RSS Feed
arte

El sábado para Jesús (I).-28-abril-2013

Posted by Caminante y peregrino

MESA DISPUESTA PARA EL SABBAT.-ÓLEO CONTEMPORÁNEO
Existe un tema que está latente en los Evangelios y que en distintas ocasiones ocupó las intervenciones de Jesucristo en su vida pública. Es uno de sus caballos de batalla que, aunque no se refirió a él en sus predicaciones, sí que lo hizo en situaciones puntuales y siempre con los fariseos y doctores de la Ley como antagonistas. Es la cuestión del sábado.




Ese día es sagrado para los judíos. 
 CELEBRACIÓN DEL  SABBAT EN FAMILIA .- ÓLEO CONTEMPORÁNEO
Eran de especial recuerdo los innumerables favores que Yavéh hizo con su pueblo, pero especialmente había algunos en concreto que tenían identidad propia, por ejemplo, la Creación: ‘Acuérdate del sábado para santificarlo. Durante seis días trabajarás y harás todas tus faenas. Pero el séptimo, es día de descanso en honor del Señor tu Dios. No harás en él trabajo alguno, ni tú, ni tus hijos, ni tus siervos, ni tu ganado ni el forastero que reside contigo. Porque en seis días hizo el Señor el cielo y la tierra, el mar y todo lo que contienen, y el séptimo día descansó. Por ello bendijo el Señor el día del sábado y lo declaró santo’ (Éx. 20, 8-11).



También figuraba como de especial conmemoración la salida de la esclavitud de Egipto capitaneados por Moisés, caudillo elegido por el mismo Dios. ‘Acuérdate de que tú también fuiste esclavo en el país de Egipto y de que el Señor tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y brazo poderoso. Por eso el Señor tu Dios te manda guardar el sábado’. (Dt. 5, 15).
 MOISÉS EN EL PASO DEL MAR ROJO .- COSIMO ROSSELLI .- RENACIMIENTO

El sentido de estas festividades venía a ser como la manifestación de su agradecimiento a través de esos signos de fidelidad hacia su Dios, Rey y Señor.



A lo largo de sus años de historia, el pueblo elegido fue gestando y perfeccionando. Desde tiempos del mismo Moisés, la normativa que debía regir para observar ese mandato divino. Si Dios ‘descansó’ el séptimo día de la Creación, ellos también debían hacerlo ese día, es decir, el sábado.  Este día estaba reglamentado hasta en los detalles más insignificantes. En los Hechos de los Apóstoles se puede leer que ‘Entonces se volvieron del monte llamado Olivete a Jerusalén, que dista de allí el camino de un sábado’. (Hch. 1, 12).



¿Significa esto que tenían reglamentado cuánto podían andar un sábado? Pues sí, así es. ‘Mediréis, pues, a partir de los exteriores de las ciudades, al lado del oriente dos mil codos, al lado del sur dos mil codos, al lado del occidente dos mil codos, y al lado del norte dos mil codos, y la ciudad estará en medio; estos serán los lugares de pastos de las ciudades’. (Núm. 35, 5). Si tenemos en cuenta que un codo sería lo que hoy conocemos como cuarenta y cinco centímetros, los dos mil codos que podían caminar equivaldrían a unos novecientos metros. Ni uno más,  porque se incurría en pecado.




Y así otras muchísimas cosas, pero en todas se miraba más lo que decía la Ley, hasta el último punto, que el espíritu de la norma. Y en esto puso Jesús mucho énfasis. 
 CRISTO CUMPLE LA LEY HASTA LA ÚLTIMA TILDE .- DIEGO VELÁZQUEZ .- MANIERISMO
Casi me atrevería a decir que incluso forzaba situaciones para explicarles el verdadero sentido de la Ley. Y quizá a esto se refería cuando les dijo concreto ‘No penséis que he venido para abrogar la Ley o los Profetas; no he venido a abrogarla sino a consumarla’. (Mt. 5, 17). Y, efectivamente, Él cumplió con la Ley y los Profetas: ‘Después de esto, sabiendo Jesús que todo estaba ya consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo: -Tengo sed. Había allí un botijo de vinagre. Fijaron en una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la llevaron a la boca. Cuando hubo gustado el vinagre, Jesús dijo: -Todo está acabado. E inclinando la cabeza, entregó el espíritu’. (Jn. 19, 28-30).



Pero como a medida que iba pasando el tiempo el Maestro iba diciendo cada vez más cosas que molestaban a la clase dirigente, constantemente estaba controlado, vigilado, a ver en qué podían cogerlo y ponerlo en evidencia. Y la cuestión del sábado no era ninguna excepción. Y Jesús lo sabía, pero no solamente no soslayaba la situación sino que en ocasiones la provocaba.



Uno de estos casos nos lo relata San Lucas.
COMIDA CON FARISEOS .- P.P.RUBENS.-BARROCO
 Nos presenta la invitación que uno de los principales fariseos hace a Jesús para comer en su casa, precisamente en sábado. ‘Habiendo entrado en casa de uno de los principales fariseos para comer en día de sábado, le estaban observando’. El evangelista nos va llevando de la mano presentándonos las circunstancias que se van dando desde el principio. Muy inteligentemente nos señala los detalles de ‘ser en sábado’ y también, muy importante, ‘que lo observaban’.



Teniendo en cuenta lo anteriormente dicho, no se puede descartar que en la invitación pudieran darse algunos motivos: oírle hablar en directo y entablar un diálogo con Él, alguna sana curiosidad bienintencionada por alguno de los asistentes, pero también una malicia evidente para ver si observa la Ley o se desentiende de ella. Conocemos que en los Evangelios se nos presentan situaciones verdaderamente maliciosas en las que se le tienden trampas para ver si en su respuesta, muchas veces con doble sentido, pueden hacerle caer en la trampa preparada.



Es el caso de pagar tributo al César o no hacerlo. En su respuesta nos manifiesta una inteligencia fuera de serie en la que vemos a los cazadores, cazados: ’Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios’. (Lc. 20, 25).
TRIBUTO AL CÉSAR .- J.TISSOT.-S. XIX - XX

Pero volvamos al tema que nos ocupa. Continúa Lucas la exposición del caso: ‘Había delante de Él un hidrópico’. No cita por qué está en esa casa. ¿Estaba también invitado? Personalmente no lo creo. Entonces, ¿cómo y por qué entró? El ‘cómo’ tampoco lo sé, pero el ‘por qué’ me lo imagino: quería ver si el joven Rabí lo curaba, como había hecho con otras personas. El caso es que estaba allí y a los que observaban a Jesús les venía muy bien, porque podía darse el caso de la curación, en cuyo caso se lo podrían recriminar y algunas cosas más. No dejarían pasar la ocasión.



Presumiblemente habría comenzado la comida y se estaría desarrollando un diálogo más o menos interesante o tenso. Incluso en él hubiera podido surgir el tema de la Ley. Y tal vez con la intencionalidad de algunas preguntas capciosas para confundirlo. Jesús lo sabe y es Él quien toma la iniciativa y con la autoridad que todos veían cuando predicaba, curaba o expulsaba demonios, les espetó: ‘Y tomando Jesús la palabra, habló a los doctores de la Ley y a los fariseos, diciendo: -¿Es lícito curar en sábado o no?’ La pregunta sonaría como una explosión en sus oídos. Es como si les hubiese preguntado: A ver, vosotros que domináis el conocimiento de la Ley. ¿Qué dice ella en este sentido?



¡Hombre! ¡Eso no se lo esperaban! Ahora eran ellos quienes tenían que dar una respuesta verdaderamente comprometida, que en ningún momento habían pensado que pudiera surgir, no ya esa pregunta, sino ninguna otra. 
COMIDA CON DOCTORES DE LA LEY Y FARISEOS .- AUTOR DESCONOCIDO
Ellos querían llevarlo a su terreno haciéndole preguntas sibilinamente planteadas. Ahora eran ellos los que estaban ‘cogidos’. Eso se ve clarísimo en la frase siguiente del fragmento lucano: ‘Ellos guardaron silencio’. ¡Claro! No se atrevían. ¿Se imaginan ustedes las miradas furtivas que se cruzarían entre ellos? ¿Y las caras de desconcierto que pondrían? Aquí pueden darse muchos más interrogantes, pero personalmente, y eso es pura imaginación, me pregunto: ¿Cómo los miraría Jesús? ¿Estaría serio al hacer la pregunta o ésta iría acompañada de una sonrisa invitando a una respuesta que no se dio?




Y dio el paso decisivo. ‘Y asiéndole, le curó y le despidió, y les dijo: -¿Quién de vosotros, si su hijo o su asno cayere en un pozo, no le saca al instante en día de sábado?’ Directo al corazón.
CURACIÓN DE UN HIDRÓPICO .- MOSAICO
 Jesús los pone ante su propia incoherencia. El aturdimiento moral y legal que estarían padeciendo les hacía inoperantes para la respuesta. ¿No sabían? ¿No querían? ¿No podían? Quizá un poco de todo. Les da a entender que si ellos eran capaces de ayudar a su hijo y no dejarlo morir, también Él podía curar al hidrópico o a un centenar de enfermos. ¿Hay que cumplir la Ley según lo estricto de la letra o dejarse llevar del verdadero sentido del espíritu de la Ley? Lo absolutamente cierto es la última frase de este fragmento contenido en el capítulo 14 del Evangelio de San Lucas, versículos 1 al 6: ‘Y no podían replicar a esto’.



Realmente es un relato corto. Muy breve. Pero intenso. Penetrante. Con la vehemencia que Jesús solía poner cuando se dirigía a estos personajes.
CURACIÓN DE UN HIDRÓPICO .-PINTURA DEL ROMÁNICO
 La comida, o lo que quedase de ella, es muy posible que no discurriera por los anteriores cauces, porque es de suponer que no se atreviesen a preguntar nada más. Tampoco creo que hubiese un silencio sepulcral. Pero la conversación ya discurriría por temas intrascendentes. No les interesaba, vistas las circunstancias, seguir esa ruta. Tampoco dice nada del momento de la despedida. No dudo que sería cortés por parte de todos, pero también creo que algunos de los presentes estarían pensando en nuevos planes para sorprenderlo.



En la próxima entrada continuaremos viendo otras actuaciones de Jesús sobre la actuación en sábado.
 

No tenía quien lo metiera en la piscina.-14-abril-2013

Posted by Caminante y peregrino

PISCINA PROBÁTICA.-GIOVANNI PAOLO PANINI.-NEOCLASICISMO

Pero no era una piscina al uso como las del S. XXI, como es natural y evidente. Aquella era especial para los judíos, ya que según la tradición, un ángel del Señor descendía de tiempo en tiempo a la piscina y agitaba el agua, tras lo cual quien primero se bañase en ella curaba de sus dolencias.

Esa piscina presenta en la narración algunos datos que, para la actuación de Jesús curando al enfermo, son innecesarios según me parece. Por ejemplo, la indicación de los pórticos. La única explicación que veo es que debe tener algún significado concreto que desconozco, pero que para San Juan parece ser que es importante y lo anota en su escrito. ¿Puede tener alguna relación con los pórticos del Templo en los que solía darse la enseñanza de la Ley de Moisés? No sé. Pero ahí está el dato. Pero hay algunos detalles más. Veamos.

(DESCONOZCO EL AUTOR)
Existen muchos aspectos en la predicación de Jesús en los que el agua tiene un especial protagonismo. Hemos visto que ‘camina sobre las aguas’ (Mateo 14, 22-36), ‘calma la tempestad’ (Mateo 8:23-27), y en ellos la divinidad de Jesús queda de manifiesto. ‘Los hombres se maravillaban y decían: ¿Quién es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?’ (Mt. 8, 27). No olvidemos que Jesús comienza su actividad pública, antes de retirarse al desierto, haciéndose bautizar por Juan en el Jordán. (Mt. 3, 13-17). Y a poco que recordemos, está el pasaje de la pesca milagrosa de la que San Lucas se hace eco en el capítulo 5 de su Evangelio, versículos 1 al 11, que acaba  con esta significativa frase: ‘Y atracando a tierra las barcas, lo dejaron todo y le siguieron’. De ‘algo’ se habrían convencido, ¿no creen?

TEMPESTAD CALMADA.-LUDOLF BACKHUYSEN.-BARROCO
Esa piscina no es ninguna excepción. Sus cinco pórticos pueden darnos una idea aproximada de las notables dimensiones del lugar, además de los muchos enfermos que allí acudían con la esperanza de recobrar la salud. ‘Yacía en éstos una multitud de enfermos: ciegos, cojos, paralíticos que esperaban el movimiento del agua. Pues un ángel del Señor descendía de tiempo en tiempo a la piscina y agitaba el agua; el que primero se metía en ella, después de la agitación del agua, quedaba curado de cualquier enfermedad que tuviera’.

Me llama la atención el detalle de explicar el tipo de enfermos: ciegos (no ven, pero pueden hacer cosas y moverse dentro de esos límites. Están envueltos en la tiniebla);  cojos y mancos: (no tienen libertad plena de movimientos. Pueden moverse de forma limitada, quizá con ayuda de algún bastón o apoyo. Y los mancos con los problemas propios de ese estado). Los paralíticos, (esta situación es la  que, según parece,  se encuentra el otro protagonista de este pasaje). El Evangelio se refiera a este estado como ‘enfermedad’. Para él, es una vida sin vida. Está permanentemente postrado en un camastro. Treinta y ocho años así. Toda una vida teniendo en cuenta el promedio de vida de aquella época. Nada puede hacer y presenta una clara dependencia de los demás, que no encuentra: ‘no tengo a nadie que me meta en la piscina’.
 
CARL BLOCH.-REALISMO DANÉS
Así vamos penetrando en el interior del pasaje joánico que nos ocupa: ‘Había un hombre allí que llevaba treinta y ocho años enfermo. Al verlo Jesús tendido, y sabiendo que llevaba ya mucho tiempo así, le pregunta: ¿Quieres curarte?’ No creo que el Maestro fuese a la piscina a nada en concreto, o al menos no veo nada que así lo indique, pero no era insensible al contacto con el mundo del dolor por la enfermedad. Había muchos allí, pero Él se fijó en uno en concreto ‘sabiendo que llevaba ya mucho tiempo así’. El enfermo nada le pide, pero Jesús se siente interpelado por el sufrimiento y el desánimo de aquella persona sin horizonte ni iniciativa alguna. Y sale a su rescate.
 
PEDRO ORRENTE.-BARROCO
No obstante, antes desea contar con la libertad de aquella persona y le da la opción de elegir: ‘¿Quieres curarte?’ La respuesta del hombre, dentro de los límites de la corrección y el respeto llamándolo ‘Señor’ en el comienzo de su respuesta, queda circunscrita dentro de los límites de lo que todos esperaban: que el ángel del Señor removiese las aguas. Pero le da una explicación a su situación: ‘El enfermo le contestó. Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando el agua comienza a agitarse y mientras yo llego, otro baja antes que yo’. Trágico para él. Nunca llegaba a tiempo. Y su desesperanza saldría por su boca y por su alma.
 
BARTOLOMÉ ESTEBAN MURILLO.-BARROCO
Pero para Jesús el agua de la piscina no le servía. Carecía de vida. El agua verdadera solamente la podía dar Él, como le dijo a la samaritana: ‘Si conocieras el don de Dios y quién te dice ‘Dame de beber’, él te daría a ti agua viva....el que beba del agua que yo le diere no tendrá jamás sed, porque el agua que yo le dé se hará en él una fuente que salte hasta la vida eterna’. (Jn. 4, 4-14).
 
SAMARITANA Y JESÚS.-VASILI NESTERENKO.-S. XX
Pero Jesús…es Jesús. Es el Señor de la Historia y de la Vida. Ante esta manifestación no lo piensa dos veces. Actúa de inmediato: ‘Dícele Jesús: Levántate, toma tu camilla y vete’. Así de sencillo. Y de efectivo. Era la misma Palabra que aleteaba sobre las aguas con el Espíritu en la Creación. (Gen. 1, 1-5). Y el mandato se hizo realidad. ‘E inmediatamente el hombre quedó sano, tomó su camilla y se fue andando’.
HAROLD COPPING.-S. XIX - XX
Si analizamos la respuesta vemos que contiene tres órdenes: ‘Levántate’, es decir, tienes que valerte por ti mismo de ahora en adelante. Sé tú mismo. Y no le da la mano para ayudarlo a levantarse. ‘Toma tu camilla’ es la segunda. Le hace dueño y señor de aquello que le dominaba simbolizado por la camilla y eso encierra una invitación a ser útil para cuanto se le presente. Que pueda disponer de sí mismo y de cuanto le rodea con una libertad absoluta. ‘Y vete’. Echa a andar. Camina por donde antes no podías. Le presenta un futuro libre de ataduras, pero cuidando de esa libertad, como le dice más adelante:’no vuelvas a pecar’.
EL PARALÍTICO CARGA CON SU CAMILLA.-ICONO RUSO
Quedó patente la divinidad de Jesús. Pero hubo un ‘pequeño’ problema: era sábado. Y para los judíos no se podía hacer nada ese día. Así que arremetieron contra el hombre curado y le preguntaron quién lo había hecho, a lo que no supo responder. ‘Después de esto le encontró Jesús en el Templo, y le dijo: Mira que has sido curado; no vuelvas a pecar, no te suceda algo peor’. ¿Conocía algo de su vida anterior? No lo sabemos, pero si le hace esa recomendación sería por algo. Naturalmente. El pecado es la peor de las enfermedades, ya que supone apartarse de Dios.
(DESCONOZCO EL NOMBRE DEL ESCULTOR)
Pero el hombre dijo a los judíos que le interrogaron que había sido Jesús quien le curó. Éstos buscaron a Jesús y Él no se arredró. ‘Mi Padre sigue obrando todavía, y por eso obro yo también’. Más claro, agua, pero ‘por esto los judíos buscaban con más ahínco matarle, pues no sólo quebrantaba el sábado, sino que decía a Dios su Padre, haciéndose igual a Dios’. (Jn. 5, 10-18). Y la historia continuó. Y Dios continuaba su proyecto según el Plan previsto.
ALEXANDER BIDA.-ROMANTICISMO
Pues así lo han visto los pintores. De algunas obras no conozco su autor, pero merecen ser puestos. Hasta pronto.

El valor de la Caridad.-22-marzo-2013

Posted by Caminante y peregrino

PARÁBOLA DEL BUEN SAMARITANO.-GIACOMO CONTI.-S.XIX


¿Cuántas veces habremos oído decir o habremos dicho la expresión ‘ser o actuar como un buen samaritano’? Ustedes no lo sé, pero personalmente la he oído muchísimas veces y también la he empleado. Cada vez que alguien ha tenido el gesto de ayudar a un semejante en algo se le ha aplicado esta expresión. Incluso cuando estudiaba la carrera era frecuente que invitáramos a algún compañero a que actuara como ‘buen samaritano’ para explicarnos un tema o concepto que no terminábamos de entender.

Es indudable que esta expresión encierra un altísimo contenido de lo que supone ser solidario, uno de los valores humanos, si no cristianos, que hoy está casi en desuso. Se dan casos en los que cuando alguien la emplea en una situación límite ayudando a un semejante, llama poderosamente la atención como si fuese algo desconocido. Incluso causa admiración hacia la persona protagonista del suceso que fuere.
WALTER RANE.-S.XX-XXI
Jesucristo no fue ninguna excepción en esto que comentamos. Y no desaprovechó la ocasión de emplear su didáctica magistral en una ocasión que se le presentó. Veámosla por partes. Nos lo encontramos en pleno diálogo con un doctor de la Ley que con el supuesto pretexto de ‘saber más’, pero realmente para tentarle y ver si lo cogía en alguna contradicción, le pregunta: ‘Maestro, ¿qué haré para alcanzar la vida eterna? Él le dijo: -¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees? Le contestó diciendo: -Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente, y al prójimo como a ti mismo. Y le dijo: -Bien has respondido. Haz esto y vivirás. Él queriendo justificarse, preguntó a Jesús: -¿Y quién es mi prójimo?’ (Lc. 10, 25-29).
Jan Wijnants.-BARROCO
Siempre nos tropezamos a lo largo de los Evangelios con un sin fin de ocasiones de tentar o poner a prueba a Jesús. Sabían que dominaba las Escrituras y la Ley (¡naturalmente que las dominaba!), pero no cejaban en su empeño. El Maestro lo sabía y no se arredraba. En esta ocasión, tampoco. Al contrario, aprovechó la ocasión para hacer ver a todo su auditorio, incluido el doctor de la Ley, para demostrarle quién era el ‘prójimo’. Y no lo hizo directamente, sino que como buen pedagogo expone una situación y lo conduce al descubrimiento de aquello que desconocía o que fingía desconocer, dando así ocasión para que surgiera uno de los pasajes más cautivadores del Evangelio lucano.
HIPPOLYTE FLANDRIN.-ACADEMICISMO
‘Tomando la palabra Jesús respondió: «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores que le desnudaron, le cargaron de azotes, y se fueron dejándole medio muerto’. Posiblemente esto fuese algo frecuente en la época, pues cuando había que dirigirse a un lugar determinado solían hacerlo en caravanas precisamente para evitar este tipo de situaciones, además de otras. Y si alguien se aventuraba se exponía a que le sucediese lo que al protagonista primero de la parábola. Y hace notar un detalle absolutamente necesario para la explicación: le dejaron medio muerto.
-Lanceloot Blondeel .-S.XVI
Continúa el relato presentado un par de personajes secundarios, aparentemente sin importancia, pero que sí la tienen. Y mucha. ¿Quiénes eran y a qué se dedicaban? ‘Casualmente, bajaba un sacerdote por aquel camino y, al verle, pasó de largo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio también y pasó adelante’. Un sacerdote y un levita.
George Frederick Watts.-SIMBOLISMO

El sacerdote era, básicamente, quien presidía los actos litúrgicos en el Templo. Él ofrecía los sacrificios y los presentaba a Dios como mediador entre Él y los hombres. Los levitas eran los auxiliares de quienes oficiaban en el Templo, o sea, de los sacerdotes, y cuidaban del mismo. Y pasaron de largo a pesar de haberlo visto. Tal vez porque hubieran incurrido en alguna impureza que les habría impedido realizar sus funciones en el Templo, que de por sí, eran importantes para los judíos. Precisamente los pone Jesús a ellos para hacer ver a quien le había hecho la pregunta y a quienes allí estaban presentes lo realmente importante y fundamental. Vamos a verlo.
VAN GOGH, VINCENT.-POSTIMPRESIONISMO

‘Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; y, cercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él.’ Todavía refuerza más el cuadro de la acción de la parábola. Entre tanta gente como podía pasar por allí fue, precisamente, un samaritano que, como ya sabemos y vimos al hablar del pasaje de Jesús con la mujer samaritana, éstos y los judíos estaban enemistados.
EUGÈNE DELACROIX.-ROMANTICISMO

Paro en su actitud se descarga toda la importancia del episodio. No miró que era judío el que estaba malherido. Tampoco tuvo en cuenta que el herido era de otra nacionalidad. Solamente supo ver una persona sufriendo y se olvidó de sí mismo y del trabajo que tenía que hacer y por el que tuvo que pasar por aquel sitio. Le hizo una cura de urgencia, le vendó las heridas y como pudo lo subió a su propia cabalgadura para llevárselo a un lugar seguro y tranquilo: una posada. Allí cuidó de él.
ALEXANDER BIDA.-ROMANTICISMO

Permaneció toda la noche proporcionándole cuantos cuidados fueron necesarios, ya que  ‘Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: "Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva”. Su actitud fue más allá de cumplir con un deber que consideró necesario. Pagó su estancia y los cuidados que pudiese necesitar para volver más adelante, cuando hubiese finalizado su trabajo, momentáneamente interrumpido, volver para conocer su estado y probablemente llevarlo a su casa con su familia. No es descabellado pensarlo de una persona que había obrado de aquella manera. Eso se puede pensar sin temor a error.
Gustave Doré.-S. XIX

Pero la parábola continúa. Jesús se dirige a su interlocutor para dirigirle la pregunta obligada: ‘¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?» El dijo: «El que practicó la misericordia con él». Díjole Jesús: «Vete y haz tú lo mismo». (Lc. 10, 25-37). La respuesta tenía que ser esa y no otra. Cuando Jesús plantea la situación le transmite la respuesta a través de la deducción del doctor de la Ley. Añadiéndole lo que pienso que no se esperaba: Vete y haz tú lo mismo.
GIOVANNI BATTISTA LANGETTI
Aquí finaliza esta parábola que deja mucho para descubrir y deducir. La magistral intervención de Jesús eligiendo a los personajes apropiados, conocidos totalmente por aquella persona y el lugar de la acción, deja patente su dominio de las situaciones y las formas de llegar a sus oyentes, de forma que pudieran comprender total y fácilmente el mensaje que quería transmitir. En este caso hizo patente la primacía de la caridad sobre el propio deber.
Harold Copping.-S. XIX - XX

En la mayor parte de los cuadros que representan esta escena en el lugar donde está el herido y es atendido por el samaritano, la mayor parte de los autores presentan al sacerdote y al levita pasando de largo y en primer plano a los dos protagonistas principales del cuadro, en primer término. Otros solamente se recrean en la escena de la primera cura en lugar. También existen otros, como pueden ver, que van al ‘después’: el momento de llegar a la posada o al momento de subirlo al caballo o bajarlo del mismo.

PARÁBOLA DEL BUEN SAMARITANO

La Palabra de Dios, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, es una fuente inagotable de inspiración para pintores y escultores de todos los tiempos. A poco que repasemos la Historia del Arte veremos que hay cuadros y esculturas con escenas contenidas en la Biblia. Este no podía ser un tema que pasara desapercibido para los artistas, como podrá ver en las muestras que les pongo. Disfrútenlas, tanto en el Arte que contienen como en el contenido de la Palabra de esta entrada.
 REMBRANT.-BARROCO

Tú, yo, nosotros, ¿sembradores… de Dios?.-05-marzo-2013

Posted by Caminante y peregrino

PARÁBOLA DEL SEMBRADOR.-Pieter Bruegel el Viejo.-RENACIMIENTO


Ciertamente suena raro. ¿Cómo que somos sembradores y nada menos que de Dios? Pues…me parece que así es, aunque suene raro. Es éste un tema que me ha obligado a pensar muchas veces, por lo que es en sí mismo y por la relación que tiene con otros. Al menos, esa me parece que es la intención de Jesús cuando la expuso. ¿Estábamos en su mente y en su visión del futuro de su Iglesia? No lo sé, ni lo sabremos nunca, pero teniendo en cuenta el contenido de los Evangelios y que esta parábola forma parte de los mismos, no sería ningún disparate pensarlo.

Verán ustedes. Su contenido no me es extraño. Siendo niño, mi abuelo me contaba muchas veces sus ‘aventuras’ cuando se iba al campo con la comida para todo el día, a lomos de su caballería. Se juntaba con su hermano y otros labradores y trabajaban de sol a sol. Disfrutaba explicándome cómo sembraban, la forma de esparcir la semilla y cómo se hacía la recolección…Recuerdo esto con mucho cariño. Y esto me sirvió a comprender la parábola.

Esta es la que, en primer lugar, me hizo pensar en lo referente al título de esta entrada. El mismo Jesús nos clarifica a través de ella mediante las comparaciones que emplea, nuestra forma de actuar en la vida en relación con las cosas de Dios. 

Nelly Bube.- S.XX.- DIBUJO ALUSIVO

Esta es una parábola que está más que trillada. Muchísimos sacerdotes la han explicado por activa y por pasiva y no cesan de exponernos el significado que tiene y, como Jesús en su explicación posterior a los apóstoles, nos invitan a analizar  nuestra actuación y relación con el Ser Supremo.

Vamos por pasos. La parábola está contenida en los tres Evangelios sinópticos. Los tres evangelistas refieren lo mismo, lógicamente con alguna ligera variante. Pero en el fondo se está planteando en todos ellos que la Palabra va dirigida a todos por igual con el claro objetivo de que seamos receptivos a su contenido, por nuestro bien.

Permítanme una pequeña confidencia. Teniendo hechos ya un par de cursos bíblicos, sentí la necesidad de profundizar en el Nuevo Testamento. Era el año 1966. Diariamente la Palabra era mi compañera después del trabajo nuestro de cada día. Subrayaba todo cuanto consideraba interesante o me ‘decía algo’ de provecho para mi vida. Entrado el segundo mes de 1071 finalizaba la lectura del Apocalipsis. Aquellos cuatro años y medio fueron decisivos para mi vida.

Aquello no podía quedar así y si algo veía claro es que cuanto había meditado y aprendido no podía ser un aprendizaje más o menos intelectual y ahí finalizaba todo. Aquello debía prolongarse en la familia, en la profesión, en los momentos de ocio y diversión con amigos,…y allá nos lanzamos mi esposa y yo. En la Parroquia nos volcamos y cuanto más nos dábamos, más aprendíamos y más nos enriquecíamos. Y más clara era la visión de que realmente era el Espíritu quien trabajaba a través de  nosotros y de cuantos nos poníamos  disposición de Dios.

Uno de los casos más claros era Felisa, una amiga nuestra. No sabía leer ni escribir, pero cuando se ponía a hablar de Jesucristo, de la Virgen, de la Iglesia, hasta las piedras se ponían a meditar y a emocionarse. Cuando le preguntábamos cómo se las arreglaba siempre nos decía que SU Antonio (su marido) le leía el Evangelio o algún texto relacionado con el tema que trataba, pero en el fondo todos estábamos convencidos que Dios actuaba en ella.

Sí. Ella era sembradora de la Palabra. Hacía realidad, como cualquiera que se ponga en sintonía con Jesucristo, lo que San Pablo decía: ‘Yo planté, Apolo regó, pero quien dio el crecimiento fue Dios. Ni el que planta es algo ni el que riega, son Dios, que da el crecimiento. El que planta y el que riega son iguales; cada uno recibirá su recompensa conforme a su trabajo. Porque nosotros sólo somos cooperadores de Dios, y vosotros sois arada de Dios, edificación de Dios’. (I Cor. 3, 6-9).

 HERMANOS LIMBOURG .- GÓTICO INTERNACIONAL

El ejemplo que Jesús puso y que ha perdurado a través de los siglos de Historia de la Iglesia a través de esta parábola no es otra cosa que llamar la atención de la disponibilidad personal de cada uno al escuchar el mensaje que encierra cada fragmento de los Evangelios en orden a nuestra vida y a nuestra relación con el Padre, porque como nos enseñó el Maestro: ‘Lo que mi padre me dio es mejor que todo, y nadie podrá arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos una sola cosa’. (Jn. 10, 29-30).
Giacomo Bassano.- MANIERISMO
Así, a lo largo de todos los tiempos, se ha ido cumpliendo todo cuanto Jesús había previsto y expuesto en esta parábola, agrupando en cuatro las diferentes actitudes que podemos tomar las personas cuando oímos la Palabra de Dios, según hemos leído u oído tantas veces.

Harold Copping.-S.XIX-XX
Primer Grupo: Lo expone comparándolo con la semilla que al ser sembrada cae junto al camino que, en general, no tiene tierra donde fructificar. ‘…y viniendo las aves, la comieron’ (Mt. 13, 4). Estas personas no reciben el valor de lo sagrado. Creen que les impide prosperar, materialmente hablando. A ellos se les puede aplicar lo que dicen los Hechos: ‘Duros de cerviz e incircuncisos de corazón y de oídos, vosotros siempre habéis resistido al Espíritu Santo’. (Hch. 7, 51).

San Pablo también dice: ‘No os portéis como se conducen los gentiles, en la vanidad de su mente, oscurecida su razón, ajenos a la vida de Dios por su ignorancia y por el endurecimiento de su corazón’. (Ef. 4, 17-18). Se empeñan en permanecer en el hombre viejo. Incluso, aun sabiendo el bien que hace la Iglesia, son capaces de perseguirla más o menos solapadamente con el falso pretexto de que la Religión es algo trasnochado. Pero sus hijos van a colegios religiosos.
DOMENICO FETTI.-BARROCO
Son presa fácil de Satanás: ‘A quien oye la palabra del reino y no la entiende, viene el maligno y le arrebata lo que había sembrado en su corazón: esto es lo sembrado junto al camino’. (Mt. 13, 19). Su cristianismo carece de raíces profundas y eso les conduce a olvidar casi en el acto aquello que les pueda llamar la atención del mensaje crístico. Prácticamente es nulo el efecto de la Palabra en ellos.

Segundo grupo: Lo expone comparándolo con la semilla que cae entre piedras. Bajo ellas es posible la existencia de tierra, y sería posible que brotara, pero en estos casos el grosor de la capa de tierra que pueda haber es ínfimo. 

 VINCENT  VAN GOGT .- POSTIMPRESIONISMO

Pronto muere. Reciben la fe, incluso con agrado, pero no actúan según ella por miedo al sufrimiento y a los respetos humanos, con lo cual, sin saberlo, matan su fe.

Estas personas oyen la palabra con gozo. Asisten a la celebración de la Eucaristía y escuchan con agrado las homilías de los sacerdotes. Hasta son capaces de decir ‘¡Qué bien habla! Cuánta razón tiene’. Pero ahí se termina la cosa. Parece que para ellos no va nada. Realmente les entra por un oído la palabra y les sale por el otro sin más consecuencias. Desean retenerla pero la más mínima tentación les hace desistir. No se dejan guiar por el Espíritu.

Tienen un cristianismo infantil, inmaduro, superficial,…Cuando se les presentan pruebas acuden a Dios esperando ser oídos, pero si no salen las cosas como ellos quieren son capaces de recriminar a Dios y pedirle cuentas porque no salen las cosas como ellos quieren. No son capaces de sacrificios, pero Dios tiene infinita paciencia con ellos como podemos ver en el segundo Libro de las Crónicas:

 y mi pueblo, sobre el cual es invocado mi Nombre, se humilla, orando y buscando mi rostro, y se vuelven de sus malos caminos, yo les oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanaré su tierra. Mis ojos estarán abiertos, y mis oídos atentos a la oración que se haga en este lugar; pues ahora he escogido y santificado esta Casa, para que en ella permanezca mi Nombre por siempre. Allí estarán mis ojos y mi corazón todos los días’. (2 Cron. 7, 14-16).

‘Lo sembrado en terreno pedregoso es el que oye la Palabra y desde luego la recibe con alegría; pero no tiene raíces en sí mismo, sino que es voluble, y en cuanto se levanta una tormenta o persecución a causa de la Palabra, al instante se escandaliza’. (Mt. 13, 20-21)

Tercer grupo: Lo expone comparándolo con la semilla que ‘cayó entre espinas, las cuales crecieron y la ahogaron’. Desean sinceramente ser buenos cristianos, pero están más pendientes de la moda, de las últimas tecnologías, de tener bienes (incluso acapararlos). Les importa más ‘tener’ que ‘ser’ aun a costa de hundir a otros. Conozco el caso de  alguien que fue dando pasos para ir escalando puestos en el negocio familiar hasta el extremo de hacerse con todo y dejar en la calle a sus hermanos.

François Millet.-REALISMO

La posesión de riquezas les oscurece la mente. Jesús habló de un hombre rico que tuvo una gran cosecha, derribó lo que tenía y quiso hacer graneros más grandes para vivir sin trabajar. Pero esa noche Dios le pediría la vida. (Lc.12, 16-21). ¿Para quién será lo acumulado y de qué le servirá si siendo rico materialmente es paupérrimo ante Dios? El egoísmo preside su existencia y no deja hueco alguno para la vida divina en su interior. No produce frutos en la viña del Señor. ‘¿Qué aprovecha al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma? (Mt. 16, 26).


San Juan nos relata lo que dice Jesús de estas personas: ‘Yo soy la vid verdadera y mi Padre el viñador. Todo sarmiento que en mí no lleve fruto, lo cortará, y todo el que de fruto lo podará para que dé más fruto. … El que permanece en mí y yo en él, da mucho fruto, porque sin mí no podéis hacer nada. El que no permanece en mí es echado fuera, como el sarmiento, y se seca, y los amontonan y los arrojan al fuego para que ardan….’ (Jn. 15, 1-8).

En definitiva son buena tierra pero no la aprovechan bien. No son capaces de ver los estorbos (las espinas) que se lo impiden. Dicen que aman a Dios y hasta es posible que sea así, pero no renuncian a la posesión de los bienes, al dinero, y… ya sabemos que ‘no se puede servir a dos señores’ (Mt. 6, 24). ‘Lo sembrado entre espinas es el que oye la Palabra; pero los cuidados del siglo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra y queda sin dar fruto’. (Mt. 13, 22).

Cuarto grupo: Lo expone comparándolo con la semilla que ‘cayó sobre tierra buena y dio fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta. El que tenga oídos, que oiga’. (Mt. 13, 8-9). A este grupo es al que todos debiéramos pertenecer. Es el de los testigos fieles. Es de los que se dejan la piel por el anuncio del Evangelio. Es el grupo que ha producido muchos Carlos de Foucold, Rosa de Lima, Francisco de Asís, Martín de Porres, Juan de la Cruz, Teresa de Jesús, Mariana de Jesús, Pablo Miki y tantos y tantos cristianos que han dedicado su vida a Jesucristo. 

James Tissot.-S. XIX - XX

A este grupo pertenecen los hombres y mujeres casados o solteros, con cualquier profesión, en pleno siglo XXI, que permanecen fieles al Evangelio aun en tiempos difíciles como los que estamos viviendo.  Así es el cristiano auténtico: da frutos. Mejor dicho. Está dispuesto a que Dios obtenga frutos a través de su disponibilidad para Él. ‘En esto será glorificado mi Padre, en que deis mucho fruto, y así seréis discípulos míos’. (Jn.15, 8). No solamente damos gloria a Dios cuando decimos ‘Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo…’, sino también con nuestra vida y trabajo por Él, con Él y en Él.

A este grupo pertenecen también quienes evangelizan a través de las modernas tecnologías. 

VINCENT VAN GOGH .- POSTIMPRESIONISMO

Se podría mencionar por ejemplo, para no extenderme demasiado, a quienes confeccionan blogs como ‘Reflejos de luz. Pastoral Católica en Red’, ‘Evangelizar con el Arte. Arte, Fe y Cultura’ o ‘El blog del padre Eduardo’ que con sus contenidos enriquecen a sus lectores a la vez que comunican la riqueza pastoral, cultural o espiritual de la Iglesia.

Aquí están quienes han descubierto que son portadores de unos talentos con que Dios los adornó cando los llamó a la vida y los han puesto a funcionar. Cuando se presenten ante el Sumo Hacedor podrán decirle: ‘Señor, tú me has dado cinco, tres o los que sean; mira pues, otros cinco, tres o ¡quién sabe cuántos! que he ganado’. Y lo mejor y más plenificante, será cuando oigamos la respuesta: ‘Muy bien, siervo bueno y fiel. Has sido fiel en lo poco; te constituiré sobre lo mucho. ENTRA EN EL GOZO DE TU SEÑOR’. (Mt. 25, 14-30). Habrá valido la pena cuanto hayamos pasado, ¿verdad?
PARÁBOLA DE LOS TALENTOS
Aquí están quienes continuamente están matando el hombre viejo, caduco ya, para hacer surgir en él incesantemente el hombre nuevo: ‘Dejando, pues, vuestra antigua conducta, despojados del hombre viejo, viciado por las concupiscencias seductoras; renovaos en el espíritu de vuestra mente y vestíos del hombre nuevo, creado según Dios en justicia  y santidad verdaderas’. (Ef. 4, 22-24).

Aquí están quienes continuamente revisan su vida para no fallarle a su Maestro y tienen un corazón recto y perseverante, para lo cual no dejan la oración y los Sacramentos y no dudan en encomendarse a los Sagrados Corazones de Jesús y de su Madre la Virgen para no caer en las tentaciones que continuamente está poniéndonos Satanás para alejarnos de ellos.

SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y DE MARÍA