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Este es el verdadero principio de la Historia (IX).- 29-junio-2016

Posted by Caminante y peregrino

SOLDADOS ROMANOS GUARDAN LA TUMBA DE JESÚS.-JAMES TISSOT.-S. XIX - XX
      Jamás podrían olvidar cuanto vivieron en el amanecer de aquel tercer día de guardia que ahora comenzaba. Por muy cansados que estuvieran y por muchos relevos que hubieran hecho entre ellos para mantenerse firmes en su guardia, cuando el horrible trueno se produjo y presenciaron la bajada de aquel ser luminoso, majestuoso, que se acercaba donde ellos estaban, se les congeló la sangre en sus venas. Un pavor inmenso se apoderó de ellos porque creyeron que el fin de sus vidas había llegado y aquel ser de 'aspecto como el relámpago' (Mt. 28, 2-3) se encargaría de hacerlo.
      No fue así. Se dirigió hacia la enorme piedra que cerraba la tumba del Crucificado, 'la removió y se sentó sobre ella'.
      Eran soldados. Habían luchado en numerosas batallas y demostraron su valor, por el que en diversas ocasiones habían merecido elogios de sus superiores, pero ¿aquello? No pudieron soportarlo. Sobrepasaba todo cuanto hubieran podido imaginar y unos soldados antes y otros después se fueron desvaneciendo del terror que sentían. Algunos llegaron a ver unas mujeres que llegaban a la tumba, pero no estaban en  condiciones de preguntarles nada y, mucho menos, cuando se dieron cuenta que aquel ser les hablaba serenamente y les transmitía un mensaje que no pudieron oír con claridad. Les pareció que les decía algo así como 'No está aquí; ha resucitado, según lo había dicho. Venid y ver el sitio donde fue puesto'. (Mt.28, 6). Ya no pudieron oír nada más. Un profundo sopor los invadió y unos segundos después todos habían perdido el conocimiento y no pudieron ver que dos hombres más, discípulos del difunto, también estuvieron allí y entraron en el interior de la tumba vacía.
RESURRECCIÓN DE CRISTO.-HANS ROTTENHAMMER.-S. XVI - XVII
      Unas horas después alguno comenzó a recobrar la consciencia y a medida que iba recordado lo sucedido, comenzó a pensar que había sido un sueño. Pero no. Allí estaba la enorme piedra apartada del sepulcro y aquello le hizo recordar al ser que la quitó y se sentó sobre ella. Aguzó el oído a ver si escuchaba algún sonido que le diera cualquier indicio de haber alguien más además de sus compañeros aún desvanecidos. Fue inútil. Un denso silencio fue toda la respuesta a su intención.
      Sus piernas volvieron a flaquear por el miedo y necesitaba el apoyo de sus compañeros. Los fue sacudiendo para despertarlos y poco a poco comenzaron a moverse. Todos tuvieron la misma o parecida reacción cuando se dieron cuenta del lugar donde estaban y de los sucedido.
      Unos minutos después, el que estaba al mando de aquel grupo de legionarios romanos los volvió a la cruda realidad: 'Hemos de partir para informar a los sacerdotes y a los escribas de lo que ha sucedido'. Torpemente se fueron levantando todavía bajo los efectos del profundo sueño. Recogieron sus pertenencias y a medida que marchaban venían dudas a sus mentes: ¿Qué les dirían a quienes les habían enviado? ¿De qué manera les iban a explicar cómo era el extraño ser que se había sentado sobre la enorme piedra que cerraba el sepulcro?
      Muchos de los ancianos y sacerdotes del Templo, así como los doctores de la Ley estaban reunidos comentando los últimos acontecimientos sobre el entierro de Jesús. Mientras esto hacían, 'algunos de los guardias vinieron a la ciudad y comunicaron a los príncipes de los sacerdotes todo lo sucedido'. (Mt. 28, 11).
      En cuanto llegaron les anunciaron que los guardias del sepulcro querían hablar con ellos. Se hizo el silencio y se miraron unos a otros. '-Que pasen', dijo un archisinagogo. Inmediatamente pensaron que algo serio había ocurrido por la cara que traían. '- ¿Qué queréis? ¿Vuestro puesto no está en la tumba de Jesús el Nazareno?'
      El jefe de la guardia tomó la palabra: '-Si venimos es para deciros que no hay nada ni nadie que guardar. Jesús de Nazaret ha desaparecido de la tumba. Creemos que ha resucitado, según lo que hemos presenciado'. Si un terremoto hubiera abierto el suelo a sus pies no se hubieran asustado tanto. Algunas caras de los reunidos denotaban un espanto difícil de explicar. Uno de los sacerdotes más antiguos les apremió a que explicaran el significado de aquellas palabras: '-Explicaos. ¿No será que habéis abandonado vuestro puesto y los discípulos del Nazareno se llevaron su cadáver? ¿Qué habéis presenciado, según habéis dicho?'

      '-Somos soldados. Conocemos nuestro deber y lo que significa abandonar nuestro puesto. Nosotros no lo hemos abandonado en ningún momento. A partir de la medianoche del tercer día de su muerte, estando perfectamente despiertos, vimos una gran luz, como un relámpago fortísimo y un ser luminoso, acaso lo que vosotros llamáis ángel, apareció, retiró la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella'. Calló un momento y a continuación, con la voz todavía entrecortada por el miedo que todos habían pasado, les refirió lo sucedido. El resto de soldados corroboraron lo expuesto y uno de ellos completó la información: 'Teníamos un miedo que nunca habíamos sentido en ninguno de los combates en los que hemos intervenido. El pavor que sentíamos nos hizo perder l conocimiento. Cuando recuperamos la consciencia el sepulcro estaba vacío y  el ángel había desaparecido'.
      Cuando acabaron de escuchar cuanto les dijeron los soldados, se retiraron a otra dependencia para deliberar. No podían dar crédito a todo aquello, pero recordaron que Jesús había dicho en diversas ocasiones que resucitaría después de muerto. Aquello se les iba de las manos y tampoco les convenía que los soldados lo fueran escampando por Jerusalén. Tomaron una decisión: acudir al soborno.
      'Reunidos en consejo con los ancianos, tomaron bastante dinero y se lo dieron a los soldados, diciéndoles: -Decid que viniendo los discípulos de noche, le robaron mientras nosotros dormíamos. Y si llegase la cosa a oídos del gobernador, nosotros le convenceremos para que no os inquietéis. Ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había dicho'. Marcharon a su guarnición, pero ninguno habló de ese asunto. Todavía no se habían terminado de reponer de la experiencia que habían tenido, porque 'esta noticia se divulgó entre los judíos hasta el día de hoy'. (Mt. 28, 12-15). 

Es el verdadero principio de la Historia (VIII).- Noli me tangere.- 12-junio-2016

Posted by Caminante y peregrino

NOLI ME TANGERE.-ANTONIO RAGGI.-BARROCO
      El portazo había producido un ruido seco y fuerte. María, habiendo cumplido lo que creyó una obligación ineludible la de avisar que el Maestro no estaba en el sepulcro donde lo habían colocado, corrió de nuevo al lugar, aunque más bien parecía que volaba. Deseaba ardientemente comenzar la búsqueda de su Señor. ¿Quién se lo habría llevado? ¿Habrían sido los romanos? ¿Para qué? Su cabeza no cesaba de formular conjeturas en todos los sentidos y todas las iba desechando, pero la angustia que sentía no disminuía en nada.
      Le urgía llegar. Necesitaba estar allí, ver de nuevo el lugar donde se había depositado el cuerpo sin vida de Jesús. El sudor de la carrera le resbalaba por la cara juntándose con las lágrimas que salían de sus ojos. Pero le daba lo mismo. Solamente quería llegar y cuando se dio cuenta ya casi estaba frente al sepulcro vacío.
      Se paró jadeando por el esfuerzo y sin apenas darse cuenta se encontró sentada en el suelo delante de la entrada. Súbitamente rompió a llorar amargamente. Se sabía impotente, pero no resignada. Se limpió las lágrimas y se retiró el cabello hacia atrás. 
MARÍA MAGDALENA Y LOS ÁNGELES EN LA TUMBA DE XTO.-J.TISSOT. 
      Instintivamente miró de nuevo el interior del sepulcro y le pareció que había alguien en su interior. Se inclinó y asomándose se encontró con dos personajes que la estaban mirando. 'Dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno en la cabecera y otro a los pies de donde había estado el cuerpo de Jesús, le dijeron: -¿Por qué lloras, mujer?' En su estado de ánimo no se daba cuenta de quienes eran aquellos seres. Pensó que serían algunos asalariados  de José de Arimatea que habían ido para cumplir algún encargo.
      'Ella les dijo: -Porque han tomado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto'. Su respuesta marcaba el objetivo inmediato de lo que debía hacer. Se volvió y dio unos pasos para comenzar por su cuenta la búsqueda de Jesús. Estaba sola, pero no le importaba. La inactividad la corroía y debía comenzar su búsqueda. 'Se volvió para atrás y vio a Jesús que estaba allí, pero no conoció que fuese Jesús'. Magdalena intentó acercarse algo más para preguntarle, pero 'le dijo Jesús: -Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, creyendo que era el hortelano, le dijo: -Señor, si le has llevado tú, dime dónde lo has puesto y yo le tomaré'.
JESÚS SE APARECE A MARÍA MAGDALENA MIENTRAS BUSCA SU CUERPO.-J. TISSOT.-S. XIX
      Sus nervios, su angustia, no le permitían ser objetiva, pero a partir de ese momento todo su estado de ánimo, incluso toda su vida, cambió radicalmente para siempre. Jamás lo olvidaría. 'Jesús le dijo: -María'. Aquella voz...la había oído centenares de veces y era inconfundible. La estaba oyendo nuevamente y le parecía un sueño, una ilusión, pero se volvió hacia quien creía ser el hortelano y le cayó la venda de los ojos. ¡¡Era Él!! Y la miraba sonriendo. Su grito de alegría se oyó por todos los alrededores. 'Ella le dijo en hebreo: ¡Raboni!, que quiere decir Maestro'. Impulsivamente se dirigió a postrarse a sus pies y abrazarlos. Se daba cuenta que era realmente el Hijo de Dios y que, como había predicho, había resucitado de entre los muertos.
NOLI ME TANGERE.-ANTÓN RAFAEL MENGS.-NEOCLASICISMO
      'Jesús le dijo: -No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; pero ve a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios' (Jn. 20, 11-18). Y desapareció. Magdalena rompió a llorar nuevamente, pero ahora de una inmensa alegría que la inundaba totalmente en su cuerpo y en su alma. Apenas podía creer lo que había vivido hacía unos minutos solamente, después de los momentos de amargura y desolación de verlo sufrir en su Pasión y en su Muerte, así como en el momento de depositarlo en el sepulcro. Era una mujer nueva. Su vida volvía a tener un sentido y la Madre estaría...¡María! Había que avisarla para que no sufriera más y además debía cumplir el encargo recibido de avisar a los discípulos.
NOLI ME TRANGERE.-CLAUDE LORRAIN.-BARROCO
      Se incorporó lentamente, como meditando lo que debía hacer y con una sonrisa de felicidad dibujándose en sus labios se puso en camino con rapidez para comunicar la buena nueva. ¿La creerían esta vez? Pero primero, antes que a nadie, a la Madre. Después, a los demás. Y si se empeñaban en no dar crédito a sus palabras, ¡allá ellos!
      Cuando llegó a la casa se dirigió a la habitación de la Madre como una exhalación. Cuando abrió la puerta se la encontró tendiéndole los brazos y con una sonrisa abiertamente feliz. Lo supuso al instante: También lo había visto. Si ella, Magdalena, lo había visto y había hablado con Él, ¿cómo no iba a ir a ver a su Madre que tanto había sufrido? Se echó en sus brazos y las dos mujeres permanecieron abrazadas un rato entre risas y lágrimas de felicidad. Después, saliendo de allí, 'fue a anunciar a los discípulos: -He visto al Señor, y las cosas que le había dicho'.
LA MAGDALENA AVISA A LOS APÓSTOLES EN EL CENÁCULO LA RESURRECCIÓN DE CRISTO.-JAMES TISSOT.-S.XIX

Es el verdadero principio de la Historia (VII) .-28-mayo-2016

Posted by Caminante y peregrino

APARICIÓN DE DOS ÁNGELES A LAS SANTAS MUJERES EN EL SEPULCRO DE XTO.-P. P. RUBENS.-BARROCO
      Mientras tanto, las otras mujeres 'vinieron al monumento trayendo los aromas que habían preparado y encontraron removida del monumento la piedra, y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Estando ellas perplejas sobre esto, se les presentaron dos hombres vestidos de vestiduras deslumbrantes. Mientras ellas se quedaron aterrorizadas y bajaron la cabeza hacia el suelo, les dijeron: -¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí; ha resucitado. Acordaos cómo os habló aún en Galilea, diciendo que el Hijo del hombre había de ser entregado en poder de los pecadores, y ser crucificado, y resucitar al tercer día'. (Lc. 24, 1-7).
      No tenían capacidad de reacción, pero al oír las palabras que les dijeron aquellos mensajeros sí que recordaron cuanto les dijeron. Había sido mucho tiempo atrás, pero ahora tenían una asombrosa actualidad. Debían marchar y comunicar a todos cuanto les había ocurrido y transmitir el mensaje recibido.
LAS SANTAS MUJERES ENCUENTRAN A  CRISTO.-JAMES TISSOT.-S.XIX-XX
      'Partieron ligeras del monumento, llenas de temor y de gran gozo, corriendo a comunicarlo a los discípulos. Jesús les salió al encuentro, diciéndoles: -Salve. Ellas, acercándose, asieron sus pies y se postraron ante Él. Entonces les dijo Jesús: -No temáis; id y decid a mis hermanos que vayan a Galilea y que allí me verán'. (Mt. 28, 8-10). Ellas 'comunicaron todo esto a los once y a todos los demás...pero a ellos les parecieron desatinos tales relatos y no los creyeron'. (Lc. 24, 8-11).
      De cualquier forma habían cumplido con su cometido obedeciendo la recomendación de los personajes aparecidos en el sepulcro de Cristo. Pero la aparición de su Maestro, vivo y resucitado, les hacía apartar de ellas aquellas faltas de confianza de los hombres y no darles importancia. Su Señor las había favorecido, incluso premiado, cuanto habían hecho por Él y por su Madre durante su vida y especialmente aquellos aciagos días de la Pasión y Muerte de su Maestro, ya pasados. Este detalle de Jesús tenía para ellas un valor incalculable, y en definitiva, es lo que llenaba ahora su existencia.
PEDRO Y JUAN CORREN AL SEPULCRO.-EUGÈNE BURNAND.-REALISMO
      Pero Pedro y Juan no quedaron insensibles. Primero fue María quien les dijo lo que había visto y ahora, al llegar el resto de mujeres con semejante noticia quedaron estupefactos porque no se reducía al mensaje de una persona. Las otras les dijeron LO QUE EL MISMO MAESTRO LES HABÍA DICHO. LO HABÍAN VISTO VIVO. RESUCITADO. Lentamente volvieron su mirada simultáneamente el uno hacia el otro sin acabar de entender lo que María y las demás mujeres les habían dicho. ¿Estaban en su sano juicio? ¿Era el dolor, la impresión de tener que volver a ver el cadáver de Jesús lo que las había hecho desvariar? 
      - ¡Vamos!, dijo Juan, que dentro de su sorpresa, había tenido una luz y sus reflejos eran más rápidos que los de Pedro. No esperó a ver si éste lo seguía y emprendió la carrero hacia el sepulcro. Pedro, en cuanto vio salir a su amigo, no lo dudó más. Había que comprobar la veracidad de aquello y si fuese real, transmitir la noticia a todos los demás. 'Ambos corrían, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al monumento'. (Jn. 20, 4).
JUAN Y PEDRO LLEGAN A LA TUMBA.-JAMES TISSOT.-S. XIX - XX
      Aunque la distancia no era excesivamente larga, les pareció que no iban a llegar nunca, pero cuando divisaron el lugar se olvidaron del cansancio y la fatiga de la carrera y redoblaron las fuerzas para llegar antes. A pesar de llegar Juan el primero al monumento, 'inclinándose vio las bandas, pero no entró'. Esperó a Pedro que no tardó en llegar y los dos quedaron mirando la entrada con la enorme piedra que la cerraba apartada hacia la derecha. Iniciaron lentamente el paso hacia la entrada con mucho respeto por parte de los dos, y Simón 'entró en el monumento y vio las fajas allí colocadas, y es sudario que había estado sobre su cabeza, no puesto con las fajas, sino envuelto aparte'. (Jn. 20, 6-7).
      Quedó perplejo. ¿Qué había pasado allí? ¿Era posible que Magdalena tuviera razón y que no fuera una imaginación? ¿A qué personaje se refería cuando le dijo que el Maestro había resucitado? ¿Tendrían razón las otras mujeres y lo habían visto realmente? Permanecía confuso ante tantos interrogantes y mientras así se encontraba 'entró también el otro discípulo que vino primero al monumento, y vio y  creyó; porque aún no se habían dado cuenta de la Escritura, según la cual era preciso que Él resucitase de entre los muertos'. (Jn. 20, 8-9).
PEDRO Y JUAN ENTRAN EN LA TUMBA VACÍA DE JESÚS.-CORBERT GAUTHIER.-CONTEMPORÁNEO
      Los dos se miraron y se abrazaron. Estaban empezando a darse cuenta de lo que aquello significaba, si bien no de la magnitud que iba a tener. Solamente se daban cuenta de que nuevamente iban a poder abrazar a su amigo y Maestro. Era preciso volver y dar la gozosa nueva a la Madre y a todos los demás. Pedro tomó los lienzos que habían envuelto a Jesús y los guardó. Después 'los discípulos se fueron de nuevo a casa'. (Jn. 20, 10).

Es el verdadero principio de la Historia (VI).-11-mayo-2016

Posted by Caminante y peregrino

MARÍA MAGDALENA ANUNCIA LA RESURRECCIÓN DE JESÚS.-VASILY POLENOV.-S. XIX XX
      El silencio era impresionante. Estaban pendientes de aquel relato absolutamente inesperado pero veraz, como correspondía a la fama que su amigo tenía en todas partes.
      Lemuel continuó: También nos dijeron que junto con ellos estaban David, Salomón, los Profetas y los Patriarcas Abraham, Isaac, Jacob y los demás, así como Moisés, Josué y cuantos fueron labrando el futuro de Israel. Como comprenderéis esto nos afectó muchísimo. Aunque no podíamos hablar por la impresión de lo que habíamos visto y oído, en nuestro interior íbamos pensando en todo aquello. Nos dirigimos aquí para contaros todo esto y conocer vuestra opinión, aunque no creo que difiera mucho de la nuestra. 
APARICIÓN DE MUERTOS A LA MUERTE DE XTO.-JAMES TISSOT.-S. XIX
      Yarin continuó la explicación: Por el camino nos tropezamos con familiares y amigos que iban con los rostros alterados y los ojos espantados. Los paramos para preguntarles qué les pasaba. Como pudieron nos explicaron que se les habían aparecido familiares y amigos fallecidos hacía muchísimo años y les anunciaron que el Mesías que habíamos crucificado había resucitado de entre los muertos, había descendido al hades y liberado a todos , desde nuestros primeros padres hasta hoy mismo, a cuantos habían guardado fidelidad absoluta a Yavéh.
      Meser y Eleazar escuchaban en silencio. En su interior había una mezcla de emoción y preocupación que les impedía interrumpir a sus camaradas. Realmente eran unas noticias desconcertantes que, a todas luces, les hacían ver que lo acontecido con Jesús de Nazaret había sido un comportamiento indigno, mezquino, miserable en definitiva. con aquella Persona enviada por Dios e incluso con el mismo Dios.
      Frases dichas por el Mesías (no les cabía ya ninguna duda que lo era) cobraban actualidad e intuían el significado de frases que Meser recordó en voz alta a sus amigos: 'Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna y no perecerán para siempre; nadie puede arrebatármelas. Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre. EL PADRE Y YO SOMOS UNO.' (Jn. 10, 27-30). Cando terminó todos estaban silenciosos como si estuvieran analizando el significado de esas palabras, especialmente de la última frase.
    El silencio fue roto por Yarin: 'Siendo así, hemos matado al Hijo de Dios'.
      Este comentario cayó  como una pesada losa sobre ellos. Lemuel, con la voz entrecortada por la emoción y llena de esperanza, recordó a Isaías: 'Luego venid, discutamos -dice el Señor-. Aunque vuestros pecados fuesen como escarlata blanquearán como la nieve; aunque sean rojos como púrpura, quedarán como la lana blanca'. (Is. 1, 18). Tal vez éstos fueron los planes de Dios para Israel y es lo que ha ocurrido, pero ¿cómo lo íbamos a suponer? Esperábamos un Mesías guerrero, libertador y ha sido pacífico y misericordioso, como hemos visto cuando alguien se acercaba a Él con el corazón contrito y le perdonaba sus pecados antes de sanarlo. 

      Luego vinieron las dudas.

     Hermanos -dijo Lemuel- nos hemos dejado llevar por lo que los sacerdotes, escribas y altos dignatarios nos han hecho creer. Recordad el ejemplo que nos dieron Nicodemo y José de Arimatea cuando no dudaron, a pesar de tenerlo todo en contra, en defender a Jesús de Nazaret. Pienso que nos han marcado un camino. Desde nuestros puestos en el Sanedrín y en la medida que podamos, hemos de hablar con otras personas y hacerles ver cómo en Él se han cumplido las profecías contenidas en las Escrituras.
      Según iba hablando sus amigos iban afirmando con las cabezas. Eleazar manifestó: -Estoy de acuerdo pero no va a ser sencillo y es posible que llegado el momento, seamos expulsados del Sanedrín, pero de alguna manera estaremos reparando el daño y la injusticia que hemos cometido con nuestra pusilanimidad. Y si surgen problemas a los que no encontramos solución, iremos a hablar con con los discípulos y escuchar su opiniones. ¿Qué os parece?
      Todos asintieron y Yarin añadió: -Con los primeros que hemos de contar es con nosotros mismos. Hemos de mantenernos unidos y apoyarnos en todo. Una de las cosas que hacía el Mesías era orar y así lo aconsejaba a sus discípulos. Incluso les enseñó cómo debían hacerlo. ¡Ah! Otra cosa. ¿Os parece que  cada treinta días nos reunamos para poner en común lo que hayamos hecho? A todos pareció una idea excelente. Meser completó la sugerencia: -Yo propongo que si alguno tiene alguna cosa importante que aportar o algún problema para el que pudiera necesitar ayuda, que avise a los otros tres y nos reuniríamos en su casa para tratar el tema que fuere.
      Pues sí. A todos les pareció bien la idea y tras algunos comentarios más y con mejor estado de ánimo, marcharon a sus casas respectivas. Pero sus cabezas y sus corazones ya no volverían a ser como antes. 

SANTAS MUJERES ANTE LA TUMBA VACÍA.-ADOLPHE BOUGUEREAU.-CLASICISMO
      La impresión había  sido fortísima y ninguna de las cuatro mujeres podía articular palabra alguna. La vista de aquel personaje sobrenatural que les transmitía el mensaje ciertamente las había asustado pero encontraban una paz interior inexplicable. Les estaba diciendo que el Maestro había resucitado. Que estaba vivo. Pero aun teniendo un  gozo descomunal no acertaban a discernir lo que debían hacer.
MARÍA MAGDALENA CORRE A AVISAR QUE LA TUMBA ESTÁ VACÍA
      Finalmente Magdalena sintió la imperiosa necesidad de partir de allí cuanto antes para transmitir a Pedro y a Juan la noticia. Y así lo hizo. Corrió como jamás lo había hecho y cuando llegó a la casa donde se encontraban llamó desesperadamente a la puerta. Aunque todavía era tempano, Pedro y Juan estaban despiertos, pues apenas habían podido conciliar el sueño esa noche. Les pareció la voz de María, pero les extrañó porque hacía relativamente poco tiempo que habían salido de allí y era imposible que hubieran finalizado su cometido.Algo debía ocurrir. Apenas habían entreabierto la puerta, María, con la voz entrecortada por la emoción y el llanto y jadeando por el esfuerzo de la carrera, pero de forma muy clara, les dijo:
      'Han tomado al Señor del Monumento y no sabemos dónde lo han puesto' (Jn. 20, 2). Y volvió a correr para llegar al sepulcro e iniciar, si era necesario, la búsqueda de Jesús.

Es el verdadero principio de la Historia (V) .-25-abril-2016

Posted by Caminante y peregrino

      No había mucha claridad en aquella dependencia de la casa, pero sí había mucha inseguridad,...mucho miedo,... Los sucesos ocurridos a todos habían impactado de una u otra forma. Meser y Eleazar hablaban muy bajo cuando conseguían poner un poco de orden en sus ideas. Las comentaban entre sí, pero era indudable que esperaban con alguna impaciencia a Yarin y a Lemuel, ya que con toda seguridad podrían aportar nuevas noticias o acontecimientos ocurridos en Jerusalén, bien vividos por ellos mismos, bien porque se los podrían haber contado otros.
- Te digo que todos los sacerdotes y el Sanedrín en pleno nos hemos equivocado. Tal vez Nicodemo y José de Arimatea tuvieron razón cuando dieron la cara por Jesús al defender su inocencia, -dijo Meser con un acento en su voz entre preocupado y hondamente convencido de lo que decía. Necesitaba conocer la opinión de sus amigos. Cuando bajaban del Calvario él y sus tres amigos ya comentaban este hecho y se daban cuenta que, cuanto menos, aquel nazareno era totalmente inocente y nada grave había hecho para merecer semejante tortura y la horrible muerte que había tenido. Además, el mismo Pilato también lo había visto así y así expuso su opinión a los sacerdotes y a los escribas que se lo habían llevado. Sentían que habían sido manipulados por ellos así como por Anás y Caifás. 
      Los cuatro habían acordado juntarse el día siguiente al sabbat en el Templo para comentar sin prisas estos acontecimientos y analizarlos mejor, pero las noticias que circulaban les habían obligado a reunirse en otro lugar más seguro que el Templo. Eleazar manifestó:
      - Olvidas un hecho muy importante y que a mí me ha impresionado mucho desde la primera vez que le oí decirlo. Ahora, más que nunca y según deduzco, se puede ver por qué lo decía. Recuerda que muchísimas veces, antes de curar un enfermo, tullido, paralítico o ciego, LE HA PERDONADO SUS PECADOS. Incluso a la mujer que, sorprendida en adulterio, iba a ser lapidada. Y eso, ¿quién puede hacerlo?
CRISTO PERDONA A LA PECADORA.-VALENTIN DE BOULOGNE
      Meser quedó pensativo. Conocía la respuesta sobradamente, pero le costaba admitirlo por lo que eso suponía y, por tanto, se resistía a dar a su amigo la respuesta que sabía que era verdadera y que no podía ser otra sin faltar a la verdad. Pero tampoco podía oponer resistencia a manifestar su pensamiento en aquel momento de confidencias entre amigos. Y no dio una respuesta escueta. Hubo algo más:
      - Ciertamente solamente Dios puede perdonar los pecados, pero es que, además, lo decía con una autoridad innegable, propia, distinta a todo lo que estamos acostumbrados a escuchar a nuestros sacerdotes y mandatarios, y esto hacía que  fuera absolutamente imposible rebatirle. Y cuando algún escriba o sacerdote lo intentaba, le contestaba con unos argumentos que ponían en evidencia su ignorancia en muchas cosas de la Ley. Incluso se le notaba superior al Sumo Sacerdote. Además...
       No pudo continuar. Los golpes en la puerta de la calle eran imperiosos, como si quien los daba tuviera mucha prisa por entrar. Eleazar miró de soslayo a Meser. La llamada le había asustado como si temiera algo imprevisto, por lo que se levantó y marchó a ver quién era. Cuando lo preguntó, se tranquilizó:
      - Abre. Somos Yarin y Lemuel. Tenemos muchas cosas para contar.
      Al abrir la puerta aparecieron dos rostros demudados con miradas huidizas. Sus amigos estaban como si hubieran visto fantasmas y parecían al borde de un ataque de nervios.
      - Pasad y sentaos. Aquí estáis seguros y  podéis desahogaros. ¿Qué os ha ocurrido que parecéis sobrecogidos por el pánico?
APARICIÓN DE MUERTOS EN EL TEMPLO EL DOMINGO DE RESURRECCIÓN.-JAMES TISSOT
      Meser no dejaba de mirarlos intentando descifrar las causas de ese estado de ánimo totalmente inusual en sus amigos, pero sospechaba que iba a ser algo que tendría que ver, y no poco, con el motivo por el que se juntaban. Eleazar les sacó agua mezclada con unas hierbas relajantes para que calmaran su ansiedad. Unos momentos después, Lemuel, más sereno aunque aún afectado, espetó: - Hemos visto al Rabino Abraham ben Simon en el Templo.
      - ¡Imposible! -dijo Meser- Hace cinco años que murió de una enfermedad muy grave.
     - Es absolutamente cierto -respondió Yarin, ya más sereno-. Escuchad: Lemuel y yo veníamos aquí pero quisimos pasar primero por el Templo. Nos dijeron que cuando murió Jesús hubo un terremoto y se rasgó el velo del Templo que separa el lugar Santo del Santísimo. Queríamos ver qué ambiente había. Apenas entramos oímos un trueno fortísimo y la tierra tembló. Nos asustamos y quisimos marcharnos de inmediato, pero un fortísimo viento nos obligó a pararnos intentando buscar cobijo junto con unos sacerdotes y unos escribas que allí estaban. 
      Entonces fue cuando vimos venir como flotando por el aire hacia nosotros y hacia los demás, un grupo de personas al frente de las cuales estaba el Rabino. Todos ellos habían muerto hacía más o menos tiempo que él, pero todos coincidieron en decirnos que habíamos matado al Mesías y que éste había ido al Seno de Abraham para anunciarles la Redención y para llevar a su Reino, a cuantos habían sido fieles a Yavéh y habían observando la Ley y los Mandamientos.
      

DESCENDIÓ A LOS INFIERNOS.-ANDREA DA FIRENZA.-GÓTICO

Es el verdadero principio de la Historia (IV) .-07-abril-2016

Posted by Caminante y peregrino

APARICIÓN DE CRISTO A SU MADRE.-THEODOOR VAN THULDEN.-BARROCO
      María giró hacia su aposento y hacia allí se dirigió apenas salieron las mujeres de la casa. Magdalena tenía razón. Necesitaba orar. Mucho. De ese modo se sentía más cercana a Jesús. Quizá nadie recordase la firme promesa que había hecho ante todos ('Destruid este templo y en tres días lo levantaré'. Jn. 2, 19) pero a ella la mantenía más firme la fe que tenía en su Hijo, en el Padre que la eligió para esta misión y en el Espíritu Divino que formó a Jesús en sus entrañas. Instintivamente se arrodilló y postrándose en tierra se dirigió al padre: '¡Oh, Padre! Nuevamente me postro a tus plantas soberanas para implorar, una vez más, tu ayuda. Yo sé que no nos abandonas a nadie, ni siquiera ahora, que los acontecimientos parecen demostrar que estamos solos. Desde que en Nazaret te di aquel SÍ que me comprometía contigo, siempre he tenido abundantes pruebas que continuamente has estado con nosotros. Este momento, este triste momento, no es ninguna excepción. Hace dos días dejamos el cuerpo de Jesús sin vida, en el sepulcro de José de Arimatea...'
      María tuvo que interrumpir su oración. El recuerdo de ver exánime a su Hijo en aquella fría losa sepulcral, la hizo revivir aquellos crudos  y amargos momentos del Calvario. Los sollozos volvieron a brotar de su cuerpo, muy castigado por el dolor y el sufrimiento, mezclándose con dulces llamadas a su Hijo. Unos momentos después se sobrepuso y tras unos suspiros volvió a dirigirse a Dios: 'Padre, atiende mi oración porque ya no puedo más. Necesito verlo de nuevo lleno de vida, como Él dijo que haría al tercer día de su muerte. Nunca te he pedido nada para mí, pero ahora te ruego que escuches mi plegaria y me lo devuelvas para siempre, porque para ti nada hay imposible...' Nuevamente quedó postrada en oración, como sumida en una espera confiada...        Estando en ese estado no pareció oír el fragoroso trueno que se oyó y la nueva sacudida de la tierra producida por un breve pero intensísimo terremoto que a todos asustó y preocupó. Loa Apóstoles, que se encontraban en el cenáculo, se miraron unos a otros con inquietud. Juan se levantó y se dirigió al aposento de la Madre por si le había ocurrido algo. Entreabrió cuidadosamente la puerta y la vio postrada en oración. Volvió a cerrarla muy despacio procurando no hacer ruido con el fin de no interrumpirla y volvió con los demás.

      Todos lo miraban esperando saber si María estaba bien. Les hizo un gesto indicando que no había ninguna novedad y se sentó, pero la preocupación de lo que hubiera podido pasar con el trueno y el terremoto no se alejó de ellos en absoluto. Al comprobar que todo iba volviendo a la normalidad, poco a poco fueron adormeciéndose unos y orando otros, aunque sin pretenderlo cayeron en un profundo sueño motivado por el cansancio, la tensión psíquica, las emociones vividas,...       APARICIÓN DE CRISTO RESUCITADO A SU MADRE.-MELCHIOR PAULl VON DESCHWANDEN.-S. XIX     María, en el silencio más íntimo de su oración al Padre,no se había percatado del temblor de tierra ni en la delicada visita de Juan para comprobar si le había ocurrido algo. Estaba muy centrada en lo que hacía, peo hubo un momento en que notó como una mano se posaba suavemente en su hombro derecho. Pensó que era Juan, pero cuando oyó que una voz delicadamente suave, pero muy, muy conocida, que llena de amor y de victoria le decía 'Mamá,...', la hizo volverse con presteza.

      '-¡¡Jesús!! ¡¡Hijo mío!!...'  No pudo continuar. Frente a ella aparecía, sí, su Jesús, pero no el que ella había visto anteriormente, ni tampoco el Jesús del Calvario. Veía a su Hijo, ¡claro que sí!, pero revestido de una potente claridad, una fortísima luminosidad, que no solamente no cegaba ni deslumbraba, sino que le estaba permitiendo contemplarle como realmente era Él: Dios mismo hecho hombre, victorioso de la muerte, 'su rostro era resplandeciente como el sol y su vestido blanco como la luz' (Mt.17, 2). Los ojos del alma le decían que sí. Sí que era su Hijo. Y lo más inmediato fue arrojarse en sus brazos.
APARICIÓN DE CRISTO RESUCITADO A SU MADRE
      Jesús sonreía absolutamente feliz. Ciertamente tenía muchas cosas que hacer, muchas personas que visitar, muchos cabos que atar ahora que la Redención estaba consumada, pero la primera de todas era su Madre: abrazarla, tranquilizarla y que dejara de sufrir. En la Pasión la notaba siempre junto a Él y lo mismo en el Calvario, oyendo sus oraciones con los oídos del corazón, y los martillazos de los clavos parecían disminuir el terrible dolor que le causaban perforando sus manos y sus pies.
      '-Mamá. Querida Mamá. Siempre has estado conmigo en estas horas decisivas para la Humanidad y tus oraciones y tu llanto me han ayudado en el Sacrificio que debía ofrecer al Padre por esta Humanidad que tanto queremos. Mi Padre y el Espíritu también estaban oyendo la angustiada oración que les dirigías'. Ella no hablaba. Solamente lo veía vivo, en plenitud, infinitamente más hermoso que cuando vivían juntos y lo veía trabajar en la carpintería de José. ¡Ay, si José lo viera ahora! Mientras pensaba todo esto lo iba llenando de besos como cuando nació en Belén. '-No me dejes, Hijo. Quiero estar siempre contigo...'
APARICIÓN DE CRISTO RESUCITADO A SU MADRE.-FRANCESCO SOLIMENA
      '-Nunca, Mamá. Nunca nos volveremos a separar. Tú siempre estarás conmigo y Yo siempre en ti. Ahora debo acudir a que todos me vean y se enteren de mi Resurrección. Debo confirmar en la Fe a mis hermanos y amigos para que continúen el trabajo que he comenzado, pero ahora me tendrás contigo en el corazón y en la Eucaristía. Me llevarás dentro de ti como me llevabas antes de nacer en Belén'.
      María era incapaz de pedirle nada. Sabía que lo había traído al mundo precisamente para este momento. Su misión había terminado, pero ahora tenía que completarla preparando a sus amigos y a sus discípulos. Pero ella callaría. Su corazón seguiría guardando todos esos momentos de intimidad humana y divina en los que iría meditando todos los días. Los demás...tendrían su momento como lo había tenido Ella. Todo lo contemplaría desde el silencio y la oración, ayudando, orientando y completando cuanto su Jesús le dijese, pero intuía que iba a tener un papel fundamental en la Comunidad que su Hijo había ido formando: la Iglesia. 

      Se recostó en su lecho. Su felicidad era infinita. Pensaba en sus amigas Magdalena, Juana, María la de Cleofás y tantas y tantas otras que la habían ayudado a Ella y también a su Hijo por los caminos de Israel y últimamente en Jerusalén. Pensó en el buen Pedro, en Juan, en Santiago y en todos y cada uno de los Apóstoles. Todos se pondrían a trabajar de inmediato en cuanto vieran a su Señor... Con una leve sonrisa en sus labios y una paz que notaba recibida de su Hijo, se durmió.
CRISTO RESUCITADO.-JOSEPH F. BRICKEY

Es el verdadero principio de la Historia (III).- 19-03-2016

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CRISTO MUERTO.-.PHILIPPE DE CAMPAIGNE .-S. XIX
      A nadie de cuantos habían estado presentes se les podía quitar de la cabeza la imagen del Maestro puesto en el sepulcro, rígido, con las abundantes señales de la Pasión que aunque habían comenzado a limpiarlas, todavía quedaba mucho por hacer, además de acabar de embalsamarlo. Juan, cuando alguno de los presentes le preguntaba algún detalle de la crucifixión, le respondía amablemente, pero era obvio que no le apetecía en absoluto contar nada. 
      Solamente deseaba rezar y hablar con el corazón y con el alma a su amigo: 'Maestro -le decía en su pensamiento- ¿no volveremos a verte de nuevo? ¿No volveremos a oír tus palabras explicando el Reino del Padre? Tú dijiste que resucitarías, pero el tiempo se nos hace eterno. ¿Cuándo vendrás de nuevo, Señor? ¿Cuándo te abrazaremos de nuevo?' A Juan le parecía que aquellos interrogantes caían en el vacío, en la nada, pero en el fondo seguía teniendo fe en su amigo. No los defraudaría, no. Era el Mesías. Era Dios y por lo tanto no iba a faltar a su palabra.
      'Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir a ungirle'. (Mc.16, 1). 'Acabad de preparar los perfumes y los ungüentos que podamos necesitar. Juana, asegúrate que tenemos suficiente aceite de las lámparas que necesitamos para alumbrar el sepulcro'. Salomé había sacado a Juana de su ensimismamiento devolviéndola a la cruda y triste realidad. Sí. Las primeras luces del tercer día de la muerte de Jesús estaban apareciendo y debían terminar cuanto antes aquella misión.
     
      Estaban a punto de salir cuando la Madre de Jesús acudió para ir con ellas. Su rostro seguía desfigurado por el sufrimiento, el agotamiento y el llanto. Magdalena la tomó del brazo y le susurró muy tenue: 'Madre. Es preferible que te quedes. Necesitas reponer tus fuerzas, descansar más y estar preparada para lo que debamos hacer después. Sabes que puedes confiar en nosotras'. Tras un breve diálogo la Madre comprendió que así debía hacerlo. Si iba, posiblemente no las dejaría trabajar por las emociones que reviviría. Se retiró, pues, a su aposento.
      'Muy de madrugada el primer día después del sábado, en cuanto salió el sol, vinieron al monumento'. (Mc.16, 2). Se cubrieron, pues, con sus mantos, tomaron los frascos con lo que habían comprado y salieron a la calle. Poco después las siguieron otro grupo de mujeres para ayudarlas en su misión. La mañana era fría y se taparon bien para combatirlo, aunque realmente eso era lo que menos les interesaba. Lo importante era llegar cuanto antes al sepulcro. En el camino iban comentando cómo harían su trabajo cuando llegasen a su destino y una duda surgió: 'Se decían entre sí: ¿Quién nos moverá la piedra de la entrada al monumento? (Mc. 16, 3).
      La duda era más que razonable. Para cerrar la entrada habían hecho falta unos hombres fuertes que hicieran rodar la piedra, pero ellas estaban seguras de no poder hacer ese trabajo. La sombra del desánimo hizo acto de presencia un breve instante, porque María la de Santiago se encargó de hacerla desaparecer. Haciendo sonar las monedas de una bolsa no muy grande les dijo: 'No os preocupéis. Les pediremos a los guardias que nos ayuden y si se niegan o ponen excusas les daremos algo del dinero que he traído. Ya veréis como sale bien'.
      Así iban hablando y frente a ellas, aunque algo lejano, vieron como un relámpago extraordinariamente luminoso, a la vez que se producía un fuerte trueno y temblaba el suelo. Se pararon, pero pensaron en la posibilidad de que hubiera pasado algo en el sepulcro de Jesús y apresuraron el paso. Efectivamente 'algo' había pasado: 'Sobrevino un gran terremoto, pues un ángel del Señor bajó del cielo y acercándose removió la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella. Era su aspecto como el relámpago y su vestidura blanca como la nieve. De miedo de él temblaron los guardias y se quedaron como muertos'. (Mt. 28, 2-3).
MARÍA MAGDALENA Y LAS STAS MUJERES EN LA TUMBA DE XTO.-JAMES TISSOT.-S.XIX-XX
       Cuando llegaron las mujeres, jadeantes por el esfuerzo hecho para llegar cuanto antes, se encontraron con los soldados desvanecidos, pero el personaje que estaba frente a ellas mirándolas fijamente las asustó sobremanera. No podían imaginarse ni remotamente que fuese un ángel ni tampoco lo que allí había ocurrido. 'El ángel, dirigiéndose a las mujeres, dijo: -No temáis vosotras, pues sé que buscáis a Jesús el crucificado. No está aquí; ha resucitado, según lo había dicho. Venid y ved el sitio donde fue puesto. Id luego y decid a sus discípulos que ha resucitado de entre los muertos y que os precede a Galilea; allí le veréis. Es lo que tenía que deciros'. (Mt. 28, 2-7).
SANTAS MUJERES EN EL SEPULCRO CON UN ÁNGEL.-BERNARD PLOCKHORST.-S. XIX - XX

Es el verdadero principio de la Historia (II).-03-marzo-2016

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DESCENSO A LOS INFIERNOS.-ANDREA DA FIRENZA.-GÓTICO
      Jesús quedó en el sepulcro. Todos conocían que su cuerpo había quedado en el sepulcro de José de Arimatea y las santas mujeres debían terminar su embalsamamiento, lo cual no podían hacer porque al día siguiente de su entierro se celebraba el sabbat y no se podía hacer nada en absoluto que supusiera una actividad no permitida por la Ley de Moisés. Todos estaban en el edificio donde se celebró la Última Cena de Jesús con sus amigos celebrando la Nueva Pascua en la que instituyó el Sacramento de la Eucaristía. Pero desde que murió Jesús en la cruz hasta su Resurrección, ¿qué ocurrió?
      Vayamos por partes. San Mateo nos presenta un relato de los hechos que sucedieron cuando Cristo murió: 'El velo del templo se rasgó en dos partes de arriba abajo; la tierra tembló y las piedras se resquebrajaron; se abrieron los sepulcros y muchos santos que habían muerto resucitaron, salieron de los sepulcros y, después de que Jesús resucitó, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a muchos'. (Mt. 27, 51-53). Esta es una realidad que no debemos soslayar.                                                   APARICIÓN DE MUERTOS EN JERUSALÉN.-JAMES TISSOT.-S. XIX - XX                                                        Por otra parte sabemos que todos los que murieron con anterioridad a la Resurrección de Jesucristo, y guardaron una vida honrada, cumpliendo rectamente con sus obligaciones con Dios, fueron a un "lugar" conocido con los nombres de 'sheol' o 'hades'. Los israelitas también lo conocían como 'el seno de Abraham'. Esto último lo empleó Jesús en la parábola del rico epulón y Lázaro, el mendigo. 'Un día el pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham'. (Lc. 16, 22).
      En la antigua catequesis que me enseñaron, al explicar el Credo se decía que Jesús 'bajó a los infiernos, eso es, al Limbo, y sacó las almas de los Santos Padres que estaban esperando su santo advenimiento'. En el cuarto Concilio de Letrán, en 1215, fue definida esta doctrina de Fe. 
      A partir de ahí podemos dejar paso a nuestra imaginación para pensar en lo que pudo haber ocurrido, porque otra cosa...         DESCENSO A LOS INFIERNOS.-VIKTOR VASNETSOV.-S.XIX - XX                                                          No obstante, el alma de Jesús descendió al hades con prontitud, me imagino, porque todas las personas que habían vivido según los designios de Dios eran merecedoras de recibir los frutos de la Redención: José,su padre putativo; Joaquín y Ana, padres de la Virgen y abuelos de Jesús; el anciano Simeón, que por inspiración divina y revelación del Espíritu Santo conoció al Salvador antes de morir; su primo Juan Bautista, su precursor; el Rey David; los Patriarcas y los Profetas así como las innumerables personas que pasaron por este mundo, siempre con su confianza puesta en Yavéh y con su esperanza en el Mesías que había de venir...No. No podía esperar más. Se lo habían merecido y no los defraudó.
      No me he resistido a ponerles este cuadro de abajo. El párrafo anterior lo he sacado realmente de la observación del mismo, pero dice mucho más de lo que yo he escrito sobre él.
CRISTO RESUCITADO SE APARECE A SU MADRE.-LORENZO PASINELLI.-BARROCO
      En el Nuevo Testamento encontramos estas citas: 'No temas. Yo soy el primero y el último; yo soy el que vive. Estuve muerto pero ahora vivo para siempre y tengo en mi poder las llaves de la muerte y del abismo'. (Ap. 1, 17b-18). Y en otro lugar: 'Por eso dice la Escritura: Al subir a lo alto llevó consigo cautivos, repartió dones a los hombres. Eso de "subió" ¿no quiere decir que también bajó a las regiones inferiores de la tierra?' (Ef. 4, 8-9).
DESCENSO AL LIMBO.-HANS BRÜGGEMANN.-RENACIMIENTO
      El Catecismo de la Iglesia Católica dice en su punto 635: 'Cristo, por tanto, bajó a la profundidad de la muerte (cf. Mt. 12, 40; Rom. 10, 7; Ef. 4, 9) para "que los muertos oigan la voz del Hijo de Dios y los que la oigan vivan" "Jn. 5, 25). Jesús, "el Príncipe de la vida" (Hch. 3, 15), aniquiló "mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al diablo y libertó a cuantos, por temor a la muerte, estaban de por vida sometidos a la esclavitud" (Heb, 2, 14-15). En adelante, Cristo resucitado "tiene las llaves de la muerte y del Hades" (Ap. 1, 18) y "al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y en los abismos". (Flp. 2, 10).
DESCENSO A LOS INFIERNOS. ANÁSTASIS.-MOSAICO DE LA CATEDRAL DE SAN MARCOS EN VENECIA