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arte

Se marchó... - 16-febrero-2014

Posted by Caminante y peregrino

PARÁBOLA DEL HIJO PRÓDIGO.-BARTOLOMÉ ESTEBAN MURILLO.-BARROCO
      No es ninguna novedad decir que ésta es una de las parábolas más conocida, más predicada, más meditada, por su trascendencia para todos nosotros, porque todos nos hemos visto o nos vemos ahora reflejados en ella y acaso rememoremos las veces que hemos acudido en busca de nuestro Padre Dios que sabemos que nos quiere y nos espera para darnos el abrazo del perdón y de la reconciliación, como hizo con el hijo pequeño el padre de la parábola.
Tampoco creo que no es ninguna novedad descubrir que el auténtico personaje de la parábola es el padre, o sea Dios, y de cuál es su actitud paterna (y tal vez también materna, como diré más adelante) al acoger a su hijo y la forma de hacerlo.
 LEONELLO SPADA.-BARROCO.-MUSEO DEL LOUVRE 
Pienso que cuando Jesucristo la relató le quemaba el deseo de exponer que Dios era y es mucho más  que a lo que el pueblo judío estaba acostumbrado con sus normas y preceptos. Deseaba hacerles comprender que, por encima de todo ese conjunto de leyes y costumbres legales, latía el corazón de un Dios-Amor que deseaba hacerse presente en cada uno de los hijos del pueblo que había elegido para encarnarse como uno más entre ellos, y para que tuviesen un corazón de carne y no de piedra, como dijo el profeta Ezequiel: 'Os daré un corazón nuevo y os infundiré un espíritu nuevo; os arrancaré el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. Infundiré mi espíritu en vosotros y haré que viváis según mis mandamientos, observando y guardando mis leyes'. (Ez. 36, 26-27).
     

San Lucas la coloca en un contexto de parábolas situando ésta inmediatamente después de las parábolas de la oveja y de la moneda perdidas, dando a entender en ambas, de forma muy clara, la alegría que existe en el cielo cuando un pecador se reconoce como tal y manifiesta su deseo de regenerar su relación con el Padre-Dios.
EL HIJO PRÓDIGO EN UNA TABERNA.-REMBRANDT.-BARROCO
 Más alegría aún que la perseverancia de noventa y nueve justos. 'Os aseguro que también en el cielo habrá más alegría por un pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse'. (Lc. 15, 7).

     Con la del hijo pródigo echa el resto. En ella presenta una serie de actitudes del padre, además de las del perdón y el olvido de la trastada de su hijo, por ejemplo, la paciencia en la espera, la fe en su regreso para recuperarlo, la alegría que lo embarga manifestada en el abrazo de acogida y bienvenida y en el festín que organiza para celebrar su vuelta a casa,...No tiene desperdicio alguno esta parábola, ni siquiera vista desde el Arte como iremos viendo, ya que han sido muchos los pintores que se han sentido llamados a inmortalizar con sus pinceles este pasaje evangélico.
      Incluso tuvo el detalle Jesús de colocar en ella una figura importante para el mensaje que quería transmitir: la del hermano mayor. El 'oficialmente bueno', pero que con las actitudes que presenta ante su padre y ante su hermano recién llegado, dejan mucho que desear, como veremos después.
      Se irán desmenuzando los hechos cronológicamente comentándolos de forma breve para no hacer la entrada demasiado larga, y aun así será necesario poner una segunda entrada debido a los cuadros que la ilustran y sus comentarios, también necesariamente breves y generalizados, en algunos de ellos.
       
El ambiente en el que se desenvuelve la presentación de la parábola se expone al principio del capítulo 15: 'Se acercaban a Él todos los publicanos y pecadores para oírle y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: -Éste acoge a los pecadores y come con ellos'. (Lc. 15, 1-2). 
FARISEOS Y PUBLICANOS SENTADOS EN LA SILLA DE MOISÉS.-ALEXANDRE BIDA.-ROMANTICISMO
Pienso que no lo hizo para justificarse, porque no tenía por qué hacerlo, pero comenzó por hacerles ver, por si acaso se daban por aludidos o comprendían sus motivos, las parábolas de la oveja perdida y de la dracma que también perdió una mujer, dejando la del hijo pródigo para el final.
      En principio Jesús nos presenta los tres personajes principales, alrededor de los cuales giran los hechos: un hombre tenía dos hijos. Inmediatamente pasa al 'leit motiv': el hijo menor pide a su padre la parte de herencia que le corresponde. Nada dice, aunque de haber sido un hecho real acaso lo hubiera indicado, la extrañeza del padre o los intentos de persuasión que le habría hecho, pero no. Únicamente dice que tras dividir la hacienda al cabo de unos días, el padre le entregó lo que le correspondía. Tras coger el dinero y sus objetos personales, 'partió a una tierra lejana'.
      El relato se centra ahora en el hijo menos y sus 'actividades' indicadas de forma muy sucinta, pero muy clara en cuanto a su comprensión: 'allí disipó toda su hacienda viviendo disolutamente'.
EL HIJO MENOR TOMA LA HERENCIA QUE LE CORRESPONDE.-B.E.MURILLO.-BARROCO
      Haciendo un alto en el camino nos detenemos en unos cuadros que nos exponen cómo han visto distintos pintores al hijo pródigo derrochando los bienes que su padre consintió en darle tras oír su petición.
      Bartolomé Esteban Murillo, español del período barroco, quiso hacer una exposición muy resumida de esta parábola. Vemos al padre sentado tras una mesa. La postura de su mano izquierda parece indicarnos que le hace alguna recomendación a su hijo, pero éste, al parecer, le hace caso omiso. Su mirada va dirigida a la bolsa de dinero que está atando, quizá con impaciencia, para partir cuanto antes. Tras el padre y también junto a él aparecen dos personajes que podrían ser el hermano mayor y la madre del muchacho.
DESPEDIDA Y PARTIDA.-B.E.MURILLO.-BARROCO
      El cuadro trata de la partida del hogar. Monta un magnífico caballo. Su capa roja destaca sobre un traje elegante y el sombrero en la mano indica su despedida. Junto a él, su madre llorosa, compungida. Las miradas de padre e hijo se cruzan en lo que pudiera ser el último adiós. El padre sujeta con su mano izquierda la de su hijo mayor mientras que con la derecha parece que quiere tomar la de su esposa para transmitirle su apoyo. Tras ellos aparece la figura de otra persona. Quizá el mayordomo de la casa o un simple criado que acude a despedir al viajero.
PARTIDA DE CASA.-ALEXANDER BIDA.-ROMANTICISMO
      Alexander Bida, pintor romántico, vio así la marcha del hijo menor de su casa. La madre no encuentra consuelo y permanece apoyada en la puerta.El padre coge del brazo a su hijo quizá en un último momento disuasorio. El hijo mayor observa la escena.Su rostro está crispado y su mano derecha con el puño cerrado, acaso por la impotencia de ver el sufrimiento de sus padres y de encontrarse sin poder hacer nada. El hijo que marcha da alguna orden al criado que le sujeta el caballo con el que partirá.
COMIENDO CON CORTESANAS.-B.E.MURILLO.-BARROCO
      Murillo continúa su exposición del tema con el escenario cambiado. Llegado a su destino y habiéndose aposentado en el lugar elegido, nos muestra uno de los muchos banquetes que dio acompañado de mujeres de dudosa reputación. Unos músicos amenizan el momento de la comida. El blanco del mantel destaca sobre los demás colores. Debajo de la mesa asoma un perrillo comiendo algo que ha caído o le han dado. Dos sirvientes llevando manjares completan los personajes del cuadro.
FESTÍN.-VASILY POLENOV.-S. XIX - XX
      Frente a la luminosidad del cuadro de Murillo, su perfección en el trazo de los personajes y la perfecta definición de las formas, Vasily Polenov, pintor a caballo entre finales del S. XIX y principios de XX, nos presenta un cuadro representando uno de los festines que daba el protagonista con un estilo totalmente diferente. Podemos adivinar al hijo pródigo a la derecha del cuadro en animada conversación con una mujer. El centro del cuadro está ocupado por una danzarina que ameniza la fiesta en la que participan más personajes, quizás amigos del protagonista.
NUEVO BANQUETE.-JAN SANDERS VAN HEMESSEN.-RENACIMIENTO
      Ahora es Jan Sanders van Hemessen, pintor renacentista, quien muestra su visión de uno de los festines del hijo pródigo,el cual aparece en centro izquierda del cuadro asistido por dos mujeres, a una de las cuales tiene sujeta por el talle y a la que mira con ojos lujuriosos. La vieja celestina observa la escena muy complacida y sonriente, quizá pensando en pingües beneficios. Tras una mes con manjares, un hombre ofrece unas monedas a una mujer bastante más joven que él. tras ellos, un músico aparece animando el ambiente con su música. Un detalle que el pintor ha querido hacer patente es el detalle que aparece en la parte superior del cuadro, como en una ventana: la premonición de lo que tendrá que vivir después de su vida disoluta: cuidar cerdos.

      El cuarto cuadro de Murillo es el que encabeza la entrada, mostrando el desenlace feliz de la parábola: el encuentro entre el padre y el hijo, arrepentido éste y pletórico de felicidad aquél. Estas dos figuras ocupan el centro del cuadro. El arrepentimiento del hijo se manifiesta en su posición arrodillada ante su progenitor, mientras que éste, con la sonrisa en la boca, lo acoge con sus dos manos. A la derecha del cuadro aparecen dos personajes portando los elementos que marcan la materialización de la alegría paterna: un traje nuevo, lujoso, en contraposición a los harapos que lleva puestos el muchacho. Junto al criado que porta el traje aparece otro mostrándole el anillo que ha de ponerle en la mano. A la izquierda del cuadro marcha un criado con un niño tirando del ternero cebado que va camino del sacrificio como indica el hacha que lleva al hombro el criado. Una nota llamativa la da el pequeño perro que reconoce a su antiguo amo y manifiesta también su alegría queriendo llamar su atención.  He preferido repetirlo para que no tengan que ir subiendo y bajando para ver la imagen del encabezamiento.
      En la próxima entrada continuaremos y seguiremos viendo más cuadros sobre el tema que ahora nos ocupa.

No daba frutos (y II) .- 27-enero-2014

Posted by Caminante y peregrino

      En la entrada anterior pudimos ver cómo nos relatan los Sinópticos el episodio de la higuera maldita. En esta finalizaremos el comentario de este pasaje de la vida de Jesús. En principio, Mateo y Marcos parece que siguen un mismo camino en su exposición, con ligeros variantes, pero aun así existe 'algo' en lo que hay que detenerse, porque me da la impresión que Jesús sabía demasiado que la higuera , en aquella época del año era normal que estuviese desprovista de higos, como nos indica Marcos: 'pues no era tiempo de higos'.

Entonces hemos de pensar que por medio de ese suceso desea transmitir algo más y más acorde con su misión. ¿Podría referirse a Israel que no daba los frutos que se esperaba de ellos siendo el pueblo elegido por Dios para enviar al Mesías? Pienso que sí, como dice San Gregorio Nacianceno: 'Puesta inmediatamente a continuación de la llamada a la conversión, quiere hacernos comprender que si bien nos queda todavía el tiempo presente para convertirnos, el mismo es limitado. Más adelante, entre los Ramos y la Pasión, Mateo y Marcos hablarán de una higuera maldita y que se seca de un día para otro, porque "el tiempo de la visita" en el que aún era posible reconocer a Cristo y volverse a Dios por la fe en su Enviado, habrá pasado. Así como "permanecer bajo su viña y su higuera", a ejemplo de Natanael antes de su vocación, era signo de paz y de bienestar , no solamente físico o social, sino también espiritual gracias a la meditación provechosa de la Escritura (Jn. 1, 48); también la figura de este árblol seco era el terrible símbolo de las desgracias de Israel anunciadas por los profetas. (Os. 9, 10-16 ; Ha, 3, 17 ; Is. 34, 4 ; Jr. 5, 17 ; 8, 13 ; Os. 2, 14 ; Jl 1, 7-12; Am. 4, 9).

No olvidemos que había tenidos dos sucesos importantes: su entrada triunfal en Jerusalén y la expulsión de los mercaderes del templo. 

James Tissot.-S. XIX
      Esta última debió influir mucho en Él, pues se enfadó muchísimo al ver la actividad de los mercaderes en el templo y los abusos que cometían, algo que no era, ni muchísimo menos, lo propio del templo. 'Mi casa ha de ser casa de oración y vosotros la habéis convertido en una cueva de ladrones'. (Lc. 19, 46). No podemos, creo yo, tratar el tema de la maldición de la higuera sin tener en cuenta el episodio de los mercaderes.
      Los frutos no eran aquellos. Esperaba más de Israel y lo sucedido en el templo fue la gota que colmó el vaso. La higuera le sirvió de ejemplo para exponer la necesidad de dar fruto, tanto Israel como cualquier persona.De la misma manera que la higuera solamente tenía la apariencia, manifestada mediante las hojas, Israel no presentaba los frutos esperados por Dios. Y me pregunto: ¿Cuántos cristianos habrá que centran su vida cristiana en la apariencia, en el 'cumplo y miento',en lugar de dar frutos a Dios mediante los carismas que Él nos ha regalado a cada uno y mediante el servicio a los demás, como dijo Jesús? ('Yo no he venido a ser servido sino a servir'. Mt. 20, 28).
Marcos hace el relato en dos partes. En la primera presenta que después de salir de Betania, donde habían pasado la noche, siente apetito y se lleva la sorpresa de una higuera sin frutos. La maldice, y los discípulos lo oyeron. Marchan al templo, ocurren los hecho con los mercaderes y 'cuando se hizo de noche, salieron fuera de la ciudad' (Mc, 11, 19).
WILLIAM HOLE.-S. XIX - XX
      Es a la mañana siguiente cuando al pasar por allí, los discípulos le hacen ver que la higuera se había secado de raíz. Pedro se acordó y lo dijo al Maestro. Entramos ahora en la desconcertante respuesta de Jesús en la que coinciden Mateo y Marcos. Parece que elude el tema y se centra en en la fe y en la oración.
      Les hacer ver la importancia de la oración y de que lo que pidamos en ella lo hagamos desde la fe. Tanta importancia tiene esto para Jesús que aprovechando su orden dada a la higuera y poniéndoles el ejemplo de dar una orden a un monte para que se arroje al mar, les facilita la comprensión de lo que realmente le interesa: orar con fe para alcanzar lo que pidan al Padre. Es lo primero que les dice cuando empieza su respuesta: -Tened fe en Dios.

      En cuanto a la narración de Lucas parece estar en un contexto distinto y que el mensaje es otro. Aunque el eje del relato sigue siendo una higuera que tampoco da frutos, no se presenta como en los casos anteriores. 
JAMES TISSOT.-S. XIX - XX
      Ahora encontramos al dueño de una viña que ha plantado en ella una higuera, pero que al cabo de un tiempo prudencial no da los frutos que esperaba, por lo que llama a su asalariado y le da la orden de cortarla.Es esta persona precisamente la que 'intercede' (empleo esta palabra a conciencia) por la higuera para que la deje un año más. La cuidará con esmero a ver si de esa manera, con más cuidados que los ordinarios, da frutos. Si no es así, al cabo de un año la cortará.

      Personalmente me parece que la intencionalidad de Jesús es distinta, pues parece que ahora desea dar un aviso a todos. Es necesario que todos demos frutos desde nuestras propias situaciones y según los carismas que tengamos como anoto más arriba. Cuando no es así y llega el tiempo, el Padre nos llama a su presencia aunque no estemos en las condiciones óptimas para entrar en su Reino. El intercesor (por eso he puesto la palabra 'interceder' anteriormente) en este caso es Jesucristo. Desea que tengamos una nueva oportunidad porque no desea la perdición de nadie.
      Es como dice San Basilio: 'Es propio de la divina misericordia no imponer castigos en silencio, sino publicar primero sus amenazas excitando a penitencia, así como hizo con los ninivitas y ahora con el labrador, diciendo "Córtala", estimulando a que la cuide y excitando al alma estéril a que produzca los debidos frutos'. (Catena Aurea).
       San Agustín también tiene algo que decir en este aspecto: 'También el colono que intercede representa a todo santo que dentro de la Iglesia ruega por el que está fuera de ella, diciendo: "Señor, perdónala por este año,(esto es, en este tiempo con vuestra gracia), hasta que yo cave alrededor de ella". Cavar alrededor es enseñar la humildad y la paciencia. Porque la fosa es la tierra humilde y el estiércol (tomado en buen sentido) es las inmundicias, pero da fruto. La inmundicia del cultivador es el dolor del que peca. Los que hacen penitencia la hacen sobre sus inmundicias, pero obran con verdad'. (Atena Aurea).
      Ha sido un aspecto más de la vida pública de Jesucristo, pero no  se puede quedar en nada.
JAN LUYKEN.-SIGLO XVIII
      Él aprovechaba cualquier circunstancia que surgía para ir mostrando lo que sus discípulos debían asimilar para, con el paso del tiempo, (y en este pasaje presentado podemos ver que ya le quedaba poco tiempo para estar entre los suyos) debían hacer ellos continuando el trabajo y las enseñanzas de su Maestro. Ya sé que los Evangelios no se escribieron con el objetivo de presentar la biografía del Rey de Reyes, pero ayudan mucho a conocer su personalidad, sus valores, su cercanía a la gente, su proximidad al Padre, su oración,...
      Y por encima de todo, de esos Escritos todos podemos sacar una norma de conducta siguiendo sus enseñanzas y poniéndolas en práctica huyendo de la tentación de ser como las hojas de la higuera: apariencia.

No daba frutos (I).-08-Enero-2014

Posted by Caminante y peregrino

PARÁBOLA DE LA HIGUERA MALDITA.-ICONO
      Me refiero a una determinada higuera con la que Jesús se cruzó y, al sentir apetito, acudió a ella para calmarlo. Se llevó una ¿sorpresa? No había higos. Solamente las hojas, la apariencia de ese tipo de árbol que tiene, realmente, sabrosos frutos. Parece ser que se enfadó con ella y le ordenó que nunca más los diese, como así ocurrió y pudieron comprobar sus apóstoles. Así de simple, pero no tanto como parece a simple vista.
      Hace unas semanas ingresé en el hospital con síntomas de infarto cerebral. Gracias a Dios se llegó a tiempo, pero con un susto enorme. Quedaron unas pequeñas secuelas pero allí hubo tiempo para todo. Esos momentos de silencio hospitalario venían muy bien para la reflexión y abrí el Evangelio por el pasaje de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, pero me detuve en el pasaje de la higuera. Lo leí y releí. No lo veía claro del todo. Desde ese momento puse especial atención en lo que dicen los tres Evangelios sinópticos referentes a ese episodio.
ENTRADA DE JESÚS EN JERUSALÉN.-JEAN LÉON GÉRÔME.-ACADEMICISMO 
      Mateo lo presenta al día siguiente de la entrada triunfal en Jerusalén y de la expulsión de los mercaderes del templo. Marcha a Betania a descansar: 'Y dejándolos, salió fuera de la ciudad, y fue a Betania donde pasó la noche'. (Mt. 21, 17). Y continúa con el episodio de la higuera: 'Por la mañana temprano, cuando volvió a la ciudad,sintió hambre. Vio una higuera junto al camino, se acercó a ella y, al no encontrar más que hojas, le dijo: -Que nunca más brote de ti fruto alguno. Y la higuera se secó en el acto. Al ver esto, los discípulos se quedaron admirados y se preguntaban: -¿Cómo es que la higuera se secó en el acto? Jesús les respondió: -Os aseguro que si tenéis fe y no dudáis,no sólo haréis lo de la higuera, sino que si decís a este monte "Quítate de ahí y arrójate al mar", sucederá así. Y todo lo que pidáis con fe en la oración lo obtendréis'. (Mt. 21, 18-22).

Antes de empezar a comentar el pasaje, veamos el planteamiento de Marcos, porque existe una variación. Comienza con la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, cita de pasada que 'fue al templo y observó todo a su alrededor, pero como ya era tarde, se fue a Betania con los doce'. (Mc. 11, 11). Pero el episodio que nos ocupa aparece relatado en dos momentos diferentes, entre los cuales está la expulsión de los mercaderes del templo. Veamos: 'Al día siguiente, cuando salieron de Betania, Jesús sintió hambre. Al ver de lejos una higuera con hojas, se acercó a ver si encontraba algo en ella. Pero no encontró más que hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces le dijo: -Que nunca jamás coma nadie fruto de tí. Sus discípulos lo oyeron. (Mc. 11, 12-14).
      Ahora relata lo ocurrido entre Él y los mercaderes del templo, tras lo cual indica que 'cuando se hizo de noche, salieron fuera de la ciudad' (Mc. 11, 19), pare retomar la segunda parte del episodio de la higuera: 'Cuando a la mañana siguiente pasaron por allí, vieron que la higuera se había secado de raíz. Pedro se acordó y dijo a Jesús: -Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado. Jesús le dijo: -Tened fe en
Dios. Os aseguro que si uno le dice a este monte: "Quítate de ahí y arrójate al mar", si lo hace sin titubeos en su interior y creyendo que va a suceder lo que dice, lo obtendrá. Por eso os digo: Todo lo que pidáis en vuestra oración lo obtendréis si tenéis fe en que vais a recibirlo. Y cuando oréis, perdonad si tenéis algo contra alguien, para que también vuestro Padre celestial os perdone vuestras culpas'. (Mc. 11, 20-25).
JOSÉ DE CIEZA.-BARROCO
      Y finalizamos la presentación con el relato de Lucas. Aunque es lo mismo que los dos anteriores en esencia (el protagonista sigue siendo un árbol sin frutos), parece ser que va por otro camino su planteamiento.Es en el capítulo 13 donde encontramos esta pasaje, como si fuese un preámbulo de un grupo de parábolas que presenta más adelante (el grano de mostaza y la levadura, la gran cena, la oveja perdida, el hijo pródigo, etc.) mientras que la entrada triunfal en Jerusalén aparece en el capítulo 19, 29-38 y la expulsión de los vendedores la nombra muy de pasada, en un par de versículos, 45 y 46. Pero el texto está así:
     
'Jesús les propuso esta parábola: -Un hombre había plantado una higuera en su viña, pero cuando fue a buscar fruto en la higuera, no lo encontró. Entonces dijo al viñador: -Hace ya tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera y no lo encuentro. ¡Córtala! ¿Por qué ha de ocupar terreno inútilmente? El viñador le respondió: -Señor. Déjala todavía este año; yo la cavaré y le echaré abono, a ver si da fruto en lo sucesivo; si no lo da entonces la cortarás'. (Lc. 13, 6-9).
HAROLD COPPING.-S. XIX - XX
      Hasta aquí la exposición de los relatos en los Evangelios sinópticos. En la próxima entrada comentaremos brevemente cada una de ellas y lo que parece ser el significado que tienen.

Cumpleaños de Jesucristo.-29-diciembre-2013

Posted by Caminante y peregrino

NACIMIENTO DE CRISTO.-TILMAN RIEMENSCHNEIDER.-GÓTICO TARDÍO-RENACIMIENTO
      Una vez solucionada la imprevista e inoportuna avería de internet en mi ordenador, que ha tardado unos diez días en solucionarse, no podía ni debía dejar pasar esta ocasión de felicitar a todos ustedes por el nacimiento de Jesús de Nazaret. Cuando la Santísima Trinidad creyó que había llegado la plenitud de los tiempos actuó a través de una Virgen llamada María, desposada con un santo varón llamado José, que hizo la función de padre de la Segunda Persona de la Trinidad, encarnada en la naturaleza humana.
      Belén, ¿insignificante? aldea en Judá, fue testigo del Hecho más trascendental de la Historia de la Humanidad. 'Mas tú, Belén Efratá, aunque eres la menor entre las familias de Judá,  de ti sacaré al que ha de ser Soberano de Israel, y cuyos orígenes son de antigüedad, desde los días de antaño. Por eso el Señor abandonará a los suyos hasta el tiempo en que dé a luz la que ha de dar a luz. Entonces los que aún queden volverán a reunirse con sus hermanos israelitas. Él se alzará y pastoreará con la fuerza de Yavéh, con la majestad del nombre de Yavéh su Dios. Ellos vivirán seguros, porque su poder se extenderá hasta los confines de la tierra'. (Miq. 5, 1-3).
     
      El profeta Miqueas lo dijo muy claro, al menos para nosotros, cristianos del siglo XXI, que vemos las cosas desde el prisma de los siglos transcurridos. Para los israelitas de su tiempo quedó como una profecía que había de cumplirse en un futuro que desconocían, pero que les mantenía en espera de la llegada del 'Deseado de Israel'.
PROFETA MIQUEAS
      Pues bien. Un año más estamos viviendo la alegría de este acontecimiento que una manera u otra se refleja en nuestra vida. 'Mientras estaban en Belén le llegó a María el tiempo del parto, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre porque no había sitio para ellos en la posada'. (Lc. 2, 6-7).
       'Ahora, por tanto, nuestra paz no es prometida, sino enviada; no es diferida, sino concedida; no es profetizada, sino realizada; El Padre ha enviado a la tierra algo así como un saco de misericordia; un saco, diría, que se romperá con la pasión, para que se derrame el precio de nuestro rescate que contiene; un saco que, si si bien es pequeño, está ya totalmente lleno. En efecto, un niño se nos ha dado, pero en este niño habita toda la plenitud de la divinidad'. (SAN BERNARDO.Sermón 1 de la Epifanía).
      Me parece que la mejor felicitación que podemos hacerle a Jesucristo en su cumpleaños humano, podría ser la configuración de nuestro 'YO' con la voluntad de Dios, de manera que se cumpla en cada uno de nosotros los planes divinos y procurando que el sacrificio de aquel Niño que luego creció, no sea estéril.
     Tal vez de ese modo  estaremos preparando eficazmente la segunda venida del Salvador: la Parusía. Esta será la definitiva.
      Muchas felicidades a todos.
SEGUNDA VENIDA DE CRISTO AL MUNDO

Jesús también oraba. Y mucho. (y III).-15-diciembre-2013

Posted by Caminante y peregrino

RESURRECCIÓN DE LÁZARO.-SEBASTIEN BOURDON.-BARROCO
      Ya hemos visto en las dos entradas anteriores cómo la oración ocupa un lugar fundamental en la vida de Jesucristo. Incluso se puede observar cómo disfrutaba con ella al hablar con su Padre. Pero ahora, permítanme que me traslade a nuestra propia situación personal. ¿Alguna vez se han visto en la situación de que al orar, no solamente han podido encontrar una posible aridez, acaso motivada por por algún problema realmente angustioso para nosotros, que nos envuelve y quizá nos haya podido obsesionar, bloqueando la relación con nuestro Padre? Les aseguro que personalmente la he vivido varias veces y no se lo doy a pasar a nadie. Me he atrevido a ponerles este interrogante no para que me respondan, por supuesto, sino porque me ha parecido conveniente para que entendamos algo mejor esta situación de Jesús en momentos concretos de su oración al Padre.
      En esta entrada seguiremos viendo nuevos aspectos de la oración que hacía nuestro Redentor, incluyendo momentos amargos, feroces, desesperados,...en algunos casos. La naturalidad que tiene para comunicarse con su Padre también la manifiesta al enseñar el rezo del Padrenuestro con sencillez y espontaneidad, como vimos en la entrada anterior.
     
Eran muchos los momentos que buscaba para orar. Ni la actividad de su vida, ni las prisas, ni nada le impiden que busque un tiempo para comunicarse con su Padre. Su entrega al servicio de los demás es notoria, pero Él también cuenta y necesita sus momentos, su intimidad, para llenarse de la fuerza del Espíritu Santo y lanzarse a continuación a tope al cumplimiento de su misión, sin reservas y sin buscar el aplauso ajeno.
TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS EN EL MONTE TABOR.-JAMES TISSOT.-S. XIX - XX
Al contrario: 'Cada vez se extendía más su fama y concurrían numerosas muchedumbres para oírle y ser curados de sus enfermedades, pero Él se retiraba a lugares solitarios y se daba a la oración'. (Lc. 5, 15-16). Y en otra ocasión permitía que le acompañaran algunos de sus amigos, como en el caso ocurrido en el monte Tabor: 'Aconteció como unos ocho días después de estos discursos que, tomando a Pedro, a Juan y a Santiago, subió a un monte a orar. Mientras oraba el aspecto de su rostro se transformó, su vestido se volvió blanco y resplandeciente...' (Lc. 9, 28-29).
      Tan importante era la comunicación con su Padre en la oración, que en una ocasión, cuando los
discípulos le indicaron que comiera, les dio una respuesta preciosa. Veamos este momento que no tiene ningún desperdicio: 'Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: -Rabí, come. Él les dijo: -Yo tengo una comida que vosotros no conocéis.      
 JESÚS EN ORACIÓN.-DEL PARSON.-S. XX.
Los discípulos se decían unos a otros: -¿Acaso alguien le ha traído de comer? Jesús les dijo: -Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y acabar su obra'. (Jn. 4, 31-34).
       Siempre buscaba la voluntad del Padre, eje y motor de su existencia y de su labor, para hacerla realidad fielmente, sin concesiones a nadie ni a nada y aceptando su voluntad con una confianza absoluta, hasta en los momentos más crudos, amargos y difíciles de su existencia, como veremos más adelante. Oración y vida caminaban en Él conjuntamente. Su vida era una oración permanente y su oración era la vida que necesitaba para llevar a término la misión encomendada por su Padre. ¿Cómo nos podría extrañar que, como hemos visto más arriba, antes de la realización de cualquier hecho importante, levantase sus ojos al cielo y orase, aunque fuera de forma breve?
      E incluso hemos de decir que su oración era en ocasiones de intercesión. Se preocupaba de los que estaban a su alrededor. En concreto reza por su amigo Pedro según consta en los Evangelios: 'Simón, Simón. mira que Satanás os ha reclamado para zarandearos como el trigo; pero yo he rogado por ti para que no desfallezca tu fe, y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos'. (Lc. 22, 31-32).
     
No sería descabellado pensar que pudiese pedir al Padre por alguien más. En concreto, el Evangelio joánico nos muestra una clara petición por sus discípulos. 
QUO VADIS, DOMINE?.-ANNIBALE CARRACCI.-BARROCO
Es lo que conocemos como la oración sacerdotal de Jesús. Personalmente creo que es uno de los pasajes más hermosos que ha escrito San Juan. Debió quedar profundamente impresionado por aquel momento, pues era despedida y quería dejarlos encomendados a quien lo había enviado. Jesús ve cercano ya, inminente, el momento de su partida y el camino que debe atravesar. Tres años con ellos crean un cariño, un afecto, que le impulsa a pedir al Padre por ellos. Aun a riesgo de que sea algo largo (y no me gusta poner fragmento evangélicos largos) voy a hacer una excepción en este caso. Discúlpenme, pero creo que vale la pena. Veamos:
'He manifestado tu nombre a los hombres que de este mundo me has dado. Tuyos eran, y tú me los diste, y han guardado tu palabra. Ahora saben que todo cuanto me diste viene de ti; porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las recibieron y conocieron verdaderamente que yo salí de ti, y creyeron que tú me has enviado.
      Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo sino por los que tu me diste, porque son tuyos, y todo lo mío es tuyo y lo tuyo mío, y yo he sido glorificado en ellos. Yo ya no estoy en el mundo; pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti.
CRISTO ANTE EL MAR DE GALILEA.-VASILY POLENOV.-REALISMO
      Padre santo, guarda en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo conservaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora yo voy a ti, y digo esto en el mundo para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida. Yo les he dado tu palabra y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.  
      No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal.. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en la verdad, pues tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Y por ellos me santifico yo, para que también sean santificados en la verdad. (Jn. 17, 6-19).
     
Amigos. ¿Qué podemos decir? Muchas cosas. Tantas, que se podría hacer un pequeño libro de meditación para ir analizando su preocupación por quienes lo han acompañado en esos tres años intensísimos de vida pública, desarrollando la enseñanza de lo que encierra el mensaje del Padre para todos, y que Él debía exponer, enseñar a cumplir y garantizar la continuidad de todo a través de los siglos venideros. Quizá dedique a esta oración de Jesús una entrada, más adelante.
JESÚS INSTITUYE LA EUCARISTÍA.-CORBERT GAUTHIER.-CONTEMPORÁNEO
      Y no se limita a sus camaradas de ese momento, sino que también dedica una petición para cuantos le conozcan  en el transcurso de la Historia de la Humanidad y de la Iglesia: 'Pero no ruego sólo por éstos, sino por cuantos crean en mí por su palabra, para que todos sean uno, como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, para que también ellos estén en nosotros y el mundo crea que tú me has enviado'. (Jn. 17, 20-21). Leyendo estas palabras y penetrando en el corazón de las mismas, en el mensaje que transmiten, en su significado profundo, es difícil permanecer insensibles y no darse por aludidos, porque esa oración va directa al corazón de cada uno de los cristianos del siglo XXI.
AGONÍA EN GETSEMANÍ.-DANNY HAHLBOHM.-S. XX - XXI
      La oración se interrumpe aquí, pero sólo momentáneamente. Terminada la cena, instituidos la Eucaristía y el Sacerdocio Ministerial, marchan, como otras tantas veces, a Getsemaní, sin que los discípulos pudieran sospechar cuanto iba a desarrollarse a partir de ahora. En ese lugar, los olivos serán mudos testigos de la oración más dolorosa y cruel de cuantas ha hecho. Es a la que me refería al principio de esta entrada. 
      Era llegado el momento. Separa del grupo a Pedro, Santiago y Juan y se alejan un poco más adelante. Necesita ayuda y la pide a los que han sido más cercanos a Él. 'Llegado al sitio, les dijo: -Triste está mi alma hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo. Y adelantándose un poco se postró sobre su rostro, orando y diciendo: -Padre. Si es posible aparta de mí este cáliz, pero no haga mi voluntad, sino la tuya'. (Mt. 26, 37-39).
      Es muy sencillo leer estas tres líneas por su brevedad, pero no lo es tanto en lo que al contenido se refiere. Después de dejar a los tres apóstoles y arrodillarse, debió entrar en la meditación de lo que de lo que suponía lo que iba a suceder al poco tiempo. Como Hombre es posible que temblara y el lógico temor de los momentos que se avecinaban le hizo suplicar al "Abbá" que le evitase ese trago tan amargo. Pero también el Hombre supo rehacerse y ver la realidad. Se acerca a sus amigos y los encuentra dormidos. Supo que estaba sólo ante el Padre, ante la Historia, ante la Redención,...
AGONÍA EN GETSEMANÍ.-ANDREA MANTEGNA.-RENACIMIENTO. c. 1470
      Necesitaba la oración que tantas veces había puesto en práctica, pero jamás con la intensidad de este momento trascendental, cruel y difícil. Muchas veces he oído preguntar a varios cristianos dónde estaba el Padre en esos momentos tan difíciles. Incluso hablaban del 'silencio de Dios'. Pero no. El Padre también estaba allí. Tal vez no hablara, pero actuó: 'Se le apareció un ángel del cielo que le confortaba'. (Lc. 22, 43). Es que ése no era el momento del Padre. Era el momento del Hijo, sólo que 'lleno de angustia oraba con más intensidad; y sudó como gruesas gotas de sangre, que corrían hasta la tierra'. (Lc. 22, 44). Sí. Su protagonismo era absoluto. Toda la Humanidad, desde la creación del hombre hasta la que vivirá el tiempo de la consumación de los siglos, estaba allí presente, con los nombres y apellidos de cada uno, en su oración, en su corazón y en los terribles momentos que seguirían después.
      Pero aunque parezca increíble, su oración no termina ahí. No constan en los relatos evangélicos si oró el tiempo que duró desde su prendimiento hasta que llegó al monte Calvario, pero sí que cita otra increíble oración de intercesión para cualquier persona, pero no para Jesús: pidió por quienes lo habían crucificado y por quienes lo estaban insultando, riéndose y haciendo mofa de su dolor y sufrimiento: 'Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen'. (Lc. 23, 34).
     
Eran momentos amargos y el final estaba próximo. Después de lo que había sufrido desde su prendimiento, el tormento de estar colgado del madero, con dolores intensísimos en cada movimiento que hacía buscando la respiración, le condujo a la oración más desgarrada de su existencia humana. El salmo 22, 1 surgió de lo más hondo de su ser hacia las tres de la tarde, aproximadamente (la Hora de la Misericordia):  'Elí, Elí, ¿lemá sabaktaní? Que quiere decir: -Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?' (Mt.27, 46). 
SANTÍSIMO CRISTO DE LA EXPIACIÓN.-EL CACHORRO, DE SEVILLA.-FRANCISCO RUIZ GIJÓ.-S. XVII - XVIII
Pues no. ¡Claro que no! El Padre no le había abandonado. ¿Cómo iba a hacerlo? Pero era el momento de las tinieblas. Su grito seguro que llegó hasta el Padre, pero su Hijo estaba cumpliendo con lo anunciado por los profetas siglos atrás. Era la culminación de los tiempos. Era la Redención infinita que se estaba abriendo paso hacia la salvación de la Humanidad. Era la antesala del triunfo del Bien y de la Gracia sobre el mal y el pecado que se iba a producir tres días después en su Resurrección.
      Cuando ya no pudo más, su oración se hizo entrega y abandono sobre el regazo del Padre: 'Entonces Jesús lanzó un grito y dijo: -Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu. Y dicho ésto, expiró'. (Lc, 23, 46). Fue su último diálogo con el Padre. Su vida humana finalizó con la oración en sus labios. La entrega y dedicación que había tenido en su existencia, especialmente los últimos tres años de su vida, culminaban, precisamente, con una oración. 
CRUCIFIXIÓN DE CRISTO.-PEDRO PABLO RUBENS.-BARROCO
      No tengo estudios superiores de Sagradas Escrituras, de Cristología ni nada semejante, pero desde mi Fe he intentado presentar lo que fue y supuso la oración para Jesús de Nazaret durante toda su vida, pero Él ha sido y continua siendo quien más u mejor me ha enseñado a orar a mí y a toda mi familia. Laudetur Iesus Christus.

Jesús también oraba. Y mucho (II).- 01-diciembre-2013

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ÚLTIMA CENA.-BENJAMIN WEST.-S. XVIII - XIX
      En la entrada anterior comenzábamos a ver aspectos de la oración de Jesús de Nazaret. Pero no se queda ahí. Ahora ya ha enseñado a los discípulos y a todos lo que no deben hacer cuando oren. Es lo que podríamos llamar el aspecto negativo de la actitud de la persona cuando reza. Ahora entra a fondo. 'Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu habitación y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará'. Sigue una segunda parte en su enseñanza: 'Al orar, no seáis habladores, como los gentiles, que creen que Dios los va a escuchar por hablar mucho. No seáis, pues como ellos, porque vuestro Padre ya conoce lo que necesitáis antes de que vosotros se lo pidáis. Vosotros orad así:' (Mt. 6, 5-13)
     
Y les enseñó la oración más hermosa y completa que jamás haya compuesto nadie. Es un compendio total de compromiso, de consejos, de inteligencia, de sabiduría,...
ORACIÓN EN TU CUARTO.- ALEXANDER BIDA.-ROMANTICISMO
No hay suficientes palabras para describir el Padrenuestro. Es una oración divina, dicho con toda la propiedad de lo que significa ese calificativo, que rompe todos los esquemas a los que estaban acostumbrados  los judíos. La compone y la enseña el mismo Dios. Desde entonces, ¿cuántos millones de veces la habremos rezado los cristianos desde que Cristo nos la enseñó? ¿Cuántas devociones existen en la espiritualidad cristiana que no finalicen o lleven intercalado el rezo del Padrenuestro? Existen libros enteros, incluso estudios serios y profundos de esta oración, pero no hay que buscar el cerebro para rezarla, sino el corazón.
         Padre nuestro, que estás en los cielos...
      Van dirigidas alabanzas al Padre desde el mismo comienzo, pero también aparecen las peticiones en nuestro beneficio, finalizando con la petición de que nos libre del mal, de ese mal que siempre está a nuestro acecho. Su enseñanza la concluye con una observación o consejo sobre lo que ha dicho casi al final: 'Porque si vosotros perdonáis a los demás sus culpas, también os perdonará a vosotros vuestro Padre celestial. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas'. (Mt. 6, 14-15). Si nos damos cuenta del contexto de la perícopa, me da la impresión que está haciendo una invitación a todos, los de entonces y los de ahora, a poner en el centro de nuestra vida de relación con Dios la oración. ¿No les dice nada el significado de estos dos personajes de la fotografía , harto conocidos,en lo que se refiere al final del Padrenuestro sobre el perdón? ¡Menuda lección la de Juan Pablo II!
                              

      Es la forma más sencilla de comunicación con el Absoluto y sin grandes grandilocuencias ni palabrerías huecas carentes de sentido, como Él mismo dice. No nos damos cuenta pero hay ocasiones en que casi estamos acosando a Dios haciéndole una petición tras otra y no nos paramos a escucharlo a Él. Nuestra oración se puede convertir en un hermoso monólogo sin un significado concreto. Recordemos la alabanza que hace del pobre fariseo que no se atrevía a levantar la mirada del suelo porque se sabía pecador, en contraposición a la actitud del fariseo que se encontraba cercano a él.
     
No olvido, ni creo que olvidaré, la expresión de un sacerdote cuando tocó este tema en una de las charlas que dio. Comenzaba recordando lo que Dios manifiesta a través del profeta Isaías: 'Mis planes no son como vuestros planes ni vuestros caminos como los míos, oráculo del Señor'. (Is. 55, 8). Y a continuación nos soltó de súbito: '¿Alguno de ustedes se ha planteado si su oración lleva el acompañamiento del cumplimiento de la voluntad de Dios? Porque tenemos el deber de configurar nuestra vida de acuerdo con los planes y los caminos que Dios nos marca a cada uno de nosotros'. Nos recomendó leer,más bien, meditar, el pasaje de Mateo, capítulo 7, versículos 21 a 23.
      Muchos de los que allí estábamos, yo entre ellos, salimos con una honda preocupación en nuestro interior, pero eso nos espoleó a que hiciéramos una revisión de nuestras actitudes cristianas en la vida, en la oración, en la familia, en la profesión,...Verdaderamente no cayó en saco roto, pero es que si nos paramos a pensar un poquito, veremos que toda la vida de Jesús de Nazaret entre nosotros, no tuvo más objetivo que cumplir la voluntad del Padre. Esa es la razón por la que vivía constantemente el trato con Él de manera libre y espontánea como Hijo.
     
Y lo expresa de forma consciente  con alabanzas como en el caso que narra Lucas en esta acción de gracias: 'El Espíritu Santo llenó de alegría a Jesús, que dijo: -Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y se las has dado a conocer a los sencillos. Sí, Padre,así te ha parecido bien'. (Lc. 10 21 y Mt. 11, 25-26). ¿Puede pedirse más sencillez en este diálogo, que es una oración de alabanza a Dios? Somos nosotros los que en muchas ocasiones ponemos difícil nuestra propia manera de orar.
      Pero hay un momento muy especial en la oración  de Jesús porque sus sentimientos son parte integrante de la misma. Me refiero al momento en que le avisan que su amigo Lázaro ha muerto. Es de suponer que, al recibir la noticia, muchísimos de los momentos que ha vivido junto a su amigo y sus hermanas Marta y María pasarían por su mente. Ve necesaria su presencia en aquel hogar y allí encamina sus pasos. Después de oír a sus amigas y hermanas del fallecido, manifiesta su deseo de de visitar el lugar donde está sepultado desde hace tres días. Manda quitar la piedra que cubre la entrada del enterramiento donde está su amigo y (fijémonos) 'Jesús, alzando los ojos al cielo, dijo: -Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que siempre me escuchas, pero lo digo por la muchedumbre que me rodea para que crean que Tú me has enviado'. (Mt. 11, 41-42).
  RESURRECCIÓN DE LÁZARO.-JOUVENET.-BARROCO
      Se dirige a su Padre de una manera meridianamente clara, con el gesto de levantar la vista hacia Él. Como si quisiera transmitirnos a todos los cristianos de todos los tiempos, incluidos nosotros, la absoluta confianza con su Padre, la seguridad que tiene en que va a ser atendido y escuchado. 
     Hemos ido viendo algunos casos concretos de su vida pública. Todos ellos son casos puntuales y aún se hubiese podido añadir más, ya que toda su vida es una serie ininterrumpida de milagros y situaciones en los que aparece la oración y por ella descubrimos unos detalles que nos permiten conocerlo mejor.
     
En ese sentido creo que podemos decir que su oración llegaba a la perfección. Si pasaba noches enteras en oración, debemos suponer que no estaría continuamente hablando. 'Aconteció por aquellos días que salió Él hacia la montaña para orar, y pasó la noche orando a Dios'. (Lc. 6, 12). 
ORACIÓN DE JESÚS EN LA MONTAÑA.-JAMES TISSOT.-S. XIX - XX
Pienso que se pondría delante de su Padre y que fluiría entre ambos un diálogo de amor divino en el que también existiría un espacio de contemplación entre el Padre, viendo que allí estaba 'su Hijo amado en quien se complacía' (Mc. 1, 11 ; Mt. 3, 17 ; Lc. 3, 22), y Jesús, que uniendo toda su bondad y la exigencia que su misión le imponía, saboreaba la presencia de Aquel que lo había enviado a nosotros, mientras sus labios pronunciaban con ternura la palabra 'Abbá'  para dirigirse a Él, con un abandono absoluto en sus manos, indicando con ello la relación la relación de conocimiento e intimidad existente entre ambos. Acaso por eso explicaría Jesús más adelante que 'Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quisiere revelárselo'. (Lc. 10, 22). 
      Cuando Santa Teresa de Jesús definió lo que era la oración ('hablar de amor con Alguien que nos ama'), estaba retratando cómo era la relación entre el Padre y el Hijo.
        La próxima entrada finalizaremos este tema.

Jesús también oraba. Y mucho.-14-noviembre-2013

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EN EL DESIERTO.-WILLIAM DYCE.-REALISMO
      Alguna que otra vez habremos leído los Evangelios,¿verdad? Y hasta podría decir, sin temor a equivocarme, que los hemos meditado, incluso estudiado, con mayor o menor profundidad. Por algo será, pero una cosa es segura: Jesús de Nazaret tiene un gran 'tirón' para nosotros y siempre queremos conocer detalles suyos referentes a su vida, obra y doctrina. Al menos a mí me ocurre esto y conozco a muchos que les pasa lo mismo.
     

Una de las cosas que más me he llamado la atención desde siempre es su oración. De jovencito, tendría unos diecisiete años, me preguntaba: ¿cómo haría la oración siendo Dios como es? ¿Cuándo la haría y dónde? Con el paso de los años todas esas preguntas y más todavía, fueron teniendo respuesta. 
CRISTO EN EL DESIERTO.-Ivan Nicoláyevich Kramskói.-S. XIX
Fui descubriendo que todo en nuestra vida era un proceso formativo espiritual que conducía a ir descubriendo facetas de ese Dios que quiso tomar nuestra naturaleza humana para redimirnos del pecado. Y ese proceso formativo jamás terminaría en este mundo por ser inabarcable.

      De todos modos es un tema que, como todos los suyos, apasionan. Y he pensado que debiera ser tratado en el blog aunque de forme elemental, porque si bien mis conocimientos del mismo no son de excesiva profundidad, voy a intentar hacerlo teniendo como base, igual que todos los temas que trato, lo que nos han transmitido los cuatro evangelistas por una parte y por otra lo que se puede inferir de los relatos evangélicos. Comencemos.
     

Los fundamentos debió adquirirlos de sus padres, especialmente de su Madre. Después fue llegando el perfeccionamiento y la profundización, a la vez que 'crecía en sabiduría, edad y gracia ante Dios y ante los hombres'. (Lc. 2, 52)

JESÚS NIÑO ESTUDIA LA LEY.- ALEXANDER BIDA.-ROMANTICISMO
Asistiría a la sinagoga para aprender las Escrituras y a los trece años que ya se le consideraba mayor de edad, se le pondría el talit y ya podría leer la Torá. Durante su vida oculta, tanto antes como después de morir José, cumpliría con sus deberes religiosos según las normas de la religión mosaica e iría descubriendo el valor de la oración. Personalmente no me cabe la menor duda de que cuando comenzó su vida pública conocía a fondo la oración y su sentido trascendente en la comunicación con Dios, como se puede comprobar a lo largo de los Evangelios.El primer episodio público que conocemos es su bautismo de manos de Juan Bautista. En él vemos que
BAUTISMO DE XTO.-SEBASTIANO RICCI.-BARROCO
 reza después de recibirlo: 'Aconteció, pues, cuando todo el pueblo se bautizaba, que bautizado Jesús y orando, se abrió el cielo y descendió el Espíritu Santo en forma corporal, como una paloma, sobre Él...' (Lc. 3, 21-22).
      Después de ésto, 'fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo'. (Mt. 4, 1). Allí gran parte de su tiempo lo invertiría en orar. Cuando llegó el diablo tenía la fortaleza que le dio la oración, a través del contacto directo con su Padre, para ese continuo enfrentamiento entre el bien y el mal, del que salió vencedor. Tras ese episodio de su vida, 'llegaron los ángeles y le servían'. (Mt. 4, 11), con lo cual calmó el hambre motivada por los cuarenta días y cuarenta noches de ayuno riguroso vividos en la soledad y quietud de la montaña, totalmente inmerso en el silencio.
Por otra parte nos es imposible  saber cómo era su oración, pues los Evangelios no nos dicen nada en ese aspecto, al menos en forma directa. Pero sí que nos cuentan hechos por los que a través de pequeños y concretos detalles, se pueden conocer facetas que pueden desvelar algunos aspectos de la misma.
 San Lucas nos refiere, por ejemplo, que 'vino a Nazaret, donde se había criado, y, según costumbre, entró en día de sábado en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura'. (Lc. 4, 16).
EN LA SINAGOGA.-GREG OLSEN.-S. XX

Es decir, participaba en los actos litúrgicos y de la oración de la comunidad. No es ningún secreto que el pueblo hebreo sabía orar y lo hacía a diario. Siendo hebreo nada tiene de extraño. Y el 'Shemá, Israel', lo recitaría dos veces cada día, así como el resto de oraciones que debían hacer.No debemos olvidar, por lo conocido que es, el pasaje de la multiplicación de los panes y de los peces. San Mateo nos lo cuenta de manera que vemos cómo está bendiciendo la mesa, igual que hoy hacemos nosotros. Vean: 'Y mandando a la muchedumbre que se recostara en la hierba, tomó los cinco panes y los dos peces y, alzando los ojos al cielo, bendijo, partió los panes y se los dio a los discípulos y éstos a la muchedumbre. Comieron todos, se saciaron y recogieron de los fragmentos sobrantes, doce cestos llenos'. (Mt. 14, 19-20).
MULTIPLICACIÓN PANES Y PECES.-Lambert Lombard.-RENACIMIENTO

Fijándonos en 'pequeños' detalles podemos observar que en la oración de ese momento se manifiesta su sencillez: 'alzando los ojos al cielo, bendijo y partió los panes'. Así. sin rebuscar palabras.

No olvidemos que así como se retiró al desierto antes de su vida pública, cuando la comenzó tuvo que buscar quienes le acompañaran y fuesen testigos directos de su predicación, de sus hechos,...o sea, de los que luego fueron sus amigos y apóstoles. Era una decisión importante y debía elegir bien. A fin de cuentas eran los que posteriormente iban a continuar su labor cuando Él ya no estuviese en este mundo. Y no  lo hizo de cualquier manera. San Lucas lo narra brevemente pero con claridad: 'Aconteció por aquellos días que salió Él hacia la montaña para orar y pasó la noche orando a Dios. Cuando llegó el día llamó a sí a los discípulos y escogió a doce de ellos, a quienes dio el nombre de apóstoles'. (Lc. 6, 12-13)
ORA EN EL MONTE.-MICHAEL DUDASH.-S. XX
 
Siempre buscaba la intimidad, el silencio, la solitariedad, los momentos adecuados. Conocía que para la oración era (y es) necesario todo esto, lo cual le condujo a usar su magnífica pedagogía para enseñar a sus amigos cómo debían proceder cuando rezaran. Comienza explicándoles lo que no debían hacer: 'Cuando oréis, no seáis como los hipócritas que gustan orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que los vea la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa'. 
Es este tema uno más para los pintores, pero de una u otra forma ha calado en su sensibilidad artística, pues de una u otra forma son muchos los que lo han recogido en sus lienzos. La próxima entrada continuaremos con las enseñanzas de Jesucristo en lo que respecta a la oración, viendo lo que les dice a los discípulos sobre lo que deben hacer y decir cuando oren a Dios.