho para hacer eso en aquella sociedad? ¿Qué reacción interna pudo tener el fariseo anfitrión ante este hecho insólito? No dice nada a este respecto el Evangelio, pero si se mantuvo quieto y callado sería por respeto a su invitado, al cual veía que dejaba a la mujer que hiciera aquello.



JAMES TISSOT.-S. XIX

No obstante, sí dice algo de lo que pensaba. ‘Al ver esto el fariseo que lo había invitado, pensó para sus adentros: “Si éste fuera profeta, sabría qué clase de mujer es la que lo está tocando, pues en la realidad es una pecadora”. Es cierto que no sabemos la cara que pondría mientras pensaba aquello, pero lo cierto es que tenía serias dudas de que Jesús fuera un profeta, según se desprende de lo que Lucas nos detalla.



Sin embargo la finura intuitiva de Jesús y su observación de las personas que había ante Él, le permite captar la interioridad de quien le había invitado y se dirige a él con elegante educación, no exenta de una enseñanza radical. ‘Entonces Jesús tomó la palabra y le dijo: -Simón, tengo que decirte una cosa. Él replicó: -Di, Maestro. Jesús prosiguió: -Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Pero como no tenían para pagarle, les perdonó la deuda a los dos. ¿Quién de ellos lo amará más?’



TINTORETTO.-RENACIMIENTO

Simón se vio cogido por sorpresa. Seguramente no esperaba una alusión tan directa a su persona, y menos aún, ser responsable de una respuesta que se le pedía. Pero no podía dejarla pasar de largo. Había varios testigos de la interpelación y debía salir del paso. Su desconcierto queda patente por la primera palabra de la respuesta: ‘Supongo…’ Así que ‘Simón respondió: - Supongo que aquel a quien le perdonó más. Jesús le dijo: -Así es’.



Aquí se entrelazan los rasgos de la realidad que estaba ocurriendo con el recurso didáctico que, como buen judío con mentalidad oriental, Jesús empleó en diversas ocasiones, como iremos viendo posteriormente: la parábola, el ejemplo previo para una mejor comprensión de lo que quiere transmitir. También debe tenerse en cuenta las costumbres existentes en las comidas con los invitados, lo que hoy llamaríamos ‘reglas de protocolo’.



Tilman Riemenschneider .-RENACIMIENTO

La costumbre era que al acudir el invitado, el anfitrión le recibiese con el beso de bienvenida a modo de saludo y que mandase a cualquiera de los criados que le lavara los pies. Era una manera de mostrar su satisfacción por recibirlo en su hogar y sentarlo a su mesa. Esto explica lo que Jesús quiso que aprendiese Simón en lugar de la crítica a la mujer que pasaba por su mente.



POUSSIN.-BARROCO

‘Y volviéndose a la mujer, dijo a Simón: -¿Ves a esa mujer? Cuando entré en tu casa no me diste agua para lavarme los pies, pero ella ha bañado mis pies con sus lágrimas y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste el beso de la paz, pero ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. No ungiste con aceite mi cabeza, pero ésta ha ungido mis pies con perfume. Te aseguro que si da tales muestras de amor es que se le han perdonado sus muchos pecados; en cambio al que se le perdona poco, mostrará poco amor’.



LUDOVICO CIGOLI.-BARROCO

Bueno. No está nada mal la comparación que expone a Simón y la relación que tiene con la parábola o ejemplo anteriormente expuesto, ¿no les parece? Nada dice el Evangelio de la reacción del fariseo ante semejante crítica, pero es de suponer que su aturdimiento sería memorable porque, entre otras cosas, su hospitalidad quedaba en entredicho. Y si alguno de los asistentes tenía duda sobre la falta de conocimiento por parte de Jesús sobre quién era la mujer, al final quedó despejada y la divinidad de Jesús se mostraba en las mentes de los comensales, según se manifiesta  en final de este episodio:



TINTORETTO.-MANIERISMO

‘Entonces dijo a la mujer: -Tus pecados  quedan perdonados. Los comensales se pusieron a pensar para sus adentros: -¿Quién es éste que hasta perdona los pecados?’ Sí. ¿Quién sería? Lo que adivinaban o intuían era demasiado fuerte para sus mentes embotadas de normas y más normas que acaso ellos no eran capaces de hacer, como en alguna ocasión ya dijo Jesús. (‘Haced y cumplid todo lo que ellos dicen, pero no los imitéis, porque ellos enseñan y no practican. Preparan pesadas cargas, muy difíciles de llevar, y las echan sobre las espaldas de la gente, pero ellos ni siquiera levantan un dedo para moverlas’. Mt. 23, 3-4).


El cierre de este pasaje evangélico muestra el tacto y sensibilidad en el trato de Jesús con la mujer en una acogida afectuosa de alta calidad y entra dentro de la apoteosis que Jesús da a la causa que en muchas ocasiones le mueve a favorecer a quien lo reclama: su fe. Así lo demuestra con sus palabras finales: ‘-Tu fe te ha salvado; vete en paz’. La fe de esa mujer era la misma del centurión romano pidiendo la curación de su criado o de Jairo rogando por la salvación de su hija de una muerte ya manifestada por cuantos estaban en casa del jefe de la sinagoga. Y Jesús les respondió a todos.

JAMES SEWARD.-S. XX

No se dice nada más de este suceso en el Evangelio, pero cabe suponer que la comida continuaría y el diálogo iría surgiendo poco a poco. Jesús era un buen conversador y sabía llevar a sus oyentes a su terreno. Y cuando finalizó la invitación, es muy posible que todos, de una manera o de otra quedasen marcados por aquel suceso que habían presenciado y vivido.  


De la misma manera los pintores se han inspirado de forma distinta y han enfocado su obra según su concepción del hecho. Unos siguen la norma existente presentando a los invitados recostados según la norma o costumbre de la época. Otros lo presentan sentado en un taburete o una silla. Con ellos les dejo. Disfruten con estos cuadros
MICHAEL DUDASH.-S. XX  

Quedó sola...¿sola?.-05-12-2012

Posted by Caminante y peregrino

RESURRECCIÓN DEL HIJO DE LA VIUDA DE NAÍM.-JAMES TISSOT.-S. XIX - XX


Jesús y sus amigos continuaban peregrinando de ciudad en ciudad y en ellas o en las afueras no perdía ocasión de anunciar la Buena Nueva. Y quien lo escuchaba no solamente no perdía palabra de las que decía, sino que la escuchaban con agrado y se quedaban con hambre de más. Eso era motivo suficiente para que le siguieran a muchos lugares con el fin de oírle nuevamente.

En esos desplazamientos se podía presentar la ocasión de atender las peticiones de curación que en muchos lugares le hacían. Se había corrido la voz de lo que era capaz de hacer y en el fuero interno de cada uno siempre quedaba la vaga esperanza de presenciar una de esas curaciones. Y era relativamente frecuente que vieran complacida esa esperanza o simplemente curiosidad, pero, eso sí, dándose cuenta que Jesús no era una persona corriente. Había en Él algo más grande y profundo.

RESURRECCIÓN DEL HIJO DE LA VIUDA DE NAÍM.-ICONO
En una de tantas ocasiones ‘sucedió que Jesús se dirigió a una ciudad llamada Naím, e iban con Él sus discípulos y una gran muchedumbre’. (Lc. 7, 11). Esta pequeña aldea estaba muy cerca de Nazaret, donde Jesús había vivido mucho tiempo. Cafarnaúm, lugar al que iba ahora con alguna frecuencia, quedaba a unos cuarenta kilómetros de allí.

San Lucas (es curioso que este pasaje solamente sea él quien lo menciona en su Evangelio) distingue en su exposición esos dos grupos de personas, uno permanente, los discípulos, y el otro ocasional, la muchedumbre, que en este caso la subraya significativamente con un adjetivo muy preciso: gran muchedumbre. Quizá para resaltar el hecho que se va a producir, acaso más allá de lo que significa por sí mismo.

ALEXANDER BIDA.-ROMANTICISMO
‘Cuando se acercaba a las puertas de la ciudad vieron que llevaban un muerto, hijo único de su madre, viuda, y una muchedumbre bastante numerosa de la ciudad la acompañaba’. (Lc. 7, 12). Si leemos entre líneas este fragmento podemos darnos cuenta de varias cosas, todas ellas significativas.

En lo que a la madre se refiere, nos señala el detalle de que era viuda y que su hijo era unigénito. Eso, según las costumbres de la época, significaba que la pobre mujer quedaba sola, sin medio alguno de mantenimiento, puesto que no tenía ni marido ni hijo, que eran los que trabajaban y aportaban el salario y los alimentos al hogar. Su desamparo era total. Absoluto. Las viudas estaban necesitadas de ayuda y no era extraño verlas mendigar.

Icono de una Iglesia Greco-Católica Rumana
También hace notar que ‘la acompañaba una muchedumbre bastante numerosa de la ciudad’. Podemos suponer que la mujer debía ser muy conocida de sus convecinos, porque eran muchos los que la acompañaban, pero ¿por qué especifica que era muchedumbre y que ésta era bastante numerosa. O sea, que además de los dos grupos citados anteriormente que acompañaban a Jesús, sumamos otro grupo, también numeroso como hemos visto, que coinciden todos a la puerta de la ciudad. 

En el cuadro que encabeza esta entrada podemos ver con qué finura y detalles nos presenta la escena James Tissot. Ha sido capaz de captar el ambiente de la situación que acaso pudiera asemejarse a la realidad de entonces, salvo algunos detalles. El centro del cuadro lo ocupan los tres protagonistas fundamentales: Jesús, con los brazos dirigidos al joven, y obviamente inmediatamente después de haberlo resucitado. El joven, envuelto en las vendas mortuorias según la costumbre de la época, con la actitud de mirar a quien le había devuelto la vida y a a la muchedumbre que le rodeaba, como asombrado de lo que presenciaba. Y la madre, con los brazos extendidos como queriendo abrazar a su hijo y acaso sin poder creerse lo que estaba sucediendo ante sus ojos aún llorosos, aunque ahora serían lágrimas de alegría.

El resto de personajes encuadra el resto del relato. Delante los músicos que tocarían alguna melodía fúnebre y, sobre todo, un pueblo exaltado por la maravilla que estaba presenciando. Pueden verse brazos levantados indicando su asombro a la vez que podrían estar proclamando, directa o indirectamente, que Jesús era el Mesías que estaban esperando.

A partir de aquí los sucesos se desarrollan muy rápidos, porque de alguna manera el Maestro se vio impulsado a actuar ante la situación de sufrimiento de aquella pobre viuda. Es posible que se acercase a ella, la tomara del brazo en actitud de consuelo y ánimo para decirle lo que nos relata el evangelio lucano: ‘Viéndola el Señor movido de compasión por ella,  le dijo: -no llores’. La reacción de la mujer no la conocemos, pero la extrañeza del momento acaso se volviera en una rara confianza el cruzarse su mirada con la de Jesús.

RESURRECCIÓN DEL HIJO DE LA  VIUDA DE NAIM.-CAPILLA DEL SACRO MONTE DI VARALLO.-S.XVI
Pero Él no espero mucho más. Se acercó y tocó el féretro; los que lo llevaban se detuvieron; dijo entonces: ¡Muchacho, a ti te digo, levántate!’. ¿Se imaginan la expectación de los acompañantes de Jesús y de la viuda al oír semejantes palabras? Todos los habitantes de Naím asistentes al entierro habían visto personalmente al muchacho y sabían positivamente cierto que estaba muerto. ¿A qué venía esa expresión?

Pero lo sucedido a continuación los dejaría a todos anonadados. Perecía imposible, pero…el muchacho ¡se incorporó y habló! : ‘Y el muerto se incorporó, se sentó y comenzó  a hablar’.  Ese momento es indescriptible. Podemos colocarnos en el interior de cualquiera de las personas presente. Cada uno de ellos pudo sentir una reacción diferente según su personalidad, su forma de ser y de pensar, pero de una cosa estoy seguro: a nadie dejó indiferente.

WILLIAM HOLE.-S. XIX
Pero la posible reacción de la madre ante su hijo, ya vivo, y con Jesús, me emociona. Lo digo sinceramente y no me importa expresarlo. Y Jesús le entregó a su madre’. Así de sencillo. ¡Claro! Era lo propio del Maestro. No buscaba el agradecimiento ni el aplauso de nadie. Simplemente era sensible al sufrimiento ajeno y procuraba ayudar…solucionar problemas…Y en este caso fue sin que nadie se los pidiese. De propia iniciativa.

Esa es la razón por la que al poner título a esta entrada, después de tener escrito ‘Quedó sola’ me paré a pensar en la respuesta de Jesús ante el problema del desamparo de una mujer que ya lo había perdido todo. Y Él, como en este caso, siempre está al quite, aunque nosotros no seamos capaces de verlo. Eso me obligó a poner la segunda parte: …¿sola? Pues no. Ya hemos visto que no quedó sola. Ni esa pobre viuda ni ninguno de nosotros.

JESÚS RESUCITA AL HIJO DE LA VIUDA DE NAÍM.-(DESCONOZCO EL AUTOR)
Después Jesús y sus discípulos reanudarían el camino. Atrás quedaba ‘la muchedumbre, bastante numerosa’, con sus sentimientos, comentarios y ganas de contarlo a quien no lo hubiese presenciado: ‘Sobrecogió a todos un gran pavor, y glorificaban a Dios diciendo: -un gran profeta ha surgido entre nosotros, y Dios ha visitado a su pueblo’.

Así han visto este suceso los distintos pintores de la Historia del Arte, si bien no puedo ponerlos todos. Eso lo haré algún día, al menos los cuadros o esculturas que yo tenga.